Solsticio de verano...
No podía ser un día más, porque ella no es una persona más... Cual bruja inteligente, dulce, pícara y llena de vida, tuvo que elegir un día especial y cargado de magia...
El 21 de junio, el día más largo del año. Y es que hace más de 5 mil años, nuestros antepasados con su preciosa costumbre de observar las estrellas, se dieron cuenta de que en determinada época del año el Sol se mueve desde una posición perpendicular sobre el trópico de Capricornio hasta una posición perpendicular sobre el trópico de Cáncer...

Y entonces bailaron y saltaron alrededor del fuego... para purificarse, para celebrar que el Sol estaba más cerca que nunca, brillando, calentando, fuerte, capaz y eterno...
Y eso mismo venimos presenciando cada solsticio de verano, uno de los espectáculos más bellos de la naturaleza: el sol de media noche...
Este año no pudo haber lugar más mágico para presenciarlo, y aunque mi cuerpo se sentía especialmente receptivo y sensible, y eso que llamamos alma me latía en las manos y en la boca, no fuí consciente de que el calor que me quemaba la piel era la consecuencia directa de un sol atrevido y descarado, poderoso y desafiante, que esta vez gobernaba el día y también la noche...
Algunos mitos griegos hablan de puertas que se abren en esa madrugada..., de espíritus que campan a sus anchas, y a mí ese día, en medio de una conversación filosófica y entretenida me hablaron de caminos, desilusiones, ansiedad, sonrisas y atajos... "hay un atajo Laura..., un atajo para llegar a ti..."
Copié la frase, al lado del poema que acababan de recitarme, pegado a un par de versos que decían así: "mi locura se evade, lucha y quiere ser libre. Tú hoy rondas por mi pensamiento, cautelosa, sin ruido y con una calma que me asusta y me impide ser yo mismo..."
Después seguí disfrutando de esa conversación deliciosa y hablando de polvos de hadas, de rabia, de lágrimas, y de follarse a la vida...
Y es que, en ocasiones, nosotros mismos hacemos los nudos de las cuerdas que nos sujetan. Y nos quejamos, y nos lamentamos pero no hacemos nada por cambiarlo. No es tan difícil, se puede. Se pueden deshacer los putos nudos. Poco a poco quizá y con paciencia, tirando despacio de cada extremo, luchando para no romperlo. O, de repente, sin pensarlo. Cogiendo las tijeras y cortando.
Alguien me hablaba de atajos para llegar a mí y yo sonreía incrédula porque un extraño me acababa de encender una luz en la garganta, porque alguien que no me conoce me estaba dando un buen consejo, y probablemente sin darse cuenta, me había dado una clave para mis mil paranoias, y me hizo pensar que quizá la llave no la tengo yo, sino la puerta... y acababa de descubrir que esta misma, estaba abierta...

Los romanos por su parte, dedicaban a Minerva unas fiestas con fuegos y música... Y atribuían propiedades medicinales a la hierbas recogidas en esos días. Nosotros también bailamos, y encendimos fuegos pero en los ojos. Y es que nada más reconfortante que observar a la gente alegre, sonriente, deshinibida, e incluso olvidándose del mundo... porque allí, en ese pequeño espacio en mitad de la deseha extremeña, habíamos creado nuestro propio mundo...
Y yo estaba en paz conmigo misma y con mi pequeño universo. Y todos sabíamos que pasaba algo especial, que cualquier cosa que deseásemos en ese momento se podía hacer realidad...
Por eso no me resultó extraño leer el deseo en lenguas ajenas, ni ver el infierno a través de unos ojos. Por eso tambíen me empape de la felicidad de Lucía y me alegré más que nunca de verla por fin pletórica y feliz. Porque existe la amistad verdadera, esa que hecha raíces y se expande por nuestra sangre, esa que nos sobrevive...
Y hoy, una nostalgia dulce me moja la lengua y se mezcla con mi saliva. Porque muchos recuerdos van y vienen, contándome cuentos diferentes..., el del lobo que acecha a su presa y se acerca, y le observa y le muerde, y ella se deja morder, porque se acaba de enamorar de él..., el de las hermanas risueñas que bailan sin parar y lloran con una canción que habla de amor, el de la hormiguita laboriosa que recoge su comida y la guarda para el invierno, el de la cigarra feliz que sólo saber cantar y reír..., o ese otro en el que los novios por fin se casan y son felices y comen perdices...
Felicidades Lucía.
Sonando: Mezo - Wazne
El 21 de junio, el día más largo del año. Y es que hace más de 5 mil años, nuestros antepasados con su preciosa costumbre de observar las estrellas, se dieron cuenta de que en determinada época del año el Sol se mueve desde una posición perpendicular sobre el trópico de Capricornio hasta una posición perpendicular sobre el trópico de Cáncer...

