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vivencias de una extraterrestre
Cosas que me pasan en el más allá y en el más acá.
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Soy dispersa por naturaleza, me gusta tanto evadirme, que casi no termino la EGB. Lo que no le pasa a nadie, me pasa a mí. En mi vida lo poco frecuente, es lo probable.
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Mi viaje a Santiago
Esta semana pasada estuve en Santiago, disfrutando unos días de asueto y recuperándome de mi crisis pulmonar vírica- infecciosa. Aunque estuve a punto de recaer en el viaje de ida. ¡Qué cruz!. Ver para creer.

Yo que soy un poco extraterrestre a la par que ingenua decidí hacer el viaje en bus, teniendo un coche en buenas condiciones. Es que conducir en viajes largo sola me aburre y me da pereza, necesito un chofer que me lleva y me traiga o me de conversación en el trayecto, a poder ser estoy interesada en un rapaz joven y bien pareciu de unos 30 años.
Pues el viaje en cuestión fue todo un calvario, tardamos más de 5 horas en recorrer algo más de 300 Km. Juro que fui en bus, no penséis que hice el viaje en un carruaje victoriano del siglo XIX, aunque por el tiempo invertido da que pensar.
¿Es posible emplear tantas horas en una distancia tan corta? La respuesta es Si. Paramos en todo los pueblo de la cordillera cantábrica, esto si que fue una gira y no la de los Rolling Stones.
Un consejo os doy, si alguien pretende viajar desde Asturias hasta Galicia es mejor ir andando, el cansancio es el mismo, es más económico y el medioambiente os lo agradecerá. Galicia existe, la autovía no.

Como parte positiva del viaje, destacar el fomento de la creatividad - este post lo escribí en el bus- .
Refuerza la constancia y la memoria: me leí los 68 temas de la oposición y los resumí todos.
Desarrolla lazos de unión y amistad con tu compañera de asiento. Como me miraba raro, (porque yo estaba escribiendo en mi libreta sin luz) le expliqué que era escritora de reconocido prestigio de un blog con una audiencia del 1%. Y me miró más raro aún.

Finalmente el autobús hace la entrada triunfal en la ciudad y toma posesión en la estación 5 horas y 40 minutos después con una equivalencia de 8,7 en la escala Richter y 29 puntos sobre 30 en mi área cerebral de la impaciencia.
Cuando me bajo y piso tierra firme (la sensación es indescriptible) se me ha olvidado a que venía...así a ver a mi compañera de fatigas Lucrecia, la cual me deja tirada en la estación en plena noche cerrado y con lluvia. Después de llamarla la convenzo para que salga en mi búsqueda y nos reencontramos a medio camino.

Mi misión en Santiago fue principalmente el realizar un safari fotográfico con mi súper nueva y reluciente cámara digital chachi piruli. De la cual quiero dejar constancia en este blog aprovechando que ya sé (o creo) saber subir y bajar fotos según la posición en la que nos encontremos mirando.
A parte del safarí me dediqué a comer, entre otras cosas pulpo, empanada, ortigas y descansar. Como daño colateral destacar el haberme quemado con el sol, la nariz y parte de un moflete.

A la vuelta, otra vez autobús, me tocó de compañero un tipo apestoso, desprendía un olor tipo mofeta preocupante, me amenizó todo el viaje con cánticos populares militares, éste fue de los que quedó traumatizado durante el servicio a la patria.
Mi cocacola fue la segunda habitante de la casa nominada, me dio el viaje; se resistió varias veces a quedarse quieta en el reposanosequé del asiento y en uno de los varios actos de desprecio con los que me amenizó durante el trayecto, se precipitó al vacío rodando de un extremo a otro del bus, para sorpresa de la tripulación que afirmaban en voz bajita y con risas ver un refresco corriendo por el pasillo central y era cierto. En un despiste y aprovechando su paso cercano a mi asiento, recuperé el bote y lo guardé directamente en el bolso para evitar más situaciones bochornosas.
....
Este post no tiene final por falta de ideas y de tiempo. Me reclaman en la nave nodriza.

