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memoriadeunnaúfrago
Textos e imágenes desordenadas
Acerca de
Un naufragio es, en principio, el inicio de un fracaso, yo propongo que el naufragio no sea más que el comienzo de algo nuevo
Sindicación
 
A veces me siento como un puzzle en manos de un idiota…

Miedo al dolor, al infierno, a la miseria, a la enfermedad, al pecado, a la soledad, a la tristeza, al rechazo, al reflejo de la verdad en su espalda, a la muerte (¿y a la vida?). Todo es miedo, nada es vida, desde la aurora hasta los títulos de créditos surcamos historias inoculados por una absurda moral que obliga a tu parte poeta a abdicar en el mediocre que todos llevamos dentro para que nos ayude buscar un corazón suplente.

Por que no dejar de llorar lo que perdí y volver a encontrar lo que hay aquí?, aunque sea debajo de las piedras.
 
Sin elección

Valiente, miro más allá del horizonte, percibiendo cosas que nunca seré. Intuyo dónde estoy pero no sé en qué lugar me encuentro. Y siento algo justo delante de mí, y me toco los dedos de la mano, y me pregunto si soy yo, yo sosteniéndome, persistiendo. Creo en mí, mañana no fui nada, ayer lo seré. El tiempo me ha confundido, pienso que es parte de mí. Nada en esta pieza vacía, no mí, no mundo, apágame, rebájame a algo sin alma, sin peso, sin mente, emanación dotada de paz. Rescátame de este mundo en el que me extingo sin elección.
 
Nadie sale vivo de aquí. (Tributo a 200 almas inspirado en canciones desordenadas)
Esta es la historia de Kike, o al menos lo que yo recuerdo de ella. Kike vivía en la Avenida de tu corazón, a veces caminaba pero la mayor parte del tiempo estaba saltando, decía que una vez vio a la Felicidad danzando sobre los tejados y que desde aquel día no concebía otra manera de andar. Así, decía, las cosas que daba por perdidas no tenían tiempo de escapar.

Pero además estaba Ana, ella pensaba que el amor, como las matemáticas, sólo daba problemas. Vivía lejos, en una ciudad hambrienta, tanto que parecía que te iba a morder. Aunque a veces asustaba al personal, ella lo que necesitaba era una ración de sentimientos y una buena canción de cuna.

Una mañana, hace casi un año, al amanecer, se conocieron, desde un rincón, clavando la mirada. Pero antes de llegar a Atocha la vida dejó de pasar entre ellos dos, amor a prueba de bombas?, no, una explosión, doble ración de muerte y dolor……



Para que los políticos y sus compinches se acuerden de que lo de menos fue ganar o perder unas elecciones

 
AL NORTE DEL SUR
Todos nos fijamos una frontera, a un lado lo asumible, lo que no nos mueve hacia la duda, lo cómodo, lo establecido, trabajar para vivir, da igual qué vida, la nuestra, la de nuestras familias, tener más, ganar más, eso sí, todo lo tenemos debidamente justificado; yo no oprimo a nadie, sólo quiero lo mejor para los míos, un coche mejor, una casa en las afueras, estudios privados para los niños..... y cada vez más cosas que lo único que hacen es aumentar nuestras necesidades y en el proceso sólo una estéril satisfacción por el reconocimiento exterior.
Al sur de la frontera comienzan los problemas, si yo me salgo del sistema, dónde quedo, si no ambiciono más, si sólo quiero ser feliz, sin estériles pretensiones, despegado de lo material, ligado a la naturaleza, exento de convenciones, entonces todo es demasiado difícil, hemos sido educados bajo los mandamientos del Norte y nos cuesta demasiado transgredirlos. Al final la vida no deja de ser un tira y afloja entre lo habitual y lo diferente, quizás sea cierto que en los extremos no está la verdad pero en algún momento alguien deberá decir basta y pedir cambio de pista...