Juego: Acertijo "à la Vailima"
Bueno, bueno, bueno. Perdonad mi mutismo de estos días; es que he estado descubriendo Barcelona de la mano de my sister y de Palimp (bueno, no exactamente de la mano, a ver si la morenaza se va a enfadar). Con Palimp, creo que de lo que más hablé es de flores: de plástico, de papel, de lapiceros Alpino, electrónicas... ;-)
Sobre la incomensurabilidad de la Librería La Central, ya hablaré en otro post posterior, valga la redundancia, pues bien lo merece.
Eso sí, a raíz de una de mis decepciones de la insigne Barcino y de uno de los libros que me he devorado en el tren, me se ha escurrido del cerebrín un acertijillo. No tiene nada que ver con los geniales acertijos de la genial Vailima, no va más allá de mis meros juegos lingüísticos, así que es sencillito: las pistas no son más que unos cuantos juegos de palabras (algunos con un toque de humor), así que aquellos que me conozcan un peu o los que me hayáis leído de vez en cuando seguro que lo resolvéis fácilmente. Por otra parte, es de lo más democrático: no denota mérito alguno resolverlo ni demérito no hacerlo. Así pues... con que la neurona os haga un par de piruetas lingüísticas, todos contentos.
Se trata de decirme, de qué libro es este texto y quién lo escribió:
Bien, bien... ahora las "pistas"...
1. En cierta ocasión, el autor recibió muchísimas felicitaciones de sus lectores por una descripción que él no había escrito.
2. Nació en una bota de goma.
3. Su táctica narrativa preferida está por debajo de la táctica y por debajo de cierto medio de transporte.
4. Una vez "sostribó" un brazo (¿o era una pierna?) y éste ha quedado, piensan algunos, suspendido para siempre en la historia de la literatura.
5. La obra que hay que adivinar no está únicamente escrita en prosa.
6. El título de la obra le debe mucho a un libro del Mester de Clerecía.
7. En parte, el libro es un tratado tiflológico.
8. El autor estuvo casado con una linda cabeza plateada.
9. La obra que buscamos fue galardonada.
10. Otra obra del autor consigue relacionar a Alfred Nobel y a un dentista en menos de 30 días.
Hale, no pongo más que ya es muy pero que muy fácil.
Mañana prometo ponerme al día con los comentarios, sorry.
Suerte y bon courage!
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Sobre la incomensurabilidad de la Librería La Central, ya hablaré en otro post posterior, valga la redundancia, pues bien lo merece.
Eso sí, a raíz de una de mis decepciones de la insigne Barcino y de uno de los libros que me he devorado en el tren, me se ha escurrido del cerebrín un acertijillo. No tiene nada que ver con los geniales acertijos de la genial Vailima, no va más allá de mis meros juegos lingüísticos, así que es sencillito: las pistas no son más que unos cuantos juegos de palabras (algunos con un toque de humor), así que aquellos que me conozcan un peu o los que me hayáis leído de vez en cuando seguro que lo resolvéis fácilmente. Por otra parte, es de lo más democrático: no denota mérito alguno resolverlo ni demérito no hacerlo. Así pues... con que la neurona os haga un par de piruetas lingüísticas, todos contentos.
Se trata de decirme, de qué libro es este texto y quién lo escribió:
"(Abismo generacional). Tropiezas con alguien en la acera, pides perdón y no te contesta; al pronto lo atribuyes a mala educación, pero enseguida adviertes que no ha notado siquiera tu contacto; no es mala educación, es algo previo y más irremediable: falta de la sensibilidad que se necesitaría para poder tener buena o mala educación."
Bien, bien... ahora las "pistas"...
1. En cierta ocasión, el autor recibió muchísimas felicitaciones de sus lectores por una descripción que él no había escrito.
2. Nació en una bota de goma.
3. Su táctica narrativa preferida está por debajo de la táctica y por debajo de cierto medio de transporte.
4. Una vez "sostribó" un brazo (¿o era una pierna?) y éste ha quedado, piensan algunos, suspendido para siempre en la historia de la literatura.
5. La obra que hay que adivinar no está únicamente escrita en prosa.
6. El título de la obra le debe mucho a un libro del Mester de Clerecía.
7. En parte, el libro es un tratado tiflológico.
8. El autor estuvo casado con una linda cabeza plateada.
9. La obra que buscamos fue galardonada.
10. Otra obra del autor consigue relacionar a Alfred Nobel y a un dentista en menos de 30 días.
Hale, no pongo más que ya es muy pero que muy fácil.
Mañana prometo ponerme al día con los comentarios, sorry.
Suerte y bon courage!
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Reseña: Un libro curioso: "Discurso sobre o filho-da-puta", de Alberto Pimenta
Esta no va a ser una reseña convencional, puesto que este no es un libro convencional, ni el autor es un autor convencional. El libro del que os hablo se llama Discurso sobre o filho-de-deus ao qual segue o Discurso sobre o filho-da-puta. (Discurso sobre el hijo de dios al que sigue el discurso sobre el hijo de puta). El autor es un señor portugués llamado Alberto Pimenta.
Alberto Pimenta nació en 1937 en Oporto. Estudió Teatro y Literatura en la Universidad de Coimbra y fue lector en la Universidad de Heidelberg (en la bella Alemania). Es profesor ahora en la Universidad de Lisboa. En 1977 se expuso a sí mismo durante dos horas en la "Jaula de los Chimpancés", en el Jardín Botánico de Lisboa, en una operación que dio en llamar "Operação Homo Sapiens".
Alberto Pimenta ha escrito muchos libros, todos de muy diferente cariz: de poesía, de ensayo, etc. Destacan los títulos O Labirintodonte, Read & Mad, As 4 Estações (Las Cuatro Estaciones) o A balada do filho-da-puta. De sus ensayos, resulta destacable O silêncio dos poetas (El silencio de los poetas), A magia que tira os pecados do mundo (La magia que quita los pecados del mundo) (publicados ambos en Ediciones Cotovia) y A Metáfora sinistra (La metáfora siniestra). Como poeta, siempre ha cultivado una vena satírica, lingüísticamente muy juguetona y ha explorado los campos de la poesía visual y de la, llamémosla aquí "permormativa".
Además, se ha encargado de la serie de televisión "A Arte de Ser Português", (El arte de ser portugués), entre otras. Padua Fernandes ha publicado un interesante ensayo sobre el autor que puedes leer aquí.
El discurso sobre el hijo de puta puede ser considerado un ensayo, a pesar de estar cargado de humor e ironía punzante y descarada. La edición que tengo yo contiene dos versiones sobre el mismo discurso. La primera, es el genuino discurso sobre el hijo de puta, que viene antecedido de un plano general de la obra y de la consabida "Balada del hijo de puta".Sobre el plan general de que trata la obra, nos dice el autor:
Realmente, la cuestión que trata Alberto Pimenta en este libro no es del todo banal, sino que muchas veces, reconocemos en sus frases retratos robot de personas que nos rodean e incluso comportamientos nuestros. Aquí está lo preocupante. Pero Pimenta nos pone la venda antes de abrirnos la herida y lo describe todo con una gran dosis de humor y con mucha ironía, con lo cual uno acaba riéndose de sí mismo (pero tomando nota secretamente).

Pero la edición que ha caído en mis manos no constituye únicamente un ensayo lúcido e irónico sobre qué es, cómo se detecta, cómo vive y cómo muere un buen hijo de puta ("filhos de puta somos todos"). El libro se publicó por primera ve en 1977, pero según cuenta Pimenta en la Introducción, se topó con una traducción hecha del Discurso al latín por una señora alemana llamada Ruth-Maria Riehl, de la Universidad de Indiana. Por lo visto, esta señora decidió traducir la expresión "filho-da-puta" por "Angelus Tutelarius". (Personalmente, me parece a mí que todo esto no es más que un juego de Alberto Pimenta y que tal señora no existe). Eso sí, sirve esta disculpa para poner en pie el Discurso sobre o filho-de-deus, que viene a ser el mismo que el anteriormente comentado, salvando las notas al pie de página y el sentido de muchas de las partes del discurso, que cambia totalmente, gracias al "carácter" que uno adjudica inconscientemente al "hijo-de-dios".
