La Delincuencia me rodea (II)
Hablando con mis colegas Encargadas de Monumentos me han relatado los detalles del robo fallido de La Virgen del Carmen (entre nosotras, ya para siempre “La Virgen de la Trena”). La historia se remonta al último año Xacobeo, cuando un grupo de opositores deciden hacer el Camino para relajarse y encontrarse a sí mismos en la soledad del Peregrino. Hasta ahí todo normal. Caminando, caminando, llegaron hasta nuestra Iglesia (ojo, no la mía, la de la otra Encargada) y al pie de la Virgen de la Trena depositaron un cirio cada uno suplicándole que les ayudase a sacar la plaza.
El tiempo pasó, nuestros Peregrinos llegaron a Santiago, volvieron a sus casas, estudiaron sus oposiciones… ¡¡¡¡y ohhhh milagro!!!!!! todos aprobaron ese año la plaza, y encima con destinos envidiables. Era evidente que la Virgen les había guiado en su arduo camino ante el Tribunal de la oposición, confortándoles e iluminándoles en sus horas más bajas. Funcionarios agradecidos, el grupo peregrinó de nuevo para hacer entrega a la cofradía de un nuevo manto para Nuestra Señora, en cuyo borde aparecen bordados sus nombres y la leyenda “gracias Señora”.
Los Peregrinos contaron a sus conciudadanos como habían obtenido su plaza, y lo agradecidos que estaban a la Virgen, pocos les creyeron, para que nos vamos a engañar, pero hubo alguien al que la historia caló muy hondo.
Ese alguien fue Maruja F.C. madre del opositor conocido como El Friky de la BN, cansada de que su hijo se presentase infructuosamente a las oposiciones y no terminase de obtener una plaza, a ser posible lo más lejos de casa que se pudiese (Ceuta o Melilla no estaría mal, pensaba nuestra madre atribulada) decidió chorizarse la Virgen, y una vez en su casa, utilizar con ella la técnica del San Pancracio.
San Pancracio es el patrón del trabajo, para que el santo funcione, lo primero y fundamental es que no puede ser comprado, debe ser regalado o robado (por eso Maruja decidió llevarse la Virgen a casa), cuando se realiza la petición se le hace la pelota poniéndole perejil (si, como si fuese un guiso) o monedas, si cumple se le pone más perejil o más monedas, y si no cumple…. Entonces se le tortura. Lo más típico es ponerlo cabeza abajo, pero hay creyentes extremistas que optan por meterlo en agua o en … orina.
Todo esto lo confesó nuestra choriza al capitán de la Guardia Civil, y éste se lo contó en el bar al Hermano Mayor de la Cofradía que casi sufre un infarto: “Si mete a la Virgen del Carmen en orina la mato, te juro que la mato, es mi ruina, pero la mato” “Calma Manolo, que ésta ya no lo vuelve a intentar, eso sí habrá que tomar medidas porque como se corra la voz no vamos a dar abasto con los ladrones”.
Las medidas, ya las he contado: convertir a la Virgen del Carmen en la Virgen de la Trena. También pasa dos veces al día un Guardia y le pregunta todo chulo a mi compañera “¿Alguna novedad?”.
El tiempo pasó, nuestros Peregrinos llegaron a Santiago, volvieron a sus casas, estudiaron sus oposiciones… ¡¡¡¡y ohhhh milagro!!!!!! todos aprobaron ese año la plaza, y encima con destinos envidiables. Era evidente que la Virgen les había guiado en su arduo camino ante el Tribunal de la oposición, confortándoles e iluminándoles en sus horas más bajas. Funcionarios agradecidos, el grupo peregrinó de nuevo para hacer entrega a la cofradía de un nuevo manto para Nuestra Señora, en cuyo borde aparecen bordados sus nombres y la leyenda “gracias Señora”.
Los Peregrinos contaron a sus conciudadanos como habían obtenido su plaza, y lo agradecidos que estaban a la Virgen, pocos les creyeron, para que nos vamos a engañar, pero hubo alguien al que la historia caló muy hondo.
