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Mar en calma
Relájate y disfruta de la marea
Acerca de
Si queréis comentarme algo en privado podéis hacerlo a esta dirección: chusmoreno@hotmail.com
Sindicación
 
PARA UN AMIGO PLURAL

Una persona peculiar
con un sencillo nombre
me dispongo a presentar
para que el mundo se asombre.

Es el llamado Jesús
modesta y sencilla figura
a veces parece un alud
siendo solo florituras.

Conviven en el multitudes
le habitan mentes inquietas
razona con grandes virtudes
menos cuando ve dos tetas.

Poco agraciado parece
quizás él así se siente
que por inútil nunca se tenga
pues el de esa forma se miente.

Su debilidades sexuales
son naturalmente puras
sus problemas, sus males
son madurez y locura.

Libertino y liberal
mientras a nadie haga mal
Buen amigo y hablador
Poco dulce, cual la sal.

Como todos algo tiene
que le hace resaltar
agraciado es este nene
pues su arte es pa matar.

Voz canela, honda, gruesa
con potencia hace sonar
dulces versos de coplero
comparsista y mucho más.

Gran talento dibujando
Desde chico da que hablar
Trazos sucios de espanto
rasgos de gran personalidad.

Algo obsesivo y alocado
cuando alguna de ellas ve
pero como no ser descocado
cuando lo sientes en tu ser.

Experiencias nuevas busca
donde sea, donde estén
Su mente escudriña, rebusca
como entretenerse bien.

Sufridor del buen amigo
sufriendo por si también
va abriendo los caminos
para aquellos que algo le den.

Sus retóricos pensamientos
siempre te hacen vislumbrar
o que te muestres con tiento
o que avances sin piedad.

Solo se puede decir
al margen de sus rarezas
que ayuda y hace salir
a los demás de su bajeza.

Sus verdades no mienten
Aun hay charcos de lodo
Pero que siga para siempre
como un amigo de todos.

Que no desboque sus ideas.
Que enfoque bien su vida.
Que tenga talento y metas.
Que vea la tierra prometida.


Carlos Mira (12-5-2001)
 
PINTOR CHALADO

Había una vez un hombre chalado, un tipo curioso y peculiar a los ojos de cualquiera. Este individuo hacía lo imposible por mantener viva su especial e irrepetible individualidad por encima de la clónica y aborregada sociedad de consumo. Porque tener clara esta individualidad, hasta el punto de tocar el cuerpo con el alma, le llevaría a conocer a fondo la verdad, esa verdad desnuda de la naturaleza y de toda la creación, comprenderlo todo y ser feliz realizando la misión que el fondo uno sabe que tiene.

Pero no se guiaba por disciplinas ya existentes como por ejemplo, el yoga, aunque no negaremos que le atraía. Nuestro amigo chalado siempre había sido tremendamente espontáneo e idealista. Tenía que estar seguro de lo que hacía y por qué lo hacía. Por este motivo, en lugar de interesarse por cosas prácticas y rutinarias, o por cosas a las que el mundo llamaba útiles y que para él eran chorradas sin sentido, siempre se ocupaba de aquellas pequeñas pero profundas que le alimentaban un poco más su alma, y por tanto le hacían sentirse bien, más él mismo y en paz con su medio. Éstas eran las cosas que tenían que ver con su interior floreciente, éstas eran las cosas en las cuales se sentía cómodo flotando.

Sin embargo, este amigo sabía de la teatralidad de la sintética existencia actual. Y por eso, sabía también que ser un chalado le costaría caro. Al principio lo único que destestaba y le estresaba era tener que conservar una dinámica línea funcional y una impecable imagen profesional en la empresa de diseño gráfico que trabajaba. A veces se dedicaba a pintar de un modo más puro e impulsivo, pero eso no le daría dinero, se decía convencido; por eso optó por el diseño gráfico, todo un filón para ganarse la vida de modo sencillo. Con su talento bien podría hacerlo.

Sin embargo, en el fondo quería ser fiel a sí mismo cayese quien cayese, y según iba cumpliendo años se iba desprendiendo de todo aquello que se oponía a su más auténtica y descarada esencia. Y una de esas cosas era la memoria. De repente, un día se percató de que se iba quedando amnésico. Entonces para él, cualquier cosa le suponía un problema.

Le encargaban un logotipo, un cartel, o un simple icono, sobre algo ecologista por ejemplo; pues bien, en lugar de cumplir puntualmente su trabajo, se recreaba en lo que acababan de decirle y empezaba a hacer bocetos y más bocetos. Hermosísimos paisajes, vivos y equilibrados ecosistemas a los que dedicaba el cuerpo y el alma......creaba trazos de manera apasionada y a veces colvulsiva, pero siempre a conciencia. Esto le otorgaba una paz interior sin igual..... Se reconcentraba tanto que se le pasaban las horas muertas creando esa belleza que él percibía, no se sabe aún si desde dentro de él, o desde algún planeta lejano o ente superior. El caso es que llegaba el día en que tenía que entregar el logotipo, y ya no entendía ni el concepto de lo que era un logotipo. Sólo había que mirar su obra para darse cuenta de que las cosas que a él le preocupaban no eran precisamente funcionales y competitivas.

Esa paulatina pérdida de memoria le llevó inevitablemente a que lo despidieran de su empresa a los pocos meses. Sin saber muy bien cómo, estos guiños que da el destino, una mujer le ayudó y empezó a vender cuadros. Era su propio jefe y podía trabajar... pero ¿qué digo, trabajar? ¡¡¡Vivir!!! sin presiones de tiempo. Así que se puso a pintar y pintar como un loco (como el chalado que era). Ella es la que se dedicaba a vender los cuadros para pagar las hipotecas; él sólo pintaba.... tampoco comprendía ya muy bien lo que era el dinero, sólo sentía esta necesidad de comunicar su verdad más desnuda.

