Vingt-et-un
Pues al final no pude evitarlo pero me acosté con Josep. Sí pude evitarlo, vale, sí, sólo tenía que haber dicho que “non.” Pero se puso tonto, empezó a decir que mis tetas le gustaban mucho más que la silicona de Lorena, y luego dijo cosas como “te quiero, gabachita” y aunque sigo sin entender si “gabachita” es despectivo o es un halago – me dicen versiones de todo tipo – a mí me derritió todo aquello.
Fuimos a su casa, había dejado a los niños con la abuela y sé que no está bien acostarme con él en la cama de Lorena y luego encontrarme a Lorena por los pasillos de la empresa contándome lo contenta que está con su cirujano plástico, pero fui feliz.
Al acabar después de que me hiciera el amor como si llevara dos meses sin hacérmelo (bueno, es que llevaba dos meses sin hacérmelo) me preguntó si pasaba algo entre él y yo.
- “No sé”.
- “Lulú, yo te noto distante y no sé si he hecho algo que te moleste”.
- “No sé. Tu mujer va contando por la empresa que se ha operado las tetas y su vida sexual funciona de maravilla ahora”.
- “No es cierto. Al menos no conmigo. Seguimos como siempre. Unos días está agradable pero la mayoría del tiempo está de mal humor y no deja ni que la toque”.
- “Pero ya hace un año que hacemos esto, Josep. Y no nos lleva a ningún lado”.
- “Quieres dejar de hacerlo?”
- “No sé”.
Muchos “no sé” después, volvimos a hacer el amor y esa vez me lo hizo como si llevara toda la vida sin hacer el amor a alguien a quien quisiera de verdad.
Llegando a casa, de madrugada me sentí culpable. De verdad no sé si quiero seguir con Josep o no, a veces pienso que me pasaría la vida haciendo el amor con él y otras pienso que nunca he estado enamorada de él y que nunca lo estaré.
Y pensé en Jordi. Así que le mandé un mensaje por el móvil.
Al día siguiente, Jordi apareció en el trabajo, justo cuando yo salía. Había pasado todo el día con el Messenger diciéndome cosas sexys con Josep, que si quiero repetir, que si quiero que me toques las tetas reales que tengo otra vez.
Me quedé impactada al ver a Jordi.
- “Tu fais quoi ici?”
- “Qué mierda de mensaje es este?”
- “Lo siento, Jordi, pero no puedo seguir contigo”.
- “Y no tienes huevos para decírmelo a la cara? Y para darme una explicación?”
- “No tengo explicación. No quiero seguir contigo. Et c’est tout.”
- “Pues eres una cría, y una mala persona. Y así no se va por la vida”.
Y se fue. Muy cabreado me pareció.
Jaime me dijo que había hecho lo correcto, después de llorar muchas horas en su casa tomando té de jazmín. Que si no estaba enamorada de él y si me seguía acostando con Josep (y si estaba enamorada de él, cosa que él no sabe, pero que también influyó mucho) lo mejor era tomarme unos días de descanso y de soledad.
Pero tanta soledad me abrumó y ayer escribí un mail a Julián, el comercial con el que estuve liada hace un par de meses. No sé por qué hice eso, pensé en él y pensé que cada vez que lo veía en las reuniones en la empresa seguía sintiendo que algo había nacido entre él y yo y mi mierda de historia con el jefe había acabado con ella, igual que acabó con Jordi y, a este paso, acabará conmigo…
Fuimos a su casa, había dejado a los niños con la abuela y sé que no está bien acostarme con él en la cama de Lorena y luego encontrarme a Lorena por los pasillos de la empresa contándome lo contenta que está con su cirujano plástico, pero fui feliz.
Al acabar después de que me hiciera el amor como si llevara dos meses sin hacérmelo (bueno, es que llevaba dos meses sin hacérmelo) me preguntó si pasaba algo entre él y yo.
- “No sé”.
- “Lulú, yo te noto distante y no sé si he hecho algo que te moleste”.
- “No sé. Tu mujer va contando por la empresa que se ha operado las tetas y su vida sexual funciona de maravilla ahora”.
- “No es cierto. Al menos no conmigo. Seguimos como siempre. Unos días está agradable pero la mayoría del tiempo está de mal humor y no deja ni que la toque”.
- “Pero ya hace un año que hacemos esto, Josep. Y no nos lleva a ningún lado”.
- “Quieres dejar de hacerlo?”
- “No sé”.
Muchos “no sé” después, volvimos a hacer el amor y esa vez me lo hizo como si llevara toda la vida sin hacer el amor a alguien a quien quisiera de verdad.
