MISI
Hola de nuevo, queridos y sufridos lectores. Quisiera disculpar mi cambio de frecuencia de publicación, que ha pasado de la diaria antes del verano, a una más bien semanal ahora. La verdad es que, por ahora, con mi nueva vida, tengo menos necesidad de publicar para dejar satisfecho mi impulso de comunicación, pero supongo que, como todo, tendrá sus altibajos. Lo siento en la medida que os guste leerme. Intentaré compensar cantidad por calidad.
Como bien sabeis los que me seguís a menudo, ahora somos tres en casa. Bueno, sí, vivo con mi pareja, pero no estamos solos. Hay un tercer ser vivo en casa, pero no es un humano. Es una gatita muy mona, que se llama (cómo no) Misi.
Misi es un travieso felino de tres añitos. Se dedica a dormir de día y a trastear con los adornos de la casa por la noche, como norma general. Antes, cuando Alter vivía fuera, era muy arisca con los extraños, pero el cálido Sur la ha vuelto más sociable. Le gusta jugar con cualquier cosa que ruede y se agite ante sus ojillos despiertos y preguntones, así como escalar a los muebles más altos y rascar sus uñas con las patas de las mesas y el respaldo de los sofás (a este paso los dejará hechos trizas). También le gusta, de vez en cuando, perseguir los pies de la gente que pasa junto a lugares donde esté agazapada, sorprendiéndolos.
No le gustan los ruidos fuertes, se asusta con facilidad ante ellos. Tampoco le gusta que la empujen cuando está cómoda, ni que la saquen de los sitios pequeños donde le gusta esconderse. A veces suelta un bufido (por asustar, porque luego no hace nada), y entonces Alter y yo la reñimos, porque bufar está muy feo en una gata bien educada.
Cuando se tira panza arriba para que la acaricies, se retuerce y juega con sus patitas y sus dientes con tu mano. Y cuando hace frío, si estás muy quieto, se sube encima de ti a dormir una siestecita. En esos momentos es cuando más cara de buena tiene la muy pizpireta.
Bueno, ya os he presentado a Misi. Espero que os guste. A mí me encanta.
Seguiremos informando. Un saludo.
Como bien sabeis los que me seguís a menudo, ahora somos tres en casa. Bueno, sí, vivo con mi pareja, pero no estamos solos. Hay un tercer ser vivo en casa, pero no es un humano. Es una gatita muy mona, que se llama (cómo no) Misi.
Misi es un travieso felino de tres añitos. Se dedica a dormir de día y a trastear con los adornos de la casa por la noche, como norma general. Antes, cuando Alter vivía fuera, era muy arisca con los extraños, pero el cálido Sur la ha vuelto más sociable. Le gusta jugar con cualquier cosa que ruede y se agite ante sus ojillos despiertos y preguntones, así como escalar a los muebles más altos y rascar sus uñas con las patas de las mesas y el respaldo de los sofás (a este paso los dejará hechos trizas). También le gusta, de vez en cuando, perseguir los pies de la gente que pasa junto a lugares donde esté agazapada, sorprendiéndolos.
No le gustan los ruidos fuertes, se asusta con facilidad ante ellos. Tampoco le gusta que la empujen cuando está cómoda, ni que la saquen de los sitios pequeños donde le gusta esconderse. A veces suelta un bufido (por asustar, porque luego no hace nada), y entonces Alter y yo la reñimos, porque bufar está muy feo en una gata bien educada.
Cuando se tira panza arriba para que la acaricies, se retuerce y juega con sus patitas y sus dientes con tu mano. Y cuando hace frío, si estás muy quieto, se sube encima de ti a dormir una siestecita. En esos momentos es cuando más cara de buena tiene la muy pizpireta.
Bueno, ya os he presentado a Misi. Espero que os guste. A mí me encanta.
Seguiremos informando. Un saludo.
Comentario:
Hei, me ha gustado la definición de hedonista que te pones al principio. Joder en eso somos idénticos, al igual que el tema de cambiar de fiesta a cariño y esas cosas que llamamos mariconadas.
Venga te leere de vez en cuando,
Nos vemos,
Venga te leere de vez en cuando,
Nos vemos,