 
Efectos secundarios

Esta semana pasada estuve enferma, primero me tocó infección de garganta y después la gripe. Pal’ médico que fui corriendo a por un diagnóstico, la receta, la baja....
La buena señora me manda un antibiótico un antiflamatorio y un expectorante.
Como buen hipocondríaca que soy, antes de tomarme nada, me leo el prospecto enterito con especial atención a los efectos secundarios y el apartado sobredosis (mis favoritos).
Desde aquí hago un llamamiento a las personas encargadas de hacer esos papelitos:
¿No podrían hacer dos tipos de hoja informativa? Para los y para los NO hipocondríacos.
Me pongo a leer y me encuentro en el apartado de los efectos secundarios la siguiente lista negra:

Podrían aparecer cualquiera de los siguientes efectos adversos:

Nauseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal.
Debido a reacciones alérgicas: edema de laringe, alteraciones del función del hígado.
Trombocitopenia (disminución de plaquetas).
Reacciones de agresividad, nerviosismo agitación, ansiedad, mareo/vértigo. (Esto ya lo tengo !! Y sin empezar a tomarlo).
Convulsiones, dolor de cabeza, somnolencia o hiperactividad.
Alteración de la audición y del gusto.
Alteraciones cardiacas (ESTE DOLOR EN EL PECHO es ya el infarto fulminante?)
Trastornos digestivos , llegando a causar de forma excepcional deshidratación.
Dolor de las articulaciones.
Infección vaginal (¿¡¡??)
Infección por hongos, cansancio, sensación de hormigueo y reacciones de tipo alérgico...

¡Esto si que son extras y no los que te venden con el coche!

Si se observa cualquiera otra reacción no descrita en el prospecto consulte con su médico.¿Pero es posible que me pueda pasar algo más??

No es por nada pero así leído más bien parecen efectos especiales que otra cosa. Como enlaces la gripe con alguno de estos síntomas colaterales, te dan la incapacidad permanente en el trabajo, sin pensárselo dos veces.
Y yo me pregunto ¿no se fabrica algún medicamento que contrarreste los efectos secundarios de los medicamentos que tienen tantos efectos secundarios?
Yo solo quería algo para la fiebre y el dolor...

Cuando termino de leerlo estoy peor, tengo sudores fríos, mareos.. y sin empezar el tratamiento, ¿qué será de mí cuando empiece a medicarme?
No sé si prefiero seguir con 39 de fiebre a pelo, o probar a meter estás pastillas en el cuerpo y que Dios reparta suerte.
Me da vueltas la cabeza, la aprensión empieza a nublarme la vista.¿Qué hacer con tantos síntomas?
...
Ante la imposibilidad de dejar de pensar en ellos. Se me ocurren varias opciones pedagógicas para distraer a mi mente:

Ordenar alfabéticamente los diferentes síntomas.
Elegir de toda la lista los 3 con los que te quedaría. Justifícalo.
Hacer una sopa de letras.
Describir brevemente cada efecto secundario y poner un ejemplo.
Dibujar y colorear cada síntoma según tu propia visión del mundo.
Dar una ponencia sobre los medicamentos que te has tomado y sus reacciones adversas.

...Y paso una tarde de los más divertida.

¡Qué una no puede estar con este sin vivir!

Una semana después, puedo decir abiertamente que ya me encuentro mucho mejor y he sobrevivido a la medicación masiva y sus efectos... o eso creo.
 
El viaje a Lisboa: 4º Parte


Un poco de todo

El tercer día fuimos a la Expo, nos subimos a todos los cachivaches posibles (funiculares, miradores..) yo que odio las alturas me lo pasé de miedo, nunca mejor dicho.
Atravesamos la ciudad en metro. Estuve a punto de desdoblarme y partirme en dos, al entrar en el vagón en el momento que se cerraban las puertas. Protagonicé mi momento “al limite de lo imposible” que todo ser humano realiza alguna vez en su vida y que no todos pueden contar.

Fue nuestra jornada más tranquila, hasta que llegó la tarde.

A la vuelta de la Expo, mientras paseábamos por el centro, y como si de una broma pesada se tratase nos cruzamos varias veces con el tranvía 28 que o bien iba lleno y ya no podías subir, o pasaba a nuestro lado en las calles donde no tenía parada...