Ese alguien fue Maruja F.C. madre del opositor conocido como El Friky de la BN, cansada de que su hijo se presentase infructuosamente a las oposiciones y no terminase de obtener una plaza, a ser posible lo más lejos de casa que se pudiese (Ceuta o Melilla no estaría mal, pensaba nuestra madre atribulada) decidió chorizarse la Virgen, y una vez en su casa, utilizar con ella la técnica del San Pancracio.
San Pancracio es el patrón del trabajo, para que el santo funcione, lo primero y fundamental es que no puede ser comprado, debe ser regalado o robado (por eso Maruja decidió llevarse la Virgen a casa), cuando se realiza la petición se le hace la pelota poniéndole perejil (si, como si fuese un guiso) o monedas, si cumple se le pone más perejil o más monedas, y si no cumple…. Entonces se le tortura. Lo más típico es ponerlo cabeza abajo, pero hay creyentes extremistas que optan por meterlo en agua o en … orina.
Todo esto lo confesó nuestra choriza al capitán de la Guardia Civil, y éste se lo contó en el bar al Hermano Mayor de la Cofradía que casi sufre un infarto: “Si mete a la Virgen del Carmen en orina la mato, te juro que la mato, es mi ruina, pero la mato” “Calma Manolo, que ésta ya no lo vuelve a intentar, eso sí habrá que tomar medidas porque como se corra la voz no vamos a dar abasto con los ladrones”.
Las medidas, ya las he contado: convertir a la Virgen del Carmen en la Virgen de la Trena. También pasa dos veces al día un Guardia y le pregunta todo chulo a mi compañera “¿Alguna novedad?”.
La Delincuencia me rodea
Hola a todos, aquí me tenéis un nuevo lunes posteando mis aventuras en la Iglesia, donde reflexiono a diario sobre el sentido de la vida, y mil cosas más, y de vez en cuando le enseño a la gente cual es la portada principal y cual la que da a el cementerio. La novedad de la semana ha sido el aviso que nos han dado para que extrememos las precauciones antihurto. A principios de contrato ya nos habían dicho que vigilásemos con mil ojos, porque una banda internacional de ladrones de cepillos estaba causando estragos en la parroquia. Como mi iglesia carece de cepillo, pensé ¡yupi, un curro menos!. Ahora la cosa es más grave.
A mi colega de la iglesia de Santiago le han intentado mangar la Virgen del Carmen, a plena luz del día y con total alevosía. Ha sido flipante. Mi compi estaba entretenida vendiendo pins, negocio sumamente lucrativo con el que la cofradía de la iglesia se saca unas pelas. Uno de cada dos visitantes compra pin, a dos euros el pequeño, y tres el grande, es un negocio redondo que se complementa con la venta de estampas sacras. Rodeada de turistas histéricos (dame dos bonita, a mi tres grandes y dos pequeños para mis nietos, date prisa que se nos va el autocar…) no se dio cuenta de que una de las turistas (maruja de mediana edad, para más señas) cogía la Virgen (tamaño pitufo) la envolvía en una chaqueta, y se piraba por la puerta, tan feliz ella.
Mi compañera la vio pasar por delante, asomando la cabecita de la Virgen por debajo del brazo: ¡pero señora, que está haciendo!, ¿Yo?, nada, salgo de la iglesia. ¡No tenga tanto morro, que le estoy viendo la Virgen, devuélvala ahora mismo! Y con la agilidad propia de la desesperación (vamos, si le roban la Virgen con ese sistema, no la vuelven a contratar ni para recoger cartones) saltó por encima de los pins y agarró la Virgen por la cabeza. Ambas empezaron a tirar de ella, ¡devuélvamela! ¡no es mía!, mientras los turistas les miraban y algunos hacían fotos.
