Jingle all the bloody way
COSAS QUE MENDA BORRARÍA DE LA FAZ DE ESTE NUESTRO PLANETA SI FUERA JIM CARREY EN "BRUCE ALMIGHTY" Y PUDIERA JUGAR A SER DIOS:
1. Las mariposas (ver posts anteriores). ¡Y las polillas, sí, ésas también! (cómo no las habré mencionado antes?)
2. Los Daddy Long Legs (insectos voladores cruce entre araña y mosquito con elefantismo, oriundos de esta región de Inglaterra que sólo duran un par de semanas de Otoño pero que dan por saco cosa mala)
3. El -supuesto- periódico "The Sun". (No pregunten, sólo échenle un vistazo)
4. Las nubes que encapotan ésta mi querida isla perpétuamente, como si alguien las hubiera enganchado con clavos resistentes al viento (y miren que llega a ser bruto, el viento en este sitio, oigan, que le bailan a una hasta las encías cuando sale a la calle)
5. Los cables. No sé cómo me lo monto, pero viva donde viva siempre acabo convirtiendo el sitio en una jungla de cables. Cables para la cadena de música, cables para la tele, cables ingleses para los cables españoles (los enchufes aquí tienen tres patas. Trágico, dadas las circunstancias, porque menda ser tn desorganizada que para cuando encontrar adaptador para enchufar secador, pelo ya estar seco y parecer versión jarcór de Einstein, sin el talento asociado, claro), cables para el portátil (wireless?? Ja. Ja. Y ja.), y cables y más cables. No es una cuestión de feng shui, meramente. Es la de bolas del desierto que se acumulan entre los puñeteros cables, y andar tropezando con ellos tolsantodía.
6. Las navidades (y parafernalia navideña relacionada).
Me siento como la vaca del pesebre: figurante, observando, pero sin ningún papel ni guión, y rumiando todo el puñetero día. (Al cuerno la dieta sana, al cuerno Lara Croft, al cuerno el autocontrol. Hace un frío del demonio y el cuerpo pide pan, qué quieren que les diga) Me estoy empezando a dar cuenta de que quizá algún día me vuelvan a gustar las navidades. Igual es que estoy en esa crítica fase de vida en que eres suficientemente mayor como para haber montado tu propia familia con quien celebrar este tipo de cosas, pero demasiado inmadura como para haberlo conseguido -porque caso de que lo hubiera conseguido, realmente no me veo a mis veintinueve en la cocina con el delantal, y todo el griterío de los/as cuñados/as, suegros/as, y churumbelada asociada-. Me siento extraña. Es el primer año en que se me ha presentado la posibilidad de razonar pros y contras de las navidades y la familia con suficiente distancia (geográfica) como para llegar a conclusión válida, y no lo he conseguido (lo de la conclusión válida, quiero decir). Algo me dice que algún día disfrutaré como una enana con las navidades, pero todo lo que ahora me rodea me sigue diciendo que no, que aún no tengo derecho.
COSAS POR HACER:
1. Adquirir cargamento industrial de Pinot Grigio (Blush o blanco, no me voy a poner exigente a estas alturas) y recibir el año como manda la Santa Church of England (pa pasar desapercibida e integrarme en la cultura británica): con unha berza do carallo, como dicen en mi pueblo.
2. Pedir lo mejor para el año que entra: un mundo sin cables, polillas (dioses, mucho peor, sin duda!), programas ni revistas del corazón, un mundo en que servidora sea capaz de encontrar un trabajo en que relacionarse con gente sobria (en lo que a porcentaje de sangre en el alcohol se refiere) y acabar a las cinco de la tarde, como está mandao.
3. Si no vuelvo por aquí en algunos días, desearles a very happy new year. (No lo pongo en inglés por esnobismo, sino porque no recuerdo si feliz llevaba acento o no. Con tanto Microsoft me estoy golbiendo hanalfavetística, qué quieren... pero la intención es lo que cuenta)
1. Las mariposas (ver posts anteriores). ¡Y las polillas, sí, ésas también! (cómo no las habré mencionado antes?)
2. Los Daddy Long Legs (insectos voladores cruce entre araña y mosquito con elefantismo, oriundos de esta región de Inglaterra que sólo duran un par de semanas de Otoño pero que dan por saco cosa mala)
3. El -supuesto- periódico "The Sun". (No pregunten, sólo échenle un vistazo)
4. Las nubes que encapotan ésta mi querida isla perpétuamente, como si alguien las hubiera enganchado con clavos resistentes al viento (y miren que llega a ser bruto, el viento en este sitio, oigan, que le bailan a una hasta las encías cuando sale a la calle)
5. Los cables. No sé cómo me lo monto, pero viva donde viva siempre acabo convirtiendo el sitio en una jungla de cables. Cables para la cadena de música, cables para la tele, cables ingleses para los cables españoles (los enchufes aquí tienen tres patas. Trágico, dadas las circunstancias, porque menda ser tn desorganizada que para cuando encontrar adaptador para enchufar secador, pelo ya estar seco y parecer versión jarcór de Einstein, sin el talento asociado, claro), cables para el portátil (wireless?? Ja. Ja. Y ja.), y cables y más cables. No es una cuestión de feng shui, meramente. Es la de bolas del desierto que se acumulan entre los puñeteros cables, y andar tropezando con ellos tolsantodía.
6. Las navidades (y parafernalia navideña relacionada).
Me siento como la vaca del pesebre: figurante, observando, pero sin ningún papel ni guión, y rumiando todo el puñetero día. (Al cuerno la dieta sana, al cuerno Lara Croft, al cuerno el autocontrol. Hace un frío del demonio y el cuerpo pide pan, qué quieren que les diga) Me estoy empezando a dar cuenta de que quizá algún día me vuelvan a gustar las navidades. Igual es que estoy en esa crítica fase de vida en que eres suficientemente mayor como para haber montado tu propia familia con quien celebrar este tipo de cosas, pero demasiado inmadura como para haberlo conseguido -porque caso de que lo hubiera conseguido, realmente no me veo a mis veintinueve en la cocina con el delantal, y todo el griterío de los/as cuñados/as, suegros/as, y churumbelada asociada-. Me siento extraña. Es el primer año en que se me ha presentado la posibilidad de razonar pros y contras de las navidades y la familia con suficiente distancia (geográfica) como para llegar a conclusión válida, y no lo he conseguido (lo de la conclusión válida, quiero decir). Algo me dice que algún día disfrutaré como una enana con las navidades, pero todo lo que ahora me rodea me sigue diciendo que no, que aún no tengo derecho.
COSAS POR HACER:
1. Adquirir cargamento industrial de Pinot Grigio (Blush o blanco, no me voy a poner exigente a estas alturas) y recibir el año como manda la Santa Church of England (pa pasar desapercibida e integrarme en la cultura británica): con unha berza do carallo, como dicen en mi pueblo.
2. Pedir lo mejor para el año que entra: un mundo sin cables, polillas (dioses, mucho peor, sin duda!), programas ni revistas del corazón, un mundo en que servidora sea capaz de encontrar un trabajo en que relacionarse con gente sobria (en lo que a porcentaje de sangre en el alcohol se refiere) y acabar a las cinco de la tarde, como está mandao.
3. Si no vuelvo por aquí en algunos días, desearles a very happy new year. (No lo pongo en inglés por esnobismo, sino porque no recuerdo si feliz llevaba acento o no. Con tanto Microsoft me estoy golbiendo hanalfavetística, qué quieren... pero la intención es lo que cuenta)
Del día en que Tía Winnie y menda se encontraron con Finito de las Antípodas.
Después de setecientos recados que nos llevaron a setecientas aventuras (un minuto con esta mujer no tiene desperdicio alguno), la Tía Winnie y menda llegamos al pub nuevo, y Catherine está hablando con abogados inamovibles, señores de la inmóvil inmobiliaria y otro tío que se movía por el sitio por todos ellos, mirando por aquí, escudriñando por allá. Aunt Winnie y yo nos sentamos donde nos dicen y nos esperamos donde nos dicen, hasta que se nos quedan cuadraos (que viene a ser, por aproximación, los que sentenció la buena mujer: "My balls are going square from sittin' here doin' fuck all. Let's go have a fag.") Así que nos vamos al beer garden (jardín-terracita), porque el pub nuevo, manque está como si le hubiera pasao una estampida de hinchas del Arsenal hasta el culo de cerveza, es übermegapijo, y no se puede fumar.
El beer garden estaba... Ozú, cómojtabarbeer garden. A aquello, no le habían pasao una escoba desde antes de los V1 de los nazis. Por lo menos.
Colillas por todas partes, telarañas, las mesas y las sillas que se caían de mierda... en fin, un escenario de película gore que para qué contarles.
Y mariposas.