Con este supuesto plagio, Alberto Pimenta pone en el tapete el tema de la protección intelectual (formalmente, que no de contenido, pues no alude a ella) y de la recursividad (lo cual me hace mucha gracia, pues justo sobre eso hablaba hace nada con Carl Philip aquí. Y es que el Discurso sobre o filho-de-deus no es más que la traducción de la supuesta traducción latina del Discurso sobre o filho-da-puta. ¿Un plagio a uno mismo? ¿Un plagio recursivo?
¡Al abordaje!
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Alberto Pimenta nació en 1937 en Oporto. Estudió Teatro y Literatura en la Universidad de Coimbra y fue lector en la Universidad de Heidelberg (en la bella Alemania). Es profesor ahora en la Universidad de Lisboa. En 1977 se expuso a sí mismo durante dos horas en la "Jaula de los Chimpancés", en el Jardín Botánico de Lisboa, en una operación que dio en llamar "Operação Homo Sapiens".
Alberto Pimenta ha escrito muchos libros, todos de muy diferente cariz: de poesía, de ensayo, etc. Destacan los títulos O Labirintodonte, Read & Mad, As 4 Estações (Las Cuatro Estaciones) o A balada do filho-da-puta. De sus ensayos, resulta destacable O silêncio dos poetas (El silencio de los poetas), A magia que tira os pecados do mundo (La magia que quita los pecados del mundo) (publicados ambos en Ediciones Cotovia) y A Metáfora sinistra (La metáfora siniestra). Como poeta, siempre ha cultivado una vena satírica, lingüísticamente muy juguetona y ha explorado los campos de la poesía visual y de la, llamémosla aquí "permormativa".
Además, se ha encargado de la serie de televisión "A Arte de Ser Português", (El arte de ser portugués), entre otras. Padua Fernandes ha publicado un interesante ensayo sobre el autor que puedes leer aquí.
El discurso sobre el hijo de puta puede ser considerado un ensayo, a pesar de estar cargado de humor e ironía punzante y descarada. La edición que tengo yo contiene dos versiones sobre el mismo discurso. La primera, es el genuino discurso sobre el hijo de puta, que viene antecedido de un plano general de la obra y de la consabida "Balada del hijo de puta".Sobre el plan general de que trata la obra, nos dice el autor:
"de como o filho-da-puta existe e praticamente se encontra em todos os lugares.[...]modos de o filho-da-puta ser filho-da-puta."Estas son algunas de las cuestiones sobre las que nos ilumina el libro. Efectivamente, Alberto Pimenta caracteriza bajo la denominación de "filho-da-puta" a un determinado tipo de personas, casi a una raza. Cada lector seguro que conoce a muchos ejemplares de este prototipo. ¿Por qué se caracteriza un "verdadeiro filho-da-puta"? Lo primero que nos dice el autor es que están casi en todas partes, pero que no se definen a primera vista, no son fáciles de identificar. Los "filhos-da-puta" son gente que se encarga de ocultar con una supuesta disposición a hacer las cosas, su verdadera indisponibilidad para hacerlas. En eso mismo consiste el ser un "filho-da-puta", en manifestar de pronto la no conformidad y desbaratar todos los planes. Además, distingue dos tipos principales de "filhos-da-puta": los especializados en hacer (perrerías, se entiende); y los especializados en no dejar hacer (impedir que las cosas discurran con normalidad y sin problemas).
Realmente, la cuestión que trata Alberto Pimenta en este libro no es del todo banal, sino que muchas veces, reconocemos en sus frases retratos robot de personas que nos rodean e incluso comportamientos nuestros. Aquí está lo preocupante. Pero Pimenta nos pone la venda antes de abrirnos la herida y lo describe todo con una gran dosis de humor y con mucha ironía, con lo cual uno acaba riéndose de sí mismo (pero tomando nota secretamente).
"O lema do filho de puta é amar a humanidade em geral e odiar toda a gente em particular". (El lema del hijo de puta es amar a la humanidad en general y odiar a cada persona en particular)(jijiji)

Pero la edición que ha caído en mis manos no constituye únicamente un ensayo lúcido e irónico sobre qué es, cómo se detecta, cómo vive y cómo muere un buen hijo de puta ("filhos de puta somos todos"). El libro se publicó por primera ve en 1977, pero según cuenta Pimenta en la Introducción, se topó con una traducción hecha del Discurso al latín por una señora alemana llamada Ruth-Maria Riehl, de la Universidad de Indiana. Por lo visto, esta señora decidió traducir la expresión "filho-da-puta" por "Angelus Tutelarius". (Personalmente, me parece a mí que todo esto no es más que un juego de Alberto Pimenta y que tal señora no existe). Eso sí, sirve esta disculpa para poner en pie el Discurso sobre o filho-de-deus, que viene a ser el mismo que el anteriormente comentado, salvando las notas al pie de página y el sentido de muchas de las partes del discurso, que cambia totalmente, gracias al "carácter" que uno adjudica inconscientemente al "hijo-de-dios". Con este supuesto plagio, Alberto Pimenta pone en el tapete el tema de la protección intelectual (formalmente, que no de contenido, pues no alude a ella) y de la recursividad (lo cual me hace mucha gracia, pues justo sobre eso hablaba hace nada con Carl Philip aquí. Y es que el Discurso sobre o filho-de-deus no es más que la traducción de la supuesta traducción latina del Discurso sobre o filho-da-puta. ¿Un plagio a uno mismo? ¿Un plagio recursivo?
"Que o plágio nunca tivesse tido praticamente leitores não me admira: o público é sempre fiel a si mesmo. Agora é que vamos tirar as dúvidas! EW também estou curioso de saber se o rapaz me vai processar por eu lhe usurpar o seu plágio! Que é isto? Será este o verdadeiro metaplágio? Só a Sociedade de Autores poderia responder. Mas não se poderá apresentar um projecto de lei de Proteção a Metapiratas?// (Que el plagio no haya tenido prácticamente lectores no me admira: el público siempre es fiel a sí mismo. Ahora vamos a salir de dudas! Y también me encantaría saber si el rapaz me va a procesar porque yo le haya usurpado su plagio. ¿Qué es esto? ¿Será este el verdadero metaplagio? Sólo la Sociedad de Autores podría responder. ¿Y no se podrá presentar un proyecto de ley de Protección contra Metapiratas?)
¡Al abordaje!
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Noticia: Fallece el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante
Me acabo de enterar por Palimp, que a su vez se enteró gracias a La letra sin sangre [entra], de la muerte del escritor cubano Guillermo Cabrera Infante. Según informa La Raza, falleció en el hospital Chelsey & Westminster de Londres, donde se encontraba ingresado desde la semana pasada. El autor había ingresado hacía una semana para tratarse una rotura de cadera que se le produjo accidentalmente. El escritor tenía diabetes y cuando entró en el hospital se le diagnosticó, además, neumonía. Contaba 75 años.
a target="_blank" href="http://www.portal-local.com/occu_cer_cabr_vid.asp">Guillermo Cabrera Infante nació en Gibara, Cuba, en 1922. En 1941 emigró con sus padres a La Habana y en 1947, frustrando sus estudios de Medicina, comenzó a dedicarse a la escritura. Comenzó su andadura en las letras colaborando con la revista "Bohemia". En 1950 se matriculó en la Escuela de Periodismo; pero tan sólo dos años después fue encarcelado tras la aparición de un relato suyo en la ya mencionada revista. El cuento, al parecer, contenía lo que la autoridad cubana dio en llamar "english profanities". Así pues, comenzó a firmar con el pseudónimo G. Caín. Con este nombre firmó muchas críticas del semanario "Carteles". Cabrera Infante fue, además, el fundador de la Cinemateca de Cuba en 1951.
Fue director del semanario revolucionario creado por él mismo "Lunes de Revolución" desde su fundación hasta su disolución en 1961. Posteriormente, fue nombrado Agregado Cultural de Cuba en Bruselas; pero en 1965 rompió definitivamente con el régimen de Fidel Castro y emigró a Londres en 1966, donde vivió hasta su muerte, ayer de madrugada.
Así en la paz como en la guerra es su primer título importante y data de 1960. Con Vista del amanecer desde el trópico ganó el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral en 1964. Tres Tristes Tigres, de 1967 es una nueva concepción de la narrativa y del tratamiento del espacio y el tiempo; fue su primera obra de gran calado internacional.
Además de novela, ha escrito ensayos como Un oficio del siglo XX, Exorcismo de esti(l)o o Arcadia todas las noches, entre otros. También ha traducido obras del inglés, como Dublineses de Joyce.
