Mejor escuchar, que simplemente oír
Vivimos en tiempos que pararse a escuchar es tan súmamente complicado, que lo damos por perdido. Es triste, pero más triste es no hacer nada por cambiarlo.
Todo va deprisa, sin ninguna necesidad. La prisa es la corriente que arrasa con las cosas que creemos "insignificantes" y que las lleva a un mar lejano y seco donde se amontonan unas sobre otras, y donde después de un tiempo se pudren.
Cuando aquellas "insignificantes" se recuerdan, ya es demasiado tarde. La putrefacción huele tanto a mierda, que impregna la conciencia y se opta por volver a recuperarlas. A veces no, y es cuando se trata de pasar del tema. Ésta última decisión es, la mayoría de las veces, la más acertada.
Cuando se entra en una edad, todas/os somos adultas/os para adoptar decisiones que no nos lleven a cambiarla a la primera de cambio. Existe, por supuesto, el reconocer una equivocación. Pero las equivocaciones se tienen que reconocer a tiempo, y actuar/cambiar, para ser eso: equivocaciones.
El pasotismo nos invade y permanece en aire que respiramos. Éste, en ocasiones, no es malo, puesto que pasar de lo que no te interesa es altamente satisfactorio y saludable. Pero cuando el pasotismo se convierte en la dejadez materializada en la gruesa capa que rodea a gran parte de los jóvenes contemporáneos, se transforma en problema.
Es fácil oír, todos sabemos salvo quien tenga problemas de audición, quizá lo dificil sea escuchar. Ésta es un habilidad que muchos saben que la poseen, pero que gran parte no sabe cómo utilizarla. Lo primero quizá sea el empezar por preocuparse menos por uno mismo, y mirar más por el que se tiene al lado.
Todo va deprisa, sin ninguna necesidad. La prisa es la corriente que arrasa con las cosas que creemos "insignificantes" y que las lleva a un mar lejano y seco donde se amontonan unas sobre otras, y donde después de un tiempo se pudren.
Cuando aquellas "insignificantes" se recuerdan, ya es demasiado tarde. La putrefacción huele tanto a mierda, que impregna la conciencia y se opta por volver a recuperarlas. A veces no, y es cuando se trata de pasar del tema. Ésta última decisión es, la mayoría de las veces, la más acertada.
Cuando se entra en una edad, todas/os somos adultas/os para adoptar decisiones que no nos lleven a cambiarla a la primera de cambio. Existe, por supuesto, el reconocer una equivocación. Pero las equivocaciones se tienen que reconocer a tiempo, y actuar/cambiar, para ser eso: equivocaciones.
El pasotismo nos invade y permanece en aire que respiramos. Éste, en ocasiones, no es malo, puesto que pasar de lo que no te interesa es altamente satisfactorio y saludable. Pero cuando el pasotismo se convierte en la dejadez materializada en la gruesa capa que rodea a gran parte de los jóvenes contemporáneos, se transforma en problema.
Es fácil oír, todos sabemos salvo quien tenga problemas de audición, quizá lo dificil sea escuchar. Ésta es un habilidad que muchos saben que la poseen, pero que gran parte no sabe cómo utilizarla. Lo primero quizá sea el empezar por preocuparse menos por uno mismo, y mirar más por el que se tiene al lado.
Comentario:
Muy gratas tus palabras, en serio. Me ha alegrado el día jeje.
Mil gracias y un saludo.
Voy ahora a leerte.
Mil gracias y un saludo.
Voy ahora a leerte.
Comentario:
Llevas mucha razón en lo que comentas. La gente no quiere o no sabe escuchar. Cada uno está demasiado pendiente de sus cosas como para pensar en los otros, y es una auténtica pena, porque uno se pierde muchas cosas interesantes que pasan
Te leeré.
Un saludo
chau
Te leeré.
Un saludo
chau