Al atardecer yo me negué a subir por tercera o cuarta vez a un mirador, me parece muy bonitas las vistas de la ciudad desde las alturas pero a mi que me den tierra firme. Así que hicimos un pacto, Lu se iba al mirador y yo a dar una vuelta. Solo sería 30 minutos de separación no traumática. Yo aproveché para otear la zona, a los 20 segundos me aborda un hombre para venderme costo, yo que no y el que si, como pude salí por patas. A continuación otro hombre me asalta literalmente, para venderme unos relojes y otra vez que NO. Sin olvidar un chico que estaba metido en un portal y al pasar por su lado me tiro con fuerza del brazo con algún fin sospechoso, la improvisación del momento me hizo darle un fuerte empujón que le hizo desistir en su empeño... para mi fortuna.
Sigo caminando y me encuentro pidiendo limosna a un hombre con un aspecto lamentable, no sé que enfermedad era pero su cara estaba totalmente deformada, colgaba de ella una enorme masa de carne amoratada con bultos en la que no se le podía diferenciar los ojos la boca ni nada que se le pareciese. Estuve a punto de desmayarme de la impresión que me dio.
Visto el éxito (no se me puede dejar sola, esta claro) pensé que lo mejor era darme la vuelta y esperar tranquilita como un chucho fiel, en el lugar pactado con Lu.
No acabo de llegar al lugar en cuestión cuando me tropiezo con un hombre de mediana edad, levanto la cara para pedirle disculpas y ...SORPRESA!!

era mi jefe....

Bien, ¿qué posibilidad hay de que te encuentres en una ciudad de un millón de habitantes y en otro país que no es el tuyo, a tu jefe directo, a tu superior, al primate de la tribu, donde te dejas la piel ochos horas al día, excepto fines de semanas y vacaciones pactadas de mutuo acuerdo entre trabajador y empresa?
Ignoró la probabilidad, pero si es de 1 entre un millón, solo me podía pasar a mí. ¿Por qué no me puedo encontrar con el hombre de mi vida ? ¿O con Benedetti? ¿o con ese amigo que hace siglos no ves...?

¡¡¡Pues NO!!!
Tiene que ser tu jefe. Ese que odias y estás deseando tener vacaciones para perderle de vista, al que te encuentres...! y así le da más morbo al viaje.

Creo que nunca me hizo más ilusión reencontrarme con Lu que aquella tarde. Ella no se podía creer como en tan poco tiempo me habían pasado tantas cosas. No sé de que se extraña, tratándose de mí todo es posible.


A la vuelta para el hotel, de noche cerrada, cuando ya no la íbamos buscando encontramos casualmente una parada del 28. Nos miramos con resignación y decidimos darnos la última oportunidad a pesar de no poder hacer el recorrido completo. Cuando lo vimos aparecer al fondo de aquella calle, oh Dios que recuerdo, ni cuando eras pequeña la noche de reyes estaba tan emociona... eso sí, hubo un momento de tensión en el instante que una ambulancia se paro en un calle cortando el paso al tranvía durante varios minutos. Por un momento nos temimos lo de siempre...

¡¡Pero al fin NOS SUBIMOS en el 28!!


No pudimos hacer el recorrido completo, ni disfrutar de las vistas, fue algo así como el premio de consolación (un mini recorrido de veinte minutos, un tercio de la ruta y en plena noche que apenas se veía nada).
Yo quise inmortalizar ese momento tirando una foto, y cuando me fijo en el carrete... (todavía soy de cámara analógica) era, como no podía ser de otra forma, la foto número 28... en fin.

Al día siguiente ya nos vinimos de vuelta pa las Asturias de España. El viaje fue más tranquilito. Miss Burns vino todo el camino protestando, si parábamos le parecía mal si no parábamos también. Hubo un momento que la miré para comprobar que efectivamente era un homo sapiens y no el conejo duracell. No se lo tomo a mal, me sonrió y me ofreció un trozo de bizcocho. Pa’mí que pensó que yo podría darle conversación. Pese a mi cara de hostilidad decidió intentar un acercamiento y entablar amistad, cosa que no logró. Como su hermana venía medio inconsciente y no recibía (no me extraña, entre el viaje y aguantarla a ella) la mujer Simpson necesitaba que alguien escuchase sus quejas, pero se equivocó de víctima al elegirme a mí.
Cuando nos bajamos del autobús, nos despidió con un: hala a ver si el año que viene coincidimos en otro viaje y lo pasamos tan bien como en este. Y se reía la muy jodia, después de no haber callado de gruñir en los cuatro días. Yo la miré con incredulidad, impresionante testimonio, ¿qué será para ella pasarlo bien?.