En 1997 fue galardonado con el Premio Cervantes, como reconocimiento a toda su carrera.
Lee más en el Nuevo Herald.
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a target="_blank" href="http://www.portal-local.com/occu_cer_cabr_vid.asp">Guillermo Cabrera Infante nació en Gibara, Cuba, en 1922. En 1941 emigró con sus padres a La Habana y en 1947, frustrando sus estudios de Medicina, comenzó a dedicarse a la escritura. Comenzó su andadura en las letras colaborando con la revista "Bohemia". En 1950 se matriculó en la Escuela de Periodismo; pero tan sólo dos años después fue encarcelado tras la aparición de un relato suyo en la ya mencionada revista. El cuento, al parecer, contenía lo que la autoridad cubana dio en llamar "english profanities". Así pues, comenzó a firmar con el pseudónimo G. Caín. Con este nombre firmó muchas críticas del semanario "Carteles". Cabrera Infante fue, además, el fundador de la Cinemateca de Cuba en 1951.
Fue director del semanario revolucionario creado por él mismo "Lunes de Revolución" desde su fundación hasta su disolución en 1961. Posteriormente, fue nombrado Agregado Cultural de Cuba en Bruselas; pero en 1965 rompió definitivamente con el régimen de Fidel Castro y emigró a Londres en 1966, donde vivió hasta su muerte, ayer de madrugada.
Así en la paz como en la guerra es su primer título importante y data de 1960. Con Vista del amanecer desde el trópico ganó el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral en 1964. Tres Tristes Tigres, de 1967 es una nueva concepción de la narrativa y del tratamiento del espacio y el tiempo; fue su primera obra de gran calado internacional.
Además de novela, ha escrito ensayos como Un oficio del siglo XX, Exorcismo de esti(l)o o Arcadia todas las noches, entre otros. También ha traducido obras del inglés, como Dublineses de Joyce.
En 1997 fue galardonado con el Premio Cervantes, como reconocimiento a toda su carrera.
Lee más en el Nuevo Herald.
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Reseña: Los diez mandamientos en el siglo XXI, de Fernando Savater
Si hay algo que me encanta de Fernando Savater es su ironía. Es una ironía que ilumina como una cerilla: discreta, diminuta; imperceptible en lo vasto del discurso si no se la busca, pero útil; utilísima. A mi modo de ver, Savater consigue, muchas veces despejar las dudas sobre la interpretación de alguna de sus frases gracias a la ironía; la ironía es la señal que indica por qué camino seguir; gracias a la ironía, Savater ahorra en circunloquios y explicaciones.
El otro día me encontré hurgando por las estanterías con la versión de bolsillo de Los Diez Mandamientos en el siglo XXI, que fue editador por Random House Mondadori. Este librito de 180 páginas constituye la versión editorial del trabajo que Fernando Savater llevó a cabo junto con otras personas para elaborar un proyecto televisivo en el que se intentaba "explicar cómo afectan a la gente de hoy los diez mandamientos".
Según el autor de la solapa, estas son las preguntas a las que trata de dar respuesta el librito de Fernando Savater. A mi modo de ver, el filósofo va algo más allá. O más bien, se plantea la cuestión al revés. Creo que Fernando Savater intenta iluminar con su cerillita el contenido que a día de hoy se les da a dichos mandamientos. No creo que Fernando Savater se pregunte por si siguen o no vigentes; sino por el modo en que siguen vigentes y por su evolución. De hecho, una vez leído el libro, queda claro que los Diez Mandamientos son necesarios para los humanos, pese a que hayan ido variando de contenido a lo largo del tiempo. Variación, por otra parte, también muy necesaria.
El libro consta de una introducción en la que Savater justifica la dedicación de un libro a un tema "tan antigüo"; también deja claro aquí Savater su profesión de fe. Las palabras "libertad", "responsabilidad", "autocontrol" ya aparecen bailando en esta introducción. Son palabras muy de Savater, o que en su pluma tienen un significado unívoco, acarrean en sus espaldas (¿las palabras pueden tener espaldas?) todo un ovillo de pensamientos del filósofo. Así pues, parece claro que Fernando Savater no va a ponerse en una casilla nueva de la vida para abordar este tema que puede parecer tan lejano a él, sino que tira de amarras y acerca el tema a su ámbito de pensamiento: el hombre, la libertad del hombre, la sociedad y la civilización. Y qué tienen que ver los Diez Mandamientos con nosotros.
Luego, el libro dedica un capítulo a cada Mandamiento, a desentrañar su significado inicial, y a ir observando la evolución. Si nos atenemos a sus significados primigenios, entonces se puede considerar que muchos de ellos no tienen vigencia alguna, o no son en absoluto importantes; si, por el contrario, tratamos de buscar su nueva dimensión, Savater nos enseña cómo las restricciones de Yahvé son límites totalmente racionales que de no ser dados por Dios, habrían de ser dados al hombre por el hombre mismo, tan necesarios son para la convivencia.
Por otra parte, cada capítulo comienza con un pequeño monólogo exterior que el escritor, filósofo y hombre Fernando Savater dirige a Dios; estos fragmentos constituyen una pequeña reflexión que puede servir de resumen al capítulo y que anuncia el sendero por el que discurrirá el pensamiento de Savater respecto de cada mandamiento. Aquí se le hacen los reproches iniciales a Yahvé sobre sus mandamientos. Así, Fernando Savater utiliza la ironía de estos reproches para dejar claro a qué aspectos del mandamiento se refiere y a cuáles no.
Después, los estudia desde una perspectiva más actual; ayudado siempre por el Rabino Sacca, el publicista Marcelo Capurro y el economista Luis de Sebastián. Citas de estos y de otros pensadores le sirven para apoyar sus tesis, para aportar nuevas dimensiones de aquello que se está considerando o bien para aclarar sentidos de lo que se está diciendo. La galería de personas de que se ayuda está muy bien escogida, puesto que representan una pluralidad interesante. Es cierto que, en ocasiones, los mandamientos como tales se revelan inútiles para regular la sociedad actual; sin embargo, es la idea de la existencia de unos mandamientos la que no perderá vigencia nunca:
Puede que las reflexiones no sea excesivamente profundas, pero lo que tiene este libro de bueno es que las aunan todas ellas, agrupan una serie de cuestiones que "el hombre de la calle" devliniano se hace (o debería hacerse) todos los días; las enlaza unas con otras y las relativiza... Así pues, aunque el libro no constituya una síntesis del pensamiento del autor, ni suponga tampoco una novedad mayúscula, sí constituye una gran ayuda para el lector al que le inquieten ciertos temas fronterizos como son la eutanasia, el deseo sexual o la envidia... En algunos casos, las directrices que Savater deja atisbar para perfeccionarse como persona pueden sonar un tanto idealistas y alejadas de la realidad. En cualquier caso, no son más que opciones a las que, según el autor, aspirar...
El librito concluye con una justificación para la existencia de un dios terrible como Yahvé que pide que se le ame a él y sobre todas las cosas y que exige una represión de muchos de los deseos de los hombres. Y bien... según Savater, si no existiese un dios terrible capaz de imponer unos castigos terribles a quien no cumpliese con sus mandamientos, entonces... violaríamos tales mandamientos y...
Nada más humano, por lo visto, que dios todopoderoso :-)
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El otro día me encontré hurgando por las estanterías con la versión de bolsillo de Los Diez Mandamientos en el siglo XXI, que fue editador por Random House Mondadori. Este librito de 180 páginas constituye la versión editorial del trabajo que Fernando Savater llevó a cabo junto con otras personas para elaborar un proyecto televisivo en el que se intentaba "explicar cómo afectan a la gente de hoy los diez mandamientos".
"¿Qué vigencia tiene los diez mandamientos? ¿Siguen siendo una guía ética y moral para la sociedad occidental a pesar del paso del tiempo y del cambio radical de la vida y las costumbres?"
Según el autor de la solapa, estas son las preguntas a las que trata de dar respuesta el librito de Fernando Savater. A mi modo de ver, el filósofo va algo más allá. O más bien, se plantea la cuestión al revés. Creo que Fernando Savater intenta iluminar con su cerillita el contenido que a día de hoy se les da a dichos mandamientos. No creo que Fernando Savater se pregunte por si siguen o no vigentes; sino por el modo en que siguen vigentes y por su evolución. De hecho, una vez leído el libro, queda claro que los Diez Mandamientos son necesarios para los humanos, pese a que hayan ido variando de contenido a lo largo del tiempo. Variación, por otra parte, también muy necesaria.
