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Mi caja de música...
Os cuento mi vida, mis reflexiones, mis cuentos, todo ello con una canción de fondo
Acerca de
25 años cuando empiezo a escribir este blog, un montón de ideas y pensamientos que me rondan la cabeza.....y dispuesto a compartirlo con todo el que se quiera apuntar a este carro.
Sindicación
 
Una historia antigua, mientras espero la nueva
Os quería contar una historia, pero se me atraganta un poco el final, mientras remato cosillas os dejo una reliquia.
Este es un cuento de hace mucho, tiene muy poco de verdad y casi todo de inventado (sobre todo de la mitad para adelante). Le tengo especial cariño porque es de lo primero que me aventuré a publicar en internet y me apetece compartirlo, además estoy con el día tristecillo y melancólico de tiempos pasados. Hay una segunda parte....

DUANAE
Ups! Mensaj nuevo, ¿Duanae? ¿Quién será?. Desde luego en mi libreta de direcciones no aparece. ¡Más publicidad no, por favor!, estoy harto de esos mails masivos que se cuelan en mi correo todos los días en manada. ¿Quién coño me habrá suscrito al boletín de las novedades “Tupper Ware”? Pero si es que no se ni freir un huevo!!!

Ábrete, ábrete, dialogo con mi conexión a la red, es la única alternativa que me queda ante la imposibilidad de instalarme banda ancha. Me desespero, pataleo, prometo todos los días que solo me conectaré desde el trabajo, gratis y mucho más rápido.

Ah!, por fin, remitente, bla, bla, bla, contenido del mensaje, veamos quién eres y porqué me escribes. Empiezo a leer: “Esto es una respuesta automática….”. Estoy a punto de desistir de leerlo, pero, ya que estoy veamos quien me molesta. Pues no, no es publicidad, se trata sobre el cuento que escribí hace unas semanas en una web. Es la única solución que me queda ante la desgana de sentarme a escribir ante un papel un libro de verdad. Siempre me encantó escribir, pero creo que me falta ese punto de creatividad, constancia, método, ese saber plasmar las cosas. Tengo millones de pequeñas historias geniales, pero siempre he sido un maniático del resumen y al final solo quedan pequeñas historias cortas, ni siquiera llegan a las veinte páginas……

Sigo leyendo, ¡¡Le he gustado!!, me escribe una chica para decirme que le encantó mi cuento, también tengo a mi favor el que ella se llama como la “amada” de mi realto y su ex novio como el “amante”. Da por supuesto que la historía es verídica, siguiendo con las carambolas, resulta que al final el protagonista de mi relato acaba viajando a su ciudad. ¡¡¡Tanto coincidencia es demasiado, me está tomando el pelo!!!.

Decido responderla, me ha caído bien (a quién no le agrada que le halaguen?). Quiero completarle la verdad de la historia que escribí, contarla que es verdadera, solo cambian nombres y lugares. Comienzo a escribirla, es curioso, pero mi relato también era una carta.

Querida Duanae o Ana:
Gracias, sobre todo, por leerme y responderme. Sobre todo te escribo para acabar de contarte la historia que leíste en la web y puntualizarte ciertas cosas.. Todo era verdad, la historia en general. Solo que el final es totalmente distorsionado, necesitaba darle algo de dramatismo al relato. El trabajo en Granada no existe, pero si mi vinculación con la ciudad. Cada vez que puedo me escapo a su cielo abierto y jardines de Mil y Una Noches. En la costa granadina, pase una de las mejores vacaciones de mi vida con ella (antes de que me dejase), que se llamaba Raquel. Siento si esto te ha desilusionado, pero es la verdad. Eso sí, no he vuelto a saber nada de ella, pero…las heridas cicatrizan y la mía está sellada. Como me escribías en tu mail, estaré encantado de la próxima vez que vuelva a Granada, “enviarte aviso” y conocernos. Pero, ¿por qué esperar? Déjame ser tu amigo a distancia, te prometo escribirte todas las semanas, seguirte contando miles de cuentos que tengo para amigos y gente que me quiera escuchar.¿Estás de acuerdo? Espero tu respuesta, al igual que ya esperé otra hace tiempo de Raquel.

