ROMÁNTICO ¿EX-GOLFERAS?
Estimados lectores, viene siendo habitual que de un tiempo a esta parte, me leais, me comenteis y me enlaceis, siempre haciendo referencia a la supuesta pérdida de una de mis facetas, concretamente la de golferas.
Siempre he pensado que tanto la vertiente de romántico como la de golferas no son más que dos explicaciones incompletas de una misma realidad, de igual forma que una persona puede actuar como marido con su esposa y padre con sus hijos, sin dejar por ello de ser el mismo individuo. Cada momento tiene su comportamiento adecuado... y la persona adecuada para ser objeto de tal comportamiento.
Supongo que la confusión nace de aquí, de pensar que se debe ser romántico con una sola persona y golferas con todas las demás. Yo lo veo de otro modo, sin embargo. Pienso que hay que ser romántico y golferas con la persona que tienes al lado (o personas, si no tienes pareja estable). La persona a la que vas a dar placer físico también merece que le des placer emocional, no se debe tratar a la gente como si de fueran elementos de usar y tirar.
Y ése ha sido mi recorrido, durante una larga etapa de mi vida he sido Romántico y Golferas con la chica que ha tenido el buen gusto (¡atención, pegote!) de elegirme para compartir con ella un momento íntimo y especial.
Esa etapa de mi vida, como el cambio de dentición, la pubertad o el acné, ya ha pasado. Me gustó vivirla, pero ya quedó atrás, como disfruté los columpios de los parques en su momento, pero ahora no me muero por subirme a un columpio.
Ahora he elegido a la persona que, si todo va bien, quiero que me acompañe el resto del camino. No sólo la semilla guardaba una planta fuerte y vigorosa y tuvo la suerte de caer en un terreno propicio, sino que los dos jardineros que la cuidan la tratar con amor, y la riegan, la fertilizan cuidadosamente, de resultas que en poco tiempo ha crecido un imponente árbol... ¡y con un fruto en camino sorprendentemente pronto! Mi deseo es que, de ahora en adelante, sólo ella disfrute de mi lado romántico, de los cafés en la cama, de las flores porque sí, de las sorpresas y de todo aquello que se me ocurra para hacerle saber lo especial que es.
Del mismo modo, quiero que sólo ella disfrute de ahora en adelante de las noches pícaras, de las erecciones a destiempo, del calor que sube por el cuello y me hace estirar los brazos hacia ella, de los pellizcos provocadores, del sliencioso roce de los dedos sobre la espalda, los muslos, las nalgas... De los secretos que esconde la puerta del dormitorio (y, cuando no hay juguetes preescolares acechando, en la ducha, en la cocina, en el sofá...). Del milagro que supone que tras un día que empieza a las seis y media de la mañana y transcurre sin parar, a todo correr, hasta las diez y media de la noche, una mano situada en el punto justo me cargue las pilas para amar y ser amado, sin descanso, hasta que el cuerpo dice basta... Y aún así no haya saciado mi sed de saliva, sudor y piel. Sólo ella será dadora y receptora de placer romántico y golferas, de melodiosas canciones, de dulces salados, de todos esos maléficos bienes que aguardan en nuestro interior, agazapados, esperando que el otro se ponga a tiro para ejercitar nuestro derecho a la tierna venganza de amor... Hoy tú disfrutarás como siempre, como nunca, y no podrás impedirlo, porque es mi deseo... y me debes una.
¡Ay, como te pille! Y vosotros, queridos lectores, teneis la oportunidad de mirar por esta diminuta ventanita que os dejo abierta... ¿A que os da morbo, cachondones? :P
Seguiremos dejando entrever cositas... Un saludo a todos. ;-)
Siempre he pensado que tanto la vertiente de romántico como la de golferas no son más que dos explicaciones incompletas de una misma realidad, de igual forma que una persona puede actuar como marido con su esposa y padre con sus hijos, sin dejar por ello de ser el mismo individuo. Cada momento tiene su comportamiento adecuado... y la persona adecuada para ser objeto de tal comportamiento.
Supongo que la confusión nace de aquí, de pensar que se debe ser romántico con una sola persona y golferas con todas las demás. Yo lo veo de otro modo, sin embargo. Pienso que hay que ser romántico y golferas con la persona que tienes al lado (o personas, si no tienes pareja estable). La persona a la que vas a dar placer físico también merece que le des placer emocional, no se debe tratar a la gente como si de fueran elementos de usar y tirar.
Y ése ha sido mi recorrido, durante una larga etapa de mi vida he sido Romántico y Golferas con la chica que ha tenido el buen gusto (¡atención, pegote!) de elegirme para compartir con ella un momento íntimo y especial.
Esa etapa de mi vida, como el cambio de dentición, la pubertad o el acné, ya ha pasado. Me gustó vivirla, pero ya quedó atrás, como disfruté los columpios de los parques en su momento, pero ahora no me muero por subirme a un columpio.
Ahora he elegido a la persona que, si todo va bien, quiero que me acompañe el resto del camino. No sólo la semilla guardaba una planta fuerte y vigorosa y tuvo la suerte de caer en un terreno propicio, sino que los dos jardineros que la cuidan la tratar con amor, y la riegan, la fertilizan cuidadosamente, de resultas que en poco tiempo ha crecido un imponente árbol... ¡y con un fruto en camino sorprendentemente pronto! Mi deseo es que, de ahora en adelante, sólo ella disfrute de mi lado romántico, de los cafés en la cama, de las flores porque sí, de las sorpresas y de todo aquello que se me ocurra para hacerle saber lo especial que es.
Del mismo modo, quiero que sólo ella disfrute de ahora en adelante de las noches pícaras, de las erecciones a destiempo, del calor que sube por el cuello y me hace estirar los brazos hacia ella, de los pellizcos provocadores, del sliencioso roce de los dedos sobre la espalda, los muslos, las nalgas... De los secretos que esconde la puerta del dormitorio (y, cuando no hay juguetes preescolares acechando, en la ducha, en la cocina, en el sofá...). Del milagro que supone que tras un día que empieza a las seis y media de la mañana y transcurre sin parar, a todo correr, hasta las diez y media de la noche, una mano situada en el punto justo me cargue las pilas para amar y ser amado, sin descanso, hasta que el cuerpo dice basta... Y aún así no haya saciado mi sed de saliva, sudor y piel. Sólo ella será dadora y receptora de placer romántico y golferas, de melodiosas canciones, de dulces salados, de todos esos maléficos bienes que aguardan en nuestro interior, agazapados, esperando que el otro se ponga a tiro para ejercitar nuestro derecho a la tierna venganza de amor... Hoy tú disfrutarás como siempre, como nunca, y no podrás impedirlo, porque es mi deseo... y me debes una.
¡Ay, como te pille! Y vosotros, queridos lectores, teneis la oportunidad de mirar por esta diminuta ventanita que os dejo abierta... ¿A que os da morbo, cachondones? :P
Seguiremos dejando entrever cositas... Un saludo a todos. ;-)





