¿Por cuánto te vendes?

“Me cago en la puta”, y cada vez que menciono esta frase hecha, seguro que la puta se caga en mí. Se preguntará qué me ha hecho para defecar sobre ella, se preguntará también porqué no nos cagamos en los abogados vendidos en el apestado mercado de la Justicia de altos vuelos o en empresarios corruptos que explotan a inmigrantes por ridículos sueldos de mierda, y encima con la excusa de creer –hacer creer- un favor de vida que les libra de la temida muerte.
Frases que se lanzan a la ligera, como mujeres ligeras de prendas de vestir. Ahora resulta que son Princesas. Ahora resulta que tenemos que verlas de otro modo. Resulta que esas mujeres no solo follan y son folladas, sino que se ha descubierto recientemente que ¡oye!, tienen vida, fíjese usted por donde…
Resulta que de un tiempo a esta parte ya no son lo que eran; ya no son lo que nos vendían desde… ¿Toda la vida? Por aquello de que es la profesión más antigua del mundo.
Y es que las hay de todo tipo, como las drogas y las bragas. Tú eliges y por tanto el mercado está abierto, como sus piernas al consumidor. Negras, anchas, pequeñas, incluso con rayas puestas y rasgos –dibujos- estampados. Las hay que ejercen en pisos “resguardadas” (aunque sólo sea del frío), otras en plena calle, y las hay también que se venden en telediarios y, por consiguiente, en televisiones. Al fin y al cabo son books en donde se publicitan como microondas y el cliente sin escrúpulos escoge como si de ganado se tratase. Esta relación es pura química animal, el macho dominante es quien “corteja” desembolsando el dinero semanal destinado a la compra, a la primera que se la ponga gorda.
El Príncipe tuvo suerte y eligió a la de las comidas. Por eso de venir bien para pelársela durante la siesta y relajarse de tanto ajetreo, que ya bastante tiene el hombre y se merece estos pequeños regocijos. Todo pensado, pero sin aportarlo él, que ya lo hacía otra -con más cerebro- en su lugar. Pobre chiquilla, al fin y al cabo hace lo mismo que todos, venderse.
Porque, y ¿qué es ser puta? Sino más que una amante ocasional de ojos cerrados. Un simple intercambio de bienes y servicios. Y todos nos movemos en ese círculo vicioso, y lleno de viciosos y depravados. Quien diga lo contrario miente. El amor no juega en esta partida, porque ¿acaso no existe? El Romanticismo Ilustrado ya pasó, quedó lejos ya la primera mitad del siglo XIX y con ello llegó la idea de que no servía para nada, que lo que prevalece es el interés. Por el interés te quiero Andrés, y Juan, y José y Perico el de los Palotes. Porque la puta quiere a todos, mientras la pagues. Como todos, que a ratos somos naturales y, de continuo, actores y actrices. ¿Baratos? Depende, el precio nos lo ponen –imponen- los demás. Como la puta barata de calle que pretende ser de lujo, como la de lujo que aspira ganar más.
Nota la textura del calor. ¿Por cuánto te vendes?
Comentario:
No es tan sencillo, ni tan facil, no es comparable, es más duro, mucho mas duro que te follen, que no los follas, seres mal olientes y pestosos, un día se lo oi decir a una Puta, como dicen, Princesa como digo.
No es facil, si lo fuera por ejemplo, todos podríamos hacernos pasar porejemplo por vagabundos y ganar ese dinero que dicen que ganan en la calle...es jodidamente dificil...
Y si,
"me cago en lo injusto", debería sonar igual que "me cago en la puta"
No es facil, si lo fuera por ejemplo, todos podríamos hacernos pasar porejemplo por vagabundos y ganar ese dinero que dicen que ganan en la calle...es jodidamente dificil...
Y si,
"me cago en lo injusto", debería sonar igual que "me cago en la puta"