Dioses, cómo llego a odiar las mariposas. Incontrolable, e inexplicable, pero lo pasé bastante mal a causa de mi fobia, en aquél dichoso jardín. Empecé a hacer grandes aspavientos para apartar a los bichos demoníacos aquellos (que además deben de tenerme cariño, porque me vienen todas a mí, las muy rejodías)
La miro (a Aunt Winnie) y la descubro sonriéndome, con esa sonrisa que ha re-estrenado para mí y que rara vez le dedica a nadie más.
-Wha'? -pregunto yo, con gesto of da getto. (estilo "neng", pa entendernos.)
-You hate butterflies too?
-With all my heart, Aunt Winnie -le digo yo. Esta mujer y menda nos parecemos tanto que da miedo.
Aunt Winnie y yo, que además compartimos en secreto esa complicidad que une a las mujeres que vamos de emancipadas pero tenemos un fondomaruja que no podemos con él, nos miramos y nos levantamos las dos a la vez del bordillo de la jardinera donde nos habíamos espatarrao. Instintivamente, pilamos a Catherine por banda y le anunciamos que no nos esperamos más y que vamos a proceder al refregao y restauración del cochambrosísimo beer garden. O nos morimos de cáncer de pulmón de esperarnos fumando allí sentadas.
Pillamos escobas, palas, manguera, tijeras de podar, rastrillo, trapos, jabones y demás artículos previamente adquiridos en el ya archiconocido Tesco y nos ponemos a ello, bajo un sol achicharrante que ya me gustaría ver a muchos albañiles aguantando el tipo, ya.
Cuando llevábamos casi cuatro horas de trabajos forzados, interrumpidos sólo para encender cigarros (que pa fumarlos no necesitamos las manos, ni ella ni servidora, como pude comprobar), y estamos allá sentadas, otra vez en el reborde de la jardinera, con una pintagitanas que metía miedo, aparece una silueta entre el sol y nuestros ojos. Las dos nos ponemos una mano en la frente, de visera, a la vez, para ver quién osa interrumpir nuestro momento de máximo silencio y concentración nicotínica, y descubrimos al resultado genético de mezclar al cantante suicida de INXS con el Lunni de los rizos azules.
Sapristi. Y este qué quiere, ahora.
-El moñas este es el que va a hacer de manager del pub -me susurra Aunt Winnie, que lo había visto el día anterior.
Lo miro mejor: cara de estar encantado de conocerse, melena de rizos negros al viento, que sacude para atrás con la mano (ese machorrooooo...), barriga cervecera, camiseta de tirantes (sí, de esas de ver el fúmbol rascandote dondenodaelsol, tirao en el sofá) y boardies. (shorts de surfero)
Dioses. De repente lo veo claro. Sólo hay una comunidad capaz de llevar los boardies como los lleva este tío. Este tío es...
-Heyagoooen' ! -nos escupe a lo Leticia Sabater, plantado de pie delante de nosotras a una distancia que se diría, de buenas a primeras, que tenemos que mamársela y nadie nos ha avisao. (Recuerden que estábamos sentadas en una jardinera).
Es australiano.
Joder. Monto un circo y me crecen los enanos.
Destroza tu vida entera, rásgala en añicos para largarte en sentido directamente opuesto a Australia por no vivir con un australiano, pa que te toque vivir con otro que al contrario que aquél al que dejaste, es de una imbecilidad irreversible y se nota a todas luces que nadie le ha dicho aún que no es Dios.
-Tú debes de ser la chef -me dice, tendíendome la mano e intentando darme importancia para caerme bien. Odio a este tipo de gente. Una, porque les ves el plumero a siete días de camino de distancia, y dos, porque me hacen sentir tan incómoda que acabo saliendo por peteneras.
-Y tú quién eres -le digo yo, fregándome la mano (llena de barro y mierda de todo tipo) contra la camiseta (encharcada de sudor y mierda de todo tipo) antes de apretar la suya como si llegara el Fin de los Días. Ya no sonríe. Se nota que quiere salir disparado al primer fregadero que encuentre y lavarse las manos con amoníaco hasta dejarlas en carne viva.
Por el rabillo del ojo veo que Aunt Winnie está haciendo un esfuerzo tan inhumano por no partirse de risa que en cualquier momento puede que se mee encima, la pobre mujer.
-¿Qué? ¿Que nunca te has ensuciao las manos limpiando, tú, o qué? -le suelta. Les juro que esta mujer es oro puro. Ya sé que me repito, pero no puedo evitarlo.
Finito de las Antípodas, el Chulo que Castiga, se echa otra vez el pelo patrás, ignorando el comentario tan acertado de Aunt Winnie, y me dice:
-I'm your manager - como quien dice: "Luke, I'm your father"- and I'm Australian.
-No shit, really.... -respondo yo. No es que me importara una mierda de dónde fuera el susodicho esperpento, pero encima restregármelo por la cara....
En aquél momento empecé a creer en Dios otra vez. No en el Dios protestante bueno que perdona y te acoge en su seno y esas cosas, no. En el Dios de la Santa Inquisición que, tarde o temprano (y en este caso, en menos de lo que se tarda en decir "koala") te da tu merecido.
No querías pan, toma tres barras.
-I'm sorry, child -me dice Aunt Winnie cuando Finito de las Antípodas y su pelo Pantene ProV han desaparecido de nuestro escenario. Aunt Winnie conoce mi situación, obviamente, porque hemos hablado un total de trescientos y pico tés y cafés (y otros tantos cigarros) durante esos días, y sabe que me va a tocar vivir en el piso de arriba con el cabezalmendrón ese.
-I'll survive -le digo yo. Al parecer, Aunt Winnie nunca pensó que Catherine pillaría al tío ese, de entre todos los managers que se habían presentado a las entrevistas. Y obviamente, Catherine no le había dicho nada porque sabía que Aunt Winnie se comería con patatas al tío y a ella.
Y me pasa el brazo por la espalda, y me aprieta contra ella en un gesto maternal que me deshizo por completo, y me dice, con una dulzura inospechable y esa sonrisa exclusiva:
-But of course you'll survive, child. Of course you will.
El beer garden estaba... Ozú, cómojtabarbeer garden. A aquello, no le habían pasao una escoba desde antes de los V1 de los nazis. Por lo menos.
Colillas por todas partes, telarañas, las mesas y las sillas que se caían de mierda... en fin, un escenario de película gore que para qué contarles.
Y mariposas.
Dioses, cómo llego a odiar las mariposas. Incontrolable, e inexplicable, pero lo pasé bastante mal a causa de mi fobia, en aquél dichoso jardín. Empecé a hacer grandes aspavientos para apartar a los bichos demoníacos aquellos (que además deben de tenerme cariño, porque me vienen todas a mí, las muy rejodías)
La miro (a Aunt Winnie) y la descubro sonriéndome, con esa sonrisa que ha re-estrenado para mí y que rara vez le dedica a nadie más.
-Wha'? -pregunto yo, con gesto of da getto. (estilo "neng", pa entendernos.)
-You hate butterflies too?
-With all my heart, Aunt Winnie -le digo yo. Esta mujer y menda nos parecemos tanto que da miedo.
Aunt Winnie y yo, que además compartimos en secreto esa complicidad que une a las mujeres que vamos de emancipadas pero tenemos un fondomaruja que no podemos con él, nos miramos y nos levantamos las dos a la vez del bordillo de la jardinera donde nos habíamos espatarrao. Instintivamente, pilamos a Catherine por banda y le anunciamos que no nos esperamos más y que vamos a proceder al refregao y restauración del cochambrosísimo beer garden. O nos morimos de cáncer de pulmón de esperarnos fumando allí sentadas.
Pillamos escobas, palas, manguera, tijeras de podar, rastrillo, trapos, jabones y demás artículos previamente adquiridos en el ya archiconocido Tesco y nos ponemos a ello, bajo un sol achicharrante que ya me gustaría ver a muchos albañiles aguantando el tipo, ya.
Cuando llevábamos casi cuatro horas de trabajos forzados, interrumpidos sólo para encender cigarros (que pa fumarlos no necesitamos las manos, ni ella ni servidora, como pude comprobar), y estamos allá sentadas, otra vez en el reborde de la jardinera, con una pintagitanas que metía miedo, aparece una silueta entre el sol y nuestros ojos. Las dos nos ponemos una mano en la frente, de visera, a la vez, para ver quién osa interrumpir nuestro momento de máximo silencio y concentración nicotínica, y descubrimos al resultado genético de mezclar al cantante suicida de INXS con el Lunni de los rizos azules.
Sapristi. Y este qué quiere, ahora.
-El moñas este es el que va a hacer de manager del pub -me susurra Aunt Winnie, que lo había visto el día anterior.
