El inicio de una extraña amistad III
A petición de elmascachoperro, voy a intentar explicar porque La Fraguell es La Fraguell. Y es difícil, ya que no estoy acostumbrada a definir conceptos como “espíritu libre” “siempre positiva, nunca negativa” “si no hay dinero para autobús, se va en bici” “cómete tu la tapa, que te veo más débil” “déjalo, ya lo hago yo, tu descansa” “me he enterado de tal cosa…creo que te puede interesar”
La Fraguell es como los muñequitos de la serie, pero plantada en el mundo real, un espíritu libre, un tanto excéntrico, pero que nunca olvida tu cumpleaños, ni el día que te dan los análisis de sangre, te anima si te ve triste, se entera de las exenciones de tasas como nadie, adora los niños, los perros, los seres que necesitan a alguien para avanzar en su camino… No puedo explicarlo, tienes que conocerla. Como dice Irede “todos deberíamos tener un fraguell por amigo”, yo me siento tan orgullosa de ser su amiga, que le dedico estas líneas deseándole mucha suerte en su nueva vida británica.
Para terminar ya con el tema del Archivo (que ya huele) y de cómo nos hicimos colegas, tres becarios sin nada en común y muchas cajas para trasladar, hoy contaré de una vez por todas, lo del presunto acosador. Y pongo presunto por lo raro que fue todo, a medio camino entre alucinación producida por ingestión masiva de ácaros y mala película de terror “basada en un hecho real”.
Un hermoso día de verano hallábame cargando cajas en el montacargas en las soledades del tercer piso con la bata toda enrollada al cuerpo y la cara llenita de mugre, meditando sobre mi triste suerte: “4 años de carrera, cursos, idiomas, matrículas pagadas currando de camarera… todo para esto… mi vida es una porquería… debería haberme casado con el vecino de mi abuela cuando me lo pidió… ahora sería una respetable ama de casa con niños y todo… esto me pasa por querer ser una mujer independiente e inteligente que ama a la gente…” etc. etc.
El ruido de unos pasos me sobresaltó, en teoría yo estaba sola con el montacargas, Mister y La Fraguell andaban por otros aledaños trajinando con sus cajas, entonces ¿Quién subía las escaleras con pasos suaves? No soy miedosa en general, pero allí sola rodeada por el rrrrrrrr de los fluorescentes y el cri cri de los ratones mordisqueando (¿ratones? Que asco!) y con un lápiz chpado por defensa, aquellos pasos disimulados eran un pelín inquietantes. Cuando ya me disponía a gritar la manida frase “¿Quién anda ahí?” un vozarrón surgió del interfono: “Miércoles: que te vengas, que La Fraguell y yo queremos tomar un café” la voz inconfundible de pastor de cabras del Mister rompió la tensión, los pasos se detuvieron “un momento, ahora voy” silenciosamente me acerqué a lo alto de la escalera, saqué la cabeza: no había nadie.
Empecé a bajar despacito, mirando hacia los lados, sin saber muy bien que parte era real, y cual producto de mi imaginación, cuando llevaba media escalera bajada, la cara de La Fraguell surgió entre los escalones: “hola, vine a buscarte, parecía que tardabas…” “sí, me he liado un poco…” ¿había alguien espiándonos tras las filas de estanterías? ¿Si lo había, porque callaba? ¿Era El Algo que me había gastado una broma?
Opté por no comentar el incidente, cuando una tiene fama de rara, es mejor no dar pábulo a especulaciones sobre tu estado mental, se empieza por comentar que unos pasos misteriosos te acechan, y a los pocos días tus vecinos te huyen por si les atacas con un cuchillo. Las ciudades pequeñas son así, no puede guardarse un secreto ni disimular una peculiaridad. Tomé el café pensando: ¿estaré loca?... cielos, esto me pasa por no haberme casado con el vecino cuando me lo pidió… bla bla bla…
Avanzaba el verano, y cada día había más cajas. Nos habíamos convertido en un grupito simpático, pero sin llegar a cohesionar. Habríamos terminado así la beca, si no hubiese sido porque de pronto El Mister empezó a desarrollar un comportamiento extraño. Se negaba ir a los sitios sólo, especialmente al baño (como comprenderéis un problema para nosotras) estaba inquieto, todo le alteraba, un día se puso histérico porque una paloma picoteó la ventana y otro perdió los nervios porque no encontraba el lápiz: “Alguien me lo ha quitado” “Pero si estamos solos, y nosotras no hemos sido” “No me creéis, pero yo se que ALGUIEN me ha quitado el lápiz”
De no haber sido por la bondad infinita de La Fraguell y su reciente curso como “Mediadora Social” aquello podía haber acabado en desgracia. No se como lo hizo, pero consiguió una confesión completa del Mister “A veces, oigo pasos que me acechan”. Si un tiarrón como el, no tenía problema en confesar sus temores, la menda tampoco “es cierto, yo también los he oído” nos miramos en silencio, La Fraguell abrió sus ojos de fraguell y casi en susurros confesó “y yo”.