Llegando a casa, de madrugada me sentí culpable. De verdad no sé si quiero seguir con Josep o no, a veces pienso que me pasaría la vida haciendo el amor con él y otras pienso que nunca he estado enamorada de él y que nunca lo estaré.
Y pensé en Jordi. Así que le mandé un mensaje por el móvil.
Al día siguiente, Jordi apareció en el trabajo, justo cuando yo salía. Había pasado todo el día con el Messenger diciéndome cosas sexys con Josep, que si quiero repetir, que si quiero que me toques las tetas reales que tengo otra vez.
Me quedé impactada al ver a Jordi.
- “Tu fais quoi ici?”
- “Qué mierda de mensaje es este?”
- “Lo siento, Jordi, pero no puedo seguir contigo”.
- “Y no tienes huevos para decírmelo a la cara? Y para darme una explicación?”
- “No tengo explicación. No quiero seguir contigo. Et c’est tout.”
- “Pues eres una cría, y una mala persona. Y así no se va por la vida”.
Y se fue. Muy cabreado me pareció.
Jaime me dijo que había hecho lo correcto, después de llorar muchas horas en su casa tomando té de jazmín. Que si no estaba enamorada de él y si me seguía acostando con Josep (y si estaba enamorada de él, cosa que él no sabe, pero que también influyó mucho) lo mejor era tomarme unos días de descanso y de soledad.
Pero tanta soledad me abrumó y ayer escribí un mail a Julián, el comercial con el que estuve liada hace un par de meses. No sé por qué hice eso, pensé en él y pensé que cada vez que lo veía en las reuniones en la empresa seguía sintiendo que algo había nacido entre él y yo y mi mierda de historia con el jefe había acabado con ella, igual que acabó con Jordi y, a este paso, acabará conmigo…
Vingt.
Pues como conté ya un poco, conocí a Jordi saliendo de un bar y no es que tropezara con él y se me cayeran los libros y él me ayudara a recogerlos, eso hubiera sido mucho más romántico, pero la verdad es que Jordi es el papá de una amiga de clase de Andrea y así él entraba y nosotras salíamos y nos saludó.
Bueno, saludó a Andrea y estuvieron un rato “qué tal en la universidad” “bien bien” “te gusta la carrera” “no sé no sé” y así hasta que le conté a Andrea doce palabras repetidas.
Luego se giró, me miró y preguntó: “¿Y tú eres…?” y yo contesté: “soy Lulú.”
Andrea me dio un codazo y se apresuró a contestar: “es mi hermanastra, la hija del marido de mi madre” y él sonrió y me dio dos besos: “pues si tu padre es tan guapo como tú, la madre de Andrea tiene muy buen gusto.”
Andrea me dio otro codazo porque yo estaba embobada mirándole los ojos verdes y el pelo así todo blanco y ya nos fuimos.
Dos días más tarde, Andrea vino a mi habitación con el teléfono en la mano y dijo:
- “Lulu, el padre de Anna quiere invitarte a cenar.”
- "¿Y quién es Anna?”
- “Mi amiga de la Facu. Y su padre es el abuelo ese al que mirabas tanto al salir del bar.”
Cogí el teléfono y Jordi dijo: “¿así que me mirabas al salir del bar?” y yo ¡glups! ¡tierra, trágame!
Pero acepté salir a cenar con él y las cosas salieron bien y sólo esperé dos cenas más para meterme en la cama de Jordi que por cierto es la cama más blanca y más grande que he visto en mi vida.
Y funcionó. Al principio no muy bien, porque a mí no me salían los orgasmos pero luego ya sí cuando Jordi dijo “nena, tú lo que necesitas es que te meriende entera.” Y eso, que funcionó.
Desde entonces salimos juntos al cine, a cenar, a hacer el amor y nos divertimos y nos besamos mucho y me gusta mucho Jordi porque es atento y está lleno de energía a pesar de tener 47 años que para mí es muy mayor, pero bueno, si los de mi edad o son gays o están casados o son pesados, pues había que probar con los de más edad.
Todo iba muy bien hasta que por fin la semana pasada se dignó Josep a llamarme a su despacho y a decirme que me tenía muy abandonada y que lo sentía mucho y que Lorena se iba de viaje y podíamos pasar un par de noches juntos esta semana.
Y yo me hice un lío, porque a mí me gusta Josep y Jordi también y yo no sé si Jordi es como Julián que aunque le dije que estaba con otro hombre no me montó ninguna escena, pero igual se lo digo a Jordi y me llama “salope” o algo peor.
Me fui a contárselo a Jaime para ver qué me aconsejaba y de paso ver si se ponía celoso. Jaime estaba guapísimo ese día y me acariciaba el cabello todo el rato y decía: “Lulú, niña, ¿y qué vamos a hacer contigo?”
