Una semana después
Vivimos entre mentiras. De pequeña, una de mis mejores amigas del pueblo, recibía los regalos por el día de Navidad, en vez del dia de los Reyes Magos, como era normal entre todos los niños de mi generación. Ahora, ya no es raro que a un niño le traiga los regalos Papá Noel. Incluso ahora eres un niño tonto si sólo los recibes para la noche del cinco al seis de Enero.
Antes era extraño cuando recibias los juguetes por el hombre regordete y rojo. Ese niño pasaba a ser casi un hereje entre todos los demás. Está bien, disfrutaba de los regalos muchos dias antes que el resto. Pero los niños que eramos fieles a los Reyes Magos sabíamos la verdad: Papá Noel no existe.
Dias antes de que Papá Noel llevara los regalos a la hereje de mi amiga, nosotros mirábamos a sus padres como si estuvieran cometiendo un grave delito. Lo peor fué cuando en una ocasión una amiga y yo vimos al padre de la hereje disfrazado de Papá Noel, saliendo de casa de un vecino nuestro, subiéndose los pantalones con una mano porque se le caian mientras con la otra llevaba un saco lleno de juguetes. El vecino propietario de la casa donde el padre de la niña se puso el trajo rojo para engañar a su hija una vez entrara en casa, era de un soltero con bastantes años, que vivia entre el alcohol y los puros. Era tan descarada la imagen del Papá Noel falso, que no llegamos a comprender cómo la niña nunca llegaba a darse cuenta de que todo era un montaje. Una puta farsa. Los Reyes Magos eran los únicos verdaderos. A su Papá Noel, le sobraba el Noel.
Incluso se lo decíamos en su cara. "Papá Noel no existe, Natalia, es tu padre". Ella siempre atacaba con un "Mentira, lo dices porque te da rabia". La verdad, tenia razón, daba rabia verla con sus juguetes mientras los demás niños nos tirábamos el resto de las vacaciones con los dientes largos hasta que venian los verdaderos: Los Reyes Magos.
Poco a poco, como en un campo de batalla, los niños fieles a los Reyes Magos fuimos cayendo en esa guerra que teniamos contra el Papá Noel falso. Al final había otra verdad: Los Reyes Magos no existen.
Y también una mentira: Nunca nos arrepentimos de haber tenido los regalos una semana después de Natalia.
Antes era extraño cuando recibias los juguetes por el hombre regordete y rojo. Ese niño pasaba a ser casi un hereje entre todos los demás. Está bien, disfrutaba de los regalos muchos dias antes que el resto. Pero los niños que eramos fieles a los Reyes Magos sabíamos la verdad: Papá Noel no existe.
Dias antes de que Papá Noel llevara los regalos a la hereje de mi amiga, nosotros mirábamos a sus padres como si estuvieran cometiendo un grave delito. Lo peor fué cuando en una ocasión una amiga y yo vimos al padre de la hereje disfrazado de Papá Noel, saliendo de casa de un vecino nuestro, subiéndose los pantalones con una mano porque se le caian mientras con la otra llevaba un saco lleno de juguetes. El vecino propietario de la casa donde el padre de la niña se puso el trajo rojo para engañar a su hija una vez entrara en casa, era de un soltero con bastantes años, que vivia entre el alcohol y los puros. Era tan descarada la imagen del Papá Noel falso, que no llegamos a comprender cómo la niña nunca llegaba a darse cuenta de que todo era un montaje. Una puta farsa. Los Reyes Magos eran los únicos verdaderos. A su Papá Noel, le sobraba el Noel.
Incluso se lo decíamos en su cara. "Papá Noel no existe, Natalia, es tu padre". Ella siempre atacaba con un "Mentira, lo dices porque te da rabia". La verdad, tenia razón, daba rabia verla con sus juguetes mientras los demás niños nos tirábamos el resto de las vacaciones con los dientes largos hasta que venian los verdaderos: Los Reyes Magos.
Poco a poco, como en un campo de batalla, los niños fieles a los Reyes Magos fuimos cayendo en esa guerra que teniamos contra el Papá Noel falso. Al final había otra verdad: Los Reyes Magos no existen.
Y también una mentira: Nunca nos arrepentimos de haber tenido los regalos una semana después de Natalia.
Comentario:
Lo peor en estos casos es que esta "Edad Media" de la vida humana se alergue y uno se sentere tarde.
