Blogs.ya.com Quitar publicidad
Cosas de una chica de treinta
La vida tal cual es, le pese a quien le pese
Suscribir con Bloglines
Sindicación
 
La cadena literaria que me ha pasado “El Otro”
Mi colega de “Aquí todo tiene un nombre” ha decidido tomarse la venganza en frío y encargarme esta cadena por haberle hecho confesar sus manías inconfesables en la anterior cadena. Ya sabéis que donde las dan las toman, donde hay patrón no manda marinero, quien madruga dios le ayuda, y finalmente... no hay mal que cien años dure o que por bien no venga…

Toda esta retahíla de refranes la suelto porque me da la gana y me apetece, y para eso tengo un blog, para escribir, contar y ordenar (un poquito) las ideas que mis neuronas ya no saben como almacenar ni expulsar de forma coherente. Y después de este exabrupto literario, retomo la cadena.

La cadena tal y como me la ha pasado “El Otro”: ¿con que personaje de la historia de la literatura te sientes más identificada?

Ahora es cuando yo debería contestar algo así como Sancho Panza, o Ulises de Joyce, o la Señorita Marple o Hermione… pues lo siento, pero no puedo escoger un personaje, por una sencilla razón: siempre me identifico con los personajes de los libros, todos por igual, no lo puedo remediar, y como encima soy lectora compulsiva, es un problema grave. Por ejemplo:

Ayer mi churri me encontró chupando un folio:

- ¿Qué haces? Preguntó entre asustado y asqueado
- Imitando a los lepismas
- ¿Pero que estás leyendo ahora? ¿algo sobre flora en Australia? – hay que ver, como me conoce, que me ve en plan raro, y ya sabe por donde van los tiros -
- Nooo. Estoy leyendo un libro sobre conservación de los libros, y los lepismas son bichos que comen papel.
- ¿y por que no chupas un folio escrito para que sea más real?
- Porque la tinta me da asco
-

No preguntó más, y es que al final los seres humanos nos acostumbramos a todo.

Empecé a leer con tres años, mi madre me enseñó con la esperanza de mantenerme entretenida y dejase de una vez por todas de dibujar en el suelo (no daba abasto la pobre a limpiar mis garabatos). El primer libro que leí (la cartilla no la cuento) fue una versión libre de Caperucita Roja, me cambió la vida. La historia era más o menos así: Caperucita era una niña muy buena, obediente y estudiosa. Un día su madre le encarga que le lleve la compra a la abuelita porque está enferma y no puede moverse de su casa en medio del bosque. Caperucita pilla la bolsa del super y cantando alegremente se va a casa la abuelita, sin saber que está siendo vigilada por el Lobo que pretende robarle la compra. El lobo ataja por la autopista y llega antes que Caperucita, aprovechando que la abuela está fatal de la gripe y no puede defenderse, la encierra amordazada en un armario, y se mete en la cama vestido con su camisón para engañar a Caperucita y mangarle la comida. Caperucita llega, se cosca del engaño porque el lobo tiene halitosis, y como es cinturón negro de karate, le pega una paliza espectacular. En esto llega el Guarda Forestal, que pasa todos los días a visitar a la abuelita, por si necesita algo, y oye el guirigay. Finalmente acaban todos en comisaría: lobo, niña y vieja, contándole su vida al inspector jefe. Como aquello no hay quien lo entienda, el inspector decide llamar al juez (que es un búho) para que decida que hacer con el Lobo. El lobo cuenta que atacó a Caperucita y a la Abuelita, porque tenía hambre, que es pobre porque no tiene trabajo, y no tiene trabajo porque es analfabeto, y por eso se dedica a robar bolsas del supermercado. Todos lloran, la abuela le ofrece trabajo como jardinero, Caperucita le regala la compra para que coma algo (pobre animal) y el Juez-Búho decide condenarlo a ir a la escuela. En la última hoja del cuento, había un dibujo en el que salen todos en la escuela celebrando una fiesta, y el lobo sonríe de oreja a oreja.

Cuando entré en parvulitos, estaba totalmente convencida de que el cuento era así, un día la Seño nos leyó la versión oficial y empecé a protestar por lo bajo “no es así, no es así, que lo tengo en mi casa y no es así” todos los parvulitos empezaron a revolverse y a decir: “Seño, que el cuento no es así, que Miércoles lo tiene en casa y no es así” “Señoooooooooooooooo no estás engañando” Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa” la Seño se enfadó “El cuento es así porque lo digo yo, que para eso soy la Seño, y Miércoles se va ahora mismo de cara a la pared”

Recuerdo que fue la primera vez que pensé “Soy una bocazas”

-PASO EL TESTIGO A MU, QUE EL POBRE SE QEDÓ FUERA DE LA ANTERIOR CADENA, Y SE QUE LE ENCANTAN ESTAS COSAS-
 
Utilidades de una impresora láser
Ahora que ya no quedan trapos de las rebajas, y las tiendas se emperran en vendernos camisetillas de manga corta y pantaloncitos de lino ignorando la temperatura ambiente, más propia de jersecito de lana y pelliza, me he visto obligada a cambiar la senda de las tiendas en mis paseos de una hora y media diaria retomando mi antigua ruta de los corchos acompañada esta vez por Irede, rematando con unas cañas tanto esfuerzo físico, en plan Los Lunes al Sol.

