
“Los hombre temen al pensamiento más de lo que temen a cualquier otra cosa del mundo; más que la ruina, incluso más que la muerte.” (Bertand Russell. “Principles of Social Reconstruction”)
“Pensad por cuenta propia y dejad que los demás disfruten del derecho a hacer lo mismo.” (Francois Marie Arouet Voltaire)
“Pensar es como vivr dos veces.” (Marco Tulio Cicerón)
Aquí en Latinoamérica lamentablemente hemos cobijado durante muchos años terribles dictaduras militares que se impusieron predicando el miedo a pensar. No pensar en las facultades ya que se va a estudiar lo que la cátedra dicta; no pensar en el trabajo ya que se debe hacer lo que los jefes nos ordenan; no leer libros; ETC.
Por suerte hoy el pensamiento quiere resurgir lentamente e imponerse por sobre los intereses de quienes le convienen que no pensemos. Aun así la huella que dejaron todavía provoca en algunos el miedo a pensar o más bien a expresar con libertad lo que se piensa. Esperemos que NUNCA MAS alguien se considere con derecho a imponer una línea de pensamiento común. (fiodordecrespo / un argentino del foro literario)
“Debemos combatir el miedo para pensar libremente” (Bernard Cassen, director general de «Le Monde Diplomatique)
La sociedad de hoy, le tiene miedo al pensar y al reflexionar o al hablar de cosas inteligentes para avanzar en el progreso colectivo, o personal si hablamos del individuo.
Por eso, hablan de cualquier cosa, por solo hablar y callar esa voz interior que les dicen piensen, o piensa, en el caso individual. (Jorqe Vargas)
¿La pregunta que debemos formularnos es que nos impide pensar?... No, no creo que esa fuera en realidad la pregunta. Para mí la pregunta es porque tememos expresar nuestro pensamiento.
Salvo que vivamos o hayamos vivido cautivos, bajo una tiranía o una situación tal que la presión ejercida sobre nosotros nos impida o no nos permita pensar anulando o matando nuestro intelecto y autoestima (En ese caso, eso puede crear un trauma el cual arrastramos sin permitirnos descubrir la belleza del pensamiento libre, del saber que tenemos vida, corazón, pensamientos y sentimientos) esa debe ser la pregunta a realizarnos.
Pero si nunca nada nos impidió pensar ni expresarnos ¿por qué no hacerlo con libertad? ¿A que tememos? ¿Seriamos más inteligentes si lo hiciéramos? ¿Más felices? ¿Tendríamos mas paz?
Miramos mucho a los demás esperando su consentimiento, su aceptación, esperando no quedar fuera del circulo. ¿Y si me creen tonto? ¿Si se dan cuenta que no entendí? ¿Si no me entienden? ¿Si me entienden? ¿Si soy el único que pensé diferente? ¿Si desprecian mi pensamiento? Puf, cuantas preguntas y cuantas más que podríamos agregar. Esto se haría interminable. Podríamos agregar ¿si callo lo que siento tendré otra oportunidad de expresarme? ¿Me arrepentiré de mi silencio? A veces es necesario el silencio, pero en oportunidades una palabra a tiempo puede salvar una vida o transformarla para siempre.
¿Nunca pensaste en la posibilidad de que talvez todos estén mintiendo sin querer o no en lo que expresan? Tal vez uno lanzo una idea y los que fueron llegando poco a poco lo apoyaron por que no entendían, porque solo conocían parte del tema y apoyaron lo que se decía pues solo escucharon una versión. Tal vez otro llega sin ganas de pensar y decidió que si los otros ya habían pensado para que preocuparse y continuo con esa línea de pensamiento, otro vino y vio tantos opinando lo mismo que por temor a ser “el diferente” mato a su pensamiento y adopto el ajeno. Total si muchos piensan así deben estar en lo cierto. (Algunos dirían eso de que miles de moscas no pueden estar erradas)
Y lo peor seria que el que haya tirado esa idea no piense igual, que haya querido decir otra cosa y ¿cómo cambiar de parecer después que todos piensan de esa manera?
¡Linda bola de mentiras y pensamientos fríos crearíamos! ¿Cuántos afectaríamos con nuestro silencio? ¿Cuánto crecería esa mentira?
Yo te digo: ¿Cómo hago para que esta bombilla tenga electricidad para poder leer mi periódico?
Tu puedes explicarme como hacer una instalación eléctrica o me dirás que pague los impuestos así no me cortan la luz. Luego vendrá otro y me contara que una vez le cortaron el gas o el teléfono porque se olvido de pagarlo. Así uno tras otro, que yo soy despistado y me cortan los servicios, en que estaré pensando para olvidarme de los pagos, que una vez te quedaste sin luz por no comprar bombillas, que tal lámpara es mejor, que me ate un hilo al dedo para no olvidarme nada y no se cuantas cosas mas.