El libro consta de una introducción en la que Savater justifica la dedicación de un libro a un tema "tan antigüo"; también deja claro aquí Savater su profesión de fe. Las palabras "libertad", "responsabilidad", "autocontrol" ya aparecen bailando en esta introducción. Son palabras muy de Savater, o que en su pluma tienen un significado unívoco, acarrean en sus espaldas (¿las palabras pueden tener espaldas?) todo un ovillo de pensamientos del filósofo. Así pues, parece claro que Fernando Savater no va a ponerse en una casilla nueva de la vida para abordar este tema que puede parecer tan lejano a él, sino que tira de amarras y acerca el tema a su ámbito de pensamiento: el hombre, la libertad del hombre, la sociedad y la civilización. Y qué tienen que ver los Diez Mandamientos con nosotros.
Luego, el libro dedica un capítulo a cada Mandamiento, a desentrañar su significado inicial, y a ir observando la evolución. Si nos atenemos a sus significados primigenios, entonces se puede considerar que muchos de ellos no tienen vigencia alguna, o no son en absoluto importantes; si, por el contrario, tratamos de buscar su nueva dimensión, Savater nos enseña cómo las restricciones de Yahvé son límites totalmente racionales que de no ser dados por Dios, habrían de ser dados al hombre por el hombre mismo, tan necesarios son para la convivencia.
"Para nosotros los mandamientos son hoy la representación de algo que existió y debe haber en todas las culturas: una lista de necesarias frustraciones de los deseos de los ciudadanos."Si esto no está ligado a la idea de "libertad" y "autocontrol", que venga Dios y lo vea (jeje).
Por otra parte, cada capítulo comienza con un pequeño monólogo exterior que el escritor, filósofo y hombre Fernando Savater dirige a Dios; estos fragmentos constituyen una pequeña reflexión que puede servir de resumen al capítulo y que anuncia el sendero por el que discurrirá el pensamiento de Savater respecto de cada mandamiento. Aquí se le hacen los reproches iniciales a Yahvé sobre sus mandamientos. Así, Fernando Savater utiliza la ironía de estos reproches para dejar claro a qué aspectos del mandamiento se refiere y a cuáles no.
Después, los estudia desde una perspectiva más actual; ayudado siempre por el Rabino Sacca, el publicista Marcelo Capurro y el economista Luis de Sebastián. Citas de estos y de otros pensadores le sirven para apoyar sus tesis, para aportar nuevas dimensiones de aquello que se está considerando o bien para aclarar sentidos de lo que se está diciendo. La galería de personas de que se ayuda está muy bien escogida, puesto que representan una pluralidad interesante. Es cierto que, en ocasiones, los mandamientos como tales se revelan inútiles para regular la sociedad actual; sin embargo, es la idea de la existencia de unos mandamientos la que no perderá vigencia nunca:
"Lo que debemos asumir no es la vigencia de uno u otro mandamiento, sino la idea de que vivir en la civilización implica aceptar un conjunto determinado de mandamientos que regulen de alguna forma la vida en sociedad."Una idea que se revela de lo más provechoso para vivir a gusto en la sociedad y a gusto con uno mismo y conseguir tener una carita beatífica de paz conmigo como la de Savater.
Puede que las reflexiones no sea excesivamente profundas, pero lo que tiene este libro de bueno es que las aunan todas ellas, agrupan una serie de cuestiones que "el hombre de la calle" devliniano se hace (o debería hacerse) todos los días; las enlaza unas con otras y las relativiza... Así pues, aunque el libro no constituya una síntesis del pensamiento del autor, ni suponga tampoco una novedad mayúscula, sí constituye una gran ayuda para el lector al que le inquieten ciertos temas fronterizos como son la eutanasia, el deseo sexual o la envidia... En algunos casos, las directrices que Savater deja atisbar para perfeccionarse como persona pueden sonar un tanto idealistas y alejadas de la realidad. En cualquier caso, no son más que opciones a las que, según el autor, aspirar...
El librito concluye con una justificación para la existencia de un dios terrible como Yahvé que pide que se le ame a él y sobre todas las cosas y que exige una represión de muchos de los deseos de los hombres. Y bien... según Savater, si no existiese un dios terrible capaz de imponer unos castigos terribles a quien no cumpliese con sus mandamientos, entonces... violaríamos tales mandamientos y...
"Un mundo así sería horrendo. Ese dios terrible es el que representaría el rostro del mundo sin dios. La divinidad que castiga es, en el fondo, lo que los hombres serían sin las limitaciones impuestas por el dios. Es cierto que Yahvé puede resultar espantoso, pero los hombres sin tabúes pueden resultar peores."
Nada más humano, por lo visto, que dios todopoderoso :-)
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Efemérides: Tres meses de blog
Según constato en mi Contador de Visitas, hoy este blog cumple tres meses. ¡Felicidades, Blog! Es curioso: todo empezó como un ejercicio de clase (que, Gott sei Dank, ya se ha terminado). Y la cosa es que aquí sigo, echando pestes de esas florecillas (Calas, creo que son) que salen todos los días; desesperándome con el HTML, el XHTML y el SPM (Premio para el que adivine estas SIGLAS :-).
En un principio me propuse acabar con esto cuando me salga la nota definitiva de la asignatura "Tratamiento de la Información en la Red".

Ahora no sé qué fareyu, cómo vivrayu... si dejarlu o no dejarlu (he aquí la cuestión). Si al menos supiese desenvolverme con los códigos, etiquetas y demás... (¿Alguno se anima a darme un curso?); si al menos, mi blog tuviese esa cosa tan mona que se llama "categorías"... Si al menos pudiese deshacerme de las flowers sin cargarme la página; poner la chisma del Truefresco sin cargarme la página... (Brrr), hacer cualquier cosa sin cargarme la página...
Bueno, de momento, ya lo véis, sigo por aquí dando la murga con literaturas, decesos y embriones literarios y demás "pijadinas" (como diría mi hermana).
En fin, no quiero concluir esta monserga tresmesina sin darle las GRACIAS mayúsculas a Tíscar, por haber puesto a disposición de sus alumnos (moi entre eux) todos sus conocimientos y su paciencia y su todo... Sin ella, este blog no existiría y otros muchos (mira, si no, en Ciberperiodismo) tampoco... ¡¡GRACIAS, TÍSCAR!!
Ah, mès coses...Mi "afición" pregunta por los resultados de los exámenes... Jejeje, de momento sólo puedo decir que "están hechos". No sé cuándo sabré todas las notas; pero contando con que apruebe todo (yo hice tout mon possible), me quedarán 7 asignaturas para acabar la carrera y hacer la maleta irgendwohin (hacia algún lugar)...
Mientras tanto, seguro que nos seguimos leyendo... ¿okis?
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En un principio me propuse acabar con esto cuando me salga la nota definitiva de la asignatura "Tratamiento de la Información en la Red".

Ahora no sé qué fareyu, cómo vivrayu... si dejarlu o no dejarlu (he aquí la cuestión). Si al menos supiese desenvolverme con los códigos, etiquetas y demás... (¿Alguno se anima a darme un curso?); si al menos, mi blog tuviese esa cosa tan mona que se llama "categorías"... Si al menos pudiese deshacerme de las flowers sin cargarme la página; poner la chisma del Truefresco sin cargarme la página... (Brrr), hacer cualquier cosa sin cargarme la página...
Bueno, de momento, ya lo véis, sigo por aquí dando la murga con literaturas, decesos y embriones literarios y demás "pijadinas" (como diría mi hermana).
En fin, no quiero concluir esta monserga tresmesina sin darle las GRACIAS mayúsculas a Tíscar, por haber puesto a disposición de sus alumnos (moi entre eux) todos sus conocimientos y su paciencia y su todo... Sin ella, este blog no existiría y otros muchos (mira, si no, en Ciberperiodismo) tampoco... ¡¡GRACIAS, TÍSCAR!!
Ah, mès coses...Mi "afición" pregunta por los resultados de los exámenes... Jejeje, de momento sólo puedo decir que "están hechos". No sé cuándo sabré todas las notas; pero contando con que apruebe todo (yo hice tout mon possible), me quedarán 7 asignaturas para acabar la carrera y hacer la maleta irgendwohin (hacia algún lugar)...