Por suerte en ese momento llegó el recaudador de la cofradía, que se pasa cada poco para llevarse la pasta de los pins, no sea que le roben la peligrosa banda internacional arriba reseñada. Al ver que se llevaban su Virgen favorita (no veas la de cirios que le pone la peña, y los cirios también los venden ellos) saltó como un león sobre la señora y con dos bofetadas y un tirón del manto, rescató a Nuestra Señora.
Lo mejor de todo fue cuando llamaron a la Guardia Civil para que terminase de poner orden, y se llevaron a la choriza al cuartelillo. He estado intentando imaginar el interrogatorio, y no he podido, va más allá de mi imaginación. Surrealismo en estado puro.
La Virgen quedó un poco despeinada, pero eso lo arregló rápidamente su cofrade peluquera (esto de las cofradías es la caña, tienen todo tipo de cargos), y ahora le han puesto unas rejas para evitar más sustos. Entre nosotras la llamamos “La Virgen de la Trena”.
Peor fortuna ha tenido Santiago (el del caballo blanco de toda la vida), en otro descuido (pero esta vez era la encargada del Ayuntamiento la responsable) le arrancaron un dedo. Si, habéis leído bien, un dedo, el índice para más señas. Y ya hay que discurrir, para subirse a un retablo y arrancarle un dedo a un Santo. Los cofrades no ganan para disgustos, encima tienen que arreglar la mutilación antes de la fiesta de Santiago, que hay procesión a lo bestia, y no pueden sacar al santo desdedado. Un desastre.
Quiero aclarar que ambos delitos no han sido realizados por una red de traficantes de arte orientados al robo en iglesias, sino por dos pirados. Porque el dedo de Santiago, no vale un euro (joer, imaginad una subasta clandestina de arte aquí el dedo del Patrón Santiago, quien da más) y la Virgen del Carmen es como una tragaperras, da pasta a mogollón, pero su valor pecuniario es más bien escaso (la talla es de hace dos días, la original fue cruelmente devorada por la carcoma). Han sido dos pirados o dos desaprensivos sin ningún respeto por la propiedad ajena y el Patrimonio Histórico.
Todo este tema de los robos absurdos contra el Patrimonio, muestran que en este país (ignoro si en Francia son también tan cafres, por ejemplo) se carece de educación sobre estos temas, la gente oye por ahí, que el cuadro tal, o la Iglesia de San Periquitín, o los grabados rupestres del Monte Perdido, son de todos, y lo interpretan así: pues si son de todos, yo el mío lo llevo para casa. Y se quedan tan frescos en su ignorancia. Pero lo peor de todo es la benevolencia con la que la sociedad ve a estos vándalos. Si alguien vacía un contenedor de la basura y le prende fuego es denunciado rápidamente, pero si ese mismo anormal destroza un mosaico romano la gente le disculpa “tampoco hay para tanto, el mosaico era muy viejo, que lo arreglen”.
Las cosas no son así, la destrucción o robo de un yacimiento arqueológico, de una Virgen románica, un cuadro, un códice, robar documentos en un archivo… es algo que nos afecta a todos, es nuestro pasado, nuestra cultura, y si perdemos eso, lo perdemos todo.
Un beso, y feliz semana.
FELICIDADES A:
DA, SIENTO NO PODER TIRARTE DE LAS OREJAS ESTE AÑO
MR. CHUFLAS: AHORA QUE ERES INGENIERO VAS A SER EL SOLTERO MÁS COTIZADO DE MADRID
A mi colega de la iglesia de Santiago le han intentado mangar la Virgen del Carmen, a plena luz del día y con total alevosía. Ha sido flipante. Mi compi estaba entretenida vendiendo pins, negocio sumamente lucrativo con el que la cofradía de la iglesia se saca unas pelas. Uno de cada dos visitantes compra pin, a dos euros el pequeño, y tres el grande, es un negocio redondo que se complementa con la venta de estampas sacras. Rodeada de turistas histéricos (dame dos bonita, a mi tres grandes y dos pequeños para mis nietos, date prisa que se nos va el autocar…) no se dio cuenta de que una de las turistas (maruja de mediana edad, para más señas) cogía la Virgen (tamaño pitufo) la envolvía en una chaqueta, y se piraba por la puerta, tan feliz ella.
