Corte de mangas
Hace calor...mucho calor ya.
¿Manga corta o larga?...nadie sabe qué ponerse...hasta el 40 de Mayo...ya se sabe.
Me lo quito y me lo pongo según sudo...es así...uno no sabe si airear el sudor para que se seque poco a poco sin hacernos daño o por el contrario eso será lo que haga que el cambio nos haga resfriarnos.
Cada vez que hay un cambio de temperatura pienso en todo lo que decimos y oímos decir con respecto a desear la llegada de la estación del año en la que no nos encontramos.
Me gustaría que la temperatura en esta ciudad estuviera en un término medio. Ni frío ni calor.
El planeta se va a la mierda y nosotros seguimos a lo nuestro.
Voy por la calle y hace calor, entro en un establecimiento y me congelo, y si entro seguidamente al metro y me meto en un vagón me dan ganas de gritar: "¿Puedo morirme aquí mismo? ¿Les importa? "
Quepo tumbado
Hoy he despertado con una pereza especial..de esas que te hacen no querer salir de casa...de las que te hacen desayunar dos veces (o tres) y quedarte todavía más débil que antes...de las que invitan a contemplar los programas de televisión de la hora de la comida y los de después con el mando en la mano y bajando el volumen poquito a poco hasta quedarte dormido...
Tengo un sillón en casa de esos en los que cabes tumbado y es alucinante sentir como te va atrapando poco a poco hasta dejarte sin fuerzas. La luz que entra por las ventanas proporciona el justo calor que se necesita para establecer una temperatura corporal que te hace caer rendido...como a otro ritmo cardiaco...
A mí me pasa que si duermo poquito pero profundamente, es suficiente para no necesitar más...en cambio, si me quedo dormido mucho tiempo (incluso horas) me despierto con un cabreo enorme que me hace no emitir ningún sonido hasta que la noche no tiene ni la más mínima luz de las que tuvo el día...
Cinco minutitos más...
Me ataca cuando menos lo espero, de repente, y se me clava en el cerebro un sonido casi imperceptible antes de su sonido más elevado.
Entre el calor y el sudor me despierto pensando que el día empieza antes de que yo sea consciente de que ayer terminó.
Soy de los que se ponen la alarma para ir parándola de cinco minutos en cinco minutos...lo peor de todo es que a menudo esas paradas tan intermitentes se convierten en media hora, y es por eso por lo que muchas veces mi gesto inicial es de cabreo contenido.
A veces pienso que me gusta sufrir antes de enfrentarme a un nuevo día.
Cada mañana esa idea se me borra antes de salir por la puerta de casa, sobretodo si antes de marchar tengo la oportunidad de darte un beso y un abrazo para que la energía que provoca esto me dé las fuerzas suficientes como para enfrentarme a esta ciudad tan llena de gente que sentimos sobrar...(dos rayos de sol y la gente en el metro ya desprende desde bien temprano el olor que escondían debajo de sus abrigos...).
La vida es fácil contigo y siempre que giro la llave para cerrar la puerta no puedo evitar querer regresar y que el tiempo corra para dar el mismo giro pero a la inversa.
"...la casa todavía huele a la cena y yo sigo cerrando la bolsa de basura para llevarme conmigo todo lo que se puede desechar..."
A ver si te rima
"...y si no sé como se toca, aprendo en dos días, te escribo una canción y te llevo de la mano a mi mentira para que ambos nos sintamos un poco mejor antes de saber como somos..."
No me gustan los poetas ocasionales...los que se inventan las frases con las que llevarse a la cama a quien con facilidad se desnuda.
A menudo despiertan con la sensación de no haber conseguido nada, y junto a ellos la cara opuesta (todavía más) con la cabeza apoyada en la misma almohada de una cama de un hostal barato del barrio de las letras por donde habrán pasado las peores intenciones y los más nefastos revolcones...
Acumulando en su haber las correspondientes y numerosas relaciones esporádicas son conscientes de no tener en mente más vacío que cualquiera.
