EL CHURRÍMETRO
Hoy voy a informar de una valiosa herramienta cuyo uso conocemos todos de forma más o menos intuitiva, pero que para su óptimo aprovechamiento es preciso explicar detalladamente: el churrímetro. Todo ser humano con un cerebro mínimamente operativo tiene uno, que además es personal e intransferible, como las tarjetas de crédito.
El churrímetro incluye todas los objetos de deseo emocional-sexual, dependiendo de la orientación sexual del individuo, susceptibles de entrar en contacto íntimo conmigo conocidas: en mi caso, esto excluye a todos los hombres (puesto que soy hetero), mi madre, mi hermana y demás familiares hasta el tercer grado de consanguinidad o segundo de afinidad (o sea, también queda fuera mi tía o mi cuñada, pero no la hermana de mi cuñada o mi prima); también quedan excluídas, sin excepción, todas las chicas por debajo de 17 años (este límite me tiene algo acojonado, porque mi prima pequeña ya lo ha rebasado y me busco un marroncete, ¡pero es que mi subconsciente me traiciona y la incluye en la herramienta, ¿qué le hago?!), y las mujeres por encima de un límite más difuso de entre 35 o 40 años, a no ser que estén excepcionalmente bien conservadas; por último, aunque deberían teóricamente entrar en el churrímetro, quedan excluídas de él los ejemplares del género femenino, ya sea por belleza tremendamente escasa, ya sea por costumbres vitales nocivas, insalubres, peligrosas o molestas, que se den de forma estructural, es decir, permanente. Esto último excluye a una compañera de trabajo que es estructuralmente más fea que mandar a la abuela a por grifa, y además tiene la antihigiénica costumbre de no enjabonarse con la frecuencia deseada por el resto de la plantilla.
Una vez establecidos los elementos que conforman la herramienta llamada churrímetro, paso a determinar su orden. Se trata de una clasificación en forma de lista, que situa a sus elementos de tal modo que el inmediatamente superior es ligeramente más deseable sexual-emocionalmente, y el inmediatamente inferior es ligeramente menos deseable en términos sexuales-emocionales. No estableceré una distinción entre el elemento sexual y el emocional, por su evidente influencia mutua.
La primera consideración a hacer es que esta clasificación no es estable en el tiempo. Esto es, puede variar la posición de los elementos dependiendo de las experiencias, positivas y negativas, que tenga con ellas. Su posición inicial también depende de múltiples factores, que aún no tienen una explicación definida, y que la ciencia se encargará de estudiar en su momento.
En mi caso, un criterio que actúa disminuyendo poderosamente la clasificación es si la chica fuma. Por el contrario, una chica que le guste la lectura escala puestos de forma considerable.
Otra cuestión a tener en cuenta es la existencia de la llamada "línea de aceptación". La línea de aceptación es la línea que existe entre la última chica con la que estaríamos dispuestos a aceptar contacto íntimo y la primera de la que rechazaríamos dicho contacto. El hecho de que una chica pertenezca al churrímetro, o sea, que de entrada sea susceptible de entrar en contacto íntimo, no presupone que supere la línea de aceptación, es decir, que en ese momento estemos dispuestos a establecer contacto íntimo.
Por ejemplo, el fumar penaliza de tal manera en mi churrímetro que todas las chicas que lo hacen caen sistemáticamente por debajo de mi línea de aceptación. No obstante, como el hábito del tabaco es algo que puede desaparecer, u otros factores positivos reforzarse tanto, que vuelva a posicionarse por encima de la línea de aceptación. Es por ello que el elemento permanece dentro del churrímetro, aunque por debajo de la línea de aceptación.
También la propia línea puede variar de altura, admitiendo más elementos o menos por encima suya, debido al estado anímico o a la frecuencia de actividad sexual. He de añadir que, en mi caso, la línea no suele bajar ni subir muchas posiciones en estos supuestos
La cantidad de elementos por encima de la línea de aceptación se suele conocer como "grado de necesidad del propietario del churrímetro". Hay propietarios con grados de necesidad muy elevados, con apenas elementos bajo la línea de aceptación, así como propietarios con grados bajísimos de necesidad, en los que puede darse el caso de que todos los elementos estén por debajo de la línea de aceptación. Este último caso es más frecuente en chicas que en chicos. La ciencia aún no ha determinado si se debe a los factores estructurales de las propietarias o a la baja calidad de los elementos de los churrímtros de éstas.
También pueden marcarse zonas (caliente, templada, fría), dentro de la zona de aceptación, que nos indiquen la intensidad de dicha aceptación. Evidentemente, aunque ambas entren por encima de la línea de aceptación, no se siente el mismo entusiasmo frente a la primera clasificada que ante la última antes de la línea de aceptación.
