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La cadena literaria que me ha pasado “El Otro”
Mi colega de “Aquí todo tiene un nombre” ha decidido tomarse la venganza en frío y encargarme esta cadena por haberle hecho confesar sus manías inconfesables en la anterior cadena. Ya sabéis que donde las dan las toman, donde hay patrón no manda marinero, quien madruga dios le ayuda, y finalmente... no hay mal que cien años dure o que por bien no venga…

Toda esta retahíla de refranes la suelto porque me da la gana y me apetece, y para eso tengo un blog, para escribir, contar y ordenar (un poquito) las ideas que mis neuronas ya no saben como almacenar ni expulsar de forma coherente. Y después de este exabrupto literario, retomo la cadena.

La cadena tal y como me la ha pasado “El Otro”: ¿con que personaje de la historia de la literatura te sientes más identificada?

Ahora es cuando yo debería contestar algo así como Sancho Panza, o Ulises de Joyce, o la Señorita Marple o Hermione… pues lo siento, pero no puedo escoger un personaje, por una sencilla razón: siempre me identifico con los personajes de los libros, todos por igual, no lo puedo remediar, y como encima soy lectora compulsiva, es un problema grave. Por ejemplo:

Ayer mi churri me encontró chupando un folio:

- ¿Qué haces? Preguntó entre asustado y asqueado
- Imitando a los lepismas
- ¿Pero que estás leyendo ahora? ¿algo sobre flora en Australia? – hay que ver, como me conoce, que me ve en plan raro, y ya sabe por donde van los tiros -
- Nooo. Estoy leyendo un libro sobre conservación de los libros, y los lepismas son bichos que comen papel.
- ¿y por que no chupas un folio escrito para que sea más real?
- Porque la tinta me da asco
-

No preguntó más, y es que al final los seres humanos nos acostumbramos a todo.

Empecé a leer con tres años, mi madre me enseñó con la esperanza de mantenerme entretenida y dejase de una vez por todas de dibujar en el suelo (no daba abasto la pobre a limpiar mis garabatos). El primer libro que leí (la cartilla no la cuento) fue una versión libre de Caperucita Roja, me cambió la vida. La historia era más o menos así: Caperucita era una niña muy buena, obediente y estudiosa. Un día su madre le encarga que le lleve la compra a la abuelita porque está enferma y no puede moverse de su casa en medio del bosque. Caperucita pilla la bolsa del super y cantando alegremente se va a casa la abuelita, sin saber que está siendo vigilada por el Lobo que pretende robarle la compra. El lobo ataja por la autopista y llega antes que Caperucita, aprovechando que la abuela está fatal de la gripe y no puede defenderse, la encierra amordazada en un armario, y se mete en la cama vestido con su camisón para engañar a Caperucita y mangarle la comida. Caperucita llega, se cosca del engaño porque el lobo tiene halitosis, y como es cinturón negro de karate, le pega una paliza espectacular. En esto llega el Guarda Forestal, que pasa todos los días a visitar a la abuelita, por si necesita algo, y oye el guirigay. Finalmente acaban todos en comisaría: lobo, niña y vieja, contándole su vida al inspector jefe. Como aquello no hay quien lo entienda, el inspector decide llamar al juez (que es un búho) para que decida que hacer con el Lobo. El lobo cuenta que atacó a Caperucita y a la Abuelita, porque tenía hambre, que es pobre porque no tiene trabajo, y no tiene trabajo porque es analfabeto, y por eso se dedica a robar bolsas del supermercado. Todos lloran, la abuela le ofrece trabajo como jardinero, Caperucita le regala la compra para que coma algo (pobre animal) y el Juez-Búho decide condenarlo a ir a la escuela. En la última hoja del cuento, había un dibujo en el que salen todos en la escuela celebrando una fiesta, y el lobo sonríe de oreja a oreja.