Mientras tanto, seguro que nos seguimos leyendo... ¿okis?
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Juego: Acertijo de Hans Magnus Enzensberger
¡Hola!
Ante todo, tengo una gran noticia para mí: he acabado los exámenes. Lo cual implica que ya podré dedicarme a este rinconcito con un poco más de atención y a seguir haciendo mis rondas diarias por los otros rinconcitos... De momento, me voy unos días a Asturias a descansar y "disfrutar" de la lluvia. Y luego, a Barcelona; así que estaré viajera en lo que queda de mes. Así pues, a partir de mañana, prometo reaparecer plenamente y ponerme al día...
Os dejo un poema del libro que he comentado en el post anterior. ¿Alguien se anima a adivinar? Es facilito... El premio al ganador, lo decidirán los que no ganen... Si os animáis, podéis indicar dónde os disteis cuenta de quién era...
C. v. L. (1707-1778)
Una locura distinta a la nuestra: la locura de un clásico.
Clara, seca y lacónica. Todo era mucho menor antaño.
El era casi un enano, nervioso, inquieto turbulento,
pero su mirada ambarina bajo la pesada peluca
era fría y penetrante: Cualquier rasgo ocasional
debe ser desechado. Coleccionar, determinar, denominar.
Todas las oscuras analogías han sido sólo fraguadas
para oprobio de la Ciencia. Escalpelo terminológico, en carne viva
de un mundo ciego y convulso, para descortezar lo Siempre Igual.
Inventarios, nomenclaturas, repertorios. La Naturaleza
como un rectángulo intemporal, como una trama estática.
Grabados coloreados, genealogías, tablas de leyes.
En el bullir de los fenómenos, aquel lenguaje cuaja.
Gramática de lo mensurable: Del grosor de un cabello,
hundido como un ombligo, en forma de vulva,
revuelto como una oreja. Categorizante, minucioso
y "trascendente". Día y noche trabajando, dispuesto
a no perder un minuto mientras siga en Uppsala.
En un adusto país, en el más tiñoso ochocientos:
amarga juventud, sin blanca, tacones torcidos,
comer de prestado, dormir en cama fría, carreras
tras títulos y doblones. Y al fin la evasión a lo inhóspito.
Donde casi nada vive, él casi despierta a la vida.
Laponia 1745: Verano e invierno vistos en un día,
caminar a través de nubes, a la busca del fin del mundo,
el albergue nocturno del Sol. En el páramo florece
su reseco corazón. Musgo, renos, tundra, libertad polar.
Pesadillas infernales, manías, tinieblas "trascendentes".
En los ojos ambarinos destella la locura. Inmóvil.
Al fin catedrático, médico de S.M. La Reina (una mano certera
para tratar dolencias de pecho), presidente de la Academia.
Estrella polar sobre negro fajín. Es ya tarde para todo.
Melancolía, hosquedad, murrias noches en invernaderos,
y luego ataques en serie. Sus cuatro últimos años vegeta
semiparalítico, tristemente postrado de cuerpo y alma.
Nadie sabía que él, que tantas huellas de la Providencia
habia encontrado en el mundo natural, luengos años hacía
que reunía análogos ejemplos de los destinos humanos;
hasta los milagros y pecados se someten a la taxonomía.
Manía persecutoria, alucinaciones. Junto a la historie admirable des plantes, la historia natural de enfermedades y vicios:
Némesis divina, el libro nocturno escondido en un estuche,
lleno de indicios, auguruios, presagios, lectura para Strindberg.
Teología empírica. El investigador es un espía de Dios.
Todo tiene su orden: piromanía lascivia infanticidio traición
perfidia y envenenamiento. Melandro, Doctor en Teología, maquina
intrigas en el Consistorio, y a las seis en punto de la tarde
cae su cabeza sobre la espalda. Se desploma, se lo llevan, nunca
verá ya el día de su curación. Dios: rectángulo intemporal,
su justicia, una trama estática: pena de muerte abrasamiento
defenestración decapitación. Señora Psilanderhjelm, impúdica,
se acuesta con caballero de Estocolmo. Enferma de las entrañas,
muere al poco. La abren, en vez de criatura hallan una piedra.
Y todo queda claro. El cuerpo del pecador se pudre en vida.
Modo de vida relativamente uniforme. Los correctivos
son coleccionados, determinados y denominados. Minucioso, "trascendente",
como la mecánica de reproducción: estambre borlilla y polen,
ovario estilo y estigma. Systema sexualis: manía fatídica.
No existe la vida; sólo existen seres vivientes.
Achicándose cada vez más, el gran viejo, ensimismado, nmóvil,
va en pos de venganza divina, lógica. "Trascendente".
Intrascendente. "Trascendente". En su delirio "nosotros" no aparecemos.
La flor que lleva su nombre, ****** ******** *.,
es imperceptible, pequeña y casi del todo blanca.
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Ante todo, tengo una gran noticia para mí: he acabado los exámenes. Lo cual implica que ya podré dedicarme a este rinconcito con un poco más de atención y a seguir haciendo mis rondas diarias por los otros rinconcitos... De momento, me voy unos días a Asturias a descansar y "disfrutar" de la lluvia. Y luego, a Barcelona; así que estaré viajera en lo que queda de mes. Así pues, a partir de mañana, prometo reaparecer plenamente y ponerme al día...
Os dejo un poema del libro que he comentado en el post anterior. ¿Alguien se anima a adivinar? Es facilito... El premio al ganador, lo decidirán los que no ganen... Si os animáis, podéis indicar dónde os disteis cuenta de quién era...
C. v. L. (1707-1778)
Una locura distinta a la nuestra: la locura de un clásico.
Clara, seca y lacónica. Todo era mucho menor antaño.
El era casi un enano, nervioso, inquieto turbulento,
pero su mirada ambarina bajo la pesada peluca
era fría y penetrante: Cualquier rasgo ocasional
debe ser desechado. Coleccionar, determinar, denominar.
Todas las oscuras analogías han sido sólo fraguadas
para oprobio de la Ciencia. Escalpelo terminológico, en carne viva
de un mundo ciego y convulso, para descortezar lo Siempre Igual.
Inventarios, nomenclaturas, repertorios. La Naturaleza
como un rectángulo intemporal, como una trama estática.
Grabados coloreados, genealogías, tablas de leyes.
En el bullir de los fenómenos, aquel lenguaje cuaja.
Gramática de lo mensurable: Del grosor de un cabello,
hundido como un ombligo, en forma de vulva,
revuelto como una oreja. Categorizante, minucioso
y "trascendente". Día y noche trabajando, dispuesto
a no perder un minuto mientras siga en Uppsala.
En un adusto país, en el más tiñoso ochocientos:
amarga juventud, sin blanca, tacones torcidos,
comer de prestado, dormir en cama fría, carreras
tras títulos y doblones. Y al fin la evasión a lo inhóspito.
Donde casi nada vive, él casi despierta a la vida.
Laponia 1745: Verano e invierno vistos en un día,
caminar a través de nubes, a la busca del fin del mundo,
el albergue nocturno del Sol. En el páramo florece
su reseco corazón. Musgo, renos, tundra, libertad polar.
Pesadillas infernales, manías, tinieblas "trascendentes".
En los ojos ambarinos destella la locura. Inmóvil.
Al fin catedrático, médico de S.M. La Reina (una mano certera
para tratar dolencias de pecho), presidente de la Academia.
Estrella polar sobre negro fajín. Es ya tarde para todo.
Melancolía, hosquedad, murrias noches en invernaderos,
y luego ataques en serie. Sus cuatro últimos años vegeta
semiparalítico, tristemente postrado de cuerpo y alma.
Nadie sabía que él, que tantas huellas de la Providencia
habia encontrado en el mundo natural, luengos años hacía
que reunía análogos ejemplos de los destinos humanos;
hasta los milagros y pecados se someten a la taxonomía.
Manía persecutoria, alucinaciones. Junto a la historie admirable des plantes, la historia natural de enfermedades y vicios:
Némesis divina, el libro nocturno escondido en un estuche,
lleno de indicios, auguruios, presagios, lectura para Strindberg.
Teología empírica. El investigador es un espía de Dios.
