I love New Jersey
Hoy hace un día de calor pegajoso de esos en los q hasta el aire acondicionado me parece un gran invento. Ni siquiera la playa es un buen lugar, con unas olas de esas q nunca me hubiera imaginado en un mar como el Mediterráneo. Porque ésta es una de las cosas q más me llamó la atención la primera vez q vine al Mediterráneo, cuántas olas. Porque yo soy del Atlántico, pero de una ría, con lo q el mar siempre parece apacible, y yo en el Mediterráneo me mareaba subida en una patineta. Cosas.
La vida es lo q pasa mientras hacemos otros planes, dijo Alaska el otro día, en Valencia (citando a Lennon, pero no estaba segura). Y allí nos encontrábamos, tumbados en la playa, sin preocupaciones aparentes, mientras hacíamos planes para un futuro próximo. Y entre esos planes estaba viajar a New York y a Roma, aprovechando q tendremos amigos hospitalarios en esas ciudades.
Esta mañana llegó Elvira de Nueva York, contando lo carísimo y sucio q está todo. Que las cucarachas campan a sus anchas, q la ciudad se ve en un par de días y que los americanos son unos prepotentes. Pero que New York impresiona. Y yo quiero dejarme impresionar.
Y mientras hojeaba un libro de fotografía q le trajo a su padre (eso sí, aún con las Torres Gemelas en pie), yo me evadía. Hay q ver lo bonito q es New Jersey.
Y ahi estaba, entre Central Park y Madison Avenue, cuando una llamada nos avisaba q un conocido de aquí, de Altea, acababa de morirse en un accidente de moto. La verdad es q se me puso un nudo en el estómago. Hoy aquí y mañana quién sabe. No quiero tirar de tópicos, ni parecerme a mi abuela, pero es q es cierto. Y q, definitivamente, este año me voy a New York, a comprarme una camiseta de esas q lleva todo el mundo, para q haga juego con la q me regaló Tom. Pero esta vez de mi talla.
La vida es lo q pasa mientras hacemos otros planes, dijo Alaska el otro día, en Valencia (citando a Lennon, pero no estaba segura). Y allí nos encontrábamos, tumbados en la playa, sin preocupaciones aparentes, mientras hacíamos planes para un futuro próximo. Y entre esos planes estaba viajar a New York y a Roma, aprovechando q tendremos amigos hospitalarios en esas ciudades.
Esta mañana llegó Elvira de Nueva York, contando lo carísimo y sucio q está todo. Que las cucarachas campan a sus anchas, q la ciudad se ve en un par de días y que los americanos son unos prepotentes. Pero que New York impresiona. Y yo quiero dejarme impresionar.
Y mientras hojeaba un libro de fotografía q le trajo a su padre (eso sí, aún con las Torres Gemelas en pie), yo me evadía. Hay q ver lo bonito q es New Jersey.
Y ahi estaba, entre Central Park y Madison Avenue, cuando una llamada nos avisaba q un conocido de aquí, de Altea, acababa de morirse en un accidente de moto. La verdad es q se me puso un nudo en el estómago. Hoy aquí y mañana quién sabe. No quiero tirar de tópicos, ni parecerme a mi abuela, pero es q es cierto. Y q, definitivamente, este año me voy a New York, a comprarme una camiseta de esas q lleva todo el mundo, para q haga juego con la q me regaló Tom. Pero esta vez de mi talla.