Mi compañera la vio pasar por delante, asomando la cabecita de la Virgen por debajo del brazo: ¡pero señora, que está haciendo!, ¿Yo?, nada, salgo de la iglesia. ¡No tenga tanto morro, que le estoy viendo la Virgen, devuélvala ahora mismo! Y con la agilidad propia de la desesperación (vamos, si le roban la Virgen con ese sistema, no la vuelven a contratar ni para recoger cartones) saltó por encima de los pins y agarró la Virgen por la cabeza. Ambas empezaron a tirar de ella, ¡devuélvamela! ¡no es mía!, mientras los turistas les miraban y algunos hacían fotos.
Por suerte en ese momento llegó el recaudador de la cofradía, que se pasa cada poco para llevarse la pasta de los pins, no sea que le roben la peligrosa banda internacional arriba reseñada. Al ver que se llevaban su Virgen favorita (no veas la de cirios que le pone la peña, y los cirios también los venden ellos) saltó como un león sobre la señora y con dos bofetadas y un tirón del manto, rescató a Nuestra Señora.
Lo mejor de todo fue cuando llamaron a la Guardia Civil para que terminase de poner orden, y se llevaron a la choriza al cuartelillo. He estado intentando imaginar el interrogatorio, y no he podido, va más allá de mi imaginación. Surrealismo en estado puro.
La Virgen quedó un poco despeinada, pero eso lo arregló rápidamente su cofrade peluquera (esto de las cofradías es la caña, tienen todo tipo de cargos), y ahora le han puesto unas rejas para evitar más sustos. Entre nosotras la llamamos “La Virgen de la Trena”.
Peor fortuna ha tenido Santiago (el del caballo blanco de toda la vida), en otro descuido (pero esta vez era la encargada del Ayuntamiento la responsable) le arrancaron un dedo. Si, habéis leído bien, un dedo, el índice para más señas. Y ya hay que discurrir, para subirse a un retablo y arrancarle un dedo a un Santo. Los cofrades no ganan para disgustos, encima tienen que arreglar la mutilación antes de la fiesta de Santiago, que hay procesión a lo bestia, y no pueden sacar al santo desdedado. Un desastre.
Quiero aclarar que ambos delitos no han sido realizados por una red de traficantes de arte orientados al robo en iglesias, sino por dos pirados. Porque el dedo de Santiago, no vale un euro (joer, imaginad una subasta clandestina de arte aquí el dedo del Patrón Santiago, quien da más) y la Virgen del Carmen es como una tragaperras, da pasta a mogollón, pero su valor pecuniario es más bien escaso (la talla es de hace dos días, la original fue cruelmente devorada por la carcoma). Han sido dos pirados o dos desaprensivos sin ningún respeto por la propiedad ajena y el Patrimonio Histórico.
Todo este tema de los robos absurdos contra el Patrimonio, muestran que en este país (ignoro si en Francia son también tan cafres, por ejemplo) se carece de educación sobre estos temas, la gente oye por ahí, que el cuadro tal, o la Iglesia de San Periquitín, o los grabados rupestres del Monte Perdido, son de todos, y lo interpretan así: pues si son de todos, yo el mío lo llevo para casa. Y se quedan tan frescos en su ignorancia. Pero lo peor de todo es la benevolencia con la que la sociedad ve a estos vándalos. Si alguien vacía un contenedor de la basura y le prende fuego es denunciado rápidamente, pero si ese mismo anormal destroza un mosaico romano la gente le disculpa “tampoco hay para tanto, el mosaico era muy viejo, que lo arreglen”.
Las cosas no son así, la destrucción o robo de un yacimiento arqueológico, de una Virgen románica, un cuadro, un códice, robar documentos en un archivo… es algo que nos afecta a todos, es nuestro pasado, nuestra cultura, y si perdemos eso, lo perdemos todo.