Lo miro mejor: cara de estar encantado de conocerse, melena de rizos negros al viento, que sacude para atrás con la mano (ese machorrooooo...), barriga cervecera, camiseta de tirantes (sí, de esas de ver el fúmbol rascandote dondenodaelsol, tirao en el sofá) y boardies. (shorts de surfero)
Dioses. De repente lo veo claro. Sólo hay una comunidad capaz de llevar los boardies como los lleva este tío. Este tío es...
-Heyagoooen' ! -nos escupe a lo Leticia Sabater, plantado de pie delante de nosotras a una distancia que se diría, de buenas a primeras, que tenemos que mamársela y nadie nos ha avisao. (Recuerden que estábamos sentadas en una jardinera).
Es australiano.
Joder. Monto un circo y me crecen los enanos.
Destroza tu vida entera, rásgala en añicos para largarte en sentido directamente opuesto a Australia por no vivir con un australiano, pa que te toque vivir con otro que al contrario que aquél al que dejaste, es de una imbecilidad irreversible y se nota a todas luces que nadie le ha dicho aún que no es Dios.
-Tú debes de ser la chef -me dice, tendíendome la mano e intentando darme importancia para caerme bien. Odio a este tipo de gente. Una, porque les ves el plumero a siete días de camino de distancia, y dos, porque me hacen sentir tan incómoda que acabo saliendo por peteneras.
-Y tú quién eres -le digo yo, fregándome la mano (llena de barro y mierda de todo tipo) contra la camiseta (encharcada de sudor y mierda de todo tipo) antes de apretar la suya como si llegara el Fin de los Días. Ya no sonríe. Se nota que quiere salir disparado al primer fregadero que encuentre y lavarse las manos con amoníaco hasta dejarlas en carne viva.
Por el rabillo del ojo veo que Aunt Winnie está haciendo un esfuerzo tan inhumano por no partirse de risa que en cualquier momento puede que se mee encima, la pobre mujer.
-¿Qué? ¿Que nunca te has ensuciao las manos limpiando, tú, o qué? -le suelta. Les juro que esta mujer es oro puro. Ya sé que me repito, pero no puedo evitarlo.
Finito de las Antípodas, el Chulo que Castiga, se echa otra vez el pelo patrás, ignorando el comentario tan acertado de Aunt Winnie, y me dice:
-I'm your manager - como quien dice: "Luke, I'm your father"- and I'm Australian.
-No shit, really.... -respondo yo. No es que me importara una mierda de dónde fuera el susodicho esperpento, pero encima restregármelo por la cara....
En aquél momento empecé a creer en Dios otra vez. No en el Dios protestante bueno que perdona y te acoge en su seno y esas cosas, no. En el Dios de la Santa Inquisición que, tarde o temprano (y en este caso, en menos de lo que se tarda en decir "koala") te da tu merecido.
No querías pan, toma tres barras.
-I'm sorry, child -me dice Aunt Winnie cuando Finito de las Antípodas y su pelo Pantene ProV han desaparecido de nuestro escenario. Aunt Winnie conoce mi situación, obviamente, porque hemos hablado un total de trescientos y pico tés y cafés (y otros tantos cigarros) durante esos días, y sabe que me va a tocar vivir en el piso de arriba con el cabezalmendrón ese.
-I'll survive -le digo yo. Al parecer, Aunt Winnie nunca pensó que Catherine pillaría al tío ese, de entre todos los managers que se habían presentado a las entrevistas. Y obviamente, Catherine no le había dicho nada porque sabía que Aunt Winnie se comería con patatas al tío y a ella.
Y me pasa el brazo por la espalda, y me aprieta contra ella en un gesto maternal que me deshizo por completo, y me dice, con una dulzura inospechable y esa sonrisa exclusiva:
-But of course you'll survive, child. Of course you will.
Er sieht mich...
A veces necesitas un sonido casi imperceptible para despertarte, porque todos los despertadores del mundo no son suficientes. El ruido se ha vuelto tan monótono que ni lo oyes.
Tienes el oído tan acostumbrado que sigues durmiendo, creyéndote que te levantarás justo a tiempo, aunque sea con los segundos contados, porque la rutina te moverá.
Dos minutos o tres después de ese justo a tiempo y antes de llegar soberana e irremediablemente tardísimo (y lo sabes: sabes que hay una diferencia entre tarde y demasiado tarde), llega la música más dulce, más incorpórea que se pueda encontrar en Barcelona en verano, en medio de una ola de calor que te tiene en un estado de agilipollamiento permanente.
Las notas te alteran hasta el último nervio del cuerpo. La melodía te descoloca, te aturulla y te pierde completamente. Es un zumbido, un bajo contínuo que llevaba allí años, una sinfonía, un concierto, una canción minúscula y enorme.
Apenas logras adivinar que estabas más que dormida; que estabas invernando, mientras las ondas acústicas te atraviesan los poros como cien mil millones de agujas… pero la mezcla de dolor y ese pinchazo que tanto necesitabas te proporciona una cierta sensación de alivio. Te incorporas, tu cerebro toma conciencia y os ponéis a correr. Corres y corres. Te duelen todos los músculos, incluso algunos que ni sabías que tenías.
Te duelen los pies, que ya estaban aposentados.
Te duelen las piernas, que ya se habían acostumbrado a no bailar.
Te duelen los brazos, que no abrazaban de esa manera desde hacía siglos.
Te duelen las mejillas, de sonreír tanto.
Y los ojos, de tanto llorar.
Y el corazón.
Pero al menos, ahora, ya estás despierta.
Dankeschön, mein Schatz. Sie sieht dich, endlich.
Crónica de un impreso imprevisible.
PREÁMBULO:
Menda toparse en la vida con un sinfín absurdo de formularios e impresos por rellenar (además no hace tanto tiempo: véase Operation Waltzing Matilda, de éxito tremendo pero desafortunado desenlace.) Ahora bien, impresos que parecían ser de diez páginas y que resultaron ser de doce páginas más cuestionario médico de otras dos -¡que no, que no tengo problemas de próstata, oigan!-, es decir un total de catorce páginas, para un puesto de trabajo... díganme ustedes si no se sale un poco de madre, ya.
Y es que en este país Dejaodelamanodelseñor andan un poco crispados con el personal docente.
DESARROLLO DE ANTECEDENTES PRE-RELLENADO DE IMPRESO DE MARRAS:
Primera semana de Diciembre. Menda entra como que sin querer en página web del celebérrimo North Hertfordshire College y descubre con terror y pavor auténticos puesto vacante como profesora de teatro musical para el que ha sido entrenada durante media vida (año arriba, año abajo). Procedimiento para apuntarse a la oferta requiere rellenado de formulario en PDF (shit) de diez páginas (double shit!).
Mañana lo relleno y lo mando. Tengo hasta el catorce. Tiempo de sobras.
8 de Diciembre. Tiempo material disponible para rellenado de tremendo impreso queda reducido a cero a causa de navegación internáutica profunda en aras de afianzar conocimientos en lo que a historia del teatro musical se refiere. Resultados no muy útiles, pero babeo muy satistactorio. ¡Musicales molan mogollón!
Progreso en rellenado de impreso: cero.
Mañana me pongo. Aún tengo tiempo.
10 de Diciembre. Consideración muy oportuna, dadas las circunstancias, de emplear tiempo de rellenado de impreso PDF en visionado del Making of del Fantasma de la Ópera. ¿Quién mejor que Andrew Lloyd Webber para inspirar a menda en rellenado de formulario semejante? Exacto. Resultados en virtud de impreso nada productivos, pero sentimiento músico-romántico-gótico potenciado hasta la médula. Menda aprenderse de memoria tres canciones y todo.
Progreso en rellenado de impreso: nombre y appellidos.
Ahora ya sé un poco más, estoy más preparada para hacer ver que sé algo del tema, si más no. Hum... espero que no me hagan tocar el piano, aunque con una botella de Pinot igual me animo y todo, por qué no... claro que lo de los mocos no sé si les va a gustar. En fin, ahora guardo el archivo, mañana relleno el resto y tralarí... Think of meee, think of me foooondly when we've said goooooodbyeeee, cof, cof, cof
11 de Diciembre. Dioseeessss... ¿Ponerme ahora a rellenar todo esto? Si no me acuerdo ni de las fechas en que estudié música... Además toca limpieza. Y tengo que ir al super, que se me han acabado las tabletas de chocolate y...
Progreso en relenado de impreso: nombre, apellidos, dirección. (menda no recordar teléfono y no tener ganas de ir a rebuscar móvil por mundos de dios -léase nevera, lavavajillas o similar, donde seguramente dejar por despiste)
Fuá, aún tengo tres días. Sobradísima.