Esta semana paseamos hasta el corcho del INEM (alias, el País de Nunca Jamás) donde el clima se mantiene a 20º centígrados todo el año invitando a la contemplación de las ofertas de empleo, mientras fuera la gente patina por la helada. Las ofertas eran variadas a la par que interesantes:

Se buscan camareros/as para hotel en Grecia
Requisitos:
conocimientos de hostelería
hablar francés o inglés
griego, no necesario


Empresa de lencería busca comerciales:
Requisitos:
Coche propio
Don de gentes
Remuneración según valía

¿quieres una profesión con futuro?
¡hazte militar profesional!

Se necesita pastor de ovejas
Para finca en Extremadura


Cuando más concentrada estaba evaluando mis posibilidades como camarera en Grecia hablando francés o inglés a los griegos, un ruido repetitivo rompió mi ensoñación. Era algo así como: TSUUUU, TSUUUU, TSUUUU, TSUUUU, TSUUUU. Lo primero que pensé fue:

- “Estos del INEM se han pillado una pedazo impresora láser, que para mí quisiera. Debe imprimir tropecientasmil páginas por segundo, y han aprovechado para tirar una copia del Quijote, porque tantas hojas no lleva la oferta de empleo público, ni el anuario estadístico del empleo en esta nuestra comunidad”Y seguí a lo mío:

Curso de monitor de tiempo libre
Requisitos: desempleados menores de 25 años en situación de exclusión social

Curso de alfabetización informática
Módulos:
¿Qué es la pantalla?, El ratón es nuestro amigo, como encender correctamente nuestro ordenador
El Word: ese gran desconocido
Requisitos: mujeres mayores de 30 en situación de exclusión

¡joder con la exclusión! TSUUUU, TSUUUU, TSUUUU, TSUUUU, FUASSSSSS, GAME OVER.

Un momento, ¿FUASSSSSS, GAME OVER? ¿Pero que impresora han pillado estos tíos? Lo normal es que las super impresoras láser a tropecientasmil copias por segundo digan cosas como “Atasco papel” “me he quedado sin tonner” “introduzca papel, o imprime rita” … pero ¿game over?. Me fijo en el mostrador de información estratégicamente colocado junto al corcho de la “desinformación”, en el están los funcionarios de siempre:

- La rubia de las mechas (popularmente conocida como: la bruja esa) se encuentra realizando un eficiente recuento de gamusinos, labor ardua donde las haya, más si de vez en cuando te interrumpe un parado solicitando minucias del tipo: “mire que me han despedido, después de 20 años y no se que debo hacer para solicitar el paro” “y a mí que me cuenta, vaya a orientación laboral” “ya, pero como es la primera vez que vengo al INEM, no se donde está orientación laboral” “pues vaya al fondo, y pregunte a la compañera”.

- El Jesuita, también conocido como Dr. Jeckyl y Mister Hyde, porque lo mismo te trata como un padre, que te da unas voces terroríficas. Este mira fijamente la pantalla y clica compulsivamente con el ratón. El TSUUUU, TSUUUU, TSUUUU … se mantiene, los parados nos miramos y le miramos con la boca abierta como un cesto.

Irede se acerca y me susurra: “¿Pin-ball?” “¡Pin-ball!”
 
SOLETE, EL RETORNO
No se si ya he narrado en este blog que los últimos meses del 2005 mi vida se llenó de reencuentros, gente a la que hacía más de una década que no veía, surgía entre las nieblas de la calle del olvido, y retomábamos nuestra amistad. En algunos casos fue en virtual (alegrías del Messenger) pero siempre acabábamos hablando en plan Fray Luis de León decíamos ayer”, todo muy bonito y muy entrañable. El 2006 ha empezado en el mismo plan, aunque no tan chachi.

Este mes de enero cada vez que pongo un pie en la calle, me reencuentro con un ex. “Pues eso no es tan malo” dirán algunas y algunos (nota: estoy estudiando el “Plan de igualdad de oportunidades para mujeres y hombres” y hace mucho hincapié en el lenguaje no sexista, para que veáis que aprovecho las oposiciones) teniendo en cuenta el odio confeso que mis ex me profesan, no es malo: es malísimo.