Un beso, y feliz semana.
FELICIDADES A:
DA, SIENTO NO PODER TIRARTE DE LAS OREJAS ESTE AÑO
MR. CHUFLAS: AHORA QUE ERES INGENIERO VAS A SER EL SOLTERO MÁS COTIZADO DE MADRID
Vivo en un documental de la 2
La vida en el campo no deja de depararme sorpresas, es como vivir en un documental de la 2 en plan “Jara y Sedal”, con todo tipo de bichos rondando a tu alrededor. Tengo golondrinas, hormigas voraces, lagartijas, moscas, avispas, mariposas y una culebra que vive en la Ermita. El resto de los bichos, pase, pero lo de la culebra no me ha hecho ninguna gracia, más bien me ha dado un susto que te cagas por las bragas, y es que una será muy valiente, y estará curtida en mil batallas, pero las culebras como que no, y eso que esta es muy pacífica, se pasa el día durmiendo al fresco (supongo que haciendo la digestión de las lagartijas) y sólo se mueve si le das con un palo (una de las ancianitas que me obligan a tomar café con ellas, hizo la prueba).
Yo entiendo que el animal (bautizado como La Bicha) le guste vivir en la Ermita, hace fresquito, no hay ruidos, y para el hambre tiene la colonia de lagartijas de la calle bien gordas y bien lustrosas. Ratones creo que los extinguió hace tiempo, porque no he visto cacas de ellos al limpiar, señal inequívoca de que hace tiempo que fueron exterminados. Lo que ya no entiendo, es que TODO EL MUNDO LO SABÍA Y NADIE ME AVISÓ, y eso no se hace. Mucho rollo ahora de que lo hicieron para no traumatizarme desde el primer día, total, igual La Bicha no había sobrevivido al largo y frío invierno, o bien se había largado de vacaciones al Amazonas, y no le veía las escamas en todo el contrato. El caso es que he vivido todos estos días en la alegre ignorancia hasta que el susto me hizo tocar la bóveda (muy sucia por cierto). Ahora no me queda más remedio que convivir con ella, espero llegar pronto a un entendimiento por mi bien, más que por el suyo.
La afluencia de visitantes sigue siendo más bien escasa, y tirando a borde, que digo yo, que le cuesta a la peña ser un poco amigable en vacaciones. Pero todos coinciden en lo mismo “que bonito es el románico, y que sencillo”, y yo respondo “ya, el románico es asin”. Mi Churri dice que me estoy pasando, que no debería comportarme como si fuese analfabeta, ya que al fin y al cabo soy Licenciada en Historia, y eso debería notarse algo. Tiene razón, pero como me pagan por tener BUP, y en mi contrato figura en letra bien clara: estudios: BUP, pues no pienso estirar las neuronas más allá del BUP, que ya hay bastantes licenciados por el mundo cobrando lo de un bachiller y luego los bachilleres se sienten discriminados, porque para curros de su categoría se prefiere un Licenciado y esto se está convirtiendo en la pescadilla que se muerde la cola.
Por lo demás, mi vida es muy tranquila, ya he superado el aburrimiento gracias a los libros, las oposiciones y mis largas muy largas sesiones de meditación. Medito por todo: mi vida, la vida de los demás, la vida en general, los bichos, la estructura de la Unión Europea, el futuro de nuestro Estatuto de Autonomía, si es viable una reforma de la Constitución, la situación de la mujer en el mundo… la verdad, es que gracias a la soledad, veo todo como más claro, más sencillito, es una pena que nadie me haga caso (mi Churri pasa olímpicamente de mí) porque de aquí a final del contrato arreglo el mundo fijo.
