Ayer salí indignada del INEM. ¡Pues menuda novedad!, dirán algunos. Pues no, que conste, que tras un arduo tratamiento para la superación de mis fobias más profundas, había conseguido no salir indignada del INEM, horrorizada, alucinada, espantada sí, eso siempre.
Siguiendo mi costumbre de visitar una vez por semana el INEM, a contemplar el corcho que tienen a la entrada, donde tienen por costumbre colgar papelajos diversos, clasificados bajo dos epígrafes: “OFERTAS” y “CURSOS”. La técnica utilizada por los parados para el acercamiento al cutre corcho (más contemplado, que no admirado, que “Las Meninas”), es aproximarse con cara de expectación a la zona izquierda (“OFERTAS”) desde donde paulatinamente se desplazan hacia la derecha (“CURSOS”) mientras su expresión cambia a resignación, antes de salir corriendo por la puerta como alma que lleva el diablo.
Siguiendo fielmente la táctica, empecé por “OFERTAS” (expectación) y pasé a “CURSOS” (resignación), y leo “CURSO DE PROMOCIÓN SOCIAL PARA MUJERES” entre uno de informática básica y otro de instalador de gas. Atención a los módulos:
Economía doméstica
Cocina
Costura
Planchado
Manualidades
Primero pensé que era una broma, luego me fijé en la Institución que impartía el curso: “CÁRITAS DIOCESANA”.
Lo dicho: indignada.