Historias de un inútil sentimental.
Todos lo hemos sido alguna vez, y lo que es mejor yo, en ciertas ocasiones, como en aquélla lo sigo siendo……
L: Por favor, me indicas el camino a tu corazón?
B. Cómo dices?
L: No te preocupes, si no recuerdas donde lo dejaste la última vez lo sigo buscando yo por mi cuenta.
B: Un poco cursi, no?
L: Venga, estoy seguro de que dentro de ese envoltorio tan atrayente hay una ventana abierta a tus sueños por la que se filtran virutas de tus ilusiones y miedos.
B: Cursi del todo….
L: Vale, sólo quería ofrecerte un abrazo para que cuando caiga el sol te acompañe entre la lluvia y el viento.
B: Y si me invitas a una copa….
L: No, tranquila, seguro que la soledad aún me guarda un hueco entre sus caderas….
Cierto, aquella noche dormimos juntos, pero tras salir de tu cama y coger ese autobús yo volvía a estar sólo y tú tardaste menos de un mes en volver con el hijo del embajador de Aznar en un país de Europa del Este y olvidaste todo lo que nunca te dije.