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ENTRE MATES Y UN ASADO
Lo que soy y lo que cruza mi mente mezclado con un mate y el humito de un asado
Acerca de
Loco pero no tanto. Solo lo justo y necesario. Solitario. Un pensador. Sentado bajo un ombu en medio de las pampas argentinas saboreando un mate y mirando ponerse el sol... así me has de encontrar.
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A quienes invito a mis mateadas...
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Dios escucha hasta la oración más sencilla.


¿Crees en Dios? Bueno, Braulio sí. Esta historia me la contó el pastor José. El es un hombre que lleva como cuarenta años pastoreando y llevando la palabra por distintas zonas de mi patria. Un hombre de espíritu muy humilde, alegre y lleno de la sabiduría que te aportan los años. Esa sabiduría que no enseñan los libros ni los colegios. Sabiduría que se aprende rodando por los campos. Sabiduría de la vida. Esa sabiduría única. No sé si me entendes... Pero bueno, lo importante es la historia. Fue entre mate y mate que me la contó. A la sombra del perejil como diría algún exagerado...

-Braulio- me dijo – es un hombre muy sencillo, descendiente de los indígenas que habitaban nuestro suelo. Sus rasgos físicos y su esencia te permiten leer en él y a simple vista la historia de una raza que viene luchando por sus derechos desde ya tiempos lejanos.
Es un gran tipo y es muy sabio. En la vida común y en lo espiritual. No lee nada mas que la Biblia y lo hace ayudado por sus anteojos. Esos que cuida mucho.
¿Pero sabes algo?
¿Qué don José? Cuénteme – le dije mientras le convidaba con un mate.
-El otro día me contó que había perdido sus anteojos. ¡No sabes la desesperación que tenia!
Recorrió la casa, reviso debajo de los muebles, bajos las sillas, en la cocina, en el baño, bajo su cama y entre las mantas pero nada. No aparecían los dichosos lentes.
Fue hasta la puerta, allí en la galería donde suele poner su silla en las tardecitas de sol... y nada.
Entro nuevamente a la casa y recorrió cada rincón, abrió estantes y cajones, vació canastas, reviso la heladera, nuevamente cocina, baño y dormitorio pero nada. No había rastros de sus anteojos. No los podía encontrar.
Ya de ultima se asomo a la ventana y miro el campo. Sembradíos, árboles, pastos y arbustos. ¿Y si los había perdido allí? ¿Cómo los volvería a encontrar entre tanto campo?
Casi resignado salió a recorrer los surcos. Miro aquí y allá, corriendo y a veces caminando. Cada tanto el brillo del sol sobre una piedra lo engañaba y corría contento pensando en sus anteojos pero no, no querían aparecer.
No sé cuanto tiempo estuvo buscando hasta que ya no pudo más. Le llego ese momento en que tu alma se te quiebra y se dio cuenta de que no podría hallarlos y que solo Dios podría hacer el milagro que lo ayude a encontrar esos anteojos. Fue por eso que cayendo de rodillas clamo al cielo:
“Señor, perdóname Señor, fui descuidado y perdí los anteojos. Perdóname Señor. Ya no podré leer la Biblia. Ayúdame mi Dios”
Su oración fue sencilla, pero llego a Tata Dios y cuando Braulio se agacho para seguir buscando, allí, entre medio de los pastos, bien acomodaditos y casi sonriéndole estaban sus anteojos... y me parece oír sus gritos de alegría y alabanzas. ¡Que feliz que estaba!
-¿Y como para no estarlo? Yo también hubiera danzado y cantado con alegría – le dije - Nuestro Dios nunca nos abandona. Siempre nos ayuda y nos escucha. ¡Qué grande es nuestro Dios! ¿no don José?
-Si, de eso no tengas dudas. Con mis años de vida y tanto camino recorrido y por recorrer te puedo asegurar que Nuestro Padre nunca me abandono. Nunca me ha dejado solo – Dijo esto y se quedo mirando el horizonte con sus ojos claros que con el paso de los años parecen aun más claros.
El anciano pastor suspiro perdido en sus pensamientos. Talvez recordando aquellos caminos que supo recorrer.
Están ricos los mates- agrego- Estos tampoco deben faltar nunca.
Y don José sonrió trayendo alegría e iluminando mi tarde.
 
Comentario:
mish, la fe lo puede todo
Besitos y hasta pronto byebye
 
Comentario:
precioso post!! :)
besitos salados de CHOI
 
Comentario:
preciosa historia.. a mí tb me ha acompañado siempre DIOS.. besos
 
Comentario:
Bonita historia, un besote
 
Comentario:
La oración real y desprendida de egoismo, es siempre efectiva. Para orar no se necesita grandes elocuencias, sino sencillez y humildad. Como Braulio. Te felicito por el post.
No