14 de Diciembre
14:07h. Menda llegar a casa, encender ordenador y sentir escalofrío súbito recorriendo espina dorsal arriba y abajo al darse cuenta del día que ser: último día para presentar impreso rellenado. ¡Dioses!
Que no panda el cúnico. Me hago un café y me pongo.
14:56h Menda sentarse delante de ordenador tras pequeño incidente de confusión de bote de azúcar con bote de café en que echar el azúcar en la cafetera y el café en la taza. (shit-a-brick). Formulario se cuelga y no deja entrar datos ni nada de nada.
15:12h Menda conseguir entrar en página web del glorioso, inconfundible y mundialmente conocido North Hertfordshire College (A.K.A., NHC) y volver a bajar impreso tremebundo.
Hum. No haber tiempo para enviar por correo postal, así que enviar por internet parece solución más viable (es decir, única solución.)
No hay problema. Saqué sobresaliente en informática, para algo me tiene que servir.
Shit. ¿Y las gafas? ¿Dónde he puesto las gafas?
16:08h Tras larga y desesperante misión de encontrar gafas, atender un total de tres llamadas telefónicas (¿Cómo? Pero si a mí nunca me llama nadie, ¿Por qué hoy, por qué?) y segundo café, menda conseguir volver a ubicar parte trasera en silla frente a ordenador y proceder a rellenado de impreso inmundo.
...
¿Mrs, Ms, Mr, MXFRRRTTTGRRR?!, ¿a quién carajo le importa? ¿es que tengo que explicarle a todo el mundo que me he separado? ¿No es ilegal hacer este tipo de preguntas?
Pongo Ms.
Joder no, que Strawberry, que es de aquí, me dijo un día que si pones Ms entienden que eres lesbiana.
Bah, ¿Y qué? Que entiendan lo que quieran. Mientras me contraten... Hala pues.
18:05 Progresión lenta. Preguntas, cuadros y tablas demasiado complicados para persona de farándula a quien se supone que va dirigido el puesto de trabajo. Farándula no entiende de tiempos temporales, ni de contratos, ni de nada de eso.
Me voy a hacer una pausiña, que me la he ganado. Aún tengo tiempo. ¿Dónde he dejado el tabaco? Amos a ver....
20:15h ¡Horror! Dioses, dioses, dioses, me quedan 11 páginas, todavía! Plazo de entrega será hasta medianoche o se referían al "14 de Diciembre hasta que cerremos las oficinas"?
21:15h Tras proceso de rellenado casi finalizado, y 18 Gauloises fumados durante la ardua Cruzada, PDF se vuelve a colgar y deja a menda -literalmente, muy a pesar de ésta- con los mocos colgando. Menda en estado mental catatónico nada productivo para ir a buscar cochino paquete de Kleenex recién adquirido. Menda chillar "shit" y sucedáneos hasta que calmar un poco.
22:17hRe-comienzo de rellenado de impreso imposible, cortando y pegando de CV (Word) al PDF del Demonio.
22:30h Tras finalización y envío de tremendo armatoste electrónico, menda cerrar web y darse cuenta de que haber dejado una columna entera en blanco, correspondiente a fechas de empleos.
Shit. Shit. Shit.
(Nota al márgen: las horas han sido adaptadas a la franja continental. Aquí aún son las 21:30.)
Que digo yo, que sólo por la ciencia y la paciencia de rellenarlo y enviarlo, ya me deberían contratar. Porque es que hace falta un máster, oigan.
London Calling (III) o Aldara Twist (and shout)

Qué cosas. Yo que me juraba y recontraquetejuraba adiospongoportestigo y esas cosas, que no volvería a Londres, y mucho me temo que si a la gallina de los webs de oro se le da por despertarse (o por tenerme en cuenta de una puñetera vez), casi todos los trabajos para los que he enviado currículum están en Londres. Y como dice el refrán, beggars can't be choosers (que viene a ser algo así como andaos a reina y moriréis virgen. O igual no, porque a estas alturas de desesperación profesional estoy perdiendo la poca translating self-confidence que me quedaba.)
... Así que si tengo la inmensa suerte de encontrar trabajo digno, va a ser que me veo yendo pa Londres y viniendo cada día. Que no, que a Irlanda no, que no me quiero mudar. Las mudanzas me destrozan el corazón y llevo como tres seguidas en los últimos meses. Aún no estoy curada de la última, por una parte, y este pequeño lugar dejaodelamanodelseñor, tan jarripoteño y tan peculiar (el lugar, no Dios), se me está convirtiendo en hogar, casi sin querer -evitarlo.
Hace un frío del redemonio, y tendré que pillar el tren cada día antes de que hayan puesto ni las calles, como dicen por ahí... pero me da igual. Yo no me quiero mudar. Y menos a Londres.
Que no. Que no.
(Bueno, al menos de momento, pero claro, habrá que mirar, porque en fin, nunca se sabe, y...)
COSAS POR HACER:
1. Dejarme de cuentos de la lechera progre, que aún no tengo ni trabajo digno. Inútil elucubrar, ya que no hay nada seguro (ni inseguro, vamos).
2. Utilizar paquete de Kleenex adquirido y acordarme de meterlo en el bolso próxima vez que salir de casa y no andar sorbiendo mocos por esas calles vikingas de la Reina. Pensar inútil adquisición hasta ahora, dado que paquete quedar en casa y menda parecer versión desmejorada de Oliver Twist.
Music of the night
No estoy acostumbrada a negativas laborales. Hasta ahora, como no estaba licenciada, andaba a la deriva y pillaba por aquí y por allá trabajos que me llenaban, que me gustaban o que simple y llanamente, necesitaba.
Ahora quiero el "Full monty". Quiero lo que quiero y no quiero conformarme con menos.
A Dios pongo por testigo, que me da que voy a empezar a pasar hambre.
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. De re-mordimiento de uñas dolorosísimo. He medio-rellenado un formulario desesperado (sin esperanzas, quiero decir) para dar clase en el North Hertfordshire College. No cualquier tipo de clase, no: clase de teatro musical.
2. Teatro musical es aquél tipo de ídem en que la gente de repente se pone a cantar tan pancha (me remito al blog anterior, en que creo que ya comenté mi absurda pasión por los musicales) ya se le hayan muerto todos los hijos de golpe o estén en una trinchera esquivando granadas de mano. Así, al teatro musical podríamos llamarlo el hermano pequeño de la ópera. Uno de los últimos grandes acontecimientos en mi vida fue ir a ver (después de más de dieciséis años soñándolo) Les Misérables en el Queen's Theatre de Londres, en Septiembre. Las luces, el escenario rotativo, aquellas voces tan claras, tan brillantes, tan inteligibles, el solo de la pobre criaturilla cantando "On my own"... me pasé la noche entera a moco tendido, oigan.
3. Apetencia súbita por convertirme en versión cañí de profesora sádica de "Fama" (gran serie de mi infancia), con bastón y todo, no ha nacido así de golpe y como quien no quiere cosa. Los requisitos no parecían tan imposibles. A saber:
-Persona que sepa tocar el piano y tenga educación vocal y musical. (tengui, tengui, tengui, y ahora no me pilláis, que ya sé que no estáis en Irlanda, que pa eso sus llamáis Norzjarforchair collech, leñe.)
-Persona que sea capaz de enseñar no sólo canto sino historia del teatro musical (tengui, definitivamente. Me pasé veranos enteros tragándome cada tarde, religiosamente, Sonrisas y Lágrimas con mi Sra. Madre. Aún disfruto como una enana cada vez que oigo "Theeee hiiiiiiiiiillsarealaaaaaaif with the saund of miiiiiiiiiiiuuuuusiiic")
4. Proceso de rellenado de formulario/impreso es cuestión chunga. Consta de un total de 10 páginas, 4 ó 5 de las cuales son criminal record discloures (o algo así. Yo como estoy limpia, que me registren), porque para dar clase, sea donde sea y a quien sea, hay que estar más limpio que mi monedero ahora mismo. (que por no tener, no tengo ni euros olvidaos, oigan) Pero me da igual. Conseguiré enviarlo rellenado, aunque no me cojan, aunque me cueste la salud en tabaco fumado y cafés bebidos en el proceso.
5. De sueños discontinuos intercalados con eventuales bofetadas de realismo propinadas por menda herself, intentando sacar de cabeza un total de 487625384765 pájaros en que menda verse subida en escenario tocando la maravillosa aria del Phantom of the Opera de Andrew Lloyd Wever mientras mi alumno preferido, el más aventajado (y probablemente el más gay de todos también) se deshace en hermosísimos intervalos de notas y hace llorar a los cazatalentos, y yo allí al piano, rollo Madame Giry, sección musical, más henchida que un pavo real, "es mi alumno, yo le he enseñado lo que sabe, oigan", con la ceniza del cigarro cayéndome sobre el teclado (como está mandao. Y si no pregúntenle a mi profe de música de cámara.)
