Vallas, fronteras y demás estupideces.

El mundo es de quien lo pisa y, hay veces, que los que se creen más nos pisan pero nunca nos acaban rompiendo. Las vallas metálicas separan muros, y yo de niña pensaba que sólo abarcaban piscinas y pistas de fútbol para que no se saliesen las pelotas. Y es que, de pequeña una piensa tantas cosas que se cree que vive en un mundo de color azul verdoso como el cielo que se mira con ojitos de cristal.
Ya se encargarán de verificar bien nuestras humildes hipótesis con técnicas denigrantes y depravadas hacia las personas; pero mientras, nosotros calladitos, que es un gasto superfluo e innecesario eso de gastar nuestra preciada voz que en clase hay que contar la “lección” a la profesora. Éstas que, por lo visto pierden su lujoso tiempo en hacerse auto-manicuras y masajes masilo faciales, no les queda tiempo para enseñar la vida tal cual es –con sus calles embadurnadas de conflictos y familias con el vientre abierto de hambre- como jodidamente cuesta reconocer.
Los isleños ven a su alrededor agua, mientras que los niños de barrio solo lo palpan si colocan sus manos sucias de barro debajo del grifo de sus cocinas mugrientas. Pero eso es lo que hay, y lo que ven. Y así tantos deciden saltarse clases porque están “enfermos”; luego, porque se aburren; y más tarde, porque suspenden y “no valen” para estudiar. Y así es su vida, así se la han contado y, así, la tienen que empezar a asumir.
Los colegios enseñan, otra cosa es el objeto de su enseñanza. Y otra cosa también es el cómo. Nadie se pregunta qué actitud y que aptitud adoptan los altos mandatarios de un aula de párvulos, primaria y su puta raza. Nadie exige explicaciones si optan por acceder a procedimientos infrahumanos en la supuesta educación. Porque las presuposiciones van más allá de las personas, y la propia mierda se adelanta siempre, cuando lo justo tiene menor masa corporal. La Justicia, tan misteriosa y abstracta que brilla por su ausencia, es tan anciana que no la dejan ejercer profesión. Así actúa el Gobierno, que lo elegimos democráticamente. Pero que a veces más que un trabajo, lo convertimos en un billete de lotería premiado que le tocan a unos cuantos, mientras se ríen a carcajada limpia de sus votantes. Son como furgonetas de donantes de sangre que chupan litros y litros a una sociedad sin sus plenas facultades.
Y es que, ¿por qué debo fiarme yo de unos tipos que usan la palabra de otros en discursos somnolientos que se van de putas a la primera de cambio, y que a la mañana siguiente, posan felices con sus familias de pega en la residencia oficial estatal que se les asigna? Y ¿por qué debo confiar en unos mafiosos que gritan un “no a la guerra” y luego venden armas para agrandar aún más su ya estirado sueldo?
Que luego pasa lo que pasa, que se escapan tiros sobre vallas metálicas localizadas en puntos clave de traslado de "ganado" de otros países sólo porque vienen sin un mísero céntimo. Que ya si vienen de otro lugar occidental… es otro cantar, que los viejetes vienen a gastarse los cuartos de sus lujosas jubilaciones.
¡Menudos recibimientos! Já. España, centro universal y en proceso de progreso social. Brillamos dentro y fuera de nuestras fronteras. Pero que éstas, no estén marcadas con sangre o con restos de extremidades perdidas en saltos, que malogra el aspecto de las vallas metálicas con diseño de GUCCI y Dior y por tanto, de la maravillosa y shick España.
Comentario:
Solo paso a desearte buen fin de semana.
Biko!
Biko!

Comentario:
"el mundo es de quien lo pisa"
Me ha impacto esa frase y que decir del resto del texto, eres muy buena!
Bikos a montones ;)
Me ha impacto esa frase y que decir del resto del texto, eres muy buena!
Bikos a montones ;)