Seguía pasando el tiempo, y nuestro entrañable loco iba llegando a la mediana edad como un reconocido artista excéntrico. ¿Se le olvidaría pintar? pensaba a menudo su chica, aterrorizada. A veces se acercaba a él y sus palabras eran incomprensibles, como si el lenguaje hubiera empezado a pasar a segundo plano. Ya tampoco era importante para él saber hablar. La besaba, la acariciaba, en ocasiones rugía..... ¡¡y cómo hacían el amor!! Pero ni una palabra. Como ellos se comprendían a la perfección, se compenetraban y se amaban, nada importaba: crearon su propio lenguaje de tiernos gestos y sonidos cavernícolas.

Su mano se aferraba al pincel como el único medio que tenía de sentirse libre...... hasta que un día se le estaban olvidando incluso los modelos a seguir. No le importaba mucho eso, porque se inventaba sus propias formas, cada vez más sencillas, que explicaran, o cuanto menos reflejaran el abanico de emociones de su mente, su estado de ánimo en ese momento. Cuadros que te hicieran vibrar aún más por su pureza. El arte figurativo pasó a segundo plano también. Carecía de importancia el hecho de si este hombre tenía o no memoria, ya que era absolutamente genial en lo que hacía.

Su chica tuvo que irse una semana de viaje, de modo que lo dejó en casa, con comida suficiente, trabajando en algo en lo que estaba muy ilusionado y un poco obsesionado. En ese cuadro de pretendida fuerza no aparecía ningún ser humano, pero estaba lleno de ojos, de manos, de bocas, de lenguas..... no pintadas como tales, pero en verdad se podían sentir. Ese cuadro iba teniendo vida propia: te tocaba, te miraba, te sentía..... tenía hasta un olor propio.

Él apenas comía, sólo de vez en cuando su necesidad le conducía a la nevera, la cual no recordaba tampoco: pero el hambre le hacía encontrarla. No sabía qué clase de cosas estaba comiendo, aunque su sabor le recordaba a la infancia más primitiva. Y entonces hasta se alegraba de poder recordar ciertas cosas.

Al cabo de la semana volvió su chica y él ya no la reconocía. Esto parecía grave. Al saltar la voz de alarma, de pronto recordó algo que pensó cuando era más joven: la teatralidad de toda la existencia. No lo recordó con palabras, puesto que el lenguaje se le había olvidado. Pero lo vio claramente, como si hubiera sido recordado ya por su alma en otro momento mucho más lejano a aquél, incluso anterior a su nacimiento. Entonces comprendió que este mundo nunca había sido para él. Ella no era la misma que había estado allí la semana pasada. Nadie era el mismo de un día para otro, y eso le enfurecía. Solamente él se reconocía al mirar sus cuadros. Sólo él y nadie más respetaba a fondo su propia naturaleza.

Entonces lo más profundo de su alma dialogó con su adormecida parte consciente y le dijo: Estás en una encrucijada. O te adaptas, o mueres. Tú eliges. Puedes recobrar toda la memoria si abandonas esa idea utópica de ser siempre tú mismo al cien por cien. Podrás vivir más tiempo a cambio de instalarte en la cómoda mediocridad del sistema. Podrás volver a hablar y a relacionarte con otros seres a los que tú ahora consideras extraños, pero que te darán la vida y el amor. Eso sí, no pintarás como antes, sin embargo ¿se dará cuenta alguien de eso? ¿Realmente saben apreciar lo único e irrepetible que tú tienes?

Con la esperanza de que así fuera, y para darle al mundo la más sincera versión de sí mismo, decidió seguir pintando. La sensación de tocar el cielo con lo que hacía lo compensaba todo. Nada ni nadie le había dado tanto como la satisfacción de retratar a la belleza como él la retrataba. Era algo inexplicable, incorpóreo, infinito.... Prefería dos años de esta singular gloria a cuarenta años de vulgar vida humana, tan engorrosa e imperfecta.

Él lo decidió así, pero no lo dejaron. Su chica lo llevó a un hospital y le dieron un eficaz tratamiento a base de rabos de pasas que le devolvió la memoria por completo.

Desde luego siguió pintando, pero ya empezó a decaer. Entonces sus cuadros ya nunca fueron tan buenos, y además de retratar la belleza también retrataba la rabia, la mentira, la vanidad, los celos y otros rasgos ¿¿humanos?? Los críticos cada vez hablaban menos del misterio de sus cuadros: ya no eran tan sorprendentes. Ya no te dejaban ensimismado y meditando. Estaban desprovistos de lo más grande que él había tenido. Se ponían sus propios límites. Trataban de encerrar la verdad en una estructura demasiado compleja como para ser creíble.

Así que su vida continuó del modo que él no había elegido, pero tuvo la suerte de formar una familia y tener dos hijos músicos, que le recobraron la alegría del espíritu. Él nunca había pensado en tener hijos, ni sospechó que le llenaría tanto ser padre. Entonces realizó un par de obras que los críticos reconocieron como intensísimas y de gran belleza. Reflejaban amor y entrega. Las mejores de esta época suya. Pero claro, no eran como antes. No se empleó al cien por cien, como durante su enfermedad, ya que volver a tener memoria no le hacía posible esto. Pero no le importó, porque ahora ya tenía dos maravillosas extensiones de sí mismo: le tocaba hablar a su semilla.

Dejó paso a la juventud..... y sus hijos fueron también genios locos y dieron muchísimo que hablar.....



Jesús Moreno, 26 de Julio de 2001