Encima me estoy perdiendo las rebajas, esto tiene una parte positiva: ahorro como nunca. Y otra negativa: me torturan imágenes de ropa super rebajada a la que no puedo acceder. El lunes pasado corrí a por el Top lencero de Zara que tanto me gustaba, pero no quedaba ni uno. Le pregunté a la dependienta, y me dijo “fue lo primero que se agotó” hay que joderse, seguro que la culpa la tuve yo, por publicar en el blog que era mi prenda estrella para estas rebajas, si es que no se puede ser tan boba.
FELICIDADES GEMMITA, YA ERES UN AÑO MÁS MAYOR Y NO SE TE NOTA NADA.
Yo entiendo que el animal (bautizado como La Bicha) le guste vivir en la Ermita, hace fresquito, no hay ruidos, y para el hambre tiene la colonia de lagartijas de la calle bien gordas y bien lustrosas. Ratones creo que los extinguió hace tiempo, porque no he visto cacas de ellos al limpiar, señal inequívoca de que hace tiempo que fueron exterminados. Lo que ya no entiendo, es que TODO EL MUNDO LO SABÍA Y NADIE ME AVISÓ, y eso no se hace. Mucho rollo ahora de que lo hicieron para no traumatizarme desde el primer día, total, igual La Bicha no había sobrevivido al largo y frío invierno, o bien se había largado de vacaciones al Amazonas, y no le veía las escamas en todo el contrato. El caso es que he vivido todos estos días en la alegre ignorancia hasta que el susto me hizo tocar la bóveda (muy sucia por cierto). Ahora no me queda más remedio que convivir con ella, espero llegar pronto a un entendimiento por mi bien, más que por el suyo.
La afluencia de visitantes sigue siendo más bien escasa, y tirando a borde, que digo yo, que le cuesta a la peña ser un poco amigable en vacaciones. Pero todos coinciden en lo mismo “que bonito es el románico, y que sencillo”, y yo respondo “ya, el románico es asin”. Mi Churri dice que me estoy pasando, que no debería comportarme como si fuese analfabeta, ya que al fin y al cabo soy Licenciada en Historia, y eso debería notarse algo. Tiene razón, pero como me pagan por tener BUP, y en mi contrato figura en letra bien clara: estudios: BUP, pues no pienso estirar las neuronas más allá del BUP, que ya hay bastantes licenciados por el mundo cobrando lo de un bachiller y luego los bachilleres se sienten discriminados, porque para curros de su categoría se prefiere un Licenciado y esto se está convirtiendo en la pescadilla que se muerde la cola.
Por lo demás, mi vida es muy tranquila, ya he superado el aburrimiento gracias a los libros, las oposiciones y mis largas muy largas sesiones de meditación. Medito por todo: mi vida, la vida de los demás, la vida en general, los bichos, la estructura de la Unión Europea, el futuro de nuestro Estatuto de Autonomía, si es viable una reforma de la Constitución, la situación de la mujer en el mundo… la verdad, es que gracias a la soledad, veo todo como más claro, más sencillito, es una pena que nadie me haga caso (mi Churri pasa olímpicamente de mí) porque de aquí a final del contrato arreglo el mundo fijo.
Encima me estoy perdiendo las rebajas, esto tiene una parte positiva: ahorro como nunca. Y otra negativa: me torturan imágenes de ropa super rebajada a la que no puedo acceder. El lunes pasado corrí a por el Top lencero de Zara que tanto me gustaba, pero no quedaba ni uno. Le pregunté a la dependienta, y me dijo “fue lo primero que se agotó” hay que joderse, seguro que la culpa la tuve yo, por publicar en el blog que era mi prenda estrella para estas rebajas, si es que no se puede ser tan boba.
FELICIDADES GEMMITA, YA ERES UN AÑO MÁS MAYOR Y NO SE TE NOTA NADA.
