Exxxcesiva...

Soy una yonki de las emociones fuertes.
Excesiva en el amor, excesiva en el sexo.
Excesiva en tu cama, excesiva en tu mente.
El mundo y yo somos puro exceso.
Sentir como tus labios rompen todo mi cuerpo...
Y vivir la vida hasta el final, y romper la vida hasta el final...
Contigo.
Exceso, es mi droga favorita.
Un mail. De Madrid a Edimburgo...
No están siendo buenos tiempos, tampoco es que esté en mi peor momento, porque esos ya pasaron, arrasando con todo quizá, pero ahora poco importa, no vale la pena lamentarse, aún así no termino de levantar cabeza... Este fin de semana ha sido otro de esos surrealistas que de vez en cuando me sorprenden, me hieren y me dejan un sabor amargo en la boca... Demasiada mierda encima, demasiadas cosas injustas que hacen que el camino se haga más cuesta arriba.
Pero esta vez mi alma se revela contra todo y contra todos. Esta vez no dejé que la tristeza se instalara en mis ojos, le dí un billete de ida y espero que jamás encuentre el camino de vuelta. No voy a dejar que nadie me apague Jorge, ni si en mi mano está, dejaré jamás que nadie te apague a ti.
Ayer la oscuridad se fue desvaneciendo, mi actitud ayudó mucho a ello. Un concierto de una cantautora madrileña, íntimo, cálido. Después una mesa llena de copas, ceniza, folletos de conciertos y conversación con cantautores reconocidos. Invitaciones para ir a verles, risas y música, mucha música. Mi oxígeno.

He dormido apenas tres horas y vuelta al curro. Llego medio sobada aún, enciendo la pantalla del pc y te encuentro. Te encuentro como nunca antes, tan sincero, tan puro, tan desnudo... Y me llegas, me alcanzas y ya soy tuya, como siempre lo fuí, porque una parte de mi ya te pertenece, te la regalo..., como decía aquella canción de Baute que te gustaba, jejeje, "te regalo mi orden, mi desorden..."
Te imagino detrás de esa pantalla, en esa habitación desordenada, llena de fotos, de recuerdos, con el cristal de la ventana empañado, y el frío amenazando detrás de él. Puedo olerte desde aquí, si, me huele a nostálgia, tus manos están llenas de ella, al igual que tus ojos lo estaban aquella noche en la que mientras cenábamos, hablabas de tu familia, de tu padre, de tus ganas de escribir... Y un rato más tarde en el bar, con un sabor más agrio en los labios, hablabas de un corazón roto, hecho pedazos y tu mirada se perdía tan, tan lejos..., allí donde nadie jamás podrá llegar, porque ese lugar sólo te pertenece a ti y sin embargo, quisiste hacerme partícipe de que existía, cosa que te agradeceré siempre.
Llámame retorcida pero me encantó acercarme a tu dolor, me encantó la desnudez de tus palabras y ver que al fin y al cabo todos somos humanos, y lloramos, reímos, sufrimos, nos perdemos y volvemos a encontrarnos cuando pensamos que ya está todo perdido.
El viaje a Edimburgo fue un auténtico placer, un huracán de paz, y un bálsamo para mis heridas. Tus besos, tu compañía, tus risas y tu inherente alegría fueron el mejor regalo. Gracias por todo de nuevo. Ese viaje ya es un tesoro más que guardo en el recuerdo, un gran tesoro, al igual que nuestra amistad, nuestra complicidad y las ganas perennes de hacerte el amor siempre, a cualquier hora, cualquier día y en cualquier sitio.
Son las cuatro de la tarde, la redacción sigue llena de gente, cada cual en su mundo, escondidos tras el ordenador, con los cascos puestos, y yo deseando salir de aquí, escapar por fin. Tengo cinco días de vacaciones, me voy al pueblo, a ver a mi familia, a comprarme el coche!!, a perder de vista esta ciudad y los vaivenes a los que últimamente me somete, a respirar aire fresco y volver llena de energía.
Te escribo porque no tengo otra cosa mejor que hacer. Te escribo porque ese mail y lo que escribiste en el msn merece una contestación, aunque cuántas veces te escribí yo sin recibir nada a cambio..., muchas quizá. Pero es igual, no te lo reprocho, hay que hacé lo que a uno le nace, dicen... y así las cosas son más auténticas. Anoche no sé que te llevó a escribir pero me alegro de que lo hicieras.
Me gustaría contestarte a tantas cosas que pones, pero..., no es necesario. Siempre he sido muy transparente a tus ojos, ya sabes todo lo que siento y lo que pienso, o al menos eso creo. Ahora tengo que dejarte, porque me toca terminar una cosa antes de salir.
En quince días estás en Madrid, riquísimo! Y esta vez tendrás tiempo para estar en casa, con tu gente, para salir con tus amigos, para pasear sólo por esta ciudad que es tu ciudad y te extraña, y para compartir algún rato con la enrea, que por supuesto, también te echa de menos...
Un besazo. Nos vemos pronto.
Pero esta vez mi alma se revela contra todo y contra todos. Esta vez no dejé que la tristeza se instalara en mis ojos, le dí un billete de ida y espero que jamás encuentre el camino de vuelta. No voy a dejar que nadie me apague Jorge, ni si en mi mano está, dejaré jamás que nadie te apague a ti.
Ayer la oscuridad se fue desvaneciendo, mi actitud ayudó mucho a ello. Un concierto de una cantautora madrileña, íntimo, cálido. Después una mesa llena de copas, ceniza, folletos de conciertos y conversación con cantautores reconocidos. Invitaciones para ir a verles, risas y música, mucha música. Mi oxígeno.

