UNA IRREMEDIABLE ACOMPAÑANTE
Hoy le dedico unos versos
a esa fiel acompañante
que me quiere, y no es cuento
porque no hay Dios que la largue
La que me cogió cariño
y ya no quiere dejarme
La que en mí ya está adherida
porque es parte de mi sangre
A la que a veces detesto
y no quiero su presencia
Hay que aceptarla contento
y es a veces penitencia
Algunas veces se esconde,
no da señales de vida
¿Dónde estás, amiga, dónde?
Su marchar cerró mi herida
Pero entonces reaparece
descarada y curvilínea
Redondita, crece y crece
se llena de aire y bebida
Le dedico un canto hermoso
a ésa que vive conmigo
y se alimenta de gozo
cuando me como un cocido
Signo de felicidad
Portadora de volumen
Crece con cada atracón
Con esfuerzos disminuye
Le gusta hacerse notar
simpática, conciliante
Es su hábitat un bar,
un mesón, un restaurante
Le sonríe campechana
a una fuente de marisco,
a una tarta de manzana,
a un sillón, a un descansito
Y se burla de mi cuerpo
escudándose en la frase
de que belleza interior
es lo único que vale
¡Qué le gusta a ella una broma,
un chiste, una carcajada,
salir en las chirigotas
hartarse en las erizadas!
En el fondo es que la quiero
Dice que yo soy su osito
y sostiene que es mejor
el abrazo de un gordito
Pero adelgaza, mi amor
¿Te quiero más chiquitita!
Quiero ser bello y esbelto
¿No lo entiendes, barriguita?






