Mil poemas, mil versos, mil parodias
Una noche y una copa de vino
Un refrán para el viejo que se ha dormido
En su recuerdo, en sus historias
En el salón despierta una manija
Que cuenta horas sola y tiene prisa
Nadie sabe ni siente su existencia
Solo el tiempo que arruga sus dos manos
Solo el vino que ahoga su experiencia
Su risa y su llanto...
Y es tal su obsesión por el olvido
Que solo escribe versos malheridos
Mata a las sombras con sus miradas
Y las entierra en la almohada
Sueña en sus días, vive en sus noches
Come de sueños y de reproches
Se hace eterno en sus canciones
Y desaparecen sus ambiciones
Grita al vacío, besa a los lobos
Duerme en sus cruces... solo, tan solo...

En su existir renuncia a las verdades
Que le revelan escondidos unos labios
Que solo callan para gritarles que la salven
De lo cotidiano...
Y es tal su obsesión por el recuerdo
Que solo escribe versos traicioneros
Pobre poeta dice su musa
Solo se inspira con mis excusas
Calla y otorga, tiende su mano
A los misterios del ser humano
Vive en la tierra y mueren sus cielos
En cada guerra, en cada infierno
Ama a su pluma y siente odio
Por ser un viejo y sentirse solo...
Antonio Huerta
Su silueta es alta y amplia
Cóncava y convexa
Tiene dedos que hablan
Su piel es clara y tersa
Tiene un gemelo
que es simétrico pero igual
Se encela uno del otro
si no lo hago sentir especial
Su textura dura y rugosa
esconde la suavidad del alma
Inquietos por naturaleza,
sus tensiones conmigo calman
Les piden a mis manos
que los besen, los posean, los relajen
Mis caricias tiernecitas
alterno con enérgicos masajes
Destreza de dominar sus rincones
Paciencia de encontrarles placer nuevo,
Ternura de observar cómo responden
Sonrisa al ver que los echo de menos


Escritor de sueños,
loco fantasioso,
Magia que los hace
reales y preciosos
Escritor de besos,
plumas que son labios
Manos que son ramas,
cuerpos que son manos
Dedos dibujantes
perfilan mujeres
Voz de sensual música,
siéntela si quieres
Criatura tierna
real o de retazos
Feroces sus piernas,
tiernos sus abrazos
Aun sin conocerte
ya rozo tu piel,
Concreto tu esencia,
saboreo tu miel

Sabes a canela,
vibras como nadie,
Hueles a jazmines,
vuelas sobre el aire
Amas con pasión
olvidas si odias,
Impregnas a fuego
corazón, memoria
Mis pies cobran alas,
mi alma tiene paz,
Alzando ilusiones
me pongo a cantar

Ya no me preguntas si estoy solo porque te espero a ti
ni me pides que te acompañe al curro
Vives tiempos de desilusión,
o es que te gustan siempre los que no pueden ser tuyos
El hombre te desengañó,
y ahora juegas con todos,
quieres vengarte incluso de quien no te hizo nada,
tan sólo rechazarte
Tu corazón es un charco de lodo,
no le diste ocasión ni de dañarte
Aceptaste tu maldad
y la llevas por bandera,
ojalá recuperes la ilusión,
ojalá alguien te quiera
y a tu alma ultrajada
la enternezca y la derrita entera

Te regalé besos torpes
que resbalaban en tu piel
y respeté demasiado
tu boca de fuego
Si como en un juego
saboreo tu miel
y me lanzo y derramo
pasional, certero
mi esencia cargada
de amor, de deseo
de magnetismo sin miedo
entonces tú, que besas cariñosa
mis mejillas y me dices
menos de lo que quieres decir
porque crees que pongo diques
a tus sentimientos atropellados,
porque nuestros cuerpos
no se atraen como soñamos,
sólo fruto de tu hambre
de loba en celo,
quitas la paz en el hombre
y le pides guerra
sin apellido ni nombre,
tan sólo saciar tu fiera
Se estremece y se confunde
algo profundo y sincero,
se siente contaminado
por urgencia y desenfreno
Se reserva demasiado
pues quiere ser especial,
analiza, se echa a un lado
y no se deja llevar
Testarudo y contenido
quiere mecerse y vibrar
y no ser fruta prohibida
de un sólo bocado dar
sino empaparse por dentro
de un intenso y dulce amar
Implicarse y ser el centro
que impulse todo luchar
Abrirse en flor y llenarse
de luz y seguridad
pero es círculo vicioso
y por miedo, dualidad
Tal vez tan sólo el temor
de no ser como él quería
insorportable levedad,
decepción de piel prohibida
que en lugar de ser la Causa
es necesidad furtiva

¿POR QUÉ?
Por qué destiñe la noche su negro cielo
Por qué calan en mis huesos las palabras "no me olvides"
Por qué rompe el silencio el verso que no quiero
Por qué reclamo y deseo el te quiero que no existe
Por qué vienen tan tarde y tan temprano las utopías que soñamos
Por qué sigo escuchando las canciones que me diste
Por qué sigo siendo el inocente, el bufón, el humano
Por qué rompiste queriendo la promesa que me escribiste
Por qué soy dueño de noches desamparadas
Por qué soy libre de las lunas y estrellas
Por qué navego en el mar de tus miradas
Por qué me ahogo sin haberme sumergido en ellas
Por qué siempre llegan tan tarde las despedidas
Por qué se ríen de mí las sombras
Por qué lloro cada vez que recuerdo que me querías
Por qué me has olvidado, tu razón me sobra…
Antonio Huerta
Y ahí están los dos dándose apoyo silenciosamente, queriéndose con aparente frialdad. Ya no se guardan rencor pues saben que uno para el otro es importante, aunque acaso a ratos se torturan cuestionándose por qué ninguno de los dos tiene el valor de demostrárselo al otro. Más allá de toda concepción de su mente, ellos se sienten y se vibran.
Tal vez son simplemente potenciales amigos que por saberse opuestos se hacen los desconocidos, pero se atraen como polos, viendo más una puerta cerrada a la pasión que una ventana de luz capaz de abrir el corazón del uno al otro sin reservas. Esa luz que funda todos los miedos y las concepciones de la mente.
¿Cuándo se darán una oportunidad, caerán las máscaras y empezarán a hablar de lo que sienten?