El primero de estos malos tropiezos fue en un centro comercial donde mi ex curra vendiendo DVD, ¿sabéis lo que íbamos a comprar mi churri y yo? ¡Bingo! Un DVD. Yo estaba rebuscando entre una pila de películas a 1,90 de variada temática: “Los siete magníficos”, “El regreso de los siete magníficos”, “El desafío de los siete magníficos” “Los siete magníficos se van a las rebajas”, cuando me vuelvo y veo a mi churri hablando amistosamente con un vendedor sobre los tipos y calidades de los DVD, me acerqué fingiendo interés, para que luego no digan que paso de los avances tecnológicos y soy una analfabeta en el mundo audiovisual.

¡Pedazo de susto! De la impresión me golpeé con el expositor de películas, monté un pequeño revuelo en plan “ohh, se cae se cae” mientras mi churri y mi ex (que hasta entonces no tenían el gusto de conocerse) me miraban con cara “Tenías que ser tu”. Al final compramos el DVD, y gracias al dios de la tecnología, funciona perfectamente y no hemos tenido que cambiarlo (cruzo los dedos cada día).

Días después, repuesta del impacto emocional, salí a dar el paseo de una hora que me recomendó el médico para solucionar mis problemas de insomnio. Es tranquilizador como la seguridad social busca remedios alternativos y sin coste económico para aliviar los males de sus pacientes. “Camine usted una hora diaria, señorita, que está muy gris, verá como duerme a pierna suelta y se mantendrá más ágil”. Como es tan aburrido caminar por caminar, decidí aprovechar para ir a las rebajas y realizar un ejercicio más completo: descuelgo el vestido – me quito la ropa – me lo pruebo – me lo quito – lo vuelvo a colgar… con semejante actividad: ¿Quién necesita ir al gimnasio?

Mientras rebuscaba alegremente en un expositor de “Todo a 10 euros” sentí una presencia negativa en las proximidades, oteé el paisaje, cual gacela en la sabána, presta a salir huyendo, cuando a la puerta de los probadores veo a mi ex de los 18 años, al que por cierto hacía: uno, dos, tres… bueno, muchos años que no veía, y hubiese pasado muchos más sin verle. El muy imbécil me machacó las neuronas en su momento con el rollo de que el quería una novia de físico espectacular, categoría de la que yo no formaba parte, logrando que me sintiese culpable por ello (nota: en aquella época me faltaban dos veranos, ahora ya sólo me falta uno, ventajas de la edad).

El imbécil estaba acompañado por su novia/esposa/pareja o lo que fuese: canija, rechoncha, pelo raído… entonces comprendí que con “físico espectacular” el debía referirse a la personalidad o algo así.
Me vió, se quedó helado, intentó fingir que la chica no iba con el, a pesar de que ella le decía “Cari, esa chaqueta te queda corta de manga” y finalmente se ocultó en el probador (“Cari, sal a ver si te gusta este pantalón”). Sufrí un ataque de risa, la gente me miró en plan “Que mala es la cocaína” y tuve que salir de la tienda sin comprarme un top lencero ni nada.

Después de estos encuentros en la tercera fase, me llamó una amiga para ir al “Corte de ingles” a pasar la tarde, pillamos el flamante coche del marido, y cantando “vamos a consumir, consumir, consumir” nos fuimos allá. Llegamos al aparcamiento, aparca con todas las precauciones que se toman cuando una conduce el coche de su costilla, bajamos, y ¿Quién aparece? Solete, aparcando su coche, que es muy grande y gris. Dada mi incapacidad para distinguir una marca de coche de otra le pregunto a mi amiga si ella puede identificarla “No se, una cara, fijo” (como veis mis amigas y yo manejamos la misma empanada mental).

Solete es la excepción que confirma la regla, ya que:

- Es el único de mis ex con el que me hablo
- Es el único de mis ex con el que tengo una relación cordial
- Es el único de mis ex con un buen trabajo
- Es el único de mis ex que ha conseguido una buena posición económica
- Es el único de mi ex al que el tiempo trata como al buen vino
- Es el único de mis ex del que me escondo desde que empecé a salir con mi churri, pero siempre me encuentra

Hola Miércoles, cuanto tiempo ¿Qué te has hecho en el pelo?” “Hola Solete, pues ya ves, aquí a las rebajas” “Oye, ¿Por qué tu amiga no deja de mirar el coche mientras grita?” “No te preocupes, grita de alegría porque ha conseguido aparcar a la primera” “Tiaaaaaaa, que me han pegado un golpe al coche….buaaaaaaaaaaa

Pues va a ser que no está alegre.