A tu lado me siento seguro
Ayer tuvimos la cena de final de máster y me da una pena horrible y el tiempo vuela y todas esas cosas. Pero a lo que quería llegar es que hemos llegado al cúlmen de nuestro retorno a la adolescencia, colofón perfecto para un máster que parecía por momentos el patio de un colegio.
Pues borrachera varias y llantos. Muchos llantos hubo ayer, y protagonizados por nosotras, las Chatungas. Una porque no sabe hacia dónde encaminar su vida, mientras la otra le daba ánimos de manera tan intensa que esas lágrimas de incertidumbre se tornaron de emoción. Horas después la Chatunga animadora (que no consoladora) lloraría desesperadamente al pensar que su bolso había ido a parar a manos ajenas una vez más, y se trataría de la tercera ocasión. Menos mal que sólo se trataba de una desaparición momentánea y el bolso estaba delante de mis narices, pero me bastó ese breve lapso de tiempo (sí, esa Chatunga era yo) para alborotar a todo el mundo y llorar gruesos lagrimones y quedar fatal cuando se descubrió que soy idiota y esas cosas que pasan cuando una lleva unas cervecitas de más. Pero es que no me podía haber pasado otra vez, mi bolso no, hay muchos más bolsos en el mundo, joder. Mi familia empieza a hacer conjeturas sobre mi estado nocturno para ser blanco tan fácil de los manguis.Y es que no hay nada peor en el mundo que te roben el bolso (bueno, la maleta con toda tu ropa, que también me ha pasado y no quiero ni pensarlo que me enveneno).
Y después de todo esto me levanto en estado semivegetativo y con cierto parecido a la Bruja Avería para enterarme de que la otra Chatunga llorona se ha dormido con la lentilla izquierda puesta y que al venirme a casa me he comprado la Diez Minutos porque en la portada contaban que Bea la Fea es novia en la realidad de su jefe en la ficción. Y me pregunto qué carajo me importan a mi esos dos.
Pues borrachera varias y llantos. Muchos llantos hubo ayer, y protagonizados por nosotras, las Chatungas. Una porque no sabe hacia dónde encaminar su vida, mientras la otra le daba ánimos de manera tan intensa que esas lágrimas de incertidumbre se tornaron de emoción. Horas después la Chatunga animadora (que no consoladora) lloraría desesperadamente al pensar que su bolso había ido a parar a manos ajenas una vez más, y se trataría de la tercera ocasión. Menos mal que sólo se trataba de una desaparición momentánea y el bolso estaba delante de mis narices, pero me bastó ese breve lapso de tiempo (sí, esa Chatunga era yo) para alborotar a todo el mundo y llorar gruesos lagrimones y quedar fatal cuando se descubrió que soy idiota y esas cosas que pasan cuando una lleva unas cervecitas de más. Pero es que no me podía haber pasado otra vez, mi bolso no, hay muchos más bolsos en el mundo, joder. Mi familia empieza a hacer conjeturas sobre mi estado nocturno para ser blanco tan fácil de los manguis.Y es que no hay nada peor en el mundo que te roben el bolso (bueno, la maleta con toda tu ropa, que también me ha pasado y no quiero ni pensarlo que me enveneno).
Y después de todo esto me levanto en estado semivegetativo y con cierto parecido a la Bruja Avería para enterarme de que la otra Chatunga llorona se ha dormido con la lentilla izquierda puesta y que al venirme a casa me he comprado la Diez Minutos porque en la portada contaban que Bea la Fea es novia en la realidad de su jefe en la ficción. Y me pregunto qué carajo me importan a mi esos dos.
Comentario:
Debe ser horrible que te roben bolso o maleta. Yo a veces llevo la consabida "mariconera" y me parece un invento genial, pero que se ve lastrado por el graciosillo que le pusiera ese nombre.
¿por qué lo tíos no podemos usar bolso? ¿es que nosotros no tenemos la necesidad de llevar mil y una cosas encima cada vez que salimos?
¿por qué lo tíos no podemos usar bolso? ¿es que nosotros no tenemos la necesidad de llevar mil y una cosas encima cada vez que salimos?





