De como conseguí al fin mi título
Hace un calor de mil demonios. Se está mejor en casita que en ningún lado (sobre todo cuando no se puede ir a la playa, como yo), intento no moverme demasiado, y actividades las justas. Vida de lagarto y a esperar que llegue la noche y traiga un poco de aire fresco.
Esta mañana hemos ido a Santiago por fin, mi hermano y yo (después de un amago q hicimos hace unos días, en q llegamos a salir del portal y todo un par de veces, somos muy graciosos mi hermano y yo, entrábamos y salíamos y yo mientras le gritaba como una energúmena y el se dejaba gritar como un santo, costumbres de hermanos). Hemos llegado por los pelos, como siempre, porque cuando una tiene a la pachorra por hermano, pues se llega justito a todas partes, y muy estresada por ello y por los berridos dirigidos a ese mismo hermano, q también cansan. Este no es momento de hablar de que yo pierdo aviones y esas cosas. Yo es que directamente no llego, pero no vivo en la incertidumbre, que es distinto.
Y ya tengo mi título de licenciada. Soy licenciada en Historia y estoy especializada en Historia antigua, toma ya, q es una mentira cochina, porque yo soy arqueóloga (q también sería mentira cochina vistos mis escasos conocimientos de la materia, pero eso es otro tema). Soy licenciada en historia antigua porque todas la asignaturas q cursé el año pasado en Barcelona me las convalidaron en Santiago por historia antigua. Porque la beca Séneca tiene mucha gracia, supongo q la Erasmus también, que es q sólo puedes estudiar fuera lo que ya haya en tu universidad, cosa q me parece un tanto extraña, pero con unos cuantos chanchullos y oraciones yo he estudiado las asignaturas q me dio la gana, y he conseguido convalidar cosas como arquelogía subacuática (q divertido y moderno suena) por historia de las religiones en la antigüedad (también interesante, no digo q no), q no tienen res q veure. Y para ello me ha costado q en las secretarías tanto de Barcelona como de Santiago se me conozca con nombre y apellido (hace tiempo que no veo a la Karina, debería ir a decirle q me he licenciado y q me va todo bien). Pero ya está, capítulo cerrado.
Me falta una firmilla del rey, que delega en el rector de la universidad, y como que no es lo mismo. Estoy tentada de acercarme el sábado a Marín, a la ceremonia de entrega de despachos, a que me eche una firmita. Ya me imagino… El cabo Gutiérrez, el sargento Antúnez, el coronel Monteagudo, la nena para q le firme el título… Y yo monísima, allí en la fila, rodeada de capullos. Huy, q miedo me acaba de dar esa imagen. Esto me recuerda a una visita del príncipe a Santiago, hace unos años, cuando asistió a un acto presidido por mi tio abuelo, y el príncipe debió quedarse muy sorprendido al oir, en medio de las presentaciones “mi sobrina y mi nuera”.
¿Y ahora qué?, se preguntará más de uno. Pues ahora a seguir con mi master y con estos proyectillos q tenemos en marcha, y dios (con minúscula, por mucho q se empeñe Carles Pujol, mi profe del taller de escritura) ya proveerá.
Esta mañana hemos ido a Santiago por fin, mi hermano y yo (después de un amago q hicimos hace unos días, en q llegamos a salir del portal y todo un par de veces, somos muy graciosos mi hermano y yo, entrábamos y salíamos y yo mientras le gritaba como una energúmena y el se dejaba gritar como un santo, costumbres de hermanos). Hemos llegado por los pelos, como siempre, porque cuando una tiene a la pachorra por hermano, pues se llega justito a todas partes, y muy estresada por ello y por los berridos dirigidos a ese mismo hermano, q también cansan. Este no es momento de hablar de que yo pierdo aviones y esas cosas. Yo es que directamente no llego, pero no vivo en la incertidumbre, que es distinto.
Y ya tengo mi título de licenciada. Soy licenciada en Historia y estoy especializada en Historia antigua, toma ya, q es una mentira cochina, porque yo soy arqueóloga (q también sería mentira cochina vistos mis escasos conocimientos de la materia, pero eso es otro tema). Soy licenciada en historia antigua porque todas la asignaturas q cursé el año pasado en Barcelona me las convalidaron en Santiago por historia antigua. Porque la beca Séneca tiene mucha gracia, supongo q la Erasmus también, que es q sólo puedes estudiar fuera lo que ya haya en tu universidad, cosa q me parece un tanto extraña, pero con unos cuantos chanchullos y oraciones yo he estudiado las asignaturas q me dio la gana, y he conseguido convalidar cosas como arquelogía subacuática (q divertido y moderno suena) por historia de las religiones en la antigüedad (también interesante, no digo q no), q no tienen res q veure. Y para ello me ha costado q en las secretarías tanto de Barcelona como de Santiago se me conozca con nombre y apellido (hace tiempo que no veo a la Karina, debería ir a decirle q me he licenciado y q me va todo bien). Pero ya está, capítulo cerrado.
Me falta una firmilla del rey, que delega en el rector de la universidad, y como que no es lo mismo. Estoy tentada de acercarme el sábado a Marín, a la ceremonia de entrega de despachos, a que me eche una firmita. Ya me imagino… El cabo Gutiérrez, el sargento Antúnez, el coronel Monteagudo, la nena para q le firme el título… Y yo monísima, allí en la fila, rodeada de capullos. Huy, q miedo me acaba de dar esa imagen. Esto me recuerda a una visita del príncipe a Santiago, hace unos años, cuando asistió a un acto presidido por mi tio abuelo, y el príncipe debió quedarse muy sorprendido al oir, en medio de las presentaciones “mi sobrina y mi nuera”.
¿Y ahora qué?, se preguntará más de uno. Pues ahora a seguir con mi master y con estos proyectillos q tenemos en marcha, y dios (con minúscula, por mucho q se empeñe Carles Pujol, mi profe del taller de escritura) ya proveerá.
Comentario:
A Carles Puyol voy a darle yo por atreverse a valorar nuestras críticas artísticas por encima de nuestros preciosísimos cuentos. Odio la subjetividad, excepto cuando es la mía
Comentario:
Bueno, parece que no fue muy dificil dar contigo. Bicos, jeje.





