UN FINDE TRANQUILO (EIN???)
Sí, por extraño que pueda parecer, también de vez en cuando a uno le gusta vivir un fin de semana sin salir. Más aún cuando prácticamente no me han visto el pelo por mi casa desde el lunes. Vaya, que cuando entro por la puerta mi madre se me queda mirando y dice: "El caso es que tu cara me suena, pero ahora mismo no caigo en quién eres...".
También tiene algo que ver que me torcí el dedo anular del pie izquierdo. Llegué a tenerlo con tan mala pinta que pensé que estaba roto. Pero tras una consulta con el especialista doméstico en medicina deportiva (mi hermano), descartamos la rotura. Ya está mejor el dedito, pero aún molesta un poco.
¿Que cómo me torcí el dedo? Bueno, tenemos que remontarnos a la comida con los ETTs que hicimos el miércoles. Aquí viene la crónica.
A las 3 salimos de trabajar. Yo no sabía donde estaba el lugar, pero por suerte, habían enviado un plano bastante clarificador, con lo que pude encontrar el sitio por mis medios.
Básicamente, veníamos de dos centros de trabajo, con lo cual pude conocer a chicas interesantes como Tania, Mari Luz o Raquel. En la comida, algo cutrecilla, todo sea dicho, mucha cerveza. Y ya contentillos y después de unas risas nos fuimos a Caramelo (!!!).
Caramelo es grande. Y no en el sentido de "big", sino en el sentido de "great". Allí nos pusimos a bailar. Y empezó a funcionar mi arma secreta.
Vereis, yo de entrada parezco un tipo muy serio, sobre todo si me conoces en el trabajo. Pero en mis ratos de ocio soy un cachondon. Y encima tengo una cierta... gracia... podríamos decir, cuando bailo. Así que enseguida tuve a Tania y Mari Luz bailando en torno a mí, dando chilliditos de alegría. Y hay fotos, señores, hay fotos (¡dios mío!).
Pero mi mente estaba en otra parte, a unos escasos 100 metros de allí, en la facultad que teníamos detrás. Allí terminaba la clase de María, y ella no sabía aún si iba a venir. Al final apareció.
Yo no sé si es guapa en el sentido clásico del término, pero a mí me encanta. Es alta, casi tanto como yo, tiene el pelo de un color que roza el límite entre el castaño claro y un pelirrojo oscuro, piel clara, ojos castaños, sonrisa tierna y manos con largos deditos. Tiene una voz muy agradable al oído y una mirada dulce. Y es antitabaco (escuchen el gong en la campana del churrímetro, la que señala el puesto más alto cuando una chica entra directa al número uno).
Pasé toda la tarde sin despegarme de ella. Bueno, quizá no tan pesadito, pero si estuve cerca. La gente se fue marchando hasta que quedaron una amiga de María, el organizador de la comida, María y yo. El organizador, finalmente, se había portado y había respetado mi estrategia de acercamiento a María. Y para quedar aún mejor, decidimos invitarlas a cenar.
Un buen restaurante, una buena comida y una buena conversación. Y yo sentado al lado de María. Al final de la cena, nos invitaron a una copa en el Caramelo otra vez, así que cogimos los dos coches, el organizador y la amiga en uno, y María y yo en otro, y volvimos.
Allí nos quedamos solos. No volvieron a aparecer ellos. Así que bailamos (un poco más pegados), y nos sentamos en un sofá. Así, sobre la una y pico de la mañana, la llevé a su casa.
¿Podía haber intentado algo? Puede que sí. Pero hubiera sido un rollo de discoteca entre dos personas algo bebidas, una noche. Y yo quiero que sea especial. Así que no intenté nada. Quiero que toda vaya lento, que se acostumbre a que yo esté, que me eche de menos cuando no esté. Que quiera llamarme, que quiera verme. Que quiera reir conmigo, y pasar las tardes conmigo.
Ya veis, que seré un golferas, un hedonista porque el mundo me ha hecho así, pero en el fondo soy un romántico. Demasiado romántico diría yo. Esta tarde la llamaré, y si veo que no la molesto, la invitaré a tomar un café, o a dar un paseo, o a ir al cine. No sé si llegaré a algo, pero ¡qué bonito es que te guste alguien!
Seguiremos informando...
