Sangrando mis dedos

Sangrando mis dedos
Empantanando ojos ajenos
Humedeciendo vertederos
Para que no amanezcan quemados.
Pinchándome con espinas, de rosas regaladas, en sábados con pinta de alguna supuesta celebración sin -la pinta- de que alguien la espere. Como los ojos, siempre ajenos, porque nunca veremos –los de uno-, las inquietudes florecen y yo me entrego a las cuencas que posan ojos sobre una. Porque éstos pertenecen a quien te mira, qué menos que responder a las miradas, con otras del mismo calibre de delación.
Regalando ojos –y miradas- y lo que ellos transmiten pasan las horas perdidas en tiempo dado exclusivamente a la perdición. Aunque éste no se pierde, nunca lo hace, sólo se pierden papelitos de colores válidos para pagar priba y que llaman la atención –no precisamente por su color-.
No hay nada mejor que una noche, madrugada y un amanecer sin agujas –sin reloj-. ¿Quién fue su inventor? ¿Qué se propuso al querer cronometrar lo infraccionado en milímetros de segundos?
A mí que me pinchen las espinas. Sería el crimen más perfecto y sensual posible. Hablan de puñaladas sucias entre amigos, y más tarde enemigos, pero qué puñalada amistosa mejor que una rosa sin haberla limpiado de espinas. Los dedos sangran y se comparan al color de sus pétalos. Los dedos pasan desapercibidos, que quien importa es el botón que envuelve a la flor.
Delimitando despojos en la mañana, porque por la noche estaban camuflados entre lo oscuro. Y en forma de dolores de cabeza y malestar corporal aflora la sonrisilla tonta en una cara desencajada. Esa sonrisa que delata las vergüenzas de la noche anterior. Y relata la clave del porvenir. Que ya vendrán más –y mejores-.
Frágiles mis dedos, como el tallo de la rosa, como un corazón a punto de estallar y embadurnar las paredes de sangre en forma de luz que alumbra habitaciones. Disfrutar con licor, con amor y música de fondo. Y con calor –del humano-, de olores de colonia cara utilizada para la ocasión.
¡Qué menos! Que responder con miradas que abracen no sólo ojos.
Comentario:
uffff me recuerda estas letras
" bailes sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno"...
Besosssssssss
" bailes sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno"...
Besosssssssss
Comentario:
Todos clamamos de vez en cuando las espinas de rosas regaladas... Muy buen texto
Comentario:
Así me sentia hace dos días...mejor no lo habría descritos..es muy bueno Marya...mucho. Y la imagen lo borda.
Bikiños!
Bikiños!






