Ellas...
Pues mira, me apetece volver a escribir un poquillo... Hoy, gracias a Dios (o a la potencia, criatura o forma de energía que cada cual reverencie) está siendo un día bastante tranquilito, y hasta me ha dado tiempo de pensar un poco... pensar acerca de qué me gustaría escribir, de qué cosas merecen la pena en la vida que me ha tocado en suerte y... lo cierto es que ha sido fácil... las mujeres!
No. Ya sé lo que has pensado al leer esto (¿habrá alguien que me lea y lo piense?), pero no van por ahí los tiros. No me refiero a las mujeres en general, ni muchísimo menos. No va de ligues.
El caso es que me he parado a meditar un momento y me he dado cuenta de que una buena parte (o, en realidad, la mayoría) de las personas importantes en mi vida pertenece a eso que a algunos (ilusos) les da por llamar 'el sexo débil'. Je!.
Bueno, ellas saben quienes son, y, aunque la mayoría probablemente no llegue a leer estas líneas, a ellas quedan dedicadas. Junto con mi agradecimiento más sincero por hacerme la vida más agradable, por su compañía, sus mimos, sus cuidados, por comprenderme, por aguantarme cuando no me aguanto ni yo y porque, sin ellas, no sería ni la sombra de lo que soy. A mi madre (a ver si pierde el miedo a acercarse a los ordenadores), a mi abuela (que una vez dominado el teletexto, este es el siguiente paso; si tiene tiempo entre tanto viaje...), a mi novia (¿puedo llamarte 'novia'?), a mi gata (porque sus arañazos enseñan tanto como sus ronroneos) y a unas cuantas más, demasiadas para nombrar aquí.
Gracias. En serio. :-)
No. Ya sé lo que has pensado al leer esto (¿habrá alguien que me lea y lo piense?), pero no van por ahí los tiros. No me refiero a las mujeres en general, ni muchísimo menos. No va de ligues.
El caso es que me he parado a meditar un momento y me he dado cuenta de que una buena parte (o, en realidad, la mayoría) de las personas importantes en mi vida pertenece a eso que a algunos (ilusos) les da por llamar 'el sexo débil'. Je!.
Bueno, ellas saben quienes son, y, aunque la mayoría probablemente no llegue a leer estas líneas, a ellas quedan dedicadas. Junto con mi agradecimiento más sincero por hacerme la vida más agradable, por su compañía, sus mimos, sus cuidados, por comprenderme, por aguantarme cuando no me aguanto ni yo y porque, sin ellas, no sería ni la sombra de lo que soy. A mi madre (a ver si pierde el miedo a acercarse a los ordenadores), a mi abuela (que una vez dominado el teletexto, este es el siguiente paso; si tiene tiempo entre tanto viaje...), a mi novia (¿puedo llamarte 'novia'?), a mi gata (porque sus arañazos enseñan tanto como sus ronroneos) y a unas cuantas más, demasiadas para nombrar aquí.
Gracias. En serio. :-)
La dura vida del consultor
Agh... hoy está siendo un día "de esos"... seguro que sabéis a lo que me refiero (de hecho, si estáis leyendo esto, probablemente la mayoría seáis informáticos y lo hayáis experimentado). Un día en el que estás tranquilamente trabajando, esforzándote un pelín incluso, porque en el fondo te gusta (o al menos no te disgusta totalmente) lo que haces, contento por el resultado que estás consiguiendo, cuando, de repente, recibes una llamada "que el usuario ha decidido que no lo quiere así, que lo quiere asá", y entonces tienes que parar, coger todos esos bytes que tan cariñosamente has amasado, darle al botóncito ese en el que pone 'SUPR' y volver a empezar... :-P Cómo jode!
Y el caso es que tampoco he perdido tanto... solo un día de trabajo para una cosa que tiene que estar mañana... no es tan grave, no? El problema es ponerte a trabajar el doble de rápido con la mitad de ganas después de darle a la teclita de marras.
En fin... en momentos así, me acuerdo de las clases de ingeniería del software en la facultad, de los profes vendiéndonos la moto de lo importante que era planificar bien las cosas y de lo exacta que debe ser la ciencia de la informática... y hasta se me pone media sonrisilla, ya ves tú que tontería... como si tuviera algo de gracioso que cada vez me parezca más atractiva la idea de irme al campo a cuidar ovejitas, cuidar de mi huerta y montarme una casa rural.
Pero claro, entonces no me harían tanta gracia los chistes de Dilbert ;-P
Y el caso es que tampoco he perdido tanto... solo un día de trabajo para una cosa que tiene que estar mañana... no es tan grave, no? El problema es ponerte a trabajar el doble de rápido con la mitad de ganas después de darle a la teclita de marras.
En fin... en momentos así, me acuerdo de las clases de ingeniería del software en la facultad, de los profes vendiéndonos la moto de lo importante que era planificar bien las cosas y de lo exacta que debe ser la ciencia de la informática... y hasta se me pone media sonrisilla, ya ves tú que tontería... como si tuviera algo de gracioso que cada vez me parezca más atractiva la idea de irme al campo a cuidar ovejitas, cuidar de mi huerta y montarme una casa rural.
Pero claro, entonces no me harían tanta gracia los chistes de Dilbert ;-P
Estrenando...
'¿Un blog? Venga ya... eso es para tíos más frikis, cuya vida social se reduce a interactuar con piezas de silicio! Si nunca he sido capaz de llevar un diario en papel durante más de una semana, ¿cómo voy a poder llevar un blog de esos?'
Pues nada... una vez más, voy a comerme mis palabras (que a todo esto es ya la una y hay gazuza) y probar un cacharro de estos...
La verdad es que no tengo muy claro por qué lo hago, y no estoy seguro de querer compartir con la humanidad en general todas las chorradas que se me pasan por la cabeza a lo largo del día, especialmente en los momentos en los que no tengo nada que hacer en el curro... Lo que sí me apetece es poder tener un cachito de papel virtual donde dar rienda suelta a mi (escaso, para que lo vamos a negar) talento literario y donde poder mirar atrás un día y ver lo que pensaba hace un año, ya que acordarme, no me voy a acordar (soy de esos que tienen serios problemas para recordar lo que han desayunado... :-P)
En fin, que no me voy a enrollar más en mi primer post (que igual hasta falla y pierdo toda esta palabrería). Inaugurado queda mi blog!
Pues nada... una vez más, voy a comerme mis palabras (que a todo esto es ya la una y hay gazuza) y probar un cacharro de estos...
La verdad es que no tengo muy claro por qué lo hago, y no estoy seguro de querer compartir con la humanidad en general todas las chorradas que se me pasan por la cabeza a lo largo del día, especialmente en los momentos en los que no tengo nada que hacer en el curro... Lo que sí me apetece es poder tener un cachito de papel virtual donde dar rienda suelta a mi (escaso, para que lo vamos a negar) talento literario y donde poder mirar atrás un día y ver lo que pensaba hace un año, ya que acordarme, no me voy a acordar (soy de esos que tienen serios problemas para recordar lo que han desayunado... :-P)
En fin, que no me voy a enrollar más en mi primer post (que igual hasta falla y pierdo toda esta palabrería). Inaugurado queda mi blog!