6. De profunda vergüenza y desespero atroz hacia mi imperdonable subnormalidad: Qué Madame Giry ni qué niños muertos. Mi sino es continuar haciendo albóndigas día tras día, y el mayor nivel de performance musical que voy a lograr nunca será poder cantar mientras amaso la carne picada.
COSAS POR HACER:
1. Enviar y rellenar impreso de todas maneras, por si acaso, que por muy irrealista que sea, mis quince años de piano fueron reales (que te cagas, además. Que casi me cuestan la salud y la juventud, oyes)
2. Reducir número de cafés diarios a cinco (muy mal, muy mal, pero por algo tengo que empezar.)
3. Dejar de mirar precios de entradas para los musicles del West End. En peligrosa combinación con confección de albóndigas y aguante de abuelos tontos, menda correr riesgo de acabar protagonizando versión galaico-peninsular de "Sweeney Todd", cuchillo en mano y delantal sangriento.
4. Dejar de sorberme los mocos. Respetar y poner en práctica oportuna consideración de comprar, por primera vez en vida de menda, esos infames productos empaquetados llamados "Kleenex", tan populares entre los bolsos de toda Europa. (Quién me ha visto y quién me ve. Cualquier día hasta empiezo a llevar reloj y todo)
Ahora quiero el "Full monty". Quiero lo que quiero y no quiero conformarme con menos.
A Dios pongo por testigo, que me da que voy a empezar a pasar hambre.
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. De re-mordimiento de uñas dolorosísimo. He medio-rellenado un formulario desesperado (sin esperanzas, quiero decir) para dar clase en el North Hertfordshire College. No cualquier tipo de clase, no: clase de teatro musical.
2. Teatro musical es aquél tipo de ídem en que la gente de repente se pone a cantar tan pancha (me remito al blog anterior, en que creo que ya comenté mi absurda pasión por los musicales) ya se le hayan muerto todos los hijos de golpe o estén en una trinchera esquivando granadas de mano. Así, al teatro musical podríamos llamarlo el hermano pequeño de la ópera. Uno de los últimos grandes acontecimientos en mi vida fue ir a ver (después de más de dieciséis años soñándolo) Les Misérables en el Queen's Theatre de Londres, en Septiembre. Las luces, el escenario rotativo, aquellas voces tan claras, tan brillantes, tan inteligibles, el solo de la pobre criaturilla cantando "On my own"... me pasé la noche entera a moco tendido, oigan.
3. Apetencia súbita por convertirme en versión cañí de profesora sádica de "Fama" (gran serie de mi infancia), con bastón y todo, no ha nacido así de golpe y como quien no quiere cosa. Los requisitos no parecían tan imposibles. A saber:
-Persona que sepa tocar el piano y tenga educación vocal y musical. (tengui, tengui, tengui, y ahora no me pilláis, que ya sé que no estáis en Irlanda, que pa eso sus llamáis Norzjarforchair collech, leñe.)
-Persona que sea capaz de enseñar no sólo canto sino historia del teatro musical (tengui, definitivamente. Me pasé veranos enteros tragándome cada tarde, religiosamente, Sonrisas y Lágrimas con mi Sra. Madre. Aún disfruto como una enana cada vez que oigo "Theeee hiiiiiiiiiillsarealaaaaaaif with the saund of miiiiiiiiiiiuuuuusiiic")
4. Proceso de rellenado de formulario/impreso es cuestión chunga. Consta de un total de 10 páginas, 4 ó 5 de las cuales son criminal record discloures (o algo así. Yo como estoy limpia, que me registren), porque para dar clase, sea donde sea y a quien sea, hay que estar más limpio que mi monedero ahora mismo. (que por no tener, no tengo ni euros olvidaos, oigan) Pero me da igual. Conseguiré enviarlo rellenado, aunque no me cojan, aunque me cueste la salud en tabaco fumado y cafés bebidos en el proceso.
5. De sueños discontinuos intercalados con eventuales bofetadas de realismo propinadas por menda herself, intentando sacar de cabeza un total de 487625384765 pájaros en que menda verse subida en escenario tocando la maravillosa aria del Phantom of the Opera de Andrew Lloyd Wever mientras mi alumno preferido, el más aventajado (y probablemente el más gay de todos también) se deshace en hermosísimos intervalos de notas y hace llorar a los cazatalentos, y yo allí al piano, rollo Madame Giry, sección musical, más henchida que un pavo real, "es mi alumno, yo le he enseñado lo que sabe, oigan", con la ceniza del cigarro cayéndome sobre el teclado (como está mandao. Y si no pregúntenle a mi profe de música de cámara.)
6. De profunda vergüenza y desespero atroz hacia mi imperdonable subnormalidad: Qué Madame Giry ni qué niños muertos. Mi sino es continuar haciendo albóndigas día tras día, y el mayor nivel de performance musical que voy a lograr nunca será poder cantar mientras amaso la carne picada.
COSAS POR HACER:
1. Enviar y rellenar impreso de todas maneras, por si acaso, que por muy irrealista que sea, mis quince años de piano fueron reales (que te cagas, además. Que casi me cuestan la salud y la juventud, oyes)
2. Reducir número de cafés diarios a cinco (muy mal, muy mal, pero por algo tengo que empezar.)
3. Dejar de mirar precios de entradas para los musicles del West End. En peligrosa combinación con confección de albóndigas y aguante de abuelos tontos, menda correr riesgo de acabar protagonizando versión galaico-peninsular de "Sweeney Todd", cuchillo en mano y delantal sangriento.
4. Dejar de sorberme los mocos. Respetar y poner en práctica oportuna consideración de comprar, por primera vez en vida de menda, esos infames productos empaquetados llamados "Kleenex", tan populares entre los bolsos de toda Europa. (Quién me ha visto y quién me ve. Cualquier día hasta empiezo a llevar reloj y todo)
Agua, agua, agua.
... Y más agua. Agua por todas partes. Nubes pariendo agua torrencial (¿Y qué te esperabas, miña filliña? Si hay lgo que define a este país es la lluvia.), agua hirviendo, huyendo a borbotones de la tetera, que siempre e invariablemente me olvido puesta; agua asomando tímida pero puñetera por debajo de la lavadora triste y cansada, agua filtrándoseme por los poros de la piel hasta dar con el hueso y entumecerlo.
Agua en todos los currículums y cartas que he enviado hasta ahora, como si jugara a hundir la flota con un contrincante sin barcos. Agua, agua y más agua.
Que sí, que vendrán tiempos mejores, y que algún día encontraré el trabajo de mis sueños... pero de momento, no vean cómo joroba.
Eso sí, yo me aferro completamente a lo que me dijo Auntie Winnie un día, que "tetera bien vigilada nunca hierve", y si hace falta, le doy a Dios con el mazo (creo que estoy empezando a mezclar expresiones), hasta conseguir las cosas que me he propuesto conseguir.
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. Mojado por todas partes (ver preámbulo).
2. De prisas, porque tengo que preparar una clase (esta me suena de... de la historia de mi vida, vaya)
3. De sonrisa perenne, al caminar por la calle con los pies hundiéndoseme entre tantísimas hojas caducas (el otoño aquí me recuerda tanto, tanto a Galicia... los verdes, los marrones, las castañas correteando con el viento, como erizos en las aceras, las mejillas rojas de la gente...)
4. De disfrute de este estado de semipaz transitoria, porque sé que no ha de durar mucho.
COSAS POR HACER:
1. Limpiar, ordenar, fregar, preparar clase (las segundas partes nunca fueron buenas. La de mi vida en blog, además, es de una falta de originalidad sin precedentes)
2. Seguir disparando a discreción. Digo yo que algún día tocaré y hundiré, ¿no?
Agua en todos los currículums y cartas que he enviado hasta ahora, como si jugara a hundir la flota con un contrincante sin barcos. Agua, agua y más agua.
Que sí, que vendrán tiempos mejores, y que algún día encontraré el trabajo de mis sueños... pero de momento, no vean cómo joroba.
Eso sí, yo me aferro completamente a lo que me dijo Auntie Winnie un día, que "tetera bien vigilada nunca hierve", y si hace falta, le doy a Dios con el mazo (creo que estoy empezando a mezclar expresiones), hasta conseguir las cosas que me he propuesto conseguir.
ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:
1. Mojado por todas partes (ver preámbulo).
2. De prisas, porque tengo que preparar una clase (esta me suena de... de la historia de mi vida, vaya)
3. De sonrisa perenne, al caminar por la calle con los pies hundiéndoseme entre tantísimas hojas caducas (el otoño aquí me recuerda tanto, tanto a Galicia... los verdes, los marrones, las castañas correteando con el viento, como erizos en las aceras, las mejillas rojas de la gente...)