En mi caso, perdí la fe en los reyes magos, en Papá Noel y en el Ratoncito Pérez a los 7 años, cuando había niños de mi clase que ya lo sabían desde los 5 años, aunque por suerte no fui de los últimos. Pues sé de casos que aún están traumatizados por no haberse enterado hasta los 9 y medio.
Mi padre lo negó. Pero la lógica siempre es más fuerte y la edad, tarde o temprano, deja de ser "Oscura".
Y fue una experiencia muy buena, por que a partir de entonces podría hacer regalos para mi hermana pequeña y para mis padres.
Otra mentira que aún cuentan a los niños cuando son pequeños es que veniamos de Adán y Eva y que somos superiores a los animales, cuando en realidad no somos superiores a las demás especies animales ni de las vegetales y venimos del mono. Y tampoco somos superiores a la materia inerte porque el hombre ha demostrado que de la materia inerte se puede crear vida y que la religión es una construcción social.
Por lo que, no teniendo unos reyes magos que traigan regalos a los niños buenos, no estando en el centro de la galaxia ni del universo, etc..., entiendo que somos tan pequeños e insignificantes que cualquier persona, objeto material o inmaterial es digno del mismo respeto, adoración y devoción que Dios o que nosotros.
Enterarme de quien eran los reyes y de todo lo demás fue desplazar la idea de la importancia y la adoración, en vez de hacia mi mismo, hacia las otras personas, dándome cuenta de que, en un mundo sin reyes y sin más límites que la verdad y los impuestos por el hombre, no solo podía recibir sino que también podía dar.
En mi caso, perdí la fe en los reyes magos, en Papá Noel y en el Ratoncito Pérez a los 7 años, cuando había niños de mi clase que ya lo sabían desde los 5 años, aunque por suerte no fui de los últimos. Pues sé de casos que aún están traumatizados por no haberse enterado hasta los 9 y medio.
Mi padre lo negó. Pero la lógica siempre es más fuerte y la edad, tarde o temprano, deja de ser "Oscura".
Y fue una experiencia muy buena, por que a partir de entonces podría hacer regalos para mi hermana pequeña y para mis padres.
Otra mentira que aún cuentan a los niños cuando son pequeños es que veniamos de Adán y Eva y que somos superiores a los animales, cuando en realidad no somos superiores a las demás especies animales ni de las vegetales y venimos del mono. Y tampoco somos superiores a la materia inerte porque el hombre ha demostrado que de la materia inerte se puede crear vida y que la religión es una construcción social.
Por lo que, no teniendo unos reyes magos que traigan regalos a los niños buenos, no estando en el centro de la galaxia ni del universo, etc..., entiendo que somos tan pequeños e insignificantes que cualquier persona, objeto material o inmaterial es digno del mismo respeto, adoración y devoción que Dios o que nosotros.
Enterarme de quien eran los reyes y de todo lo demás fue desplazar la idea de la importancia y la adoración, en vez de hacia mi mismo, hacia las otras personas, dándome cuenta de que, en un mundo sin reyes y sin más límites que la verdad y los impuestos por el hombre, no solo podía recibir sino que también podía dar.
Comentario:
Up´s.. Disculpa.. creo que lo mande varias veces.. :S
Comentario:
Muy buen relato.. me recordaste viejos tiempos. Sabes.. creo que las cosas han cambiado debido a que nosotros mismos tratamos que nuestros seres queridos no pasen por lo mismo que nosotros..
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Muy buen relato.. me recordaste viejos tiempos. Sabes.. creo que las cosas han cambiado debido a que nosotros mismos tratamos que nuestros seres queridos no pasen por lo mismo que nosotros..
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Muy buen relato.. me recordaste viejos tiempos. Sabes.. creo que las cosas han cambiado debido a que nosotros mismos tratamos que nuestros seres queridos no pasen por lo mismo que nosotros..
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Muy buen relato.. me recordaste viejos tiempos.. si.. creo que muchas veces tratamos de que no les sucede a nuestro seres queridos lo mismo que a nosotros..
Comentario:
Mira, aquí en Leganés, en mi barrio, cuando yo era pequeño (ahora tengo 22, bueno, mañana los tendré, jeje) nadie tenía Papá Noel. Sólo uno que era maltratado por todos por ser un pijo y un niño de mamá. Ahora curro de cuidador en el comedor de un cole y los críos tienen Papá Noel y Los Reyes Magos. Desde bien pequeño yo sabía que no existía ni una cosa ni otra, pero bueno, siempre está bien tener regalos, aunque a mí siempre me jodió el que mi cumpleaños fuera tan próximo a estos días. En definitiva, a mí no me salía rentable el asunto