Todo tiene su orden: piromanía lascivia infanticidio traición
perfidia y envenenamiento. Melandro, Doctor en Teología, maquina
intrigas en el Consistorio, y a las seis en punto de la tarde
cae su cabeza sobre la espalda. Se desploma, se lo llevan, nunca
verá ya el día de su curación. Dios: rectángulo intemporal,
su justicia, una trama estática: pena de muerte abrasamiento
defenestración decapitación. Señora Psilanderhjelm, impúdica,
se acuesta con caballero de Estocolmo. Enferma de las entrañas,
muere al poco. La abren, en vez de criatura hallan una piedra.
Y todo queda claro. El cuerpo del pecador se pudre en vida.
Modo de vida relativamente uniforme. Los correctivos
son coleccionados, determinados y denominados. Minucioso, "trascendente",
como la mecánica de reproducción: estambre borlilla y polen,
ovario estilo y estigma. Systema sexualis: manía fatídica.
No existe la vida; sólo existen seres vivientes.
Achicándose cada vez más, el gran viejo, ensimismado, nmóvil,
va en pos de venganza divina, lógica. "Trascendente".
Intrascendente. "Trascendente". En su delirio "nosotros" no aparecemos.
La flor que lleva su nombre, ****** ******** *.,
es imperceptible, pequeña y casi del todo blanca.
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Reseña: Mausoleo de Hans Magnus Enzesberger
Mausoleo, 37 baladas de la historia del progreso es un mausoleo de poemas; perdón, un libro de poemas, escrito por Hans Magnus Enzensberger. El título en alemán es Mausoleum. Siebenunddreißig Balladen aus der Geschichte des Fortschritts. El ejemplar que tengo entre manos y ojos lo ha publicado Anagrama en su "Serie Informal".
Hans Magnus es un escritor alemán que nació en una pequeña ciudad de Baviera en 1929. Estudió Filosofía y Literatura en diversas universidades (entre ellas, la de Freiburg!). Ha vivido en Cuba, México, Estados Unidos, Italia y Noruega además de en Alemania. Es el editor de la revista Kursbuch, que fundó en 1965 y que hoy se dedica más a política que literatura. Desde 1985 dirige la colección literaria «Die andere Bibliothek» («La otra biblioteca»).
Comenzó su carrera literaria en 1957 con el poemario Defensa de Lobos, al que siguió Hablar Alemán tres años después. Formó parte del "Grupo 47", que pretendía reavivar la lengua y la literatura alemanas tras el parón de la Segunda Guerra Mundial. Detalles, Política y delito , y Elementos para una teoría de los medios de comunicación son sus críticas personalísimas a los medios de comunicación y al sistema político.
Es un poeta que considera que la poesía debe estar al servicio de otros fines; lo que en alemán se denomina "Gebrauchslyrik" y en español vendría a ser "impuro" o "humanizado".
El interrogatorio de La Habana y Durruti (1972) son obras literarias de carácter documental; la primera en forma de poesía dramática, la segunda en forma de novela.
Sus inquietudes sobre la política, la lírica, la sociedad y la democracia
le han llevado a ejercer una actividad frenética, cultivando desde el ensayo (Europa, Europa); al libro de divulgación matemática para niños y provectos (El diablo de los números) a la poesía. Su última novela es ¿Dónde estás, Robert? y ha sido publicada hace 4 años. Ha sido galardonado con numerosos premios, entre ellos el Heinrich Böll y el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2002. Como podéis ver en la foto, es un señor entrañabilísimo.
Y bien, ahora procede comentar el libro. ¿Y cómo se comenta un libro de poesía? La verdad es que este se deja comentar fácilmente, gracias a la unidad (casi podríamos decir identidad) de estilo y temática. Se trata de un libro de una compleja sencillez, o de una sencilla complejidad: podemos considerarlo como un simple paseo por las vidas de un 37 personajes que han contribuido o descontribuido a rellenar el mito del progreso; o bien, podemos considerarlo como un mosaico, un texto de textos; un puzzle que va y viene por las épocas, los avances y los retrocesos del hombre; se trataría, entonces, de un libro, en cierto sentido, histórico. Así pues, podemos leer cada epitafio individualmente, de forma autónoma y disfrutar con estos retratos irónicos, intencionalmente grandilocuentes y épicos.
Podemos, también, jugar a los acertijos con Magnus, puesto que cada personaje sólo viene aludido por sus iniciales y por las fechas de nacimiento y muerte. Recomiendo esta manera de leer el libro para una segunda lectura (probablemente habremos olvidado muchos nombres), pues con ella interiorizamos un poco más la forma de expresarse de Hans Magnus y su forma de pensar: desentrañamos no sólo el acertijo de qué iniciales van con qué personaje; sino de qué palabras utiliza Hans Magnus para aludir a qué comportamientos.
Por último, el libro se puede ver como un complejísimo puzzle presentado en orden cronológico, pero que supone un recorrido en red por la historia del progreso desde el siglo XIV. Si lo vemos así, tenemos que reconocer lo fino que ha hilado Enzensberger en su selección de personajes: astrónomos, médicos, algún "politólogo", físicos, químicos, pretecnólogos... ¿por qué unos sí y otros no? Et bien, si queremos leer el libro como si fuésemos arañas de selva tropical, tenemos que aguzar los sentidos y averiguar a cada paso los motivos de los gráciles movimientos que ha hecho el autor por la historia del Progreso.... De Malthus a Campanella; de Gutenberg a Bakunin; de Maquiavelo a Evans... El fin es el camino. ¿Qué tendrán en común? El camino es complejo; os copio un trocito de la contraportada, que aporta unas pequeñas pistas...
Por otra parte, las referencias veladas a otros muchísimos personajes que se topan con otros más allá de la red que ha tejido Enzensberger, queda patente en un índice final. También es cosa del lector saber verlos al leer el libro. Probablemente, Enzensberger ha tenido sus razones para no incluir a estos aludidos en su Mausoleo; ahora bien, esto sugiere la idea de que este libro viene a ser interminable; sólo hace falta que alguien tenga la valentía y el savoir faire de recoger el "magno" ovillo y comenzar a hilar una nueva balada...
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Hans Magnus es un escritor alemán que nació en una pequeña ciudad de Baviera en 1929. Estudió Filosofía y Literatura en diversas universidades (entre ellas, la de Freiburg!). Ha vivido en Cuba, México, Estados Unidos, Italia y Noruega además de en Alemania. Es el editor de la revista Kursbuch, que fundó en 1965 y que hoy se dedica más a política que literatura. Desde 1985 dirige la colección literaria «Die andere Bibliothek» («La otra biblioteca»).
Comenzó su carrera literaria en 1957 con el poemario Defensa de Lobos, al que siguió Hablar Alemán tres años después. Formó parte del "Grupo 47", que pretendía reavivar la lengua y la literatura alemanas tras el parón de la Segunda Guerra Mundial. Detalles, Política y delito , y Elementos para una teoría de los medios de comunicación son sus críticas personalísimas a los medios de comunicación y al sistema político.
Es un poeta que considera que la poesía debe estar al servicio de otros fines; lo que en alemán se denomina "Gebrauchslyrik" y en español vendría a ser "impuro" o "humanizado".
El interrogatorio de La Habana y Durruti (1972) son obras literarias de carácter documental; la primera en forma de poesía dramática, la segunda en forma de novela.
Sus inquietudes sobre la política, la lírica, la sociedad y la democracia
le han llevado a ejercer una actividad frenética, cultivando desde el ensayo (Europa, Europa); al libro de divulgación matemática para niños y provectos (El diablo de los números) a la poesía. Su última novela es ¿Dónde estás, Robert? y ha sido publicada hace 4 años. Ha sido galardonado con numerosos premios, entre ellos el Heinrich Böll y el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2002. Como podéis ver en la foto, es un señor entrañabilísimo.
Y bien, ahora procede comentar el libro. ¿Y cómo se comenta un libro de poesía? La verdad es que este se deja comentar fácilmente, gracias a la unidad (casi podríamos decir identidad) de estilo y temática. Se trata de un libro de una compleja sencillez, o de una sencilla complejidad: podemos considerarlo como un simple paseo por las vidas de un 37 personajes que han contribuido o descontribuido a rellenar el mito del progreso; o bien, podemos considerarlo como un mosaico, un texto de textos; un puzzle que va y viene por las épocas, los avances y los retrocesos del hombre; se trataría, entonces, de un libro, en cierto sentido, histórico. Así pues, podemos leer cada epitafio individualmente, de forma autónoma y disfrutar con estos retratos irónicos, intencionalmente grandilocuentes y épicos.
