BROCEADO SEGURO Y DE CALIDAD
Cada vez que se acerca el verano nos entran las prisas por lucir un espléndido bronceado, sobre todo si nos vamos de vacaciones. Muchas veces el ansia por adquirir el tono deseado en el menor tiempo posible nos lleva a desobedecer las indicaciones de los especialistas. Esto nos puede acarrear más de un disgusto a posteriori.

La piel contiene una cantidad de melanina determinada. Si la gastamos sin control se acaba y nuestra piel queda indefensa ante los rayos del sol. Podemos pagar un mal uso de nuestra melanina con arrugas, envejecimiento prematuro, lunares y manchas en la piel, e incluso cáncer.
El daño depende de 2 factores principales que son el grado de radiación solar y la piel que recibe la radiación.No te asustes, no es algo definitivo. La piel puede recuperarse con unos cuidados básicos como hidratar la piel, broncearse con protección y de manera gradual y periodos de descanso solar.
La luz del sol es necesaria y recomendable, siempre que se use adecuadamente. Todas las personas tienen la misma cantidad de melanina, pero la calidad es diferente. La gente rubia y pelirroja tiene una melanina muy débil que apenas les protege. En cambio, las personas morenas suelen tener la melanina más oscura y, por tanto, más eficaz como filtro.
FILTROS SOLARES:
No todos los filtros son iguales. Los hay físicos, que actúan como pantalla y no causan alergias. En los bronceadores con protección muy alta pueden ser totalmente opacos. También hay filtros químicos. Son los que absorben la luz solar impidiendo que los rayos ultravioleta alcancen la piel. Casi todas las cremas solares contienen una mezcla de ambos tipos.
Los filtros de protección UVB protegen contra las “quemaduras”. Este tipo de radiación varía en función de la hora del día, la estación del año, la altitud, el viento, la capa de ozono, etc. Todos estos factores no son controlables y por lo tanto implican el estar protegido la mayor parte del tiempo que uno se exponga al sol. Debemos recordar que las superficies reflectantes como el mar, la arena y la nieve pueden producir el reflejo de la luz solar y mantener o aumentar los daños de ésta.
Los filtros de protección UVA cada vez son más comunes. Los rayos UVA son constantes durante todo el año y con todo tipo de climas. Atraviesan los cristales y son los responsables de la degradación del colágeno y la elastina de la piel.Por último existen filtros que protegen tanto de los rayos UVB como de los rayos UVA. Son los denominados “de amplio espectro”.
El tono de piel también influye en la capacidad de resistencia al sol. Las pieles oscuras no están libres del daño solar, aunque son evidentemente menos susceptibles que las pieles claras. La ropa y las gorras pueden proteger parcialmente del daño solar. Las gafas de sol protegen según su lente; mucha gente piensa que las más oscuras protegen mejor, pero depende de su protección UVB.
UN BUEN FACTOR DE PROTECCION:
El factor de protección solar (o SPF por sun protection factor) indica la protección que da un bronceador o bloqueador solar. El número indica el tiempo que protege tu piel sin quemarse, es decir, que si multiplicas el tiempo que normalmente tarda la piel en quemarse por el SPF el resultado es el tiempo que te protege de una quemadura de la piel. Por ejemplo si tu piel tarda en quemarse 20min un SPF de 2 te daría 40min (20x 2) mientras que uno con SPF 30 te dará 600min (20x30). Recuerda que en el tiempo de exposición al sol también influyen otros elementos como el tono de piel y la cantidad de radiación UV en un momento dado.
Los dermatólogos recomiendan un factor 15 como mínimo. Los factores entre 2 y 12 son demasiado débiles. De 12 a 30 ofrecen una protección moderada. Y de 30 en adelante, la protección es total.
La última novedad en cremas solares son las que incluyen activos adelgazantes y reafirmantes. Por ejemplo Sunfitness Gel Frescor de Biotherm, que favorece la eliminación de líquidos y ayuda a combatir la celulitis y la hinchazón. También hay cremas que incluyen extracto de plancton para ahuyentar las medusas (de Isdin) y otras que potencian el bronceado como Fast Tan Optimizar de Lancaster.
