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MARIPOSAS EN EL ESTÓMAGO
Acerca de
Soy la indecisión en persona, un mar de dudas, y siempre con la sensación de haber tomado el camino erróneo... pero me lo tomo con filosofía. Me gusta dormir sin despertador y tomarme un té para empezar el día. Me encanta pintarme las uñas, leer el horóscopo y q me salgan pecas con el sol. Me paso el día recortándome el flequillo y observando a la gente. No entiendo q es lo q hago, pero siempre llego tarde a todas partes. No sé q es lo q me espera mañana y empieza a preocuparme...pero el día a día es muy divertido...
Sindicación
 
10 razones...
...por las que mi viaje a los Balcanes ha sido inolvidable.
• Por la visión del azul cristalino del Adriático desde la intocable muralla de Dubrovnik, jugar al escondite en los sótanos del palacio de Diocleciano en Split, sentirte acogida con todos los honores en Liubliana y asistir al resurgimiento de Sarajevo de sus cenizas en medio de las platerías del cuadrante turco.
• Por conocer a la personificación del mal en forma de niños zagrebinos que intentaron torpemente robarme la riñonera: el cabecilla, un niño con zapatos de baile con los que podría dormir de pie y sus secuaces “el pequeño Ganzúa”, y “el Virus” se dedicaban al pillaje más simplón en la estación de tren. Y nosotras, medio atemorizadas y medio carcajeadas, sólo atinamos a escondernos de ellos detrás de nuestra guía del trotamundos.
• Por poder oír la música del mar en Zadar, literalmente. El Adriático se introducía en unos recovecos especialmente instalados para que el mar, con sus mareas, produjese una suave melodía de chill out marino. Y si en ese momento ves pasar una estrella fugaz, es una pequeña cápsula de felicidad.
• Por lo bello de la comunicación sin palabras, compartiendo las noticias del día y un poco de salchichón con un viejecito bosnio de color amarillo en un viaje de 10 horas en tren Zagreb- Sarajevo.
• Por los champiñones con mantequilla, el cêbabcici de Sarajevo, la mantequilla de Dubrovnik, el Paski sir, el ajvar y los desayunos de Liubliana. O cómo ganar unos kilitos en un interrail.
• Por las aguas del río Neretva, de color verde esmeralda y el maravilloso puente que las cruza en Mostar.
• Por las decisiones de futuro mientras degustas calamares en el margen del río Liublianica y alimentas a un ejército de gorriones a base de patatas fritas.
• Por conocer personajes como Lido, que nos dejó solas en su restaurante por acudir a la llamada obligatoria desde el minarete, por Lidia y sus higos en Sibenik, por Angelo y sus chicos bonitos en Rijeka.
• Porque, después de muchos intentos, después de verlo in situ, por fin entiendo el problema en los Balcanes
• Y finalmente y no por ello menos importante, por mis compañeras de viaje, con sus crujidos, grietas, picaduras de mosquito y bolsas naranja multiuso. Y por un millón de pequeños momentos, imágenes grabadas en las retinas, colores, sabores y sonidos para el recuerdo.
 
Comentario:
Te costó poner a tus compañeras entre tus razones, tanto que casi te mando al virus y al resto de la banda para amenazarte.
 
Comentario:
Jo, se le ponen a uno los dientes largos leyendo esta entrada del blog.

Qué bien suena lo del cuadrante turco de Sarajevo, la música chill-out del mar de Zadar (mientras no suene a Chambao...)y que haya gente apodada "El virus" o "El pequeño ganzúa", obviamente fascinados por objetos tan extraños como una riñonera naranja o color miel.

Y además, entra un hambre leyendo lo del cêbabcici ese...que no veas.

Bueno, me alegro de que haya sido tan bueno el viaje :)
Un saludo!
No