Tres becarios paranoicos y un archivo. Solución: vayamos siempre juntos como hermanos a todas partes. Como he dicho: el inicio de una gran amistad.
La Fraguell es como los muñequitos de la serie, pero plantada en el mundo real, un espíritu libre, un tanto excéntrico, pero que nunca olvida tu cumpleaños, ni el día que te dan los análisis de sangre, te anima si te ve triste, se entera de las exenciones de tasas como nadie, adora los niños, los perros, los seres que necesitan a alguien para avanzar en su camino… No puedo explicarlo, tienes que conocerla. Como dice Irede “todos deberíamos tener un fraguell por amigo”, yo me siento tan orgullosa de ser su amiga, que le dedico estas líneas deseándole mucha suerte en su nueva vida británica.
Para terminar ya con el tema del Archivo (que ya huele) y de cómo nos hicimos colegas, tres becarios sin nada en común y muchas cajas para trasladar, hoy contaré de una vez por todas, lo del presunto acosador. Y pongo presunto por lo raro que fue todo, a medio camino entre alucinación producida por ingestión masiva de ácaros y mala película de terror “basada en un hecho real”.
Un hermoso día de verano hallábame cargando cajas en el montacargas en las soledades del tercer piso con la bata toda enrollada al cuerpo y la cara llenita de mugre, meditando sobre mi triste suerte: “4 años de carrera, cursos, idiomas, matrículas pagadas currando de camarera… todo para esto… mi vida es una porquería… debería haberme casado con el vecino de mi abuela cuando me lo pidió… ahora sería una respetable ama de casa con niños y todo… esto me pasa por querer ser una mujer independiente e inteligente que ama a la gente…” etc. etc.
El ruido de unos pasos me sobresaltó, en teoría yo estaba sola con el montacargas, Mister y La Fraguell andaban por otros aledaños trajinando con sus cajas, entonces ¿Quién subía las escaleras con pasos suaves? No soy miedosa en general, pero allí sola rodeada por el rrrrrrrr de los fluorescentes y el cri cri de los ratones mordisqueando (¿ratones? Que asco!) y con un lápiz chpado por defensa, aquellos pasos disimulados eran un pelín inquietantes. Cuando ya me disponía a gritar la manida frase “¿Quién anda ahí?” un vozarrón surgió del interfono: “Miércoles: que te vengas, que La Fraguell y yo queremos tomar un café” la voz inconfundible de pastor de cabras del Mister rompió la tensión, los pasos se detuvieron “un momento, ahora voy” silenciosamente me acerqué a lo alto de la escalera, saqué la cabeza: no había nadie.
Empecé a bajar despacito, mirando hacia los lados, sin saber muy bien que parte era real, y cual producto de mi imaginación, cuando llevaba media escalera bajada, la cara de La Fraguell surgió entre los escalones: “hola, vine a buscarte, parecía que tardabas…” “sí, me he liado un poco…” ¿había alguien espiándonos tras las filas de estanterías? ¿Si lo había, porque callaba? ¿Era El Algo que me había gastado una broma?