Odio la paz y la tranquilidad campestres
Llevo cuatro días mal contados trabajando, y ya estoy estresada, creo que necesito unas vacaciones, a ser posible en una ciudad llena de gente y coches, muchos coches, porque esto de la vida del campo aburre a las ovejas, a las vacas, a las lagartijas, a las hormigas… ¿Por qué todos los bichos del campo son femeninos? Este trabajo me está matando…
Todo lo que me contó La Fraguell, es cierto, no va nadie a ver la Ermita (en todos estos días 6 personas, y dos porque se perdieron y fueron a preguntar) y las ancianitas me invitan a café continuamente. He tomado más café estos días que en toda mi vida junta, y vale que me gusta mucho el café, pero a este ritmo voy a estar hiperactiva todo el contrato.
La Ermita no está mal, la restauraron allá por los años 80, década en la que debía sobrar la pasta a espuertas, porque todas las restauraciones y excavaciones arqueológicas un poco importantes de España, datan de ese período. Hoy sólo se mantiene Atapuerca, y porque toda Europa está flipando con la idea de que sus orígenes se encuentren en la Sima de los Huesos, a mí me parece bastante normal, si yo fuese un Homo Antecesor, y me diesen a elegir donde establecer mi tribu, elegiría España, donde tienes playa, montaña, y una gastronomía de puta madre.
El caso es que la Ermita estaba en el mismo suelo, y llena de hierbas en plan selva Amazónica, hasta que llegaron los arqueólogos y pasaron la rozadora. Ahora está más bonita que un San Luis, tiene techo y todo, aunque sólo le quedan dos santos bastante picados por la carcoma: un San Juan Bautista anémico, y una Salomé (si, ya se que esta no es santa, pero allí está, misterios del catolicismo) desgreñada y mal vestida, la pobre.
Otra cosa que tiene la Ermita, y que empieza a convertirse en una constante en mi vida, es que TIENE MUERTOS. Para no trabajar de Forense o CSI, me paso la vida rodeada de muertos, principalmente medievales. Vamos, que están todos remuertos. En este caso, cuando restauraron la Ermita, también excavaron el interior y un camposanto anexo, y claro, salieron huesos, huesecillos, y huesazos. Muchos se los llevaron, pero los que no les cabían en las furgonetas, los dejaron en unos armarios de madera, debajo del coro.
Lo primero que me advirtió el Párroco, es que no dejase a los visitantes curiosos abrir los armarios, no porque tema que se los lleven, sino porque luego se asustan y van contando por ahí cosas horribles de la Santa Madre Iglesia, y era lo que les faltaba ya, en estos tiempos tan revueltos, con la mala prensa que tiene la institución, que se difundiesen historias de terror totalmente falsas malintencionadas y capciosas. Le prometí cuidar de los armarios y si algún curioso se acerca a ellos caer sobre el como un águila y largarlo de la Ermita para siempre jamás.
Y ahí se acabó la emoción del trabajo. Llego, abro las puertas, saco la hamaca, me pongo a tomar el sol y a leer El Zorro, de Isabel Allende (si alguien pretendía comprarlo mejor lo saca de la Biblioteca Pública, porque es una estafa) si aparece alguien (sorpresa, ¡un visitante!) doy las luces y vigilo que no abra los armarios. Si no, me paso el día así, con interrupciones para tomar café con las ancianitas.
Estoy que me subo por las paredes (románicas) de la Ermita, añoro la civilización y el ADSL, menos mal que el móvil tiene cobertura o me daría un infarto. El que lo está pasando bomba es mi Churri, como está de vacaciones me acompaña en otra hamaca, leyendo una de romanos. Dice que es feliz, que el sitio es muy bonito, las señoras simpáticas y las lagartijas muy listas. Se está planteando ahorrar para comprar una casita en un pueblo, en plan Heidi y Pedro, si no tiene luz eléctrica y está alejada de todo tipo de vida humana, mucho mejor. ¡¡¡¡¡A MÍ ME DA ALGO!!!!
Si hay suerte, y no me tiro antes a la reguera próxima a la Ermita, postearé el próximo lunes, que libro y puedo volver al mundo y pegarme con la gente en las rebajas.
Aunque sea con retraso quiero felicitar a los chic@s de la bandera de colores. Ya tengo un paquete de arroz calidad extra superior para celebrar con clase vuestra boda.