Y entonces bailaron y saltaron alrededor del fuego... para purificarse, para celebrar que el Sol estaba más cerca que nunca, brillando, calentando, fuerte, capaz y eterno...
Y eso mismo venimos presenciando cada solsticio de verano, uno de los espectáculos más bellos de la naturaleza: el sol de media noche...
Este año no pudo haber lugar más mágico para presenciarlo, y aunque mi cuerpo se sentía especialmente receptivo y sensible, y eso que llamamos alma me latía en las manos y en la boca, no fuí consciente de que el calor que me quemaba la piel era la consecuencia directa de un sol atrevido y descarado, poderoso y desafiante, que esta vez gobernaba el día y también la noche...
Algunos mitos griegos hablan de puertas que se abren en esa madrugada..., de espíritus que campan a sus anchas, y a mí ese día, en medio de una conversación filosófica y entretenida me hablaron de caminos, desilusiones, ansiedad, sonrisas y atajos... "hay un atajo Laura..., un atajo para llegar a ti..."
Copié la frase, al lado del poema que acababan de recitarme, pegado a un par de versos que decían así: "mi locura se evade, lucha y quiere ser libre. Tú hoy rondas por mi pensamiento, cautelosa, sin ruido y con una calma que me asusta y me impide ser yo mismo..."
Después seguí disfrutando de esa conversación deliciosa y hablando de polvos de hadas, de rabia, de lágrimas, y de follarse a la vida...
Y es que, en ocasiones, nosotros mismos hacemos los nudos de las cuerdas que nos sujetan. Y nos quejamos, y nos lamentamos pero no hacemos nada por cambiarlo. No es tan difícil, se puede. Se pueden deshacer los putos nudos. Poco a poco quizá y con paciencia, tirando despacio de cada extremo, luchando para no romperlo. O, de repente, sin pensarlo. Cogiendo las tijeras y cortando.
Alguien me hablaba de atajos para llegar a mí y yo sonreía incrédula porque un extraño me acababa de encender una luz en la garganta, porque alguien que no me conoce me estaba dando un buen consejo, y probablemente sin darse cuenta, me había dado una clave para mis mil paranoias, y me hizo pensar que quizá la llave no la tengo yo, sino la puerta... y acababa de descubrir que esta misma, estaba abierta...

Los romanos por su parte, dedicaban a Minerva unas fiestas con fuegos y música... Y atribuían propiedades medicinales a la hierbas recogidas en esos días. Nosotros también bailamos, y encendimos fuegos pero en los ojos. Y es que nada más reconfortante que observar a la gente alegre, sonriente, deshinibida, e incluso olvidándose del mundo... porque allí, en ese pequeño espacio en mitad de la deseha extremeña, habíamos creado nuestro propio mundo...
Y yo estaba en paz conmigo misma y con mi pequeño universo. Y todos sabíamos que pasaba algo especial, que cualquier cosa que deseásemos en ese momento se podía hacer realidad...
Por eso no me resultó extraño leer el deseo en lenguas ajenas, ni ver el infierno a través de unos ojos. Por eso tambíen me empape de la felicidad de Lucía y me alegré más que nunca de verla por fin pletórica y feliz. Porque existe la amistad verdadera, esa que hecha raíces y se expande por nuestra sangre, esa que nos sobrevive...
Y hoy, una nostalgia dulce me moja la lengua y se mezcla con mi saliva. Porque muchos recuerdos van y vienen, contándome cuentos diferentes..., el del lobo que acecha a su presa y se acerca, y le observa y le muerde, y ella se deja morder, porque se acaba de enamorar de él..., el de las hermanas risueñas que bailan sin parar y lloran con una canción que habla de amor, el de la hormiguita laboriosa que recoge su comida y la guarda para el invierno, el de la cigarra feliz que sólo saber cantar y reír..., o ese otro en el que los novios por fin se casan y son felices y comen perdices...
Felicidades Lucía.
Sonando: Mezo - Wazne
On my mind...
Fin de semana "casi" completo...
Viernes: discoteca al aire libre, copas, fiesta, gente guapa, bailes, risas, tacón, fotos, noche... y él despertando mis sentidos con sus letras, alfabeto vivo... Hoy sonrío y excito...
+copas...
Sentir como las venas se ensanchan y corre la melodía por ellas. Dejarte llevar, fluir, flotar, moverte frágil y volátil entre la gente... Respirar la noche y bebértela mezclada con el wisky y los hielos. Saber que la luna está ahí arriba, sigilosa y vigilante. Pronto estará llena... y una vez más será tu aliada...

Sábado: dormir, descansar, él... apareciendo y desapareciendo vía sms, imaginación, ganas..., +noche, amigos, sesión 70' rap-reggae-rock-funk, y esta vez converse, vaqueros rotos y porros. Madrugada caliente..., él seguía llegando e invitando...
+ganas...
Sentir como el calor lo llena todo, como la piel arde y se moja por el sudor. Abrir la ventana, dejar que el viento entre y provoque escalofríos..., mientras... escuchar su voz al otro lado del teléfono...
Domingo: cama, sueño, sofá, música... Tarde de libros en el Retiro, tarde de hip hop, cerveza y charla. Fumada, alegre y feliz llego a casa a las once y pico... Y sigue él acechando... pero sólo me alcanzará si yo... me dejo...
+mordiscos...
Sentir cómo el aire mueve tu pelo, mientras vas en el coche, cantando "Botines" con un cómplice. Gafas de sol, césped y millones de libros, historias por descubrir... Sentarte en el Retiro, tomar cañas y empezar a leer lo que habías comprado...
Y todo el tiempo, contenta, auténtica..., viva.
Porque seré así "hasta que se descohesionen mis átomos..."
Sonando: On my mind. The Sunday Drivers.
Viernes: discoteca al aire libre, copas, fiesta, gente guapa, bailes, risas, tacón, fotos, noche... y él despertando mis sentidos con sus letras, alfabeto vivo... Hoy sonrío y excito...
+copas...
Sentir como las venas se ensanchan y corre la melodía por ellas. Dejarte llevar, fluir, flotar, moverte frágil y volátil entre la gente... Respirar la noche y bebértela mezclada con el wisky y los hielos. Saber que la luna está ahí arriba, sigilosa y vigilante. Pronto estará llena... y una vez más será tu aliada...