4. De disfrute de este estado de semipaz transitoria, porque sé que no ha de durar mucho.
COSAS POR HACER:
1. Limpiar, ordenar, fregar, preparar clase (las segundas partes nunca fueron buenas. La de mi vida en blog, además, es de una falta de originalidad sin precedentes)
2. Seguir disparando a discreción. Digo yo que algún día tocaré y hundiré, ¿no?
The quest for Job Charming
Outside it may be raining
but in here it's entertaining!
CURRENT STATE OF AFFAIRS AS TO THE PRESENT MOMENT:
1. Smoky. In spite of the murdering cold that has taken siege of the upper part of my body (yeah, all of it, from head to belly button. Don’t ask, please), I can’t quit smoking. I should probably grow up and realize what’s best in order to make it to my thirtieth birthday… But, as they say around here, I ain’t no quittah. (that is, I’m not a quitter. So many years studying English to come to this, you’ll say…)
I got to the Prince of Wales yesterday feeling like one of those transgenic non-free range chickens they sell at Sainsbury’s –another great place to waste an afternoon fighting all the marketing techniques they have us humans exposed to- and when Catherine saw me, she was in stitches.
“Giveeee mememee a brrreak, alrrrrright? Ammmmmspaaanish, Got all the rrrright to be frrrrreeezing cooollloolllooolld. T’sss bloooody freeeezeeen in this joiiint”, I managed to mumble, shaky.
“No, love, you ain’t seein’ nowt’. ‘Tis only mild, now. Wait ‘til January. Ya gonna bloody die. Ya wooz.”
“Not a wooz. Have to adapt to this horrible unlivable weather is all.”
Mind you, the weather makes you work harder and faster. That’s how I’ve been carrying beer barrels like they’re bunches of daisies. Even the men from the dray (the guys that bring us the barrels from the brewery) have accepted me as one of their kin. Okay, they’re only empty barrels, but still… I can roll the full ones, no problem, and you gotta have some arms for that too, let me tell you. Especially the big fuckers, the cask bitters.
Anyway, that was not the point. The point is, it’s utterly cold in here and it’s only December. I wonder if I’ll make it through the winter. And I thought London was cold. Ha. Stupid me. Something tells me Catherine’s right; I haven’t seen anything yet. What I hate the most is that people seem to walk down the streets like it’s no big deal, rain, wild wind, cold, you name it, and I have already broken two umbrellas (well, the wind has, more like). I feel clumsy as hell, but I guess I’m only southern European.
2. Curious about my surroundings. While living in London, three or four years ago, I got to meet the most physically perfect women one can imagine (note that I specified: physically.) They lived only to shape theire bodies into impeccable perfection: no blemishes, no wrinkles, no stretch marks, no cellulite, rock-hard boobs. They made you feel like Godzilla, whether you were or not. It is curious how here, in this God’s Forsaken Place in the middle of Herts women are so real, so natural. Big bums, big bellies, huge thights, boobs they can kick with their knees... who cares? They still walk hand in hand with the most astonishing studs (no brains, either, but hey, can’t have everything). I mean, they wear tight clothes and décoltés like they’re Charlize Theron, even if they remind one a lot of Roseanne Barr.
This, I firmly believe, should spread like a fashion and be adopted by the rest of the world: it’s cold, so we eat, and although men will not gain weight beyond the typical national beer gut, women do because that’s how our bodies are designed. Men won’t ever have to bear babies, right? Exactly. I want to express my respect and support to the Hertfordshire women, for being just women, not replicants from outter space. Fuck skeleton fashion! Give us meat!.
3. Reluctant. I’m not a Herfordshire woman, though. I am Spaniard brought up to look my best, while men can look like a barrel of Guinness, as long as they wear suits and smell of Égoïste Platinum. Bugger. Have got no self-confidence like Hertfordshire women. Have to fit into trousers I brought from Spain.
4. Worrying. Oh Lord. Have to start exercising. Have to go running everything or do something. I’m gaining weight. No more cheese. Erase concept bread off memory. Don’t even go near wine. Mars bars: nunca máis. (und so weiter)
5. Of increasing Frustratio laboris. Job hunt has brought many results to this date. None, unfortunately, productive or positive at all. Had big fallout with life and all of its integrants, be it natural or cultural, after Irish Translating Position Big Fiasco. I’m still sending CVs and applications, of course, but my resistance is becoming increasingly low to deal with rejection. Meanwhile, I keep making meatballs and teaching Spanish. I feel like the Captain out of that book, “El capitán no tiene quien le escriba”, checking everyday if today is gonna be THE day of my big breakthrough… but no. The only thing breaking here is my skin, due to the hereabove mentioned meteorological conditions.
THINGS TO DO:
1. Jump into shower, make self look human and keep looking for perfect Job Charming (in manner of Prince Charming)to come rescue me from the mediocrity my existence's plunging into, instead of wasting vital minutes complaining about not finding it. One can’t win lottery if one does not play, innit?
2. Eat healthy. (Humm…) Difficulty strives in nature of wheather, which instinctively draws body into craving for carbohydrates like WW III is gonna start any minute now and there are Japanese missiles flying over our heads.
3. Call umpteenth translators agency, see if I can talk them into accepting me as valid member of society. (Ha. Sometimes I crack myself up)
4. Find out prices to practice and learn in order to obtain driving licence. Shake with fear, O’ cold and rainy Britannia, for Spanish psycho-cowgirl’s intending to invade your roads! (Yee-haaaaahhh!!!!)
5. Get an official, proper, comme-il-faut residence permit in order to obtain no. 4. This one’s gonna be tough, as whoever has already read previous blog will understand my total lack of patience with bureaucratic processes. Will have to put myself together, though.
but in here it's entertaining!
CURRENT STATE OF AFFAIRS AS TO THE PRESENT MOMENT:
1. Smoky. In spite of the murdering cold that has taken siege of the upper part of my body (yeah, all of it, from head to belly button. Don’t ask, please), I can’t quit smoking. I should probably grow up and realize what’s best in order to make it to my thirtieth birthday… But, as they say around here, I ain’t no quittah. (that is, I’m not a quitter. So many years studying English to come to this, you’ll say…)
I got to the Prince of Wales yesterday feeling like one of those transgenic non-free range chickens they sell at Sainsbury’s –another great place to waste an afternoon fighting all the marketing techniques they have us humans exposed to- and when Catherine saw me, she was in stitches.
“Giveeee mememee a brrreak, alrrrrright? Ammmmmspaaanish, Got all the rrrright to be frrrrreeezing cooollloolllooolld. T’sss bloooody freeeezeeen in this joiiint”, I managed to mumble, shaky.
“No, love, you ain’t seein’ nowt’. ‘Tis only mild, now. Wait ‘til January. Ya gonna bloody die. Ya wooz.”
“Not a wooz. Have to adapt to this horrible unlivable weather is all.”
Mind you, the weather makes you work harder and faster. That’s how I’ve been carrying beer barrels like they’re bunches of daisies. Even the men from the dray (the guys that bring us the barrels from the brewery) have accepted me as one of their kin. Okay, they’re only empty barrels, but still… I can roll the full ones, no problem, and you gotta have some arms for that too, let me tell you. Especially the big fuckers, the cask bitters.
Anyway, that was not the point. The point is, it’s utterly cold in here and it’s only December. I wonder if I’ll make it through the winter. And I thought London was cold. Ha. Stupid me. Something tells me Catherine’s right; I haven’t seen anything yet. What I hate the most is that people seem to walk down the streets like it’s no big deal, rain, wild wind, cold, you name it, and I have already broken two umbrellas (well, the wind has, more like). I feel clumsy as hell, but I guess I’m only southern European.
2. Curious about my surroundings. While living in London, three or four years ago, I got to meet the most physically perfect women one can imagine (note that I specified: physically.) They lived only to shape theire bodies into impeccable perfection: no blemishes, no wrinkles, no stretch marks, no cellulite, rock-hard boobs. They made you feel like Godzilla, whether you were or not. It is curious how here, in this God’s Forsaken Place in the middle of Herts women are so real, so natural. Big bums, big bellies, huge thights, boobs they can kick with their knees... who cares? They still walk hand in hand with the most astonishing studs (no brains, either, but hey, can’t have everything). I mean, they wear tight clothes and décoltés like they’re Charlize Theron, even if they remind one a lot of Roseanne Barr.
This, I firmly believe, should spread like a fashion and be adopted by the rest of the world: it’s cold, so we eat, and although men will not gain weight beyond the typical national beer gut, women do because that’s how our bodies are designed. Men won’t ever have to bear babies, right? Exactly. I want to express my respect and support to the Hertfordshire women, for being just women, not replicants from outter space. Fuck skeleton fashion! Give us meat!.