P.D: Si vais a Lisboa, (os encantará la ciudad) tener paciencia con el 28 y si lográis hacer el recorrido completo mandarme un post para contarme la experiencia...sniff




 
El viaje a Lisboa: 3ª Parte

La cena

Primer restaurante: Hasta la bandera. Todo completo.

Segundo restaurante: Aspecto moderno, tranquilo, acogedor... en su interior una pareja cena tranquilamente mientras dos gallinas de verdad, subidas en un armario-estantería por encima de sus cabezas, cacarean una románica melodía... ambas dos, la Lu y yo y otro chico español que en ese momento salía del restaurante hablando por el móvil nos unimos en un ataque de risa sin precedentes en la historia. El nombre del restaurante es “San Miguel de Alfama”, por si algún curioso quiere contrastar la información.

Tercer restaurante: Parecía una cueva, después de bajar 200 escaleras nos recibe una mujer con cara de pitonisa y nos acomoda en una mesa con sitio para cuatro personas junto a un matrimonio que no conocíamos de nada. Menudo despliegue, el matrimonio se tuvo que levantar para nosotras poder sentarnos. Era todo como muy íntimo.
La mujer alemana me mira con cara de pocos amigos y me dice:

KJKKJEKJCJFJRF SLJWLTJ GIEGDSSAUR DGJER9JSG4HYY
hgttgrtt (yo es que de alemán na de na).

Como el lenguaje gestual es universal, la buena señora se empeña en tratar de decirme que mi cámara de fotos es su cámara, yo le digo con la cabeza NO NO y ella SI SI ...que follón que agobio.. al final la buena mujer se le ilumina la bombilla y comprueba que su cámara está en el bolso, quedando yo finalmente eximida de culpa, aunque sigo esperando sus disculpas... si me estas leyendo en estos momentos so perra, llevo grabado a fuego tu calumnia.
Entonces llega la parte más interesante, nos ponemos a mirar la carta y el plato más barato cuesta 90 euros. Lu comenta que pasa de estar toda la noche fregando platos y con todo nuestro morro llamamos a la bruja pitonisa, para que movilice a sus trabajadores muevan la mesa, se levanten los dos alemanes mal encarado con los que pretendían compartiésemos cena y nos dejasen salir. Fue nuestra mejor decisión.

Cuarto restaurante: Allí nos acomodamos, en una mesa donde apenas cogian los platos.
Pa hacerse una idea:

Espacio del bar :30 m2.
Nº de mesas: 7.
Nos sentamos en una especie de trastienda, con una decoración de los más moderna, al fondo un rústico expositor de carne y embutido típico de las tiendas de barrio. A nuestra espalda 2 parejas como sardinas en lata y en frente sentados en una mesa camilla otra pareja:
Total de personas en un espacio inferior a 12 metros2 : 8
Nacionalidad: Española
Procedencia geográfica de todos los contertulios: Asturias.

Na’ allí cenamos todos, como una gran familia mientras la música ponía banda sonora a la cena. Nos acompañaban en escena un hombre de aproximadamente 150 años, cantando fado y turnándose con otra mujer de raza Almodóvar con un afán de protagonismo digno de mención.

Cuando terminamos de cenar, volvimos al monotema, ¿intentamos coger el 28? Venga!!
Subimos por una calle del barrio de Alfama totalmente vacía, a la aventura, yo tenía un poco de miedo, el barrio por la noche daba cierta inseguridad, según avanzábamos a lo que podría ser una parada, escuchamos unas voces tremendas. Una pareja discutía y lo hacían con ganas. A medida que nos acercábamos la discusión se volvía más violenta, a parte de las voces comenzaron a caer objetos al suelo. Consideramos de mutuo acuerdo ¡por una vez! abandonar la expedición...decir aventura sería quedarnos cortos.
Por alguna extraña razón el destino o las fuerzas del mal no nos dejaban subir en ese tranvía...
 