Sábado: dormir, descansar, él... apareciendo y desapareciendo vía sms, imaginación, ganas..., +noche, amigos, sesión 70' rap-reggae-rock-funk, y esta vez converse, vaqueros rotos y porros. Madrugada caliente..., él seguía llegando e invitando...
+ganas...
Sentir como el calor lo llena todo, como la piel arde y se moja por el sudor. Abrir la ventana, dejar que el viento entre y provoque escalofríos..., mientras... escuchar su voz al otro lado del teléfono...
Domingo: cama, sueño, sofá, música... Tarde de libros en el Retiro, tarde de hip hop, cerveza y charla. Fumada, alegre y feliz llego a casa a las once y pico... Y sigue él acechando... pero sólo me alcanzará si yo... me dejo...
+mordiscos...
Sentir cómo el aire mueve tu pelo, mientras vas en el coche, cantando "Botines" con un cómplice. Gafas de sol, césped y millones de libros, historias por descubrir... Sentarte en el Retiro, tomar cañas y empezar a leer lo que habías comprado...
Y todo el tiempo, contenta, auténtica..., viva.
Porque seré así "hasta que se descohesionen mis átomos..."
Sonando: On my mind. The Sunday Drivers.
Liberando el kaos...
Me gusta cuando siento que mi mundo se expande. Me gusta cuando el oxígeno me llena la sangre y los ojos. Me gusta el brillo de una mirada, su fuerza, sus ganas...
Me gusta cuando la música lo inunda todo, cuando estoy en medio de la nada, pequeña, flotando, ligera. Y soy una más, sonriendo, bailando, sintiendo como empieza a liberarse el kaos...
Bebo de mi propia eufória, sorbito a sorbito pa no emborrarcharme y perder la conciencia. Al contrario, quiero ser partícipe de cada segundo, de cada ritmo, de cada escalofrío.

Me pierdo entre la gente, respiro, hondo, muy hondo para que hoy él no me duela. No quiero buscarle, no quiero ni pensar que quizá está allí, que me observa. Lucho contra ese pensamiento, me ensucia.
Y la distorsión es tan brutal...
Me gusta cuando me olvido de olvidar. Y todo fluye solo, mágico, hipnótico. Compartiendo bombo y caja, noche, un cielo sobre nuestras cabezas tan inmenso como una sonrisa. Me gusta cuando siento paz y no necesito nada más.
Y simplemente estoy, observo, disfruto. Ahí mismo, sentada al lado de un desconocido... y me rio de la situación, un tanto curiosa, un tanto absurda y precisamente por ello agradable, libre, extraña.
Me gusta cuando me siento astuta, vil serpiente que se arrastra por la tierra, que se sabe potente y hermosa. No te confíes, puedo llegar a ser muy venenosa...
Hoy, también, me gusta..., gustarte.
Sonando: Listen. Talib Kweli.
Me gusta cuando la música lo inunda todo, cuando estoy en medio de la nada, pequeña, flotando, ligera. Y soy una más, sonriendo, bailando, sintiendo como empieza a liberarse el kaos...
Bebo de mi propia eufória, sorbito a sorbito pa no emborrarcharme y perder la conciencia. Al contrario, quiero ser partícipe de cada segundo, de cada ritmo, de cada escalofrío.

Me pierdo entre la gente, respiro, hondo, muy hondo para que hoy él no me duela. No quiero buscarle, no quiero ni pensar que quizá está allí, que me observa. Lucho contra ese pensamiento, me ensucia.
Y la distorsión es tan brutal...
Me gusta cuando me olvido de olvidar. Y todo fluye solo, mágico, hipnótico. Compartiendo bombo y caja, noche, un cielo sobre nuestras cabezas tan inmenso como una sonrisa. Me gusta cuando siento paz y no necesito nada más.
Y simplemente estoy, observo, disfruto. Ahí mismo, sentada al lado de un desconocido... y me rio de la situación, un tanto curiosa, un tanto absurda y precisamente por ello agradable, libre, extraña.
Me gusta cuando me siento astuta, vil serpiente que se arrastra por la tierra, que se sabe potente y hermosa. No te confíes, puedo llegar a ser muy venenosa...
Hoy, también, me gusta..., gustarte.
Sonando: Listen. Talib Kweli.