También tiene algo que ver que me torcí el dedo anular del pie izquierdo. Llegué a tenerlo con tan mala pinta que pensé que estaba roto. Pero tras una consulta con el especialista doméstico en medicina deportiva (mi hermano), descartamos la rotura. Ya está mejor el dedito, pero aún molesta un poco.
¿Que cómo me torcí el dedo? Bueno, tenemos que remontarnos a la comida con los ETTs que hicimos el miércoles. Aquí viene la crónica.
A las 3 salimos de trabajar. Yo no sabía donde estaba el lugar, pero por suerte, habían enviado un plano bastante clarificador, con lo que pude encontrar el sitio por mis medios.
Básicamente, veníamos de dos centros de trabajo, con lo cual pude conocer a chicas interesantes como Tania, Mari Luz o Raquel. En la comida, algo cutrecilla, todo sea dicho, mucha cerveza. Y ya contentillos y después de unas risas nos fuimos a Caramelo (!!!).
Caramelo es grande. Y no en el sentido de "big", sino en el sentido de "great". Allí nos pusimos a bailar. Y empezó a funcionar mi arma secreta.
Vereis, yo de entrada parezco un tipo muy serio, sobre todo si me conoces en el trabajo. Pero en mis ratos de ocio soy un cachondon. Y encima tengo una cierta... gracia... podríamos decir, cuando bailo. Así que enseguida tuve a Tania y Mari Luz bailando en torno a mí, dando chilliditos de alegría. Y hay fotos, señores, hay fotos (¡dios mío!).
Pero mi mente estaba en otra parte, a unos escasos 100 metros de allí, en la facultad que teníamos detrás. Allí terminaba la clase de María, y ella no sabía aún si iba a venir. Al final apareció.
Yo no sé si es guapa en el sentido clásico del término, pero a mí me encanta. Es alta, casi tanto como yo, tiene el pelo de un color que roza el límite entre el castaño claro y un pelirrojo oscuro, piel clara, ojos castaños, sonrisa tierna y manos con largos deditos. Tiene una voz muy agradable al oído y una mirada dulce. Y es antitabaco (escuchen el gong en la campana del churrímetro, la que señala el puesto más alto cuando una chica entra directa al número uno).
Pasé toda la tarde sin despegarme de ella. Bueno, quizá no tan pesadito, pero si estuve cerca. La gente se fue marchando hasta que quedaron una amiga de María, el organizador de la comida, María y yo. El organizador, finalmente, se había portado y había respetado mi estrategia de acercamiento a María. Y para quedar aún mejor, decidimos invitarlas a cenar.
Un buen restaurante, una buena comida y una buena conversación. Y yo sentado al lado de María. Al final de la cena, nos invitaron a una copa en el Caramelo otra vez, así que cogimos los dos coches, el organizador y la amiga en uno, y María y yo en otro, y volvimos.
Allí nos quedamos solos. No volvieron a aparecer ellos. Así que bailamos (un poco más pegados), y nos sentamos en un sofá. Así, sobre la una y pico de la mañana, la llevé a su casa.
¿Podía haber intentado algo? Puede que sí. Pero hubiera sido un rollo de discoteca entre dos personas algo bebidas, una noche. Y yo quiero que sea especial. Así que no intenté nada. Quiero que toda vaya lento, que se acostumbre a que yo esté, que me eche de menos cuando no esté. Que quiera llamarme, que quiera verme. Que quiera reir conmigo, y pasar las tardes conmigo.
Ya veis, que seré un golferas, un hedonista porque el mundo me ha hecho así, pero en el fondo soy un romántico. Demasiado romántico diría yo. Esta tarde la llamaré, y si veo que no la molesto, la invitaré a tomar un café, o a dar un paseo, o a ir al cine. No sé si llegaré a algo, pero ¡qué bonito es que te guste alguien!
Seguiremos informando...
Comentario:
vale, tu vena romántica ya la has sacado, ahora toca el golferas, porque como no te espabiles va a llegar otro y zas!!
Comentario:
¡Ay, que me pongo tielllnaaaa! ¡qué potitooooooo! No, si al final acabarás cayendo con todo el equipo jejejeje.
Sobre el dedo...se yo DE UNA que una noche volvió a casa con un hueso sacado y ni se había enterado ;-)
Besos mil
Sobre el dedo...se yo DE UNA que una noche volvió a casa con un hueso sacado y ni se había enterado ;-)
Besos mil