El viaje a Lisboa: 2º Parte.

El tranvía

Nuestra misión en el viaje, después de leernos la enciclopedia completa sobre lo que ver en Lisboa, era montar en el tranvía Nº 28, para hacer un recorrido completo ( y el más bonito) por toda la ciudad. Parecía algo simple, sólo teníamos que encontrar una de las paradas estrella y subirnos. El primer día nos llevó unas 3 horas encontrarla.
Los autobuses van muy rápido, aquello parece el tren bala...madre mía. Algunas calles son de adoquín por lo que tu vas en el autobús pegando saltos como una pulga mientras el cristal que vas mirando retumba y te resulta imposible contabilizar las paradas que ha hecho el bus y las que ha pasado de largo, si no hay gente esperando. Cuando te bajas es peor, tienes el cuerpo con sensación de hormigueo y te encuentras más perdida que un pulpo en un garaje.
Nos hicimos un lío tremendo con tanto subir y bajar. Logramos hacer varios simulacros frustrados para dar con la parada de ese tranvía. Una de las veces aparecimos en el barrio de Belén, en la marquesina de la línea de bus... pequeño fallo técnico: miramos el plano de bus y no el del tranvía... La dispersión también me acompaña cuando viajo.

Tiempo después, conseguimos encontrar otra de las paradas objetivo uno ¡Por fin! y estuvimos 45 minutos esperando y... esperando... sin éxito, por allí no pasaba ni el Tato. Nos fuimos más quemadas que la moto de un hippy, callejeando durante 1 hora hasta que aparecimos en el Bronx de Lisboa: chabolas y un descampado formaban el paisaje urbano, sin rastro de civilización... aquello daba miedo.
Parece ser y según Lu, detrás del descampado se encontraba otra parada. Como pude la convencí para abortar la aventura, una cosa es tener ilusión en subirnos al cacharro y otra jugarnos la vida.

El segundo día volvimos a intentarlo. Después de varias horas, al caer la tarde,¡LO LOGRAMOS!!! Bueno que subidón, no nos los creíamos. Nos montamos, pagamos y cuando arranca y van pasando las calles nos damos cuenta que esa ruta no es la que esperábamos...como no sabíamos portugués (para chulas nosotras), resultó que justamente ese tranvía en el que estábamos montadas, ¡Y SOLO ESE!, había cambiado la ruta, por no sé qué problema de última hora y en vez de hacer la ruta 28 sustituía la del 25. Claro que nadie nos dijo anda al subirnos. Nos enteramos de la noticia una vez que nos obligaron a bajar en no me acuerdo que plaza y una chica española nos explico el infortunio. Acabamos tiradas en vete tú a saber donde y con ganas de llorar.

Para compensar el disgusto nos fuimos de visita al Castillo de San Jorge, por el camino nos encontramos una calle totalmente desierta, al fondo una cabina de teléfono y a su lado una barbacoa portátil quemando con llamas quilométricas unas piedras de carbón y algo de leña, en una acera en pendiente y de trazo desigual. Todavía nos estamos preguntando que se celebraba pues no se veía a nadie en las cercanías. ¿Quién puso la barbacoa allí?
A la salida del Castillo, (visita de obligado cumplimiento) un grupo de personas esperaban para montar en taxi, sólo había uno y vacío. Por más golpes que le dieron a la ventana, no consiguieron despertar al conductor que estaba profundamente dormido.

Con tantas emociones fuertes y tanta frustración-tranvía, nos fuimos al Barrio de Alfama a cenar el típico bacalao pa’ darnos un homenaje.
Otra hazaña para el recuerdo: Encontrar restaurante y mesa...

 
El viaje a Lisboa: 1ª Parte.