Y de pronto me salió: “podrías quererme a mí en lugar de querer al tío ese.”
Y él se rió y luego dijo: “si me gustasen las mujeres, tú serías la que más me gustaría de todas.” Me besó en los labios (sin lengua, ¡buaaaa!) y con todo eso se me olvidó profundizar en mi historia porque solo quería estar con él y hablar de él y total, que mañana he quedado con Josep y no sé si ir, si contárselo a Jordi, si no hacerlo, si acostarme con los dos al mismo tiempo (mmmm, interesante alternativa) o si enviarlos a todos a la porra y ser la eterna enamorada del vecino gay.
Bueno, saludó a Andrea y estuvieron un rato “qué tal en la universidad” “bien bien” “te gusta la carrera” “no sé no sé” y así hasta que le conté a Andrea doce palabras repetidas.
Luego se giró, me miró y preguntó: “¿Y tú eres…?” y yo contesté: “soy Lulú.”
Andrea me dio un codazo y se apresuró a contestar: “es mi hermanastra, la hija del marido de mi madre” y él sonrió y me dio dos besos: “pues si tu padre es tan guapo como tú, la madre de Andrea tiene muy buen gusto.”
Andrea me dio otro codazo porque yo estaba embobada mirándole los ojos verdes y el pelo así todo blanco y ya nos fuimos.
Dos días más tarde, Andrea vino a mi habitación con el teléfono en la mano y dijo:
- “Lulu, el padre de Anna quiere invitarte a cenar.”
- "¿Y quién es Anna?”
- “Mi amiga de la Facu. Y su padre es el abuelo ese al que mirabas tanto al salir del bar.”
Cogí el teléfono y Jordi dijo: “¿así que me mirabas al salir del bar?” y yo ¡glups! ¡tierra, trágame!
Pero acepté salir a cenar con él y las cosas salieron bien y sólo esperé dos cenas más para meterme en la cama de Jordi que por cierto es la cama más blanca y más grande que he visto en mi vida.
Y funcionó. Al principio no muy bien, porque a mí no me salían los orgasmos pero luego ya sí cuando Jordi dijo “nena, tú lo que necesitas es que te meriende entera.” Y eso, que funcionó.
Desde entonces salimos juntos al cine, a cenar, a hacer el amor y nos divertimos y nos besamos mucho y me gusta mucho Jordi porque es atento y está lleno de energía a pesar de tener 47 años que para mí es muy mayor, pero bueno, si los de mi edad o son gays o están casados o son pesados, pues había que probar con los de más edad.
Todo iba muy bien hasta que por fin la semana pasada se dignó Josep a llamarme a su despacho y a decirme que me tenía muy abandonada y que lo sentía mucho y que Lorena se iba de viaje y podíamos pasar un par de noches juntos esta semana.
Y yo me hice un lío, porque a mí me gusta Josep y Jordi también y yo no sé si Jordi es como Julián que aunque le dije que estaba con otro hombre no me montó ninguna escena, pero igual se lo digo a Jordi y me llama “salope” o algo peor.
Me fui a contárselo a Jaime para ver qué me aconsejaba y de paso ver si se ponía celoso. Jaime estaba guapísimo ese día y me acariciaba el cabello todo el rato y decía: “Lulú, niña, ¿y qué vamos a hacer contigo?”
Y de pronto me salió: “podrías quererme a mí en lugar de querer al tío ese.”
Y él se rió y luego dijo: “si me gustasen las mujeres, tú serías la que más me gustaría de todas.” Me besó en los labios (sin lengua, ¡buaaaa!) y con todo eso se me olvidó profundizar en mi historia porque solo quería estar con él y hablar de él y total, que mañana he quedado con Josep y no sé si ir, si contárselo a Jordi, si no hacerlo, si acostarme con los dos al mismo tiempo (mmmm, interesante alternativa) o si enviarlos a todos a la porra y ser la eterna enamorada del vecino gay.
17 et 18 et 19...
Lo siento, je suis désolée, I'm really sorry... intenté postear varias veces estas semanas y siempre me pasaba algo nuevo y pensaba "ya postearé mañana que esto lo tengo que contar" y de tanto "demain" me cambió el año y todo.
Regresé de Paris ayer, pasé unos días en casa de Magalie y de Pierre. Creí que iba a morirme pero si escribo esto es que estoy viva así que no, no me he muerto.