Se escudan detrás de su instrumento para una conquista absurda sabiendo que, de no ser por ello, pasarían mucho más desapercibidos que cualquier borracho de los que se adueñan de la pista de baile de cualquier garito en los que esta pista no existe pero ellos inventan (de estos que llevan un lado de la camisa por fuera y otro metido por dentro del pantalón). En muchos casos, el aspecto de estos "poetillas" no se aleja demasiado del que hablaba, y esa forma compulsiva de probar sustancias tampoco. Rebotan y rebotan hasta que alguien les hace caso y ahí es donde despliegan sus maneras de igual forma que la última vez que funcionó.
También me gustan mucho los que escriben por las noches, los que hablan de la carretera y tus pasos, de los escritores y artistas que tanto gusta a la minoría y que se alimentan de la cloaca cultural desconocida, del amor que te profesan, del que no te corresponde pero yo interpreto porque el viernes me viene mejor pensarlo así que analizarlo, los que hablan de lo intensas que son sus vidas, los que hacen ver al mundo que tu manera de ver las cosas es incorrecta y siempre serás un imbécil en busca de tu propia búsqueda...
No me gustan los poetas ocasionales...los que se inventan las frases con las que llevarse a la cama a quien con facilidad se desnuda.
A menudo despiertan con la sensación de no haber conseguido nada, y junto a ellos la cara opuesta (todavía más) con la cabeza apoyada en la misma almohada de una cama de un hostal barato del barrio de las letras por donde habrán pasado las peores intenciones y los más nefastos revolcones...
Acumulando en su haber las correspondientes y numerosas relaciones esporádicas son conscientes de no tener en mente más vacío que cualquiera.
Se escudan detrás de su instrumento para una conquista absurda sabiendo que, de no ser por ello, pasarían mucho más desapercibidos que cualquier borracho de los que se adueñan de la pista de baile de cualquier garito en los que esta pista no existe pero ellos inventan (de estos que llevan un lado de la camisa por fuera y otro metido por dentro del pantalón). En muchos casos, el aspecto de estos "poetillas" no se aleja demasiado del que hablaba, y esa forma compulsiva de probar sustancias tampoco. Rebotan y rebotan hasta que alguien les hace caso y ahí es donde despliegan sus maneras de igual forma que la última vez que funcionó.
También me gustan mucho los que escriben por las noches, los que hablan de la carretera y tus pasos, de los escritores y artistas que tanto gusta a la minoría y que se alimentan de la cloaca cultural desconocida, del amor que te profesan, del que no te corresponde pero yo interpreto porque el viernes me viene mejor pensarlo así que analizarlo, los que hablan de lo intensas que son sus vidas, los que hacen ver al mundo que tu manera de ver las cosas es incorrecta y siempre serás un imbécil en busca de tu propia búsqueda...
Los anzuelos de Anabel
...los anzuelos de Anabel son complejos...ella los lanza pero nunca los recoge...se enganchan muy dentro y me mueven las tripas y hasta el alma...me deja morir por ver si le dedico mi última respiración...y es mi último aliento el que tengo por ella (bueno, el último y casi todos), y ella lo sabe...por eso no saca a la superficie todo lo mío...porque ya sabe que le pertenece... y no es solamente que le pertenezca... a veces pienso en que todo lo hago por tener su consentimiento y su aprobación... pero ¿como hacérselo saber si sus armas me han desgarrado ya hasta las ganas?...creo que dentro de mí hay otro "yo" que esta dispuesto a salir corriendo antes de que tu otro "tú" vea cuanto me hierven por dentro las ganas de pasar el resto de mi vida bajo las mismas sabanas...
"...llenas mi casa de cuadros para minar mi conciencia e introducirme en tu mundo poco a poco...en alguna ocasión tus ojos contemplaron lo que hoy yo admiro..."
A ratos...
No por dejar de escribir aquí he dejado de pensar.
Quizá sea la velocidad de pensamiento la que haya impedido una constancia...o es probable que por tenerlo tan claro haya olvidado lo distinto que es verlo todo plasmado en frases.
Siempre hay preferencias a la hora de hacer las cosas, y tengo intención de marcarme unas pautas para llevarlo todo al día (aunque va a resultar muy difícil...)
No obstante (y sin ser obstinado) espero ser menos intermitente dedicando unos minutos a leer y reír, a escribir y pensar, ya que me lo paso muy bien siendo un espía reconocido pero con más mala leche que vergüenza...





