Ni malo Ni bueno... solo gris

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Hasta lo más relativo está sujeto a la relatividad. Llegarás a enrollarte en descifrarla y tu fruto será siempre claroscuro. Todo tuerto y complejo, porque nos esculpieron así. Y no es por generalizar, pero ¿si somos iguales, porque somos tan diferentes?
Nada es ni malo ni bueno del todo, generalizando ahora sí con los demás adjetivos. Hasta el más cabronazo será apreciado y tratado como el ser más honrado del mundo, en su casa, en el caso de que el infeliz la tenga ocupada por una familia amable y peinada. Porque un cabrón jode a unos pocos o a muchos, y a otros los tiene intactos y/o desprende cariño sin la alevosía de sus anteriores actos. Al igual que el ladrón, que roba a su víctima, pero luego se desarma de lo incautado para pagar el alquiler de un mes tuerto y sin final.
Tratando de no despeinarme en descifrar el código del color gris, me mojo y apuesto por el blanco o el negro. Dispares colores que conjuntan a la perfección sin necesidad de mezclarse en un solo tono grisáceo y lúgubre. Funesto y miserable término que acaba por joder el color primaveral del que alardean las flores pidiendo dejarlas crecer. Ya ni eso se las concede.
Cuando se cambia el sistema de referencia nos perdemos. La vista se nos nubla y nos detenemos, antes de que lo hagan los agentes con placa llevándonos a su maldita porra. El amor que desprenden sus placas no es del valor del gris, éste está por encima.
Nada es del todo bueno, ni tan malo como para ser detonado. Bondades y crueldades… sus dosis son como las letras, ciencias no exactas.
Líneas Rectas

UCI, Unidad de Cuidados Intensivos. Te conectan a una máquina que te controla el ritmo de los latidos del corazón, y si este se para lo único que ves en el monitor es una línea recta. La vida de algunas personas es una línea recta. Nunca experimentan la pasión.
Arnie Warren
Imagen--> U.S 285 New Mexico Frank
La vida se fuma, y no por ello tiene que esfumarse.
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Fúmate la vida. Tacto de alambre, cabellos erizados, cambio semblante de ánimo. Perspicaz seriedad y modestia manchada de riguroso luto. Guárdate tus delirios y púdrete por dentro. Eso ha sido siempre, y será, la educación. Y las carretas y los carros pasan por encima de los cuerpos, obligando a tragar el barro formado por la saliva y la tierra de las cunetas. La consideración al dolor está tan lejos que ni la hueles, ni la notas, ni la presenciarás nunca. A ver si una vez, de una vez, sale el Sol y la Luna a la vez. A ver si el polvo lo muerde por una vez otro, y lo mastica hasta sacarle el gustoso sabor agrio, y el sabor seco de los granos de arena pisados por tanta gente durante tanto tiempo. Nosotros nos iremos de este puto mundo, pero los fuertes quedarán; los filamentos, las rejas, los granos de arena, las piedras, las malas costumbres y maneras.
Bolas de ilusiones, válvulas de placer… manejos de ternura que incitan a fumarme la vida, antes de que me la apaguen. De ahí las quemaduras y los cenizas que pueblan las calles y caen a las cunetas porque no gastan de equilibrio. Pero la ley me impide fumar a gusto, tragándome el humo, y me hace perder la poca educación palpable y guardada con recelo. Eso sí, mi celda será el más placentero submarino, y la jaula con más libertad del mundo.





