La cesta de la compra.
Primero perdí los limones, no sé porqué pero siempre los he asociado con la familia, desde crío he creído que los limones son mi fruta preferida pero lo cierto es que sólo los uso cuando lo exige el alimento preciso. Mucha gente no puede vivir sin este cítrico: una vez vi como una amiga aderezaba un bistec con un limón verde y algo seco y no pude sino pensar en que hacía demasiado que no hablaba con mi madre.
Cuando todavía no me había percatado de lo de los limones noté como los dos botes de atún que compro todas las semanas iban saliendo cuidadosamente de la bolsa. Esta vez sí me di cuenta pero no me afligí. Al fin y al cabo el trabajo es algo que nunca debería suponer más que una mala excusa con la acallar la conciencia. Sin familia y sin trabajo empezó a llover.
Entonces intenté mantener la calma, pensé que en el fondo el atún nunca fue verdaderamente importante para mi dieta y que en la nevera siempre guardaba un par de limones para las emergencias. Además, en mi bolsa todavía quedaba lo justo para cenar: unos tomates (el amor), unas cervezas (el dinero) y una cebolla (mis amigos).
Ensimismado en las gotas de lluvia que caían desde las hojas del árbol que me cobijaba perdí las seis cervezas que compro todos los miércoles. Aunque no las necesite, es una manía compulsiva, ya puedo tener latas y latas en la nevera que ese ansia que todos llevamos dentro me obliga a renunciar a zumos y otras bebidas que seguro resultan más sanas.
Sin dinero pensé en todos los que no pueden hacer una compra tan variada como la que vengo haciendo yo desde hace años y en sus contrarios, aquellos que en vez de comprar cada semana los mismos seis o siete artículos pueden permitirse comprar cada día cosas diferentes en diferentes establecimientos. En fin, mi bolsa cada vez era más ligera. Fue entonces cuando perdí a mis amigos, sí, dicen que las cebollas te hacen llorar pero no es cierto: lloras si las cortas, si las deshaces y sobre todo cuando usas sus rodajas sólo para cocinar alimentos que no compartes con otros. Las cebollas, nos ha jodido, no tienen ninguna vocación de servir únicamente para satisfacerte a ti y a tus necesidades.
La cena se me había complicado seriamente, iluso de mí pensaba que aún me quedaban esos tomates de rama, sí, esos que aunque resultan algo sosos sin condimentar seguro que aportan todos los nutrientes necesarios. Eso es, el amor sería mi salvación, me permitiría aguantar hasta que la mañana siguiente pudiera visitar la tienda de comestibles de la esquina.
Pero no, cuando el sol se ponía definitivamente una gota de lluvia cayó en mi bolsa y me percaté de que estaba totalmente vacía. Durante un instante caí en la desesperación, sólo me quedaba una bolsa de la compra vacías (las palabras). Desde entonces las uso de paraguas hasta que pueda reunir fuerzas y salir a por nuevos alimentos.
Comentario:
Excelente. Me encanta esas asociaciones: cebollas/amigos... Etc.
Zucco.
Zucco.
Comentario:
El post genial y el final bordado. Que curioso que yo tambien asocio el amor con los tomates los vacios con las latas de sardinas y lo simple como si fuera envasado en tetrabrik... siempre se encuentra algun babulate de esos que abren 24 horas, porque la lluvia siempre limpia, siempre barre y deja solo... solo lo importante. Un abrazo.
Comentario:
Magnífico, simplemente. A veces tendemos a pensar que somos lo que tenemos. Pero no somos esa compra, sino esa bolsa. Lo que en ella metamos, perdamos o saquemos será nuestra historia.
Genial, en serio.
Bsss
Genial, en serio.
Bsss
Comentario:
Genial...
Una dieta un tanto estricta.
Prueba con algo más dulce quízá. En los días de lluvia, reconforta.
Besos!
Una dieta un tanto estricta.
Prueba con algo más dulce quízá. En los días de lluvia, reconforta.
Besos!
Comentario:
Pues yo llevo siglos sin alimentarme. Perdí la familia por estupidas burlas del destino, aun cuando tenía lo más querido de ella (ese fuerte sabor agrio, que se dulcificaba en vertiginosos segundos) la dejé a un lado pensando que el rojo de los tomates (el "amor")me quedaba mejor a la cara (ya sabes lo presumidas que podemos llegar a ser las sirenas), resulto que murió el mejor limón que tenía y los tomates se maduraron en mi indecisión si comerlos o atender aquel limón que me esperaba con media sonrisa. Al mismo tiempo las cebollas cambiaron unas ensaladas por otras. el amor resultó no serlo, las cebollas vienen y van segun su conveniencia y la fuga de los tomates me hicieron perder las ganas de utilizar las palabras..Ahora intento recuperarlas..poco a poco para poder decir a gente que escribe maravillosamente el regalo que me brindan con post como este.
Muchas gracias por la visita..Y si vas a ver la peli no te olvides de comprar palomitas y de perfumarte por si hay alguna chica como yo en la butaca de tu lado y la sumerges en un pensamiento como el que yo tuve para no hacer caso a sus hormonas..aterrorizadas por haber cumplido 28..
Un besito
Muchas gracias por la visita..Y si vas a ver la peli no te olvides de comprar palomitas y de perfumarte por si hay alguna chica como yo en la butaca de tu lado y la sumerges en un pensamiento como el que yo tuve para no hacer caso a sus hormonas..aterrorizadas por haber cumplido 28..
Un besito
Comentario:
plac plac plac
me gusto mucho eso del tomate. mi abuela dice que con el tomate se cae el pelo.. pero a mi con el amor, me sale mas.. ajjajaja. me gustó. besotes.
me gusto mucho eso del tomate. mi abuela dice que con el tomate se cae el pelo.. pero a mi con el amor, me sale mas.. ajjajaja. me gustó. besotes.
Comentario:
Me encanta leer este texto que nos cuenta tan bien la relación ser humano/alimentos.
Abrazos, Zucco.
Abrazos, Zucco.





