Duelo de titanas
Ayer Salsa Rosa volvió a tener la grandeza de otros tiempos. Fue súper divertido y no pude verlo desde el principio, pero en cuanto llegué de cenar y lo pillé, me lo vi enterito, mientras me zampaba un Häagen Dazs de tarta de queso y fresas.
Sara Montiel y Marujita Díaz, Sarítísima vs Maru, x fin cara a cara, face to face. Duelo de titanas q de duelo tuvo bien poco, xq estas dos se las saben todas, rajando la una de la otra con mucha picaresca, a la antigua, insinuando pero sin desvelar demasiado. Allí las dos enseñaban muslamen a la primera de cambio (impresionada me quedé con las piernazas de la Sarita, a su edad), se agarraban los pechos como muestra de carácter, se reían divertidas. Y el público tb, la vistoreaba y las jaleaba, y ellas en su salsa, la rosa. Primero Marujita salió a contar su versión, q se reducía a porqué Sara no la había invitado a su boda con el cubano. Y la imitaba, poniendo la voz grave y profunda, los ojos medio en blanco y ralentizando el gesto, buenísima. A lo q respondió Sara, nada más salir, caricaturizándose a sí misma. Ahí redescubrí a Saritísima, no sabía yo esa retranca q tenía la otrora gran actriz y hoy cómica de nuestro panorama televisivo. Nada más juntarlas en el plató (no sé xq no lo hicieron antes, porque desde el saloncito donde tenían esperando a Marujita, ésta no podía aguantar e interrumpía todo el rato, y la veíamos y oíamos desde el televisor q tenía Sara a su lado), Sara le dijo a Marujita q estaba guapísima, q qué se había hecho en la cara. "Ni oh ni ah, Maru", respondía Sara. Al final todo quedó en un beso, y en una invitación a la próxima boda de la Montiel, q será con Giancarlo, si Maru no puede impedirlo, ya q ese hombre, al parecer "se va detrás de una escoba".
En ese momento pensé en irme a la cama. Pero en Salsa Rosa contraatacaron con otro bombazo. Carmen, la madre de Mónica la Virgen, se había separado del gran Rufino. El pobre hombre esperaba pacientemente su turno desde el saloncito, con un gran ramo y con una gran maleta, el destino en las manos de su mujer. La madre de Mónica es una mujer bobalicona, y para mi mosqueo, gallega de Villagarcía. Resulta q necesita tiempo para ella, después de 33 años en los q Rufino no la ha llevado ni de viaje de novios, ni a cenar fuera una sola noche ni un mísero ramo de flores. Es q desde luego, Rufino... Pero el sexo no les importa, nonono, a ellos no. Rufino reconocía q es algo muy importante para toda pareja, para sonrojo y casi histeria de Carmen. Por el medio, imágenes de Mónica la todavía virgen después de su operación de cirugía facial, q aún no había visto, y q le ha dejado cara de garbancito, pero siempre mejor q como estaba, eso sí. Total, q al final la cosa quedó, entre risitas de Doña Carmen, q se pensaría la reconciliación. Pero con medio kilito en el bolsillo las cosas se piensan mejor.
Sara Montiel y Marujita Díaz, Sarítísima vs Maru, x fin cara a cara, face to face. Duelo de titanas q de duelo tuvo bien poco, xq estas dos se las saben todas, rajando la una de la otra con mucha picaresca, a la antigua, insinuando pero sin desvelar demasiado. Allí las dos enseñaban muslamen a la primera de cambio (impresionada me quedé con las piernazas de la Sarita, a su edad), se agarraban los pechos como muestra de carácter, se reían divertidas. Y el público tb, la vistoreaba y las jaleaba, y ellas en su salsa, la rosa. Primero Marujita salió a contar su versión, q se reducía a porqué Sara no la había invitado a su boda con el cubano. Y la imitaba, poniendo la voz grave y profunda, los ojos medio en blanco y ralentizando el gesto, buenísima. A lo q respondió Sara, nada más salir, caricaturizándose a sí misma. Ahí redescubrí a Saritísima, no sabía yo esa retranca q tenía la otrora gran actriz y hoy cómica de nuestro panorama televisivo. Nada más juntarlas en el plató (no sé xq no lo hicieron antes, porque desde el saloncito donde tenían esperando a Marujita, ésta no podía aguantar e interrumpía todo el rato, y la veíamos y oíamos desde el televisor q tenía Sara a su lado), Sara le dijo a Marujita q estaba guapísima, q qué se había hecho en la cara. "Ni oh ni ah, Maru", respondía Sara. Al final todo quedó en un beso, y en una invitación a la próxima boda de la Montiel, q será con Giancarlo, si Maru no puede impedirlo, ya q ese hombre, al parecer "se va detrás de una escoba".
En ese momento pensé en irme a la cama. Pero en Salsa Rosa contraatacaron con otro bombazo. Carmen, la madre de Mónica la Virgen, se había separado del gran Rufino. El pobre hombre esperaba pacientemente su turno desde el saloncito, con un gran ramo y con una gran maleta, el destino en las manos de su mujer. La madre de Mónica es una mujer bobalicona, y para mi mosqueo, gallega de Villagarcía. Resulta q necesita tiempo para ella, después de 33 años en los q Rufino no la ha llevado ni de viaje de novios, ni a cenar fuera una sola noche ni un mísero ramo de flores. Es q desde luego, Rufino... Pero el sexo no les importa, nonono, a ellos no. Rufino reconocía q es algo muy importante para toda pareja, para sonrojo y casi histeria de Carmen. Por el medio, imágenes de Mónica la todavía virgen después de su operación de cirugía facial, q aún no había visto, y q le ha dejado cara de garbancito, pero siempre mejor q como estaba, eso sí. Total, q al final la cosa quedó, entre risitas de Doña Carmen, q se pensaría la reconciliación. Pero con medio kilito en el bolsillo las cosas se piensan mejor.
Comentario:
Soy fan incondicional de Marujita. Esa mujer es la caña, es la abuela que todos querríamos tener.
¿Crisis conyugal en la alcoba de Rufino? ¿Secretos de un matrimonio? Dios! como pude perderme ese programa!!
¿Crisis conyugal en la alcoba de Rufino? ¿Secretos de un matrimonio? Dios! como pude perderme ese programa!!