He dormido apenas tres horas y vuelta al curro. Llego medio sobada aún, enciendo la pantalla del pc y te encuentro. Te encuentro como nunca antes, tan sincero, tan puro, tan desnudo... Y me llegas, me alcanzas y ya soy tuya, como siempre lo fuí, porque una parte de mi ya te pertenece, te la regalo..., como decía aquella canción de Baute que te gustaba, jejeje, "te regalo mi orden, mi desorden..."
Te imagino detrás de esa pantalla, en esa habitación desordenada, llena de fotos, de recuerdos, con el cristal de la ventana empañado, y el frío amenazando detrás de él. Puedo olerte desde aquí, si, me huele a nostálgia, tus manos están llenas de ella, al igual que tus ojos lo estaban aquella noche en la que mientras cenábamos, hablabas de tu familia, de tu padre, de tus ganas de escribir... Y un rato más tarde en el bar, con un sabor más agrio en los labios, hablabas de un corazón roto, hecho pedazos y tu mirada se perdía tan, tan lejos..., allí donde nadie jamás podrá llegar, porque ese lugar sólo te pertenece a ti y sin embargo, quisiste hacerme partícipe de que existía, cosa que te agradeceré siempre.
Llámame retorcida pero me encantó acercarme a tu dolor, me encantó la desnudez de tus palabras y ver que al fin y al cabo todos somos humanos, y lloramos, reímos, sufrimos, nos perdemos y volvemos a encontrarnos cuando pensamos que ya está todo perdido.
El viaje a Edimburgo fue un auténtico placer, un huracán de paz, y un bálsamo para mis heridas. Tus besos, tu compañía, tus risas y tu inherente alegría fueron el mejor regalo. Gracias por todo de nuevo. Ese viaje ya es un tesoro más que guardo en el recuerdo, un gran tesoro, al igual que nuestra amistad, nuestra complicidad y las ganas perennes de hacerte el amor siempre, a cualquier hora, cualquier día y en cualquier sitio.
Son las cuatro de la tarde, la redacción sigue llena de gente, cada cual en su mundo, escondidos tras el ordenador, con los cascos puestos, y yo deseando salir de aquí, escapar por fin. Tengo cinco días de vacaciones, me voy al pueblo, a ver a mi familia, a comprarme el coche!!, a perder de vista esta ciudad y los vaivenes a los que últimamente me somete, a respirar aire fresco y volver llena de energía.
Te escribo porque no tengo otra cosa mejor que hacer. Te escribo porque ese mail y lo que escribiste en el msn merece una contestación, aunque cuántas veces te escribí yo sin recibir nada a cambio..., muchas quizá. Pero es igual, no te lo reprocho, hay que hacé lo que a uno le nace, dicen... y así las cosas son más auténticas. Anoche no sé que te llevó a escribir pero me alegro de que lo hicieras.
Me gustaría contestarte a tantas cosas que pones, pero..., no es necesario. Siempre he sido muy transparente a tus ojos, ya sabes todo lo que siento y lo que pienso, o al menos eso creo. Ahora tengo que dejarte, porque me toca terminar una cosa antes de salir.
En quince días estás en Madrid, riquísimo! Y esta vez tendrás tiempo para estar en casa, con tu gente, para salir con tus amigos, para pasear sólo por esta ciudad que es tu ciudad y te extraña, y para compartir algún rato con la enrea, que por supuesto, también te echa de menos...
Un besazo. Nos vemos pronto.