Escuché a Magalie tener orgasmos con mi ex novio y pensé en suicidarme, pero en lugar de suicidarme me acosté con el hermano pequeño de Magalie que se llama Didier y último día del año aquello parecía una competición de orgamos: si chillaba ella yo lo hacía más fuerte aun y claro, Didier está encantado y dice que se quiere casar conmigo. Pero creo que no.
Cuando se lo conté a Jaime nada más volver me dijo que si podía venir conmigo a Paris en Semana Santa y cepillarse él también a Didier. Yo le dije que sí pero si lo hacíamos los dos a la vez y él venga a reír y yo venga a pensar "pues al menos te veré desnudo por una vez en mi vida" pero está cada vez más claro que Jaime es gay de los de verdad, no le intereso nada sexualmente.
A él le interesa Didier.
Josep ha pasado muchos días fuera con Lorena y han vuelto muy felices y desde hace un mes no nos acostamos porque Lorena se ha operado las tetas y ahora ella dice que si lo llega a saber antes, se opera hace años, que ahora su vida sexual es maravillosa.
Estoy pensando en operarme las tetas.
Julián sigue llamando pero yo no le contesto. De eso también hace semanas. Es que saliendo de un bar con mi hermana o medio hermana o como se llame que es la hija de la mujer de mi padre conocí a Jordi.
Jordi es abogado y tiene 47 años. Se divorció hace cinco años y dice que tiene morbo con las franceses y con los franceses. Yo le pregunté si era gay también pero él me dijo que no se refería a eso. Todavía no lo entiendo mucho. Pues Jordi me pide que cuando hacemos el amor (en su casa, en el coche, en el hotel, en el parking, en la playa, en la silla, en la cama, en la cocina, en el suelo, jo qué frío está el suelo) le hable en francés y yo le digo "vas-y mon coeur" y él se ríe y así no hay quien haga el amor, menos aun en el suelo.
No estoy enamorada pero me gusta Jordi. Y como Josep no piensa más que en las tetas de Lorena y Julián se ha vuelto muy pesado y Jaime muy gay, pues yo hago como que estoy enamorada de Jordi y me lo paso bien.
O eso creo: al menos ya no lloro porque Jaime me pida, insistentemente, el teléfono de Didier o porque los orgasmos de Magalie son más fuertes que los míos...
Regresé de Paris ayer, pasé unos días en casa de Magalie y de Pierre. Creí que iba a morirme pero si escribo esto es que estoy viva así que no, no me he muerto.
Escuché a Magalie tener orgasmos con mi ex novio y pensé en suicidarme, pero en lugar de suicidarme me acosté con el hermano pequeño de Magalie que se llama Didier y último día del año aquello parecía una competición de orgamos: si chillaba ella yo lo hacía más fuerte aun y claro, Didier está encantado y dice que se quiere casar conmigo. Pero creo que no.
Cuando se lo conté a Jaime nada más volver me dijo que si podía venir conmigo a Paris en Semana Santa y cepillarse él también a Didier. Yo le dije que sí pero si lo hacíamos los dos a la vez y él venga a reír y yo venga a pensar "pues al menos te veré desnudo por una vez en mi vida" pero está cada vez más claro que Jaime es gay de los de verdad, no le intereso nada sexualmente.
A él le interesa Didier.
Josep ha pasado muchos días fuera con Lorena y han vuelto muy felices y desde hace un mes no nos acostamos porque Lorena se ha operado las tetas y ahora ella dice que si lo llega a saber antes, se opera hace años, que ahora su vida sexual es maravillosa.
Estoy pensando en operarme las tetas.
Julián sigue llamando pero yo no le contesto. De eso también hace semanas. Es que saliendo de un bar con mi hermana o medio hermana o como se llame que es la hija de la mujer de mi padre conocí a Jordi.
Jordi es abogado y tiene 47 años. Se divorció hace cinco años y dice que tiene morbo con las franceses y con los franceses. Yo le pregunté si era gay también pero él me dijo que no se refería a eso. Todavía no lo entiendo mucho. Pues Jordi me pide que cuando hacemos el amor (en su casa, en el coche, en el hotel, en el parking, en la playa, en la silla, en la cama, en la cocina, en el suelo, jo qué frío está el suelo) le hable en francés y yo le digo "vas-y mon coeur" y él se ríe y así no hay quien haga el amor, menos aun en el suelo.
No estoy enamorada pero me gusta Jordi. Y como Josep no piensa más que en las tetas de Lorena y Julián se ha vuelto muy pesado y Jaime muy gay, pues yo hago como que estoy enamorada de Jordi y me lo paso bien.
O eso creo: al menos ya no lloro porque Jaime me pida, insistentemente, el teléfono de Didier o porque los orgasmos de Magalie son más fuertes que los míos...