Podemos, también, jugar a los acertijos con Magnus, puesto que cada personaje sólo viene aludido por sus iniciales y por las fechas de nacimiento y muerte. Recomiendo esta manera de leer el libro para una segunda lectura (probablemente habremos olvidado muchos nombres), pues con ella interiorizamos un poco más la forma de expresarse de Hans Magnus y su forma de pensar: desentrañamos no sólo el acertijo de qué iniciales van con qué personaje; sino de qué palabras utiliza Hans Magnus para aludir a qué comportamientos.
Por último, el libro se puede ver como un complejísimo puzzle presentado en orden cronológico, pero que supone un recorrido en red por la historia del progreso desde el siglo XIV. Si lo vemos así, tenemos que reconocer lo fino que ha hilado Enzensberger en su selección de personajes: astrónomos, médicos, algún "politólogo", físicos, químicos, pretecnólogos... ¿por qué unos sí y otros no? Et bien, si queremos leer el libro como si fuésemos arañas de selva tropical, tenemos que aguzar los sentidos y averiguar a cada paso los motivos de los gráciles movimientos que ha hecho el autor por la historia del Progreso.... De Malthus a Campanella; de Gutenberg a Bakunin; de Maquiavelo a Evans... El fin es el camino. ¿Qué tendrán en común? El camino es complejo; os copio un trocito de la contraportada, que aporta unas pequeñas pistas...
"Todos ellos pertenecen a la raza blanca; proceden de las clases dominantes y los "estamentos cultos"; y además, son todos varones. Se trata, por lo tanto, de una pequeña minoría radical que ha llevado a cabo acciones imprevisibles en nombre y, en bastantes ocasiones, a espaldas de la mayoría."
Por otra parte, las referencias veladas a otros muchísimos personajes que se topan con otros más allá de la red que ha tejido Enzensberger, queda patente en un índice final. También es cosa del lector saber verlos al leer el libro. Probablemente, Enzensberger ha tenido sus razones para no incluir a estos aludidos en su Mausoleo; ahora bien, esto sugiere la idea de que este libro viene a ser interminable; sólo hace falta que alguien tenga la valentía y el savoir faire de recoger el "magno" ovillo y comenzar a hilar una nueva balada...
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Noticia: Presentación de "De las cenizas"
Hoy lunes 14 de febrero se presenta la novela De las cenizas. Es el último libro de Guillermo Galván Olalla y ha sido galardonado con el XXIII Premio de Novela Felipe Trigo.
El acto está convocado por la editorial Algaida, que se ha encargado de la publicación del libro; y tendrá lugar en la Asociación de la Prensa de Madrid, en la calle Claudio Coello 99.
El acto contará con la presencia del autor y de los escritores Rafael Reig y Emilio R. Barrachina.
El libro ya fue presentado en Villanueva de la Serena con anterioridad.
Tras veinte años de exilio, el músico Víctor Alba regresa a Madrid, a punto para descubrir la muerte en circunstancias extrañas de un viejo amigo, Horacio. La viuda de éste, por cuyo amor Víctor había huido de España le encarga al músico que investigue lo ocurrido.
Guillermo Galván nació en Valencia en 1950 y ha ejercido la profesión de Periodismo principalmente en la Agencia Efe. De las Cenizas es ya la cuarta novela que publica. Con La mirada de Saturno obtuvo el Premio Tiflos de Novela de 1999; con <El aire no deja huellas quedó finalista del premio de Novela Negra de la Diputación de Albacete en 2001; con Aislinn, Sinfonía de fantasmas ganó el Premio Río Manzanares 2002.
De las cenizas ha sido, además, adaptada al cine. Recientemente ha terminado el rodaje en Barcelona. La película, que se estrenará en primavera, lleva por título Vorvik, y es el primer trabajo de José Antonio Victoria.
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El acto está convocado por la editorial Algaida, que se ha encargado de la publicación del libro; y tendrá lugar en la Asociación de la Prensa de Madrid, en la calle Claudio Coello 99.
El acto contará con la presencia del autor y de los escritores Rafael Reig y Emilio R. Barrachina.
El libro ya fue presentado en Villanueva de la Serena con anterioridad.
Tras veinte años de exilio, el músico Víctor Alba regresa a Madrid, a punto para descubrir la muerte en circunstancias extrañas de un viejo amigo, Horacio. La viuda de éste, por cuyo amor Víctor había huido de España le encarga al músico que investigue lo ocurrido.
Guillermo Galván nació en Valencia en 1950 y ha ejercido la profesión de Periodismo principalmente en la Agencia Efe. De las Cenizas es ya la cuarta novela que publica. Con La mirada de Saturno obtuvo el Premio Tiflos de Novela de 1999; con <El aire no deja huellas quedó finalista del premio de Novela Negra de la Diputación de Albacete en 2001; con Aislinn, Sinfonía de fantasmas ganó el Premio Río Manzanares 2002.
De las cenizas ha sido, además, adaptada al cine. Recientemente ha terminado el rodaje en Barcelona. La película, que se estrenará en primavera, lleva por título Vorvik, y es el primer trabajo de José Antonio Victoria.
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Noticia: muere el dramaturgo Arthur Miller, premio Príncipe de Asturias de las Letras
El pasado jueves día 10 de febrero murió el escritor Arthur Miller, a consecuencia de la complicación del cáncer que padecía con una neumonía. Arthur Miller tenía ya 89 años y falleció en su rancho de Connecticut rodeado de su hija Rebecca, sus nietos y su compañera, la pintora Agnes Barley.
El autor, galardonado con muchísimos premios, recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras el año 2002 y manifestó su deseo de que fuese Asturias el primer lugar del mundo en que se representase su última pieza. La Fundación Príncipe de Asturias le homenajeará con carácter póstumo, por su aportación al mundo de las letras y a la cultura universal. Según he sabido por Radio Cooperativa, Graciano García, director de la Fundación declaró que con la muerte de Miller desaparecía “figura universal de la cultura, que animó el conocimiento y la vida de muchas generaciones de ciudadanos de todo el mundo y especialmente de españoles”.
Los escenarios de Broadway, por su parte, han apagado las luces de todos sus escenarios como homenaje al autor de Muerte de un viajante.
Arthur Miller nació en Nueva York en 1915 y es considerado como uno de los más importantes dramaturgos del siglo XX a escala universal. Tras la ruina de su padre en el crack de la bolsa neoyorquina de 1929, comenzó a trabajar para pagarse su formación. Mientras estudiaba en la Universidad de Michigan ya escribió su primera comedia: Todavía crece la hierba, de 1938, que ya recibió diversos premios literarios. Pocos años después, en 1944, le llegó el éxito de crítica y público con Focus, un alegato contra el antisemitismo. En 1947 escribió Todos eran mis hijos fue reconocida por el Círculo de Críticos de Teatro de Nueva York como la mejor obra del año.
Su gran éxito lo constituye La muerte de un viajante de 1949, que obtuvo los premios Pulitzer de Teatro y del Círculo de Críticos de Teatro de Nueva York. Su obra Las brujas de Salem, de 1953 se la debe al general McCarthy y a los interrogatorios a que fue sometido por el Comité de Actividades Antiamericanas. Miller fue uno de los pocos que arremetió contra el “antihumanismo” americano y que denunció la situaciones que se daban en Corea y Vietnam. En 1956 compareció ante el Comité pero fue finalmente absuelto.
Su teatro nunca ha huido de los temas sociales y como él mismo decía en un artículo reciente (que cito a través del de César Coca aparecido en Las provincias): “Los jóvenes de los años treinta alzaban con conocimiento de causa los estandartes de la protesta y el compromiso social, una orgullosa distinción que desafiaba a la torre de marfil en la que la mayoría de los escritores parecían haber vivido durante los encantadores y bastante tontos años veinte”.
Este mismo año se casó con la actriz Marilyn Monroe, pero se divorciaron en 1961. Para su mujer escribió el guión de la película Vidas Rebeldes en 1960. Ha escrito también Después de la caída, Incidente en Vichy, El precio y El arzobispo.
Su relación con España se remonta a la Guerra Civil española, rito de iniciación de los jóvenes de su generación al siglo XX. En su discurso de agradecimiento por el Premio de las Letras 2002, Arthur Miller reconoció que desde su juventud “España ha ejercido sobre mi conciencia efectos especialmente importantes e incluso dramáticos.”