Opté por no comentar el incidente, cuando una tiene fama de rara, es mejor no dar pábulo a especulaciones sobre tu estado mental, se empieza por comentar que unos pasos misteriosos te acechan, y a los pocos días tus vecinos te huyen por si les atacas con un cuchillo. Las ciudades pequeñas son así, no puede guardarse un secreto ni disimular una peculiaridad. Tomé el café pensando: ¿estaré loca?... cielos, esto me pasa por no haberme casado con el vecino cuando me lo pidió… bla bla bla…
Avanzaba el verano, y cada día había más cajas. Nos habíamos convertido en un grupito simpático, pero sin llegar a cohesionar. Habríamos terminado así la beca, si no hubiese sido porque de pronto El Mister empezó a desarrollar un comportamiento extraño. Se negaba ir a los sitios sólo, especialmente al baño (como comprenderéis un problema para nosotras) estaba inquieto, todo le alteraba, un día se puso histérico porque una paloma picoteó la ventana y otro perdió los nervios porque no encontraba el lápiz: “Alguien me lo ha quitado” “Pero si estamos solos, y nosotras no hemos sido” “No me creéis, pero yo se que ALGUIEN me ha quitado el lápiz”
De no haber sido por la bondad infinita de La Fraguell y su reciente curso como “Mediadora Social” aquello podía haber acabado en desgracia. No se como lo hizo, pero consiguió una confesión completa del Mister “A veces, oigo pasos que me acechan”. Si un tiarrón como el, no tenía problema en confesar sus temores, la menda tampoco “es cierto, yo también los he oído” nos miramos en silencio, La Fraguell abrió sus ojos de fraguell y casi en susurros confesó “y yo”.
Tres becarios paranoicos y un archivo. Solución: vayamos siempre juntos como hermanos a todas partes. Como he dicho: el inicio de una gran amistad.
Comentario:
No se quien es tu fraguel, pero ese es mi nick de jugadora de parchís on line, jijij
Comentario:
Gracias por aclararme todo el tema de la Fraguell, lo necesitaba. ¿Jamás supisteis de donde salían esos pasos? ¿Es como lo del Reina Sofía, que puede que haya un fantasma? ¡¡¡Madre mía, un archivo maldito, que emoción!!!
Comentario:
A mi me molan las Fraguels y los fantasmas de archivo a partes iguales!! ;-)
Sigo aquí, aunque no comente, que el curro anda bastante liado... Por cierto, que tienen archivos, pero pequeños y sosos, nada de pasos seguro!!
Al final no te has aclarado con la imagen, Miércoles? :D
Sigo aquí, aunque no comente, que el curro anda bastante liado... Por cierto, que tienen archivos, pero pequeños y sosos, nada de pasos seguro!!
Al final no te has aclarado con la imagen, Miércoles? :D
Comentario:
Yo también quiero una amiga como La Fraguell!!
Bueno, creo que tu historia da para un relato corto de terror, en serio! lo que no entiendo es cómo no salísteis los tres corriendo de allí, sólo pensarlo me da miedo!!
Pasa buen finde, besos
Bueno, creo que tu historia da para un relato corto de terror, en serio! lo que no entiendo es cómo no salísteis los tres corriendo de allí, sólo pensarlo me da miedo!!
Pasa buen finde, besos
Comentario:
Pues si, parece k estamos de reformas ... jejeje Pokito a poko voy a ver si hago kambios de imagen en general.
Mi psikiatra me ha dicho k es lo mejor para relajarme y olvidarme un poko de todos mis problemas .... asi k si el lo dice, asi sera.
Loko ??? Kien esta loko ??? AAHHHHH !!!
Mi psikiatra me ha dicho k es lo mejor para relajarme y olvidarme un poko de todos mis problemas .... asi k si el lo dice, asi sera.
Loko ??? Kien esta loko ??? AAHHHHH !!!
Comentario:
Amistades asi, hacen que mi fe en el ser humano no tenga límites.
Muchas gracias por tu testimonio,la comunidad alienigena te lo agradace y toma nota de ello para su investigación secreta.
Muchas gracias por tu testimonio,la comunidad alienigena te lo agradace y toma nota de ello para su investigación secreta.
Comentario:
"Y eso fue el inicio de una bonita amistad...". Melancolía...*suspiro*
Comentario:
Jejeje...muy divertidas tus historias..jejeje. Me han alegrado la gripe...espero que le vaya bien a tu amiga y a ti claro...cuidate!
Desde la habitacion de una fria residencia al sur de Alemania...
Besos!
Desde la habitacion de una fria residencia al sur de Alemania...
Besos!
Comentario:
"Ponga una Fraguel en su vida", sí, es un buen eslogan para cualquier campaña pro buenas personas. Aunque lo mismo a las buenas personas en cuestión no les agrada demasiado el hecho de ser denominadas Fraguel.
Bueno, en cualquier caso, me alegro de que hicieseis buenas migas y de que estés desaforada actualizando el blog. Así tenemos el aliciente de los post sopresa...
Besos
Bueno, en cualquier caso, me alegro de que hicieseis buenas migas y de que estés desaforada actualizando el blog. Así tenemos el aliciente de los post sopresa...
Besos