Cuando entré en parvulitos, estaba totalmente convencida de que el cuento era así, un día la Seño nos leyó la versión oficial y empecé a protestar por lo bajo “no es así, no es así, que lo tengo en mi casa y no es así” todos los parvulitos empezaron a revolverse y a decir: “Seño, que el cuento no es así, que Miércoles lo tiene en casa y no es así” “Señoooooooooooooooo no estás engañando” Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa” la Seño se enfadó “El cuento es así porque lo digo yo, que para eso soy la Seño, y Miércoles se va ahora mismo de cara a la pared”

Recuerdo que fue la primera vez que pensé “Soy una bocazas”

-PASO EL TESTIGO A MU, QUE EL POBRE SE QEDÓ FUERA DE LA ANTERIOR CADENA, Y SE QUE LE ENCANTAN ESTAS COSAS-
 
Comentario:
a mime pasó algo parecido, pero con la ratita presumida. La mia sa casaba con un ratoncito que no roncaba, y cuando me enteré de la versión oficial......bueno, enfin....
 
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Pues a mí me gusta más esa versión de Caperucita Roja!! jajaja Si es que los profes no tienen sentido del humor...

Enhorabuena por tu cambio de diseño, me encanta! besosss
 
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Yo Caperucita no, pero ahora que elmascachoperro lo menciona, tenía el Sastrecillo valiente (que siempre me impresionó mucho lo listo q era) y Simbad el marino... Se perdieron en la mudanza, como tantísimas cosas. Sin embargo, esta versión de Caperucita no la conocía y suena la más de edificante, aunque prefiero el problema de la desproporción nasal, ocular y dental.

Por lo demás, y a pesar de no estar obligada por el código de las cadenas blogueras puesto que no tengo blog, yo diría que uno de mis personajes literarios favoritos es... no sé, no puedo contestar, me pasa como a Miércoles, la lectura es mi vicio, mi pasión, mi adicción, no podría escoger uno de entre los miles de personajes que me han hecho pasar ratos tan increíbles.

Besos y ponte las gafas de ver colores (a buen entendedor... ).
 
Comentario:
Creo que si era ese cuento pero jamás sabré donde está para corroborarlo. Tu blog está bien así, con o sin la muchacha maldita.
 
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Y eso de que orejas tan grandes tienes ... son para oirte mejor.... y todo eso.....
¿Lo he soñado yo?
 
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Menudo dramón, nunca había oído esa historia.
¿Te importa dejarme ese bet seller? Necesito empaparme de cultura humanoide.
Saludos intergalácticos.
 
Comentario:
Se rumorea, se dice, se comenta que puede que yo también poseyera ese libro maldito de caperucita. ¿Eran unos cuentos en plan tebeo entre los cuales puede que también se encontrara el sastrecillo valiente o Simbad el marino? Me ha hecho entrar en razón lo del juez buho y lo de la escuela del final. Se rumorea que una profesora de mi guardería un día dibujó una casa con dos ventanas en la pizarra y yo le dije que parecía una cara y me castigó sinfin. Era la libertad de expresión, en esos momentos de la vida las personas carecemos de ella.
Por cierto, como ser humano y como persona y con todo el cariño y el respeto y la comprensión y todo y con devoción hacia tí y amor y esperando que no te moleste y que no te enfades y esas cosas, y dejando bastante claro que soy daltónico así que cualquier crítica que haga puede ser irreal, he de decir que tu blog parece un poco una "evax fina y segura". Reivindico a la muchacha del pasado.
 
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JAJAJA!!! Me ha encantado miércoles, menuda panzada a reir, eres una fenómeno. Pobre muuu, buena se la has hecho. Más me vale empezar a pensar yo también porque me estoy viendo la jugada de lejos, jajaja!! Un beso guapa.
 
Comentario:
Jaja tampoco es para tanto. Pero gracias, te cojo el testigo.

Dios, que dilema, la de las cinco manías era mucho más sencilla. Ahora tengo que pararme a pensar en todo lo que he leído y si en alguna ocasión llegué a sentirme identificado.
No