El autobús
Hace unos meses nos dio la locura a la Lu y a mí de contratar un viaje organizado en autocar hasta Lisboa.
Na, tardaremos 8 horas pensamos ingenuamente.. si, si 8 horas... esto como los impuestos, más otras 4 horas entre paradas y... buscar el hotel una vez que llegamos a la ciudad, cuando habíamos perdido las esperanzas. Por increíble que suene ni la guía ni el conductor sabían el camino para llegar, la broma nos costó más de una hora esperando en una calle mal aparcados dentro de un autobús. Aquello se transformó muy pronto en una revuelta popular que casi le cuesta la dimisión a lo que supuestamente era nuestra guía, digo supuestamente porque no se le veía muy metida en el papel y el día que les explicaron el tema de resolución de conflictos, pa mí que se durmió y no fue a clase. Si no llegan a llamar a un taxi que nos dirigió como la comitiva real, aún seguiríamos allí aparcados... eso sí, muy céntricos.
Las 12 horas de viaje fueron muy amenas, a nuestras espladas llevábamos a la reencarnación del Jefe de Bart Simpsons, (aquí debería de salir un enlace pero no sé como se hace) en mujer, una sexagenaria gruñona; la parte crítica del viaje, protestaba hasta de vivir. A su lado su hermana de 200 años ( se daba un aire a los muñecos de José Luis Moreno) se le tambaleaba la cabeza y sonreía cuando Miss Burns hacia algún comentario ácido sobre el viaje.
Menos mal que la mujer protesta, no se percató de ver un avión plantado en un solar dentro de la ciudad, albergando un negocio de dudosa reputación (vamos, era un puticlub) y le dio el ataque de hacer un escrito, reclamación o querella por permitir aquel antro de perversión tan llamativo en medio de la urbe... proponiendo su destrucción inmediata.
Gracias a ella, aprendimos el argot sexagenaria español y viceversa, así como diferentes giros de la lengua que enriquecieron nuestro léxico:

¿Dónde esta la gorda esa?? = ¿Por qué no sube la guía al autobús? Deseo irme.
¡Teníamos que haber venido por libre! = Si fuera más joven me plantó a conocer Lisboa en el 600 de la abuela. Vamos hombre!
¿Por qué estamos parados??= Como agarre yo el autobús...ni Fernando Alonso me alcanza... panda de incompetentes!
ETC.


Tras 12 horas de batalla llegamos a la habitación, nos dieron la 107, el mismo número de fotos que lancé y el mismo nombre que un hotel de allí. HOTEL 107 .

Yo y los números, podría hacer un tratado de coincidencias...

Como vecinas de piso nos tocó como no a Miss Burns y su hermana teleñeco. Cada mañana coincidíamos en el rellano justo antes de bajar a desayunar y nos dedicaban una sonrisa, la de Miss Burns en tono gruñón, la de su hermana con un toque de ingenuidad...
Pues na’ allí nos lanzamos la menda lerenda y yo a la aventura de pasar 3 días callejeando por la city.. y nos pasó de todo. Como es muy largo de contar, mañana sigo con la segunda entrega.
 
BUENOS PROPOSITOS PARA EL 2005
Viajar mucho.

Hacer ejercicio (si me apetece).

Pensar en positivo.

No enamorarme de hombres que no me convienen.

Relajarme.

Ayudar a las personas que lo necesitan.

Encontrar un trabajo decente.

Independizarme (esto depende del punto anterior y del siguiente).

Ahorrar (si gano más del salario mínimo interprofesional).

Alternativa: Atracar un banco.

Dejar de provocar situaciones paranormales a mi alrededor.

Comprarme unos pendientes nuevos.

No hacerme mucho caso.

Evadirme menos.

Organizar los armarios (tiempo estimado: 2 años. Mantengo este objetivo para el 2006).

No gruñir cuando estoy de mal humor.

Pasar más tiempo con mis amigas.

Disfrutar con las pequeñas cosas.

Dejar de exprimirme los puntos negros y otras especies de la flora y fauna que habitan en mi piel.

Reírme a carcajadas.

Meterme en la cabeza que mi coche no me va a entender por mucho que yo le hable.

Comer menos chocolate.

Hacerme amiga de las tareas domésticas.

No salir de casa con rachas de viento muy fuerte.

Leerme varios libros pendientes.

Aprender nociones básicas de configuración y trucos varios para hacer que mi blog sea eso, y no una especie de día gris.

Dibujar corazones de tiza en las paredes.

Volver a Venecia.