2007
Infortunios de Alonso Ramírez y yo marchitándome en la sala de espera del médico. El sí de las niñas en la albricia caliente de mi cama de Oviedo. El lazarillo de ciegos caminantes mientras cruzaba la península de cabo a rabo. Noches lúgubres fotocopiadas y mojadas en cerveza cordobesa. Don Álvaro o la fuerza del sino al amor de mi colcha monacal y breve. El candidato melancólico sobre una mesa llena de papeles. Don Ramón María del Valle Inclán inaugurando un febrero febril y rápido. La inteligencia fracasada en algunas tardes de té y croissant. Compañía velándome un insomnio. La voz oval entre tráfagos y visitas. Perdón, imposible, el mismo autor, la misma mesa, los mismos papeles. Diez grandes novelas y sus autores despidiéndome otra vez de Madrid. Festejos de boda, rápido y de prestado. Comedia onírica y La noche de las tríbadas con afán estudiantil. Los estados carenciales con una ardilla en el patio de los naranjos. Pantaleón y las visitadoras en la sala de pintura. Intermedio con Cernuda latiendo en el clima del sur. Una palabra tuya entre algunas cabezadas de sueño. Todas las almas en un tren. La sinagoga de los iconoclastas cerca del jardín y su lluvia eterna. Sobre la belleza haciendo trampa en una librería. Pipá en el frío hotelero de Burgo de Osma. Confabulario definitivo entre Soria y Burgos. La enfermedad con alegría de regalo. Introducción a la mitología griega mientras simulaba escribir cuentos insensatos. Los pazos de Ulloa por todo el convento cordobés. Las salvajes en Puente San Gil en un túnel de tiempo fuera de San Gil. Los intereses creados con monotonía predispuesta. Pepita Jiménez en sus propias calles. Nada haciendo de la silla mecedora. Segunda antolojía poética bajo el calor apretado de Córdoba. Gramática Parda en mi sillón llovido y musical de Galicia. La invención de Hugo Cabret de paso por Madrid. Short Cuts en Sevilla y su rastro hermoso. Día de Reyes Magos en el metro. Poesía y realidad y Mercado común con mucho afán en los autobuses de Madrid. La amante, Escuela nocturna, Sketches de revista recordando en Pinter a los mexicanos lejanos. Cocaína. Manual de usuario en la casa de mi hermana, bañando el ocio. Flores azules en Concarneau. La lámpara maravillosa en un hotel francés de carretera. Fotopoemario como una parada breve y mágica otra vez en Madrid. Mágica tribu sin interés ni curiosidad. Los desposeídos con fervor. 99 Francs y una decepción que crecía. Abierto a todas horas mojada en Galicia en una noche de todas las horas. Los girasoles ciegos en mi playa luminosa. El traje de los domingos bajo la semiinconsciencia del verano. Manual de literatura para caníbales a golpes de teléfono e impavidez. Pálido fuego para poder protestarlo luego. El libro del guión con todas sus esperanzas. Hotel Savoy en el hotel La Noyesa. La magia de escribir con mi padre al lado. Último round entre el tabaco y la cama. El efecto Mozart soltando arena en cada página. Novela de un literato, 1 con la agonía de partir. Siloquios, superloquios, soliloquios e interloquios de patafísica sin por qué ni a dónde. Vidas imaginarias en otro tren. Alicia en el país de las adivinanzas a cuatro manos, con la brisa y su cansancio inexplicable. Chandrío en la Plaza de las Cortes en la última playa de mi vida. Recuerdos inventados otra vez en el tren. Contra los poetas descansando. Los adioses en un Oviedo nuevo en el que soy anfitriona y no huésped ocasional. Léxico editorial con un gato desconocido en mis rodillas. Maldición eterna a quien lea estas páginas maldiciendo en bable por haberlas leído. Aprendizaje o el libro de los placeres al calor del sol tras los cristales. El juguete rabioso como si nunca hubiera abandonado mi butaca de lectora. Las puertas de la percepción con el primer frío asturiano y un cigarrillo a la puerta de casa. Para amantes y ladrones bajo una manta roja en las horas de la siesta. Todo son preguntas casi de pie, a punto de irme a todas partes. La insoportable levedad del ser revisitada en los trenes de regreso. La hermana porque sí. Teatro para minutos en unos minutos de autobús. El jardín del Poeta bebiendo cerveza frente a una farmacia. Comunicado con duda de gato interrogativo. Especies de espacios donde sólo sirven las lecturas discontinuas. Esperando a Godot marcha atrás en el autobús. Santa Evita transportado mil veces a bares y jardines. La cabeza perdida de Damasceno Monteiro buscando el sueño. Triste, solitario y final ansiando el final. El viajero más lento, otra vez de viaje. La línea del horizonte en la biblioteca. Las palabras de la tribu, lavándome las manos tres veces. Nadja, sorprendida in fraganti. Cuando fuimos los mejores y La vida privada de los árboles en un tren que murió en Palencia. La verdad de las mentiras en varias ciudades. En Grand Central Station me senté y lloré en la estación de Oviedo. Bonsái en la biblioteca, ya más vieja, ya más conocida. Exploradores del abismo entre mi casa y mi casa. Fruta prohibida camino de Cuenca. Mitos urbanos en un hotel excesivo de Cuenca. El viaje vertical viajando en horizontal hacia Madrid. Música en el Metro. Asesinatos en la Academia Brasileña de las Letras en las noches que ahora me llegan demasiado pronto. El jardín de los Finzi-Contini paladeando las vacaciones. Travesuras de la niña mala con curiosidad y agarrón. Las nueve revelaciones como si fuera un secreto. Carta de una desconocida y Leporella desafiando la rutina navideña del acostarse tarde, comer mucho y amar más. Historia universal de la infamia buscando un hueco el 31 de diciembre en que pisar las uvas que ya no sé que existen.
101 libros que me recuerdan siempre dónde están esos dulces agujeros de irresponsabilidad en que caigo cuando leo.
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101 libros que me recuerdan siempre dónde están esos dulces agujeros de irresponsabilidad en que caigo cuando leo.
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