Sexo por sexo igual a sofocón
Acabo de abandonar la casa de D., ha sido uno de esos polvos apasionados, voraces, que me dejan destrozado, que hacen que me tambalee en busca del baño. Está fumando y me observa mientras me visto. No soy capaz de aguantar su mirada, me asusta todo el deseo que se comprime en ella. Necesito que vuelva a acercarse, a quitarme la ropa, a tirarme al suelo y a hacer de mi un muñeco. Necesito no ser yo, negar mi alma y abandonar mi cuerpo. Él hace y deshace en mí, y yo no puedo opinar, sólo asentir. Me ha prohibido desear, él nada más que quiere follar, pero yo desde el primer día me fui agarrando a su pecho como a una tabla salvavidas.
Cada vez que a mi espalda queda su puerta, su casa y su vida, me hago prometer que nunca más he de volver, que jamás recorreré la ciudad para esto, para acabar con un grumo gris en mitad del pecho, y un deseo insatisfecho de calor. Siento un calor que palpita en mí, que me recorre entero. Un sofoco de mujer menopáusica se apodera de mis piernas. Me agarro a la barandilla, deseando no irme, implorando volver.
Cada vez que a mi espalda queda su puerta, su casa y su vida, me hago prometer que nunca más he de volver, que jamás recorreré la ciudad para esto, para acabar con un grumo gris en mitad del pecho, y un deseo insatisfecho de calor. Siento un calor que palpita en mí, que me recorre entero. Un sofoco de mujer menopáusica se apodera de mis piernas. Me agarro a la barandilla, deseando no irme, implorando volver.
Para acabar con mi maldición
Acabo de llegar a casa. 1 de enero de 2006, 9:00 de la mañana. Estoy un poco borracho, y algo más cachondo. Los píes, destrozados. Por mucha ley antitabaco, mi ropa sigue oliendo a humo. Me zumban enjambres en la cabeza, y no paro de oír petardos. he comido el tradicional chocolate con churros, cuyo efecto ha sido romper el armisticio en mis tripas, y ha conseguido declarar la Tercera Guerra Mundial en mi estómago; me tocará pasarme el 75% de mi semana entrante sentado en la taza del váter. Me siento asqueado de mi vida, y de mi mala suerte.
Empiezo a escribir para quejarme ante mí mismo, especialmente de lo mal repartido que está el mundo, y no sólo en cuestión económica. Quiero expulsar mi mala suerte, hacerme un autoexorcismo. Dilema: ¿me meto en el chat a ver si alguien me hace de tapaporos o me pongo un porno y me casco un pajote? Ante la falta de voluntarios, me haré una manola y a dormir. Un propósito para este año: dejar el pecado de Onán aparcado, voy a hiperdesarrollarme el brazo derecho.

Empiezo a escribir para quejarme ante mí mismo, especialmente de lo mal repartido que está el mundo, y no sólo en cuestión económica. Quiero expulsar mi mala suerte, hacerme un autoexorcismo. Dilema: ¿me meto en el chat a ver si alguien me hace de tapaporos o me pongo un porno y me casco un pajote? Ante la falta de voluntarios, me haré una manola y a dormir. Un propósito para este año: dejar el pecado de Onán aparcado, voy a hiperdesarrollarme el brazo derecho.






