LA VISITA
Ayer a las 4 de la mañana me despertó el teléfono móvil. Lo mejor de todo es que era uno de los productores de la última película que rodé en Madrid. Al término del rodaje de la peli de la que os hablo, me prometí no volver a trabajar con ese equipo en la vida. Los actores eran patéticos, aunque tuvieran la polla lo bastante larga como para no querer volver nunca más a meterme en la boca un pirulo tropical de Frigo.
La escenografía era peor: sé que no es fácil ambientar un plató interior en plena calle Alcalá como si fuera un circo, pero hacer que los leones fueran gordos disfrazados con melenas rojizas y la nariz pintada con betún me pareció excesivo.
Por no hablar del trato que se me dispensó durante las dos semanas en las que gasté mi tiempo esposada en unas rejas de la jaula de los leones siendo penetrada por una especie de domador que lo único que me producía era un asco espantoso.
El caso es que cuando acabé el rodaje me juré a mi misma no pisar la misma productora ni loca. Claro que, había olvidado que tengo firmado un contrato con ellos de tres películas en lo que me queda de año. Me quedan aún dos películas con ellos y no puedo librarme.
Cogí el teléfono como pude, quitándome las legañas e intentando no cagarme en la puta madre de este señor, siendo lo más educada posible. El productor se disculpó alegando que tenía problemas y que por eso me llamaba a esas horas intempestivas.
Resulta que una actriz sueca que iba a participar en una escena lésbica de la película, había sido retenida en el Aeropuerto de Estocolmo por intentar transportar no se qué bolas, de no se qué droga en el ojete.
A mi me suena a una mentira del productor, porque Estocolmo suena a mentira, y sería mucho más entendible si la tipa en cuestión viniera de Colombia.
Y yo que soy muy tonta, no pude decir que no ante tamaña oferta. Me pagan bien, sí, pero puse una condición. Porque seré tonta, pero aún tengo alguna luz.
Cuando el productor me oyó decir que grabaría la escena pero con una condición clara, me pidió que lo hablásemos en persona para aclararlo lo mejor posible.
- ¿Va a estar abierto algún sitio a estas horas para poder tomar un café? Yo bares abiertos un jueves a las 4 de la mañana en mi barrio no conozco, y paso de irme hasta la cafetería de Mercamadrid.
Él, en un alarde de compasión, se ofreció a ir a mi casa y yo asentí, claro. Ante asuntos de trabajo, nunca cierro puertas. Media hora tardó en llegar, y yo estuve peinándome y apañándome un poco, no fuera a ser que al verme me quitase el papelito. Yo también soy humana, entiéndanme.
Cuando llamaron al timbre, le abrí la puerta al tío más atractivo que jamás vi (soy muy exagerada, ya me iréis conociendo). No recordaba tener un productor tan cañón.
Pasó a mi salón, que no estaba en las mejores condiciones, tomamos una copa y hablamos. Mi condición era que aceptaba a grabar la escena si la productora consideraba esa mi segunda película, y sólo me quedaría por hacer una tercera.
Su condición fue tan explícita como la erección que le noté al instante en que mi cruce de piernas evidenció un chantaje claro. Y es que tengo muchas armas de mujer.
Claro que a mi, que estaba deseando echarle mano del badajo, su condición me pareció de lo más oportuna. Me recreé un rato entre sus piernas, el tío se fue super contento a casa, y yo más caliente que una mona y con un papelito de quince minutos pagado como si del papel protagonista se tratara.
Así que esta mañana al levantarme, pasadas apenas cinco horas de la conversación con el productor, ya he recibido en casa un billete de AVE para estar mañana en Sevilla, que es donde se rueda la película, porque quieran hacer como algo más racial, me han explicado.
Así que mañana por la mañana parto a Sevilla a comerme una chirla, que puede parecer que no, pero después de lo que he tenido que hacer, es de lo mejorcito.
Nos vemos el domingo, a mi regreso.
La escenografía era peor: sé que no es fácil ambientar un plató interior en plena calle Alcalá como si fuera un circo, pero hacer que los leones fueran gordos disfrazados con melenas rojizas y la nariz pintada con betún me pareció excesivo.
Por no hablar del trato que se me dispensó durante las dos semanas en las que gasté mi tiempo esposada en unas rejas de la jaula de los leones siendo penetrada por una especie de domador que lo único que me producía era un asco espantoso.
El caso es que cuando acabé el rodaje me juré a mi misma no pisar la misma productora ni loca. Claro que, había olvidado que tengo firmado un contrato con ellos de tres películas en lo que me queda de año. Me quedan aún dos películas con ellos y no puedo librarme.
Cogí el teléfono como pude, quitándome las legañas e intentando no cagarme en la puta madre de este señor, siendo lo más educada posible. El productor se disculpó alegando que tenía problemas y que por eso me llamaba a esas horas intempestivas.
Resulta que una actriz sueca que iba a participar en una escena lésbica de la película, había sido retenida en el Aeropuerto de Estocolmo por intentar transportar no se qué bolas, de no se qué droga en el ojete.
