La vida como coartada
Las cuatro de la mañana,
tú con otro,
yo con otra ,
y la lluvia en la ventana.
HOY. (Diario de ayer, como todo, con publicidad)
Hoy un hombre ha corrido los cien metros en nueve segundos y un poquito,
los autobronceadores se agotan en un Madrid que arderá en pocos días,
diez creyentes deciden que el rey del pop no es culpable de robar la inocencia,
el punto y final pasa a ser y seguido con veinte años de retraso
y continúan vendiendo Europa a los americanos.
Es la realidad que impacta entre mis párpados cuando abro el explorador, y con ella tiemblo como con las gotas de lluvia contra la ventanilla de un avión: uno nunca sabe muy bien de que tormenta provienen.
Y antes de apagar la pantalla una ventana asalta mi mirada prometiendo amor y recordándome que:
“los sueños que se adaptan a la realidad son anuncios y sólo sirven para joderte las películas” (R.L.)
“la publicidad es una mierda, yo no quiero que me vendan los sueños de los demás, joder, me basta con que se cumplan los míos.” (L.S.)
FIN, y mañana….