EL TRABAJO BIEN HECHO
Muchas mañanas, como hoy mismo, mientra escribo este texto, nada más entrar en mi empresa y sentarme en mi puesto de trabajo (procuro hacerlo el primero, para que al llegar, mi jefe me vea trabajando), puedo observar a un trabajador que posiblemente nadie considere importante dentro del organigrama. Se trata del jardinero.
Dentro del edificio tenemos plantas de interior, así que su trabajo, que normalmente se desarrolla en el exterior, a veces pasa a ser desempeñado frente a mi mesa, donde hay a la vista hasta seis plantas dintintas.
En mi casa siempre se ha tenido mucha afición a la jardinería, aunque yo no la he desarrollado. Supongo que será de esas que uno adquiere con la edad. Posiblemente, dentro de diez o quince años, cuide un jardín, o una terraza llena de macetas, pero ahora no es una de mis inclinaciones.
Pero sé los suficiente para darme cuenta de con que cuidado y con que profesionalidad trata este hombre sus plantas. Hace un instante estaba pasándole un paño a las hojas, para quitarles la suciedad y dejarlas brillantes, y ahora, de rodillas, recompone una planta trepadora con sumo cuidado de no tronchar ninguna rama.
El lugar donde trabajo sería mucho más triste si no tuviera esas plantas. Con su labor, y con su gusto por el trabajo bien hecho, este hombre hace un gran bien al resto de la empresa y se gana su sueldo dignamente.
Comparo esa actitud con la de otros compañeros, que no intentan hacer las cosas bien, que intentan escaquearse, salir del paso, enmarronar a otro, no hacer nada por hacer las cosas mejor cada día...
Y llego a la conclusión de que, si algún dia tengo mi propia empresa, me preocuparé por buscar no sólo la persona cuyo perfil se adapte a mi puesto, sino el trabajador que, además de regar las plantas, se preocupe porque éstas tengan buena salud y luzcan espléndidas para que realmente su trabajo tenga sentido.
Porque al final, no se trata de sacarte los papeles de encima de tu mesa lo antes posible, se trata de que le resuelvas problemas a tus compañeros para que ellos se los puedan solucionar a los clientes, que para algo se llevan trabajando todo el día, para poder pagar un servicio que funcione. Y en un sistema económico como el nuestro, al final todos somos clientes de todos, así que haciendo esto, cada vez nos trataremos mejor todos a todos, que es, creo, lo que dicen la ética y la moral que tenemos que hacer con los demás, en definitiva.
Dentro del edificio tenemos plantas de interior, así que su trabajo, que normalmente se desarrolla en el exterior, a veces pasa a ser desempeñado frente a mi mesa, donde hay a la vista hasta seis plantas dintintas.
En mi casa siempre se ha tenido mucha afición a la jardinería, aunque yo no la he desarrollado. Supongo que será de esas que uno adquiere con la edad. Posiblemente, dentro de diez o quince años, cuide un jardín, o una terraza llena de macetas, pero ahora no es una de mis inclinaciones.
Pero sé los suficiente para darme cuenta de con que cuidado y con que profesionalidad trata este hombre sus plantas. Hace un instante estaba pasándole un paño a las hojas, para quitarles la suciedad y dejarlas brillantes, y ahora, de rodillas, recompone una planta trepadora con sumo cuidado de no tronchar ninguna rama.
El lugar donde trabajo sería mucho más triste si no tuviera esas plantas. Con su labor, y con su gusto por el trabajo bien hecho, este hombre hace un gran bien al resto de la empresa y se gana su sueldo dignamente.
Comparo esa actitud con la de otros compañeros, que no intentan hacer las cosas bien, que intentan escaquearse, salir del paso, enmarronar a otro, no hacer nada por hacer las cosas mejor cada día...
Y llego a la conclusión de que, si algún dia tengo mi propia empresa, me preocuparé por buscar no sólo la persona cuyo perfil se adapte a mi puesto, sino el trabajador que, además de regar las plantas, se preocupe porque éstas tengan buena salud y luzcan espléndidas para que realmente su trabajo tenga sentido.
Porque al final, no se trata de sacarte los papeles de encima de tu mesa lo antes posible, se trata de que le resuelvas problemas a tus compañeros para que ellos se los puedan solucionar a los clientes, que para algo se llevan trabajando todo el día, para poder pagar un servicio que funcione. Y en un sistema económico como el nuestro, al final todos somos clientes de todos, así que haciendo esto, cada vez nos trataremos mejor todos a todos, que es, creo, lo que dicen la ética y la moral que tenemos que hacer con los demás, en definitiva.
Comentario:
Pues sí, estoy seguro de ser un hombre sevillano de veintimuchos. Pero como Carol, Dawu y Mariano saben, y Sirenita posiblemente se haya dado cuenta, soy un sevillano atípico, estoy muy en contacto con mi lado femenino, y no olvido a mi niño interior :D
Comentario:
esto....
estás absolutamente seguro de ser un hombre, sevillano, de veintimuchos? Esa actitud es propia de otro género, de otro país o de otra generación!
estás absolutamente seguro de ser un hombre, sevillano, de veintimuchos? Esa actitud es propia de otro género, de otro país o de otra generación!
Comentario:
Hombre, una es profesional y está comprometida con la empresa hasta que le tocan la moral, y el día a día son insultos, son faltas de respeto... cuando te sientes que vas a un infierno, no a hacer tu trabajo. Entonces, pasas de plantas y de todo.
Comentario:
Pos si... mu bueno el post, chiquitín, a ve si nos vemos más. apunta mi msn :P aymehedao@hotmail.com
un saluditor!!!
un saluditor!!!
Comentario:
Ahora tristemente el business es el business y priman los recortes en los salarios sobre la profesionalidad, la experiencia y el entusiasmo con el que hagas tu trabajo, snif, snif.
Como jardinera sería un churro. Me da vergüenza reconocerlo pero hasta a las plantas de plástico asesino. Boffff
Besitos
Como jardinera sería un churro. Me da vergüenza reconocerlo pero hasta a las plantas de plástico asesino. Boffff
Besitos
Comentario:
Cada vez quedan menos "profesionales" con su trabajo... gente que disfruta con lo que hace, y no se trata de fichar y ya esta.