Todo lo que me contó La Fraguell, es cierto, no va nadie a ver la Ermita (en todos estos días 6 personas, y dos porque se perdieron y fueron a preguntar) y las ancianitas me invitan a café continuamente. He tomado más café estos días que en toda mi vida junta, y vale que me gusta mucho el café, pero a este ritmo voy a estar hiperactiva todo el contrato.
La Ermita no está mal, la restauraron allá por los años 80, década en la que debía sobrar la pasta a espuertas, porque todas las restauraciones y excavaciones arqueológicas un poco importantes de España, datan de ese período. Hoy sólo se mantiene Atapuerca, y porque toda Europa está flipando con la idea de que sus orígenes se encuentren en la Sima de los Huesos, a mí me parece bastante normal, si yo fuese un Homo Antecesor, y me diesen a elegir donde establecer mi tribu, elegiría España, donde tienes playa, montaña, y una gastronomía de puta madre.
El caso es que la Ermita estaba en el mismo suelo, y llena de hierbas en plan selva Amazónica, hasta que llegaron los arqueólogos y pasaron la rozadora. Ahora está más bonita que un San Luis, tiene techo y todo, aunque sólo le quedan dos santos bastante picados por la carcoma: un San Juan Bautista anémico, y una Salomé (si, ya se que esta no es santa, pero allí está, misterios del catolicismo) desgreñada y mal vestida, la pobre.
Otra cosa que tiene la Ermita, y que empieza a convertirse en una constante en mi vida, es que TIENE MUERTOS. Para no trabajar de Forense o CSI, me paso la vida rodeada de muertos, principalmente medievales. Vamos, que están todos remuertos. En este caso, cuando restauraron la Ermita, también excavaron el interior y un camposanto anexo, y claro, salieron huesos, huesecillos, y huesazos. Muchos se los llevaron, pero los que no les cabían en las furgonetas, los dejaron en unos armarios de madera, debajo del coro.
Lo primero que me advirtió el Párroco, es que no dejase a los visitantes curiosos abrir los armarios, no porque tema que se los lleven, sino porque luego se asustan y van contando por ahí cosas horribles de la Santa Madre Iglesia, y era lo que les faltaba ya, en estos tiempos tan revueltos, con la mala prensa que tiene la institución, que se difundiesen historias de terror totalmente falsas malintencionadas y capciosas. Le prometí cuidar de los armarios y si algún curioso se acerca a ellos caer sobre el como un águila y largarlo de la Ermita para siempre jamás.
Y ahí se acabó la emoción del trabajo. Llego, abro las puertas, saco la hamaca, me pongo a tomar el sol y a leer El Zorro, de Isabel Allende (si alguien pretendía comprarlo mejor lo saca de la Biblioteca Pública, porque es una estafa) si aparece alguien (sorpresa, ¡un visitante!) doy las luces y vigilo que no abra los armarios. Si no, me paso el día así, con interrupciones para tomar café con las ancianitas.
Estoy que me subo por las paredes (románicas) de la Ermita, añoro la civilización y el ADSL, menos mal que el móvil tiene cobertura o me daría un infarto. El que lo está pasando bomba es mi Churri, como está de vacaciones me acompaña en otra hamaca, leyendo una de romanos. Dice que es feliz, que el sitio es muy bonito, las señoras simpáticas y las lagartijas muy listas. Se está planteando ahorrar para comprar una casita en un pueblo, en plan Heidi y Pedro, si no tiene luz eléctrica y está alejada de todo tipo de vida humana, mucho mejor. ¡¡¡¡¡A MÍ ME DA ALGO!!!!
Si hay suerte, y no me tiro antes a la reguera próxima a la Ermita, postearé el próximo lunes, que libro y puedo volver al mundo y pegarme con la gente en las rebajas.
Aunque sea con retraso quiero felicitar a los chic@s de la bandera de colores. Ya tengo un paquete de arroz calidad extra superior para celebrar con clase vuestra boda.