A mi me suena a una mentira del productor, porque Estocolmo suena a mentira, y sería mucho más entendible si la tipa en cuestión viniera de Colombia.
Y yo que soy muy tonta, no pude decir que no ante tamaña oferta. Me pagan bien, sí, pero puse una condición. Porque seré tonta, pero aún tengo alguna luz.
Cuando el productor me oyó decir que grabaría la escena pero con una condición clara, me pidió que lo hablásemos en persona para aclararlo lo mejor posible.
- ¿Va a estar abierto algún sitio a estas horas para poder tomar un café? Yo bares abiertos un jueves a las 4 de la mañana en mi barrio no conozco, y paso de irme hasta la cafetería de Mercamadrid.
Él, en un alarde de compasión, se ofreció a ir a mi casa y yo asentí, claro. Ante asuntos de trabajo, nunca cierro puertas. Media hora tardó en llegar, y yo estuve peinándome y apañándome un poco, no fuera a ser que al verme me quitase el papelito. Yo también soy humana, entiéndanme.
Cuando llamaron al timbre, le abrí la puerta al tío más atractivo que jamás vi (soy muy exagerada, ya me iréis conociendo). No recordaba tener un productor tan cañón.
Pasó a mi salón, que no estaba en las mejores condiciones, tomamos una copa y hablamos. Mi condición era que aceptaba a grabar la escena si la productora consideraba esa mi segunda película, y sólo me quedaría por hacer una tercera.
Su condición fue tan explícita como la erección que le noté al instante en que mi cruce de piernas evidenció un chantaje claro. Y es que tengo muchas armas de mujer.
Claro que a mi, que estaba deseando echarle mano del badajo, su condición me pareció de lo más oportuna. Me recreé un rato entre sus piernas, el tío se fue super contento a casa, y yo más caliente que una mona y con un papelito de quince minutos pagado como si del papel protagonista se tratara.
Así que esta mañana al levantarme, pasadas apenas cinco horas de la conversación con el productor, ya he recibido en casa un billete de AVE para estar mañana en Sevilla, que es donde se rueda la película, porque quieran hacer como algo más racial, me han explicado.
Así que mañana por la mañana parto a Sevilla a comerme una chirla, que puede parecer que no, pero después de lo que he tenido que hacer, es de lo mejorcito.
Nos vemos el domingo, a mi regreso.
SEXO VS LITERATURA
Hoy me he levantado con ganas de escribir el que sería mi primer post (hay que ver todo lo que me estoy documentando para ser una estupenda bloggera).
Supongo que es la novedad y no mis impulsos creadores los que me llevan a estar tan emocionada al publicar mi propia bitácora y que, de un tiempo a esta parte, sólo escribiré de allá para cuando, en un abandono repentino al que no podré dar la espalda.
Anoche, nada más publicar mi comentario inicial (proceso que me costó mas de dos horas), llamé a mi amiga Natalie por teléfono.
Natalie es actriz porno como yo, y ahora está metida en un rodaje muy complicado en la que unos enanos tienen que follársela mientras ella gime como una condenada. Aunque parezca que no, ávidos lectores, para hacer eso una tiene que estar muy preparada.
Yo no caí en que Natalie estaría descansando para su grabación matutina, y al darla mis buenas nuevas sobre la apertura de la bitácora me mandó literalmente “a tomar por el culo”.
Como no la guardo rencor, porque sé perfectamente cómo se siente una cuando a la mañana siguiente tiene que ser penetrada por cuatro o cinco enanos, la colgué y ya volveré a llamarla durante la semana, cuando haya terminado de rodar la escena y esté más relajada.
Yo hasta principios de octubre tengo unos días libres y he aprovechado la mañana en pasearme por el Corte Inglés de Preciados. Como los dependientes del Corte Inglés no me gustan porque, o son demasiado jóvenes para mí, o son demasiado viejos, he tenido que irme hasta la calle Fuencarral y hacer una visita a la tienda de Custo.
En Custo sí que saben elegir a los dependientes. Y a mi, mujer fatal, poco es lo que me hace falta para acabar con cualquiera de ellos con su rabo entre mis piernas.
Pero hoy, que tengo el día tonto y me creo Corín Tellado, no he dejado que ninguno de los dos dependientes me acompañaran a casa, y eso que, en otras circunstancias, no me hubiera importado tener un escarceo con cualquiera de los dos.
El caso es que creo que la literatura bitacorera está atentando contra mi estado natural de chica boom, y me da miedo pensar que vaya a perder la frescura que hasta ahora me ha proporcionado largas sesiones de sexo y largas sesiones de rodaje con los actores más prestigiosos de la industria pornográfica de este y otros países.
Intentaré que, en la medida de lo posible, mi personaje de escritora no pueda con el de mujer insaciable. Por lo pronto, y como mi labor narrativa ya está resuelta, me voy a relajar y a abstraer en el maravilloso arte de la masturbación.
Nos vemos pronto.
Supongo que es la novedad y no mis impulsos creadores los que me llevan a estar tan emocionada al publicar mi propia bitácora y que, de un tiempo a esta parte, sólo escribiré de allá para cuando, en un abandono repentino al que no podré dar la espalda.