A.

Solo me queda copiar la dirección, miro en el mail, remiro, vuelvo a mirar, miro otra vez por si acaso y no. El mail se ha reenviado desde una web y no figura su dirección. En un primer momento tampoco me importó mucho, pero en un gesto instintivo decidí guardar el mail, por si acaso.

Pase dos días sin volver a preocuparme por Duanae, pero algo tenía en mi interior, que poco a poco me comía, ¿Cómo será? ¿Cuántos años tendrá? ¿Por qué me escribiría? Decidí que tenía que hacer llegar eses correo, solo me faltaba la forma de ponerme en contacto. Escribí un mail a la web, pero me contestaron que no podían decirme nada, debido a que ellos solo se ocupan de transmitir los mensajes y no era obligatorio rellenar el dato de mail.

Me entra un pequeño bajón, pero rapidamente pienso que me da igual, no la conozco, no tengo porque contestarla y que casi mejor, porque me ahorro el tener que responder si la da por seguir escribiéndome. Resignación, también se llama. No me lo acabo de creer y un susurro me dice que siga buscando.

Empiezo a buscar en chats por ciudades, al fin y al cabo, Granada es la única pista que tengo. Es Domingo por la tarde, será difícil encontrarla. Estudia en Sevilla y solo tiene acceso a la red los fines de semana cuando vuelve al hogar familiar. Empiezo a preguntar por su nick, la gente debe pensar que estoy loco. Pasan tres semanas, cada vez con menos ahínco y sigo igual.

Pero un sábado, a las cinco de la tarde recibo una contestación, se abre un privado, “Silfi” es el nick, me suelta a bocajarro que “¿para qué quieres hablar con Duanae?”, le resumo la historia, me dice que la conoce de un par de chateos, pero nada más, ni su mail, nada. Solo está segura de que es la misma persona por su historia con el ex. Otra pista, ya casi despidiéndonos y agradeciendo la escasa información….”Búscala por las teterías de Granada”.

No lo pensé, cogí el coche y me planté ese mismo sábado, como un idiota con una camiseta que ponía Siddharta (el nick que usaba), porque no sabía ni como era para reconocerla entre tanta gente. Entre multitud de olores que se iban metiendo en mi sangre, luces, deambular por las zonas donde había estado muchas veces con Raquel, pero buscando a otra, y sin saber por donde empezar. Desesperado y triste, sin entender la reacción tan absurda de viajar desde Madrid, acabé sentado a las 3 de la mañana en una acera, preguntándome si valía la pena esto por algo que no sabía que podría ser.

Me estaba riendo solo cuando vi unos vaqueros delante de mi cabeza, levante la vista desde mi bordillo. Era preciosa, difícil de describir el impacto que me supuso. Me preguntó: “Perdona, te resultará raro, pero…¿Por qué llevas una camiseta que pone Siddharta?”. Seguro de que era ella respondí: “Siddharta era el nombre de Buda, antes de llegar a, Nirvana, pero ahora mismo soy Ulises, llegando al final de su viaje, a Penélope, Duanae”.

Canción de la noche

"Aunque tu no lo sepas". No tengo muy claro si Los Secretos o Enrique Urquijo y los problemas
 
Comentario:
jajaj, este cuento tengo el honor de tenerlo guardado, y casi dedicado por ti, su autor, y mi gran admirado escritor.. besos
 
Comentario:
perdona si he sido muy pesada, pero es que me encanta leerte... lo siento de verdad!
me ha encantado mucho este cuento, pero me he quedado con el gusanillo...
Espero que estés mejor del accidente. Yo tuve uno hace 3 años. No pasó nada, mi coche fue al desguace, pero salimos sanas y salva. Yo conducía, y durante un mes estuve psicologicamente fatal. Así que espero que lo tuvo sea MUCHO MUCHO MEJOR!!

BESINES DESDE HUELVA
 
Comentario:
por favor, no me dejes asi, como continua? oye. que dihgo yo que mientras estas de vacaciones podrias seguir ideando cuentos no?
me encantan, ademas se leen con mucho gusto la verdad. Muchas gracias!
No