3. Reluctant. I’m not a Herfordshire woman, though. I am Spaniard brought up to look my best, while men can look like a barrel of Guinness, as long as they wear suits and smell of Égoïste Platinum. Bugger. Have got no self-confidence like Hertfordshire women. Have to fit into trousers I brought from Spain.
4. Worrying. Oh Lord. Have to start exercising. Have to go running everything or do something. I’m gaining weight. No more cheese. Erase concept bread off memory. Don’t even go near wine. Mars bars: nunca máis. (und so weiter)
5. Of increasing Frustratio laboris. Job hunt has brought many results to this date. None, unfortunately, productive or positive at all. Had big fallout with life and all of its integrants, be it natural or cultural, after Irish Translating Position Big Fiasco. I’m still sending CVs and applications, of course, but my resistance is becoming increasingly low to deal with rejection. Meanwhile, I keep making meatballs and teaching Spanish. I feel like the Captain out of that book, “El capitán no tiene quien le escriba”, checking everyday if today is gonna be THE day of my big breakthrough… but no. The only thing breaking here is my skin, due to the hereabove mentioned meteorological conditions.
THINGS TO DO:
1. Jump into shower, make self look human and keep looking for perfect Job Charming (in manner of Prince Charming)to come rescue me from the mediocrity my existence's plunging into, instead of wasting vital minutes complaining about not finding it. One can’t win lottery if one does not play, innit?
2. Eat healthy. (Humm…) Difficulty strives in nature of wheather, which instinctively draws body into craving for carbohydrates like WW III is gonna start any minute now and there are Japanese missiles flying over our heads.
3. Call umpteenth translators agency, see if I can talk them into accepting me as valid member of society. (Ha. Sometimes I crack myself up)
4. Find out prices to practice and learn in order to obtain driving licence. Shake with fear, O’ cold and rainy Britannia, for Spanish psycho-cowgirl’s intending to invade your roads! (Yee-haaaaahhh!!!!)
5. Get an official, proper, comme-il-faut residence permit in order to obtain no. 4. This one’s gonna be tough, as whoever has already read previous blog will understand my total lack of patience with bureaucratic processes. Will have to put myself together, though.
The Unbelivable Aunt Winnie (part II)
... No he podido evitarlo. Quizá por ansiedad o igual por aburrimiento, he vuelto a finales de Julio esta tarde.
La tía Winnie y menda, la mismísima tarde en que nos conocimos y en que el destino nos unió... en el Tesco, de recados.
El Tesco, para aquellas gentes no familiarizadas con la vida chola en Inglaterra, es como el PRYCA (de aquellos maravillosos años ochenta en España... ghhh...).
En fín. Yo llevo el carrito y ella galopa por esos pasillos interminables del demonio a tal velocidad, que cuando no me ve nadie le pego impulso al carro y me subo unos segundos, para ir más rápido. (No se lo aconsejo a nadie. Me han declarado persona non grata por asustar a las abuelas victorianas al doblar las esquinas) Por dónde iba...
Ah, sí... La tía Winnie haciéndose la maratón de paso olímpico y yo detrás. En estas que estamos en el pasillo del agua (créanme. Esta gente tiene pasillo entero de un km sólo para aguas), la tía Winnie frena en seco, o pega derrape (no sé bien, bien, porque fue tan rápido que ni la vi), se gira y arremete contra un pobre chaval de esos lánguidos, que por cómo llevan el uniforme distingues en seguida que a) están ahí en verano para pagarse sus estudios y sus cosas, y b) lleva demasiadas horas trabajando. (Es un Tesco de 24 horas)
A lo que iba. Arremete contra el pobrecillo, desenvainando un paquete de seis botellas pequeñas de agua de una estantería, y gritándole:
-What the fuck is this?!
Ejem. Aclaración. La palabra "fuck" en Inglaterra es mucho más controvertida que en España. Sobre todo, mal que me pese admitirlo, cuando sale de una mujer, y no de un hombre. Qué quieren, éste es un país de hombres y mujeres machistas donde los haya.
El pobre animalico se la queda mirando con cara de concursante del "quiereustesermillonario", empieza a temblar, se pone rojo y contesta (atención, que fue todo un clásico):
-Hmmm... Water?
Yo: (Se lo come. Se lo come con patatas.)
-Wo'ah!?!
El pobre animalico:
-I'm afraid I don't underst...
La Increíble Tía Winnie:
- Love, water's what I was looking for; this is a fuckin' joke, is what this is. Three fuckin' pounds for six shitty sips of bloody H2O which we's all supposed to need in order to keep livin'? !!! You's fuckin' kiddin', innit?!!!!! You's gonna tell ya bosses they're bloody rippin' us off, them fuckin' bastards, right now!!
El pobre animalico (que ya había sudado unos siete centímetros y parecía más bajito), en un lamento casi lloroso:
-But I don't do the prices, I just....
La Decibélica Tía Winnie:
-You fuckin' tell'em! I's not been wohkin' me ass off me whole life to ge' to this shit! Fo' Chris'sake, ain' no mo' than bloody wo'ah! We should be ge'ing it fo' free, innit?!?!!
El animalico sudoroso, con un puchero dibujado en el tembleque de las comisuras de los labios:
-Yes, ma'am, I understand, but I don't....
-Shu' up, ya bloody kid! Don'ya dare answering back to an old lady!
(Ahhh-men).
Y dicho esto, encastra (o estuca) de nuevo las botellas de mala manera en la estantería y sale al galope. Yo miro al pobre animalico maltratao con cara de "no te preocupes, she's under medication, no problem, thank you, I'm sorry, I'm a social worker, it's her day off, I'm sorry, I'm sorrrrrrryyy" y salgo zumbando detrás de ella antes de que monte otra zapatiesta al enterarse del precio del papel higiénico.
Más calmada, me mira y me pregunta (con ojos inquisitivos):
-Do you think I was wrong?
Y le contesto:
-No. You were damn right. But you were fucking loud, too. Poor kid.
(Ahí es cuando ya empiezo a sudar pensando "ahora es cuando me arranca de cuajo el corazón con la mano y me lo enseña aún latente, para que lo observe mientras muero")
Pero no. Se limitó a sonreír. Después de unos segundos de silencio (a carcajadas interiores de las dos), me dice:
-You got some balls, young lady. Nobody talks to me like that.
-That's because they don't like you, Aunt Winnie.
Aquél fue el momento en que supe cómo llamarla. Me salió espontáneo, del corazón.
Mi querida y recién encontrada tía Winnie.
La tía Winnie y menda, la mismísima tarde en que nos conocimos y en que el destino nos unió... en el Tesco, de recados.
El Tesco, para aquellas gentes no familiarizadas con la vida chola en Inglaterra, es como el PRYCA (de aquellos maravillosos años ochenta en España... ghhh...).
En fín. Yo llevo el carrito y ella galopa por esos pasillos interminables del demonio a tal velocidad, que cuando no me ve nadie le pego impulso al carro y me subo unos segundos, para ir más rápido. (No se lo aconsejo a nadie. Me han declarado persona non grata por asustar a las abuelas victorianas al doblar las esquinas) Por dónde iba...
Ah, sí... La tía Winnie haciéndose la maratón de paso olímpico y yo detrás. En estas que estamos en el pasillo del agua (créanme. Esta gente tiene pasillo entero de un km sólo para aguas), la tía Winnie frena en seco, o pega derrape (no sé bien, bien, porque fue tan rápido que ni la vi), se gira y arremete contra un pobre chaval de esos lánguidos, que por cómo llevan el uniforme distingues en seguida que a) están ahí en verano para pagarse sus estudios y sus cosas, y b) lleva demasiadas horas trabajando. (Es un Tesco de 24 horas)
A lo que iba. Arremete contra el pobrecillo, desenvainando un paquete de seis botellas pequeñas de agua de una estantería, y gritándole:
-What the fuck is this?!
Ejem. Aclaración. La palabra "fuck" en Inglaterra es mucho más controvertida que en España. Sobre todo, mal que me pese admitirlo, cuando sale de una mujer, y no de un hombre. Qué quieren, éste es un país de hombres y mujeres machistas donde los haya.
El pobre animalico se la queda mirando con cara de concursante del "quiereustesermillonario", empieza a temblar, se pone rojo y contesta (atención, que fue todo un clásico):
-Hmmm... Water?
Yo: (Se lo come. Se lo come con patatas.)
-Wo'ah!?!
El pobre animalico:
-I'm afraid I don't underst...
La Increíble Tía Winnie:
- Love, water's what I was looking for; this is a fuckin' joke, is what this is. Three fuckin' pounds for six shitty sips of bloody H2O which we's all supposed to need in order to keep livin'? !!! You's fuckin' kiddin', innit?!!!!! You's gonna tell ya bosses they're bloody rippin' us off, them fuckin' bastards, right now!!