Por último, añadir que puede darse la circunstancia de que la primera clasificada se distancie hasta tal punto que no se prevea que en mucho tiempo, pueda ser alcanzada por ninguna de sus competidoras. Este caso es el llamado "quiero salir contigo en serio". Si se diera el caso de que el distanciamiento es tan brutal que no se prevé que pueda ser rebasada por ninguna competidora, existente o potencial, durante la vida del propietario del churrimetro, es la situación llamada "jaque mate", o más popularmente "vamos a liarnos la manta a la cabeza". Este caso suele acabar en matrimonio, con la consecuente obsolescencia del churrimetro por falta de uso.
Una consideración adicional a tener en cuenta es que esta herramienta es muy poderosa y un mal uso de ella puede llevar al desastre al propietario en forma de negativas, malos rollos, cuernos, fines de relación o incluso divorcios.
La extensión del buen uso del churrímetro proporciona a los usuarios la asignación óptima de sus esfuerzos amorosos, para bien de la sociedad y su supervivencia a largo plazo.
He dicho.
El churrímetro incluye todas los objetos de deseo emocional-sexual, dependiendo de la orientación sexual del individuo, susceptibles de entrar en contacto íntimo conmigo conocidas: en mi caso, esto excluye a todos los hombres (puesto que soy hetero), mi madre, mi hermana y demás familiares hasta el tercer grado de consanguinidad o segundo de afinidad (o sea, también queda fuera mi tía o mi cuñada, pero no la hermana de mi cuñada o mi prima); también quedan excluídas, sin excepción, todas las chicas por debajo de 17 años (este límite me tiene algo acojonado, porque mi prima pequeña ya lo ha rebasado y me busco un marroncete, ¡pero es que mi subconsciente me traiciona y la incluye en la herramienta, ¿qué le hago?!), y las mujeres por encima de un límite más difuso de entre 35 o 40 años, a no ser que estén excepcionalmente bien conservadas; por último, aunque deberían teóricamente entrar en el churrímetro, quedan excluídas de él los ejemplares del género femenino, ya sea por belleza tremendamente escasa, ya sea por costumbres vitales nocivas, insalubres, peligrosas o molestas, que se den de forma estructural, es decir, permanente. Esto último excluye a una compañera de trabajo que es estructuralmente más fea que mandar a la abuela a por grifa, y además tiene la antihigiénica costumbre de no enjabonarse con la frecuencia deseada por el resto de la plantilla.
Una vez establecidos los elementos que conforman la herramienta llamada churrímetro, paso a determinar su orden. Se trata de una clasificación en forma de lista, que situa a sus elementos de tal modo que el inmediatamente superior es ligeramente más deseable sexual-emocionalmente, y el inmediatamente inferior es ligeramente menos deseable en términos sexuales-emocionales. No estableceré una distinción entre el elemento sexual y el emocional, por su evidente influencia mutua.
La primera consideración a hacer es que esta clasificación no es estable en el tiempo. Esto es, puede variar la posición de los elementos dependiendo de las experiencias, positivas y negativas, que tenga con ellas. Su posición inicial también depende de múltiples factores, que aún no tienen una explicación definida, y que la ciencia se encargará de estudiar en su momento.
En mi caso, un criterio que actúa disminuyendo poderosamente la clasificación es si la chica fuma. Por el contrario, una chica que le guste la lectura escala puestos de forma considerable.
Otra cuestión a tener en cuenta es la existencia de la llamada "línea de aceptación". La línea de aceptación es la línea que existe entre la última chica con la que estaríamos dispuestos a aceptar contacto íntimo y la primera de la que rechazaríamos dicho contacto. El hecho de que una chica pertenezca al churrímetro, o sea, que de entrada sea susceptible de entrar en contacto íntimo, no presupone que supere la línea de aceptación, es decir, que en ese momento estemos dispuestos a establecer contacto íntimo.
Por ejemplo, el fumar penaliza de tal manera en mi churrímetro que todas las chicas que lo hacen caen sistemáticamente por debajo de mi línea de aceptación. No obstante, como el hábito del tabaco es algo que puede desaparecer, u otros factores positivos reforzarse tanto, que vuelva a posicionarse por encima de la línea de aceptación. Es por ello que el elemento permanece dentro del churrímetro, aunque por debajo de la línea de aceptación.
También la propia línea puede variar de altura, admitiendo más elementos o menos por encima suya, debido al estado anímico o a la frecuencia de actividad sexual. He de añadir que, en mi caso, la línea no suele bajar ni subir muchas posiciones en estos supuestos
La cantidad de elementos por encima de la línea de aceptación se suele conocer como "grado de necesidad del propietario del churrímetro". Hay propietarios con grados de necesidad muy elevados, con apenas elementos bajo la línea de aceptación, así como propietarios con grados bajísimos de necesidad, en los que puede darse el caso de que todos los elementos estén por debajo de la línea de aceptación. Este último caso es más frecuente en chicas que en chicos. La ciencia aún no ha determinado si se debe a los factores estructurales de las propietarias o a la baja calidad de los elementos de los churrímtros de éstas.
