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Cosas de una chica de treinta
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Como pescar a un millonario
Tanta oposición para arriba y para abajo, no me han dejado tiempo para dedicarlo a mi misma y mis cosas, entre ellas este blog, todo abandonadito, que da pena verlo. Pero hoy por fin, he tenido un hueco entre tema y tema para poder volver a las andadas.

La verdad es que las oposiciones me aburren como un hongo, pero también permiten que haga nuevas amistades y amplíe mi vida social con especimenes humanos bastante curiosos, como por ejemplo la Marilí, otra treintañera soltera que no entera, que vaga por las calles de esta nuestra ciudad, buscándose a sí misma en los escaparates de las tiendas de ropa cara. Su Biblia es la “cosmo” y su ilusión vivir como las de “Sexo en Nueva York”, pero por circunstancias de la vida (no tiene un euro y el curro guay está fatal) no ha podido desarrollar su vida como le gustaría, es decir con lujo y glamour.

Nuestra amistad se mantiene con el mismo pilar con el que se inició: el interés. Ella necesitaba un trabajo sobre literatura barroca y yo pasta, una amiga común nos presentó, llegamos a un acuerdo laboral satisfactorio para ambas y hasta hoy, colegas para siempre. Quedamos una vez por semana, yo voy a visitarla en el cutre curro de conserje por horas, que la permite comprar en las rebajas, y mientras ella me cuenta sus cosas yo aprovecho para hacer uso de la fotocopiadora que tienen allí olvidada y de la impresora láser un poco estropeada (imprime dos folios y se atasca, pero ya le tengo pillado el truco para que funcione bien).

A los que piensen que mi vida es muy rastrera, les diré que me da igual. La vida es como Aventura en Kenya, una prueba diaria de supervivencia, y fotocopia a fotocopia me ahorro una pasta para gastármela en la frutería. Ahora díganme, ¿quien es peor: yo o los intermediarios que consiguen que una lechuga cueste lo mismo que 100 gramos de caviar? Bueno, dejo de justificarme, porque no me apetece y esta no era mi intención al volver al tajo, sino contar lo de la Marilí y su Plan.

“El Plan Marilí” es muuuucho mejor que el famoso “Plan Ibarretxe” (donde va a parar) incluso mejor que los planes de Aníbal, el del “Equipo A”, me atrevería a decir, que es el mejor plan de la historia de los planes del mundo mundial. Lean y aprendan como salir de pobres y vivir como una reina, siguiendo el ejemplo del “Plan Marilí”.

La Marilí quiere ser rica, vestir con los trapos más caros que encuentre y hacerse la cirugía estética, pero todo eso cuesta una pasta que no tiene, y para conseguirla ha decidido pillarse a un hombre adinerado. Ojo, que ya se que la idea no es nueva, lo que me sorprende es la utilización de una idea antigua desde el punto de vista de la mujer de hoy. Para empezar, primera fase del plan: localizar un millonario. ¿Y dónde se encuentra ese espécimen? Ahí la respuesta de Marilí es de una simpleza que asusta: ¡¡¡En un banco!!!. Sólo hay que llamar a una de sus mejores amigas de toda la vida que casualmente curra en un banco, y pedirle que busque en la base de datos un cliente con pasta. Dicho y hecho, la amiga solidaria le localiza el objetivo en un chasquear de teclas, y le envía el perfil por e-mail: pizarrero, divorciado, 40 años, dos hijas, físicamente bien conservado, BMW con teléfono, viste de Armani.

Una vez localizada la pieza, se pasa a la segunda fase. La amiga solidaria –banquera convence al interesante hombre rico para que tenga una cita a ciegas con la Marilí, sorprendentemente, accede. La cita es la tercera fase, quedan en una céntrica cafetería, al ladito de la Catedral, ella con bolso blanco (¡con lo difícil que es conjuntarlos con el resto de la ropa!) y el con un traje de Armani. Se encuentran, claro, no es difícil localizar a una mujer bien conjuntada y un hombre elegante en una cafetería plagada de turistas japoneses.

El pizarrero pasa la prueba, paga el café, las copas y la cena en un restaurante de lujo, y si quedaba alguna duda, el BMW con teléfono la disipa en un plis plas. Y ella con su bolso blanco y su ropa de marca pagada a plazos se convierte en su nueva novia formal. El plan ha sido un éxito, nunca un intento de cazar esposo millonario fue tan simple. La Marilí desde su conserjería sueña ya con viajes a la Ribera Maya y la nueva cara que pronto encargará.
 
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La verdad es que me ha impactado tu relato, lleno de sarcasmo e ironia,un autentico reflejo del mundo real...xD...enhorabuena
 
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joeeerrr y yo currando como una gilipolas los festivos y las noches para poderme ir a la rivera maya de luna de miel........................
 
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Ya se echaban de menos tus citas...

Pero no se porque, me da que tu amiga Marilí tiene harto difícil la meta... No creo que el "milloneti" se chupe el dedo y quizas este aprovechando el "regalo"
 
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Vamos a ver, y porqué no me contaste el plan de Marilí antes de verme obligada a emigrar? Qué tiene ella que no tenga yo (aparte de imaginación)? Menos mal que has retomado las ganas de escribir. :)
No