Con un poco de suerte vendrá alguien me tocara el hombro y me dirá: Usa el cerebro cabeza de chorlito. Subes esta perilla y “ya tienes luz”
Si, ya sé, soy medio tontuelo. Me faltan algunas neuronas para no saber prender la luz, pero... ¿me pueden explicar por que tuve que esperar tanto a que alguien me diera la respuesta correcta? Mejor dicho y reformulando la pregunta ¿por qué no pensaron por si mismos en vez de seguir el primer pensamiento? ¿Por qué no se animan a ser personales? ¿Por qué no decir yo pienso esto y lo digo porque soy libre y quiero que sepan lo que pienso y de mi libertad?
Es una tendencia, algo que viene con la cultura, el frenesí en el que vivimos, el temor a quedarnos fuera de la rueda y alguna que otra vez la poco importancia que le dan a lo que escucharon u oyeron y hasta talvez no leyeron ni escucharon, solo ven los comentarios y siguen con ellos.
No niego que hay situaciones donde la mayoría piensa igual pero dejo bien en claro que no hablo de esas situaciones. Son otras. Esas donde se nos invita a pensar, a buscar un acertijo, a expresar tus pensamientos y sentimientos, a encontrarte contigo mismo... y darte a conocer.
Es un desafió no para cualquiera. Es para valientes. Es para personas que quieren hacer sentir su libertad (no libertinaje). Es para seres individuales, vivos, con sentimientos, con pensamientos, con fuerza interior, con una canción interna propia, con ritmo propio, con mirada propia, con libertad para analizar, opinar, escoger, vivir, suspirar y caminar para adelante. Siendo uno mismo, encontrándose con gente que piensa igual, pero de verdad, en libertad, con mirada franca y sonrisas en sus labios.
Podría decir mucho mas y en algunas cosas puede que me confunda pero quiero saber lo que piensan ustedes, analizar sus pensamientos y escoger si hay algo de lo que pueda aprender o fortalecer mi PROPIO PENSAMIENTO.

Nuestra vista esta muy conectada con nuestra mente. Nuestra forma de ser, de pensar, de juzgar.
Una imagen puede despertar sensaciones, pensamientos, emociones.
Juntos, cientificos y pensadores, investigan cual es la interconeccion que une como ya lo habiamos mencionado, a la vista, a la mente y porque no, al corazon.
¿Habra una glandula especial que interpreta y analiza de manera especial la informacion recibida ocularmente y que se relaciona con nuestros sentimientos? ¿Puede activarse mediante agentes externos o potenciarse? ¿Puede ejercitarse? ¿El descubrimiento de dicha glandula y su control cambiaria al mundo?
Aun no lo sabemos aunque conjeturamos que si se puede ejercitar...
Hagamos la prueba:
Miren detenidamente la imagen de arriba. Cierren sus ojos y recuerden la imagen. Suspiren profundamente. Abran sus ojos y miren nuevamente la imagen. Dejen volar su mente y anoten lo que sienten. Seguramente se llevaran una sorpresa.

CUENTO
El Puma Yagüá
Cuenta un relato guaraní, que un cachorro de puma que había quedado huérfano porque unos cazadores aborígenes asesinaron a sus padres; fue criado a escondidas por Luna, la hija del jefe de la tribu Chichiguay. Con el tiempo, este cachorro creció y se convirtió en un magestuoso animal. Ya no era posible ocultarlo y pasó a formar parte de toda la comunidad.
La relación entre el puma y la princesa se fue convirtiendo en algo tan estrecho que, donde iba ella, él la acompañaba y cuidaba de los posibles peligros. Compartían los juegos y descansos. El puma, como excelente cazador, proveía la mayor parte de los alimentos que se consumían en la aldea Chichiguay.
Cuando una tribu vecina y enemiga ancestral, los Queraguay, resolvió atacarlos por sorpresa durante la noche, Luna, al igual que los demás, estaba entregada al descanso pero fue despertada por el felino que emitía enormes y aterradores rugidos.
Para cuando los guerreros Chichiguay tomaron sus armas y se prestaron a dar batalla contra los invasores, el puma, ya había atacado y puesto en fuga a la mayor parte de ellos. El resto, con el temor del ataque producido por ese gran gato, fue tomado prisionero o muerto por los defensores.