También pueden marcarse zonas (caliente, templada, fría), dentro de la zona de aceptación, que nos indiquen la intensidad de dicha aceptación. Evidentemente, aunque ambas entren por encima de la línea de aceptación, no se siente el mismo entusiasmo frente a la primera clasificada que ante la última antes de la línea de aceptación.
Por último, añadir que puede darse la circunstancia de que la primera clasificada se distancie hasta tal punto que no se prevea que en mucho tiempo, pueda ser alcanzada por ninguna de sus competidoras. Este caso es el llamado "quiero salir contigo en serio". Si se diera el caso de que el distanciamiento es tan brutal que no se prevé que pueda ser rebasada por ninguna competidora, existente o potencial, durante la vida del propietario del churrimetro, es la situación llamada "jaque mate", o más popularmente "vamos a liarnos la manta a la cabeza". Este caso suele acabar en matrimonio, con la consecuente obsolescencia del churrimetro por falta de uso.
Una consideración adicional a tener en cuenta es que esta herramienta es muy poderosa y un mal uso de ella puede llevar al desastre al propietario en forma de negativas, malos rollos, cuernos, fines de relación o incluso divorcios.
La extensión del buen uso del churrímetro proporciona a los usuarios la asignación óptima de sus esfuerzos amorosos, para bien de la sociedad y su supervivencia a largo plazo.
He dicho.
Comentario:
muy bueno!
soy una convencida màs de la eficacia del churrimetro... y eso que cuando empecè a leer me pensaba que ibas a decir que tu churra medìa un metro!
soy una convencida màs de la eficacia del churrimetro... y eso que cuando empecè a leer me pensaba que ibas a decir que tu churra medìa un metro!
Comentario:
Como digo en el primer párrafo "Todo ser humano con un cerebro mínimamente operativo tiene uno, que además es personal e intransferible,...". En el caso de las mujeres heterosexuales, los hombres somos los "elementos a valorar" por parte del churrímetro.
A pesar de que confieso que la palabra "clitorímetro" me seduce poderosamente, ésa no es la etimología de "churrímetro". "Churrímetro" no procede de "churra", como pudiera pensarse, sino de "churri". Podríamos definir "churri" como "objeto del deseo de un ser humano en particular". Es decir, tú puedes considerar churris quienes otras chicas no consideran churris y viceversa.
Por último, introducir una cuestión que había pasado por alto. ¿Pensais que existe el "puesto nº 0"? Dicho de otro modo, ¿podría existir un/una churri que puntuara tan alto que se saliera por arriba de la tabla, de tal modo que quede fuera de nuestra zona de aceptación, y por tanto negándonos a atacar, porque lo/la consideraramos demasiado/a atractivo/a?
Lo someto a vuestra consideración.
A pesar de que confieso que la palabra "clitorímetro" me seduce poderosamente, ésa no es la etimología de "churrímetro". "Churrímetro" no procede de "churra", como pudiera pensarse, sino de "churri". Podríamos definir "churri" como "objeto del deseo de un ser humano en particular". Es decir, tú puedes considerar churris quienes otras chicas no consideran churris y viceversa.
Por último, introducir una cuestión que había pasado por alto. ¿Pensais que existe el "puesto nº 0"? Dicho de otro modo, ¿podría existir un/una churri que puntuara tan alto que se saliera por arriba de la tabla, de tal modo que quede fuera de nuestra zona de aceptación, y por tanto negándonos a atacar, porque lo/la consideraramos demasiado/a atractivo/a?
Lo someto a vuestra consideración.
Comentario:
jajajaja!! que aaaaaaaaaarte!!! Yo quiero uno de esos, porque la verdá que he estado reflexionando, y me asaltan las dudas...¿las mujeres tb tenemos churrímetro o más bien somos "el medio" por el que los hombres os ponéis "a trabajar" con él? y bueno,...si es así, entonces que tenemos las mujeres, un clitorímetro? porque ya que ha salido el tema yo desde aqui quiero alegar QUE SI YO TENGO CHURRÍMETRO TODAVÍA NO LO HE ENCONTRADO!!! AYÚDADME PLIS!!
Sácame de todo este mare magnum que hay montado en mi cabeza!!!
jajajajaja
Besitos!
Sácame de todo este mare magnum que hay montado en mi cabeza!!!
jajajajaja
Besitos!
Comentario:
tienes razón pero......un inciso: dicha herramienta no funciona bajo los efectos del alcohol.(dependiendo eso sí del número de copas).
Comentario:
Jajajjaa, ha sido genial!! Lo de la linea de aceptacion ya lo habia penado yo muchas veces... es tan dificil poner limites!! ¿que diferencia hay entre en 4.9 y el 5?
Comentario:
Uuuuuuyyyyyy, yo ni de coña paso la prueba del Churrímetro jajajaja.
Besos mil
Besos mil





