NOTAS DE PRENSA
LA NUEVA ESPAÑA. Cronica de Lucia Naveros
EL COMERCIO Por I.G.
LA VOZ DE ASTURIAS por Nidia Fernández
"COMO SACAR PROVECHO DE LOS ENEMIGOS" de PLUTARCO

Los cambios de un adulador, como los de un pulpo, los podría descubrir uno, si se percata de que, muchas veces, él mismo cambia y desaprueba la vida que antes alababa, y es atraido de repente hacia acciones, conductas y palabras con las que se disgustaba, como si le agradaran. Así pues, se verá que él no es, en modo alguno, seguro, ni personal, y que ni ama, ni odia, ni se alegra, ni se entristece con sus propias emociones, sino que, como un espejo, recibe las imágenes de las emociones, vidas y movimientos ajenos. Es, por tanto, como aquella clase de hombres que, si vituperas a uno de sus amigos delante de él, dirá: "tardíamente has descubierto al hombre; pues a mí hace ya tiempo que no me gustaba"; pero si en otra ocasión, cambiando de opinión lo alabas, ¡por Zeus!, dirá que se alegra de ello y que te lo agradece en nombre del mismo y que confía en él; mas si dices que tienes que tomar otro género de vida, por ejemplo, cambiando de la actividad política al retraimiento y a la tranquilidad, dirá: "hace tiempo, en verdad, que nos hubiera convenido habernos apartado de los tumultos y envidia"; y, de nuevo, si parece que te lanzas a la vida activa y a la oratoria, dará voces diciendo: "piensas cosas dignas de ti, la inactividad ciertamente es algo agradable, pero obscura y vulgar". Entonces es necesario decir, enseguida, a tal persona:
Extranjero, me pareces ahora distinto del que eras antes,
NO NECESITO UN AMIGO QUE SE CAMBIE Y ASIENTE CONMIGO (PUES MI SOMBRA HACE MEJOR ESAS COSAS), SINO QUE DIGA LA VERDAD CONMIGO Y QUE ME AYUDE A DECIDIR.
EL COMERCIO Por I.G.
LA VOZ DE ASTURIAS por Nidia Fernández
"COMO SACAR PROVECHO DE LOS ENEMIGOS" de PLUTARCO

Los cambios de un adulador, como los de un pulpo, los podría descubrir uno, si se percata de que, muchas veces, él mismo cambia y desaprueba la vida que antes alababa, y es atraido de repente hacia acciones, conductas y palabras con las que se disgustaba, como si le agradaran. Así pues, se verá que él no es, en modo alguno, seguro, ni personal, y que ni ama, ni odia, ni se alegra, ni se entristece con sus propias emociones, sino que, como un espejo, recibe las imágenes de las emociones, vidas y movimientos ajenos. Es, por tanto, como aquella clase de hombres que, si vituperas a uno de sus amigos delante de él, dirá: "tardíamente has descubierto al hombre; pues a mí hace ya tiempo que no me gustaba"; pero si en otra ocasión, cambiando de opinión lo alabas, ¡por Zeus!, dirá que se alegra de ello y que te lo agradece en nombre del mismo y que confía en él; mas si dices que tienes que tomar otro género de vida, por ejemplo, cambiando de la actividad política al retraimiento y a la tranquilidad, dirá: "hace tiempo, en verdad, que nos hubiera convenido habernos apartado de los tumultos y envidia"; y, de nuevo, si parece que te lanzas a la vida activa y a la oratoria, dará voces diciendo: "piensas cosas dignas de ti, la inactividad ciertamente es algo agradable, pero obscura y vulgar". Entonces es necesario decir, enseguida, a tal persona:
Extranjero, me pareces ahora distinto del que eras antes,
NO NECESITO UN AMIGO QUE SE CAMBIE Y ASIENTE CONMIGO (PUES MI SOMBRA HACE MEJOR ESAS COSAS), SINO QUE DIGA LA VERDAD CONMIGO Y QUE ME AYUDE A DECIDIR.
Comentario:
"Si te conviertes en el espejo de los príncipes,cuando no das la imagen que quieren recibir rompen el espejo"
Para aplicar en la política doméstica. Para la alta política es tarde
Para aplicar en la política doméstica. Para la alta política es tarde





