Maktub
¿...está escrito...?
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"...y entonces fue como si el mundo permaneciese inmóvil porque mi alma se había quedado en silencio".
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Letter...
Aliena mantenía la mirada fija en la pared. Inmóvil, paralizada, conmocionada aún... -no puede ser- se repetía una y otra vez. Esto debe ser una broma pesada. Pero no lo era, era real. Y allí estaba la prueba, entre sus manos...

Nadie manda cartas de amor en el siglo XXI o casi nadie..., y menos él. Él nunca ha escrito una carta, él no habla de amor, él rara vez lo siente, él no puede ser el dueño de esas letras, imposible. Mario sólo sabe quererse a sí mismo, quizá a su familia también. Si, a su familia también. Pero a Aliena no, a Aliena nunca la quiso, no al menos de verdad, no estrujandose el corazón a dos manos.



¿Entonces...? ¿Por qué esa declaración ahora? ¿Por qué una carta..? cuando hablan a menudo por chat, cuando tiene su móvil y puede llamarle o escribirle un mensaje..., ¿y por qué no antes? Han pasado casi tres años..., no tiene sentido.

Vuelve de nuevo la mirada al papel que sostiene en las manos. Sus manos, por instantes, más incrédulas que sus ojos... Y lee, y relee. Se bebe las comas, los puntos, aspira las frases, las huele, las saborea. Y no sabe si lo que le acelera el pulso es una vieja ilusión o la absurdez de la vida a destiempo...

Respira hondo y busca. Busca por todos los rincones de su casa, busca en cada cuaderno donde escribió su nombre, busca aquellas primeras fotos donde sonreían porque no sabían ni podían hacer otra cosa, felizmente obligados. Busca en su almohada por si quedaran restos de su olor, incluso en su piel, por si alguna caricia permaneciera escondida, palpitando en algún recoveco de su cuerpo... pero nada. No hay nada.

Sólo unas descoloridas entradas de cine que no sabe por qué aún guarda en el abonotransporte, o aquel paquete de chicles que compró para él. Amontonadas entre otros papeles, letras y letras que ahora, en este febrero frío, no le provocan otra cosa que una equivocada nostalgia. Antiguas conversaciones, llenas de vida, y hoy, sin embargo, vacías.

Quizá por todo lo que le quiso y las ganas que le puso a esa historia, ahora tras leerle, tras su increíble gesto, busca algo a lo que aferrarse y por un momento quiere volverse loca, contestadle a esa carta, decidle que sigue sintiendo lo mismo y abrazarse a su metro noventa, dejarse ir, volar, por fin. Pero su cuerpo no le responde, está inmóvil y un ruído extraño le despierta de su ensueño...

¿Es su despertador? ¿Estaba soñando? Y una absurda sensación se le prende a la garganta mientras se despereza y piensa que... ha sido real, porque ella ya... no tiene nada para darle y eso hace mucho tiempo que lo sabe.

Sonando: Malia - Little Darling
 
La misma luna...
[Estoy clonada... El blog en yacom llevaba sin funcionar 2 meses y cambié de casa..., pero vuelvo porque no quiero perder muchas cosas de este "hogar". Estaré por ambos blogs... espero. Por eso subo aquí los post del otro. Besos. Siempre.]

Puede que algún día escriba algo interesante...

Una vez en una peli, no recuerdo ahora mismo cual, decían algo así como que puedes escribir un buen libro cuando tienes una buena historia que contar. Yo no tengo ninguna especialmente buena o quizá si... pero al menos sé que tengo muchas pequeñas historias que merecen ser contadas, aunque sólo sea para leerlas yo, porque qué es de unas letras sin su punto de megalomanía...

No sé vivir sin escribir, sin leer, sin cantar, sin mi música..., no sé vivir sin mi familia, sin mis amigos, sin hacer locuras de vez en cuando... No sé levantarme cada día sin tener por lo menos una ilusión que me mueva, por insignificante que sea.



A mis 27 recién estrenados me sigo empeñando en ver el mundo a mi manera, aunque sepa que es todo lo contrario. Y es que ya no importa qué es sueño o qué es realidad, sólo importa que en el momento necesario seas capaz de distinguir ambas cosas...

Vengo de otro sitio, de otro blog que se ha empeñado en no funcionar. Dejo allí mil momentos que no puedo traer aquí, pero que intentaré colar de vez en cuando, a modo de homenaje, para seguir alimentando mi recuerdo y la sed de vida...

Quiero vivir tantas cosas, contar tantas cosas que a veces parezco mi ahijada con 6 años en frente de una hoja en blanco pidiendo sus deseos a los Reyes Magos. Quiero hacer y disfrutar tantas cosas que antes debería organizarme por prioridades pero nunca lo hago. Ahora ya sé que puertas merece la pena abrir, ahora sé de la copa que puedo beber... y aún así envenenarse a ratos sigue siendo un placer. Y no pienso privarme ni de uno sólo...

Casi 4 años publicando post y este, de repente, parece el primero. Puedo sentir hasta algo parecido a nervios en el estómago y con todo y eso, mis pequeños dedos siguen tecleando sin parar. Y ya está... por terminado lo doy. Ahora quiero respirar hondo, darle a publicar, sonreir... Apagar el portatil, levantarme de este sofá, coger mi guitarra y seguir practicando que estas letras ya nacen solas, salen solas, pero arrancarle las notas a ella aún me cuesta mucho trabajo y ya me está llamando...

Termino, (o mejor dicho empiezo, porque esto de estrenar blog es como estrenar un conjunto de lencería nuevo, aunque nadie te lo vea tu saldrás a la calle sintiéndote sexy igualmente, aunque no me lea nadie, mi sonrisa hoy tiene otro sabor), con un texto de Murakami, una auténtica delicia y es que tiene toda la razón, podrá pasar mucho tiempo, podrán existir las distancias, caminos opuestos, otras vidas, otros besos pero no olvidemos que siempre, siempre, siempre, "miramos la misma luna del mismo mundo".

"...me asomo, alzo los ojos hacía un cielo todavía oscuro. En él, no hay duda, flota una media luna de tonos enmohecidos. Con eso basta. Estamos mirando la misma luna del mismo mundo..."

Spunik, mi amor.
Murakami.


Sonando: Suburn by Muse