El pobre animalico (que ya había sudado unos siete centímetros y parecía más bajito), en un lamento casi lloroso:
-But I don't do the prices, I just....
La Decibélica Tía Winnie:
-You fuckin' tell'em! I's not been wohkin' me ass off me whole life to ge' to this shit! Fo' Chris'sake, ain' no mo' than bloody wo'ah! We should be ge'ing it fo' free, innit?!?!!
El animalico sudoroso, con un puchero dibujado en el tembleque de las comisuras de los labios:
-Yes, ma'am, I understand, but I don't....
-Shu' up, ya bloody kid! Don'ya dare answering back to an old lady!
(Ahhh-men).
Y dicho esto, encastra (o estuca) de nuevo las botellas de mala manera en la estantería y sale al galope. Yo miro al pobre animalico maltratao con cara de "no te preocupes, she's under medication, no problem, thank you, I'm sorry, I'm a social worker, it's her day off, I'm sorry, I'm sorrrrrrryyy" y salgo zumbando detrás de ella antes de que monte otra zapatiesta al enterarse del precio del papel higiénico.
Más calmada, me mira y me pregunta (con ojos inquisitivos):
-Do you think I was wrong?
Y le contesto:
-No. You were damn right. But you were fucking loud, too. Poor kid.
(Ahí es cuando ya empiezo a sudar pensando "ahora es cuando me arranca de cuajo el corazón con la mano y me lo enseña aún latente, para que lo observe mientras muero")
Pero no. Se limitó a sonreír. Después de unos segundos de silencio (a carcajadas interiores de las dos), me dice:
-You got some balls, young lady. Nobody talks to me like that.
-That's because they don't like you, Aunt Winnie.
Aquél fue el momento en que supe cómo llamarla. Me salió espontáneo, del corazón.
Mi querida y recién encontrada tía Winnie.
Mujer blanca licenciada busca...
... Trabajo como traductora.
Y una buena mañana, encuentra EL anuncio. EL anuncio perfecto, aquél que han redactado y publicado para ella, sin saberlo.
A saber:
LICENCIADO/A EN TRADUCCIÓN (ajá, tengui)
AÑOS DE EXPERIENCIA (tengui también)
EXPERIENCIA/BUEN TRATO CON CLIENTES, ETC (tengui. A veces tmbién tengui ganas de matarlos/as, pero errare humanum est)
CONOCIMIENTOS DE INFORMÁTICA (tengui. Lean primer blog, saqué sobresaliente)
CAPACIDAD PARA TRABAJAR BAJO PRESIÓN (tengui. ¿Están de guasa? "Presión" es la palabra que mejor define mi vida, oigan)
SALARIO MÍNIMO: 22.000 EUROS ANUALES (incremento según experiencia) (qué raro, se habrán equivocado de divisa, porque aquí funcionan con libras) (bah, give a shit. Hay gente que no sabe escribir a ordenador)
¡Mío, mío, yo lo he visto primero! ¡Me lo pidooooo!
Así que Mujer Blanca Desesperada envía e-mail, CV and the works, oyes, a empresa-barra-príncipe azul, tecleando a velocidad de infarto, no vaya que le quiten el puesto por dos minutos de despiste.
Y así que Mujer Blanca Blá Blá se pasa por el josmeil cada tres minutos a ver si le han contestado. Hasta que al final, el josmeil ha puesto un huevo. Lo casca contra el teclado y aparece un mail de respuesta concretando más acerca del magnífico, insuperable, perfecto sitio de trabajo para ella. Ella lo lee todo, lo desmenuza, con el corazón a mil y todas las ilusiones de futuro (los trajes, los tacones, los horarios de oficina, el ambiente intelectual, el sueldo, la casa, el piano de cola, los viajes al Caribe) hasta llegar a la última línea:
LOCATION: Galway, Ireland.
Of course, le pagamos el vuelo a Irlanda par la entrevista y, caso de que fuera usted seleccionada, le ayudaremos en todo lo referente a búsqueda de vivienda, blá blá blá.... Blá.
Blá.
Bbbbbbla....
Bbbbb- uáaaaaaaa, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡buáaaaaaaa buáááááááááá!!!!!!
Así que va a ser que no.
Dear Mr XXYYZZ,
I regret to inform you that my personal circumstances at the moment do not allow me to move to Ireland on a short-term basis, yaaa-deee-yaaa-deee-yaaa.
Y de repente, a la Mujer Blanca Etcétera se le cae encima un enorme, descomunal envoltorio color chicle que la cubre hasta asfixiarla y que reza: SIGUE BUSCANDO
Y una buena mañana, encuentra EL anuncio. EL anuncio perfecto, aquél que han redactado y publicado para ella, sin saberlo.
A saber:
LICENCIADO/A EN TRADUCCIÓN (ajá, tengui)
AÑOS DE EXPERIENCIA (tengui también)
EXPERIENCIA/BUEN TRATO CON CLIENTES, ETC (tengui. A veces tmbién tengui ganas de matarlos/as, pero errare humanum est)
CONOCIMIENTOS DE INFORMÁTICA (tengui. Lean primer blog, saqué sobresaliente)
CAPACIDAD PARA TRABAJAR BAJO PRESIÓN (tengui. ¿Están de guasa? "Presión" es la palabra que mejor define mi vida, oigan)
SALARIO MÍNIMO: 22.000 EUROS ANUALES (incremento según experiencia) (qué raro, se habrán equivocado de divisa, porque aquí funcionan con libras) (bah, give a shit. Hay gente que no sabe escribir a ordenador)
¡Mío, mío, yo lo he visto primero! ¡Me lo pidooooo!
Así que Mujer Blanca Desesperada envía e-mail, CV and the works, oyes, a empresa-barra-príncipe azul, tecleando a velocidad de infarto, no vaya que le quiten el puesto por dos minutos de despiste.
Y así que Mujer Blanca Blá Blá se pasa por el josmeil cada tres minutos a ver si le han contestado. Hasta que al final, el josmeil ha puesto un huevo. Lo casca contra el teclado y aparece un mail de respuesta concretando más acerca del magnífico, insuperable, perfecto sitio de trabajo para ella. Ella lo lee todo, lo desmenuza, con el corazón a mil y todas las ilusiones de futuro (los trajes, los tacones, los horarios de oficina, el ambiente intelectual, el sueldo, la casa, el piano de cola, los viajes al Caribe) hasta llegar a la última línea:
LOCATION: Galway, Ireland.
Of course, le pagamos el vuelo a Irlanda par la entrevista y, caso de que fuera usted seleccionada, le ayudaremos en todo lo referente a búsqueda de vivienda, blá blá blá.... Blá.
Blá.
Bbbbbbla....
Bbbbb- uáaaaaaaa, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡buáaaaaaaa buáááááááááá!!!!!!
Así que va a ser que no.
Dear Mr XXYYZZ,
I regret to inform you that my personal circumstances at the moment do not allow me to move to Ireland on a short-term basis, yaaa-deee-yaaa-deee-yaaa.
Y de repente, a la Mujer Blanca Etcétera se le cae encima un enorme, descomunal envoltorio color chicle que la cubre hasta asfixiarla y que reza: SIGUE BUSCANDO
Confesiones de una chef accidental
Hay algo que se va repitiendo, generación tras generación, en todas las mujeres de mi familia (línea materna): todas nos declaramos malas cocineras, y todas acabamos pillándole el gustillo a la cocina, tarde o temprano. Fíjense en mi Sra. Madre, por ejemplo: toda la vida convenciéndonos de que no sabía cocinar, y he triunfado en Inglaterra (departamento reputación, que no económico, no se me embalen) gracias a su receta de albóndigas de carne que seguramente heredó de mi difunta abuela.
Y no es que aquí no tengan albóndigas, no señor. Tener tienen, pero casi se pueden masticar hasta hacer globos con ellas, rollo chicle sabor ternera.
No voy a explicar el secreto, que me va el curro en ello pero... después de cavilarlo, meditarlo y procesarlo durante meses, casi que me han venido ganas de hacerme una camiseta para ir a trabajar, que ponga:
"MY MOMMY IS THE BEST".
El secreto está en la masa. (And I mean it).
Have a good weekend, y'all!
A.
Y no es que aquí no tengan albóndigas, no señor. Tener tienen, pero casi se pueden masticar hasta hacer globos con ellas, rollo chicle sabor ternera.
No voy a explicar el secreto, que me va el curro en ello pero... después de cavilarlo, meditarlo y procesarlo durante meses, casi que me han venido ganas de hacerme una camiseta para ir a trabajar, que ponga:
"MY MOMMY IS THE BEST".
El secreto está en la masa. (And I mean it).
Have a good weekend, y'all!
A.