Anoche, nada más publicar mi comentario inicial (proceso que me costó mas de dos horas), llamé a mi amiga Natalie por teléfono.
Natalie es actriz porno como yo, y ahora está metida en un rodaje muy complicado en la que unos enanos tienen que follársela mientras ella gime como una condenada. Aunque parezca que no, ávidos lectores, para hacer eso una tiene que estar muy preparada.
Yo no caí en que Natalie estaría descansando para su grabación matutina, y al darla mis buenas nuevas sobre la apertura de la bitácora me mandó literalmente “a tomar por el culo”.
Como no la guardo rencor, porque sé perfectamente cómo se siente una cuando a la mañana siguiente tiene que ser penetrada por cuatro o cinco enanos, la colgué y ya volveré a llamarla durante la semana, cuando haya terminado de rodar la escena y esté más relajada.
Yo hasta principios de octubre tengo unos días libres y he aprovechado la mañana en pasearme por el Corte Inglés de Preciados. Como los dependientes del Corte Inglés no me gustan porque, o son demasiado jóvenes para mí, o son demasiado viejos, he tenido que irme hasta la calle Fuencarral y hacer una visita a la tienda de Custo.
En Custo sí que saben elegir a los dependientes. Y a mi, mujer fatal, poco es lo que me hace falta para acabar con cualquiera de ellos con su rabo entre mis piernas.
Pero hoy, que tengo el día tonto y me creo Corín Tellado, no he dejado que ninguno de los dos dependientes me acompañaran a casa, y eso que, en otras circunstancias, no me hubiera importado tener un escarceo con cualquiera de los dos.
El caso es que creo que la literatura bitacorera está atentando contra mi estado natural de chica boom, y me da miedo pensar que vaya a perder la frescura que hasta ahora me ha proporcionado largas sesiones de sexo y largas sesiones de rodaje con los actores más prestigiosos de la industria pornográfica de este y otros países.
Intentaré que, en la medida de lo posible, mi personaje de escritora no pueda con el de mujer insaciable. Por lo pronto, y como mi labor narrativa ya está resuelta, me voy a relajar y a abstraer en el maravilloso arte de la masturbación.
Nos vemos pronto.
UNA MINA DE ORO
Mi amiga Natalie fue la que me aconsejó publicar mis memorias diarias en un blog. Yo, hasta ahora, desconocía la existencia de éstos. Otros por la red, los llaman bitácoras que es un nombre que me encanta.
El caso es que en un primer momento me echó para atrás la idea de publicar lo que es mi día a día en un espacio al que puede acceder cualquiera. Sin embargo, mis capacidades literarias a pesar de ser una estrella del porno han vencido a todos mis miedos y me he atrevido ha dar el salto al estrellato en este nuevo formato digital con el que se nos regala en esta época en la que vivimos.
El primer día que mi amiga Natalie (compañera de profesión) me enseñó lo que era un blog, tuve la oportunidad de pasearme por todos aquellos que tienen éxito en la red y de los que me he hecho fiel seguidora.
No sé si algún día mi bitácora (ya he dicho que prefiero esta palabra) será tan leída como todos esos a los que vengo a referirme, pero si así fuera estaría encantada de tener un público culto en la Red, además del público pajillero-adicto-al-porno que me sigue habitualmente
Sin más dilación y porque no creo que la mejor manera de abrir una bitácora sea enrollándome como una anaconda, me despido de vosotros (hablarle a nadie en concreto me asusta y hace que me replantee si seguir escribiendo o no).
Por cierto, soy Mina, modelo y actriz porno. Algunos dirán que tonta y algo ligerita de cascos. Yo asentiré con la cabeza para no defraudarles.
Nos vemos pronto.
El caso es que en un primer momento me echó para atrás la idea de publicar lo que es mi día a día en un espacio al que puede acceder cualquiera. Sin embargo, mis capacidades literarias a pesar de ser una estrella del porno han vencido a todos mis miedos y me he atrevido ha dar el salto al estrellato en este nuevo formato digital con el que se nos regala en esta época en la que vivimos.
El primer día que mi amiga Natalie (compañera de profesión) me enseñó lo que era un blog, tuve la oportunidad de pasearme por todos aquellos que tienen éxito en la red y de los que me he hecho fiel seguidora.
No sé si algún día mi bitácora (ya he dicho que prefiero esta palabra) será tan leída como todos esos a los que vengo a referirme, pero si así fuera estaría encantada de tener un público culto en la Red, además del público pajillero-adicto-al-porno que me sigue habitualmente
Sin más dilación y porque no creo que la mejor manera de abrir una bitácora sea enrollándome como una anaconda, me despido de vosotros (hablarle a nadie en concreto me asusta y hace que me replantee si seguir escribiendo o no).
Por cierto, soy Mina, modelo y actriz porno. Algunos dirán que tonta y algo ligerita de cascos. Yo asentiré con la cabeza para no defraudarles.
Nos vemos pronto.