Pasado el tiempo, "Yagüá", como se lo había bautizado, ocupó un lugar proponderante en la aldea. Los niños jugaban con él. Las mujeres podían ir tranquilas al interior de la selva a recoger los frutos que eran parte de su dieta, porque eran custodiados siempre por Yagüá. Ni la poderosa anaconda se animaba a molestar a algún integrante de la comunidad Chichiguay.
Los Queraguay, que habían escapado en esa última batalla, unieron sus fuerzas con sus otros ancestrales enemigos: Los Quitiguay. Estos últimos, aunque siempre fueron neutrales entre las contiendas Chichiguay-Queraguay, formaron parte de esa alianza y atacaron en conjunto a los Chichiguay.
Sabían de antemano que, el arma más poderosa que disponían los Chichiguay era a Yagüá. La estrategia que debían utilizar era fundamentalmente, matar al puma.
Nuevamente, con la traicionera cobertura de las sombras nocturnas, los guerreros Queraguay y sus aliados Quitiguay, atacaron la aldea Chichiguay. Yagüá, como siempre, estaba en una sigilosa vigilancia de la aldea. Los atacantes se dirigieron en dos grupos fuertemente armados. Unos a la choza de la princesa Luna a la que tomaron y quisieron llevarla prisionera, y los otros, formaron una barrera de lanzas y flechas entre Yagüá y la princesita.
El puma atacó valientemente a los secuestradores de su amiga. Destrozó con sus grandes y afiladas garras los cuerpos de sus enemigos. Trituró con sus enormes colmillos muchos cuellos y cabezas.
Pero en el fragor de la lucha, fue lanceado muchas veces por los atacantes. Las flechas colgaban a montones de su esbelto y fornido cuerpo. Los dardos, embebidos en "curaré", que le fueron arrojados, comenzaban a hacer su efecto. En un final esfuerzo, Yagüá, destrozó al último de los enemigos. La princesa Luna había sido salvada.
Herido y moribundo, se despidió de Luna y de los demás integrantes de la tribu Chichiguay con un enorme rugido. En él, expresaba a todos los integrantes de la selva, tanto humanos como animales que, debían respetar para siempre a la comunidad Chichiguay.
Se dirigío al río acompañado por Luna, se despidió en la orilla de ella y penetró en las aguas.
Dice la leyenda que en honor a tan valeroso Puma, esas transparentes aguas, se convirtieron del color de su magestuosa piel. Hoy el río es "del color del León" conocido como el Río de la Plata. Mirándolo, siempre recordaremos a Yagüá... "el inmortal".
¿Crees en Dios? Bueno, Braulio sí. Esta historia me la contó el pastor José. El es un hombre que lleva como cuarenta años pastoreando y llevando la palabra por distintas zonas de mi patria. Un hombre de espíritu muy humilde, alegre y lleno de la sabiduría que te aportan los años. Esa sabiduría que no enseñan los libros ni los colegios. Sabiduría que se aprende rodando por los campos. Sabiduría de la vida. Esa sabiduría única. No sé si me entendes... Pero bueno, lo importante es la historia. Fue entre mate y mate que me la contó. A la sombra del perejil como diría algún exagerado...
-Braulio- me dijo – es un hombre muy sencillo, descendiente de los indígenas que habitaban nuestro suelo. Sus rasgos físicos y su esencia te permiten leer en él y a simple vista la historia de una raza que viene luchando por sus derechos desde ya tiempos lejanos.
Es un gran tipo y es muy sabio. En la vida común y en lo espiritual. No lee nada mas que la Biblia y lo hace ayudado por sus anteojos. Esos que cuida mucho.
¿Pero sabes algo?
¿Qué don José? Cuénteme – le dije mientras le convidaba con un mate.
-El otro día me contó que había perdido sus anteojos. ¡No sabes la desesperación que tenia!
Recorrió la casa, reviso debajo de los muebles, bajos las sillas, en la cocina, en el baño, bajo su cama y entre las mantas pero nada. No aparecían los dichosos lentes.
Fue hasta la puerta, allí en la galería donde suele poner su silla en las tardecitas de sol... y nada.
Entro nuevamente a la casa y recorrió cada rincón, abrió estantes y cajones, vació canastas, reviso la heladera, nuevamente cocina, baño y dormitorio pero nada. No había rastros de sus anteojos. No los podía encontrar.
Ya de ultima se asomo a la ventana y miro el campo. Sembradíos, árboles, pastos y arbustos. ¿Y si los había perdido allí? ¿Cómo los volvería a encontrar entre tanto campo?
Casi resignado salió a recorrer los surcos. Miro aquí y allá, corriendo y a veces caminando. Cada tanto el brillo del sol sobre una piedra lo engañaba y corría contento pensando en sus anteojos pero no, no querían aparecer.