En cuanto a las texturas, también podemos encontrar multitud de formatos. Los bronceadores en Spray tienen una textura ultra líquida, parecida al agua. La Leche en Spray combina las cremosidad de las leches con la ligereza del agua. Con este tipo de protectores es fácil dejar zonas desprotegidas.
El Aceite no suele tener factores de protección muy altos. Es ideal para pieles que ya están bronceadas, ya que proporciona un brillo muy estético. La Espuma es ligera y refrescante. Es suave como una crema pero mucho más fácil de aplicar.
Las Cremas y Leches ofrecen altos niveles de protección, además de hidratar la piel. Como novedad tenemos los bronceadores en Stick y en Gel. Los primeros pueden ofrecer una gran protección y son ideales para zonas pequeñas como el contorno de ojos y para cubrir cicatrices. En el caso de los geles, están indicados para personas con piel grasa, ya que tienen texturas más ricas en agua y menos pegajosas que las cremas.
Conviene tener una crema protectora especialmente potente para la cara, el escote y las manos. La piel de estas zonas está expuesta al sol durante todo el año y por lo tanto es la parte más fotoenvejecida. La piel del contorno de ojos y los labios es más fina y sensible que la del resto del cuerpo. Por eso ambas requieren protección específica.
Las personas de piel grasa no deben abusar del sol. Lo recomendable son exposiciones cortas en horas de baja intensidad y siempre bajo el consentimiento de un dermatólogo. Existen protectores “oil free” para ayudar a mantener el equilibrio graso de la piel.
En verano es recomendable aumentar la ingesta de líquidos. No tiene por que ser sólo en forma de bebida. Existen alimentos muy ricos en agua como el melón, los espárragos, la piña, la sandía, la lechuga, el tomate, etc. Si además quieres potenciar tu bronceado a partir de la dieta, debes tomas alimentos ricos en betacaroteno, es decir, frutas y hortalizas de color naranja como la zanahoria.

ALGUNAS RECOMENDACIONES:
• Evita la exposición a los rayos solares entre las 10 y las 15 h, ya que son las horas de mayor agresividad solar.
• El bronceador debe aplicarse al menos 20 minutos antes de la exposición al sol. De esta manera habrá tiempo para que la piel lo absorba y haga efecto.
• LA eficacia de dos factores de protección diferentes aplicados juntos no es la suma de ambos. La protección obtenida será la del factor más alto.
• La luz degrada los filtros, por lo que se aconseja reaplicar el bronceador cada 2 horas. Después de una chapuzón largo y de secarte con la toalla es imprescindible que vuelvas a darte crema, aunque sea resistente al agua
• Nunca uses limón, aceite, refrescos o cerveza como bronceadores ya no ofrecen protección y pueden incrementan el daño solar de forma desproporcionada.
• Antes de tumbarte al sol, dúchate con agua dulce. Las gotas de agua de mar actúan como pequeñas lupas y pueden provocar unas quemaduras importantes sobre tu piel.
• Si quieres que tu color dure más, lávate la cara con una infusión de té bien fuerte. El té es un producto astringente, así que no olvides ponerte después crema hidratante.
• Algunas manchas solares mejoran si te pasas a diario un algodón fino empapado en infusión de perejil o zumo de limón.
• Adquirir un bonito bronceado es fácil si empiezas a tomar un mes antes de tus vacaciones un zumo de zanahorias diario. Tómate otro justo antes de bajar a la playa. Unos 10 días antes de exponerte al sol hazte un peeling corporal, para que las células muertas no impidan que penetre el sol.
• Para un bronceado aún más intenso, aplícate un bronceador sin sol después de la ducha.
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Comentario:
Pensaba que me había impactao el bebé gordinflón dando vueltos. Pero es que no había llegado a lo de la cerveza como bronceador...