No sé cuanto tiempo estuvo buscando hasta que ya no pudo más. Le llego ese momento en que tu alma se te quiebra y se dio cuenta de que no podría hallarlos y que solo Dios podría hacer el milagro que lo ayude a encontrar esos anteojos. Fue por eso que cayendo de rodillas clamo al cielo:
“Señor, perdóname Señor, fui descuidado y perdí los anteojos. Perdóname Señor. Ya no podré leer la Biblia. Ayúdame mi Dios”
Su oración fue sencilla, pero llego a Tata Dios y cuando Braulio se agacho para seguir buscando, allí, entre medio de los pastos, bien acomodaditos y casi sonriéndole estaban sus anteojos... y me parece oír sus gritos de alegría y alabanzas. ¡Que feliz que estaba!
-¿Y como para no estarlo? Yo también hubiera danzado y cantado con alegría – le dije - Nuestro Dios nunca nos abandona. Siempre nos ayuda y nos escucha. ¡Qué grande es nuestro Dios! ¿no don José?
-Si, de eso no tengas dudas. Con mis años de vida y tanto camino recorrido y por recorrer te puedo asegurar que Nuestro Padre nunca me abandono. Nunca me ha dejado solo – Dijo esto y se quedo mirando el horizonte con sus ojos claros que con el paso de los años parecen aun más claros.
El anciano pastor suspiro perdido en sus pensamientos. Talvez recordando aquellos caminos que supo recorrer.
Están ricos los mates- agrego- Estos tampoco deben faltar nunca.
Y don José sonrió trayendo alegría e iluminando mi tarde.

En un lugar escondido y bien disimulado. Una puerta. Conduce a mi guarida. Mi escondite secreto. Allí me espera mi antifaz. Me lo pongo lentamente y sonrío. Desde la oscuridad y de las sombras debo volver. Soy un ladrón sin destino...
¿Por qué he vuelto? Pues encontré un tesoro. Es extraño. Uno podría pasar por allí y no verlo o no darle el valor que merece. Pero me detuve, me llamo la atención. Lo tome y corrí entre las sombras. Sé que hay otras mentes que querrán conocerlo. Algunos ya lo han visto, otros lo verán hoy:
Sentada a los pies de la cama comenzó a leer una carta dejada bajo una zapatilla a modo de pisapapeles...(el tesoro continua)
Volvere. Lo prometo.
L.S.D.

Al reparo de un ombú, árbol típico de nuestras tierras pampas, en un atardecer, mirando el sol morir... en silencio.
Me saca de mis pensamientos el ladrido alegre de Titán que viene jugando con el Zoilo.
Oiga patrón – me dice- la peonada se estaba preocupando por usted porque salió tempranito y no había vuelto. Me imagine que estaría aquí, en su árbol preferido. El Titán me acompaño y se vino derechito para acá. El también lo conoce.
Solo sonreí y luego de acariciar el lomo del sabueso di golpecitos en el piso invitando al niño a sentarse a mi lado.
¿Viste Zoilo? ¿Viste que lindo esta el atardecer? – Le pregunte.
Si – me contesto- todas las tardes se pone lindo el cielo. Este el sol o este lloviendo. Siempre es lindo. Aunque hay días en que parece bien feo según como este el corazón. ¿No es así patrón?
Así es, depende de los ojos con que mira el corazón. Hay días que el sol brilla pero se ve lluvioso, nublado, muy húmedo.
Con lagrimas en los ojos – me dijo mirándome fijamente, y agrego- ¿Qué te anda pasando patrón?
Nada- le conteste- ando con nostalgia. Debe ser el atardecer... esta tan lindo, las aves cantan suavemente, la brisa sopla suave desde el rio y poco a poco el silencio y la paz van ganando lugar en la llanura. Debe ser eso, la nostalgia. Toda esta paz me hace pensar...
¿Qué es nostalgia?- me pregunto el niño.
Haber como te explico- y gire para ponerme cara a cara con el- Nostalgia viene a ser cuando uno recuerda y añora eso que recuerda. Le gustaría tenerlo cerca nuevamente, aunque no sea mas que por un instante. Es un recuerdo que te lleva a extrañar algo de tu pasado, una situación vivida.
Esta nostalgia a veces te lleva a pensar en que hubiera pasado si todo hubiese sido distinto.- Suspire y seguí mirando el sol morir.
Ahorita entiendo tu rostro, es la nostalgia patrón- y el Zoilito también suspiro.
“Nostalgia,
de escuchar tu risa loca
y sentir junto a mi boca como un fuego tu respiración”