Según el acta del jurado, se le concedió este premio por haber logrado
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El autor, galardonado con muchísimos premios, recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras el año 2002 y manifestó su deseo de que fuese Asturias el primer lugar del mundo en que se representase su última pieza. La Fundación Príncipe de Asturias le homenajeará con carácter póstumo, por su aportación al mundo de las letras y a la cultura universal. Según he sabido por Radio Cooperativa, Graciano García, director de la Fundación declaró que con la muerte de Miller desaparecía “figura universal de la cultura, que animó el conocimiento y la vida de muchas generaciones de ciudadanos de todo el mundo y especialmente de españoles”.
Los escenarios de Broadway, por su parte, han apagado las luces de todos sus escenarios como homenaje al autor de Muerte de un viajante.
Arthur Miller nació en Nueva York en 1915 y es considerado como uno de los más importantes dramaturgos del siglo XX a escala universal. Tras la ruina de su padre en el crack de la bolsa neoyorquina de 1929, comenzó a trabajar para pagarse su formación. Mientras estudiaba en la Universidad de Michigan ya escribió su primera comedia: Todavía crece la hierba, de 1938, que ya recibió diversos premios literarios. Pocos años después, en 1944, le llegó el éxito de crítica y público con Focus, un alegato contra el antisemitismo. En 1947 escribió Todos eran mis hijos fue reconocida por el Círculo de Críticos de Teatro de Nueva York como la mejor obra del año.
Su gran éxito lo constituye La muerte de un viajante de 1949, que obtuvo los premios Pulitzer de Teatro y del Círculo de Críticos de Teatro de Nueva York. Su obra Las brujas de Salem, de 1953 se la debe al general McCarthy y a los interrogatorios a que fue sometido por el Comité de Actividades Antiamericanas. Miller fue uno de los pocos que arremetió contra el “antihumanismo” americano y que denunció la situaciones que se daban en Corea y Vietnam. En 1956 compareció ante el Comité pero fue finalmente absuelto.
Su teatro nunca ha huido de los temas sociales y como él mismo decía en un artículo reciente (que cito a través del de César Coca aparecido en Las provincias): “Los jóvenes de los años treinta alzaban con conocimiento de causa los estandartes de la protesta y el compromiso social, una orgullosa distinción que desafiaba a la torre de marfil en la que la mayoría de los escritores parecían haber vivido durante los encantadores y bastante tontos años veinte”.
Este mismo año se casó con la actriz Marilyn Monroe, pero se divorciaron en 1961. Para su mujer escribió el guión de la película Vidas Rebeldes en 1960. Ha escrito también Después de la caída, Incidente en Vichy, El precio y El arzobispo.
Su relación con España se remonta a la Guerra Civil española, rito de iniciación de los jóvenes de su generación al siglo XX. En su discurso de agradecimiento por el Premio de las Letras 2002, Arthur Miller reconoció que desde su juventud “España ha ejercido sobre mi conciencia efectos especialmente importantes e incluso dramáticos.”
Según el acta del jurado, se le concedió este premio por haber logrado
”transmitir desde la escena las inquietudes, los conflictos y las aspiraciones de la sociedad actual, renovando así la permanente lección humanística del mejor teatro.”
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Juego: Cadáver exquisito
Como yo estoy inmersa en los libros y hasta el día 12 voy a seguir enclaustrada como una carmelita sin zapatos... os propongo la construcción de un cadáver exquisito...
Yo me arranco, y el que quiera, que se anime y siga, ¿okis?
Venga, ahí va.
Aitana está durmiendo con el ala del sueño rozándole la risa
C'est à vous!
Actualización de 18 de febrero de 2005:
Aitana está durmiendo con el ala del sueño rozándole la risa
no era el mosh, era la tortuga lo que estaba encadenándose
Desde la cocina, el laurel sonríe. La mesa del comedor —siempre la más soñadora de todos los enseres de la casa de Aitana— exhala un suspiro entre melancólico y feliz. Incluso, en atención al singular momento, la cañería del baño, esa que siempre quiso haber sido percusionista y compensa su frustración gorgoteando rítmicamente por las noches, calla unos instantes.
El gato de Aitana conversa con la máscara bantú acerca de la personalidad de las cortinas. El fuego crepita denso y ese gato de escayola se siente preparado para vender su séptima vida al mejor postor. La voz de la cerradura irrumpe en escena, justo a tiempo para descifrar de dónde viene un angosto hilo de luz que hace crujir la tarima de su habitación.
Gracias a Palimp, Carl Philip y Nakazanius por su colaboración :-)
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Yo me arranco, y el que quiera, que se anime y siga, ¿okis?
Venga, ahí va.
Aitana está durmiendo con el ala del sueño rozándole la risa
C'est à vous!
Actualización de 18 de febrero de 2005:
Aitana está durmiendo con el ala del sueño rozándole la risa
no era el mosh, era la tortuga lo que estaba encadenándose
Desde la cocina, el laurel sonríe. La mesa del comedor —siempre la más soñadora de todos los enseres de la casa de Aitana— exhala un suspiro entre melancólico y feliz. Incluso, en atención al singular momento, la cañería del baño, esa que siempre quiso haber sido percusionista y compensa su frustración gorgoteando rítmicamente por las noches, calla unos instantes.
El gato de Aitana conversa con la máscara bantú acerca de la personalidad de las cortinas. El fuego crepita denso y ese gato de escayola se siente preparado para vender su séptima vida al mejor postor. La voz de la cerradura irrumpe en escena, justo a tiempo para descifrar de dónde viene un angosto hilo de luz que hace crujir la tarima de su habitación.
Gracias a Palimp, Carl Philip y Nakazanius por su colaboración :-)
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Reseña: Contra la Interpretación, de Susan Sontag
Digresión inicial
Pese a que estoy encerrada en mi humilde morada (mi zulo, mis cucarachas, mi calendario, mi...), los libros no me abandonan ni un momento. Me atrevería a afirmar que es porque estoy estudiando. Y aunque deteste la carrera que estoy haciendo y demás concreciones sobre los fangos, los polvos, los lodos y las deixis que conjugan mi existencia en este barrizal de la moral, hay una asignatura al año (el promedio) que me emociona, me subyuga; o como decía la poeta sobre Bach: “me iza y me conmueve”.
Parte de este elevarme como si fuese una bandera y conmoverme como si fuese una hija de los abriles, es gracias a los libros. El sábado tengo examen de “Crítica Artística”. ¡Por fin una asignatura con una bibliografía extensa! ¡Grandes nombres: Baudelaire, Champfleury, Félix, Valeriano Bozal, Giulio Carlo Argan! ¡Por fin una marea de páginas en la que sustraerse al estudio! Además, el profesor nos deja incrementar su sapiencia con nuestra sapiencia y conformar una bibliografía personalizada que haría las envidias de cualquier comunidad de simpáticos sapiens...
Pues bien, Susan Sontag, la inmarcesible Susan, que murió estas navidades y casi nadie lo dijo, me ha acompañado por el barrizal de febrero. Su Contra la Interpretación ha sido la mejor vela contra el viento, la marea y la arenilla con que la madre nutricia de los estudios se empeña en cegarme la ingenua mirada...
Reseña (im)propiamente dicha
Contra la Interpretación es un conjunto de ensayos de diferentes temas escritos allá por los años 60. La peculiaridad de estos ensayos viene de dos fuentes: por un lado, la época: prolija en manifestaciones artísticas de todo tipo; en innovaciones en forma de performance y de director de cine francés con jersey de cuello vuelto; por otro lado, la juventud de la autora y esa apertura de miras que nunca le hizo rechazar nada hasta haberlo analizado. Si algo me admira de Susan (aparte de haber conseguido esas magníficas becas universitarias "para pensar") es mantener la mirada limpia e ingenua del "primitivo", no dejarse llevar por idées reçues en ningún momento; saber ser dueña de una ignorancia neutral y no prejuiciosa, y por supuesto, vencerla siempre con el conocimiento y no con la tautología. ¿De dónde le saldría todo esto?
Luchar contra la hipocresía, la superficialidad y la indiferencia ética y estética han sido siempre los eslóganes ensayísticos de Susan. Y eso es lo que se plasma en Contra la Interpretación: una colección de reflexiones bien sencillas, magníficamente documentadas, exacerbadamente argumentadas... una fortaleza de la inteligencia contra las andanadas a ciegas de la ignorancia. Los ensayos se apoyan en temas concretos, en obras de arte concreto. Se trata, por lo tanto, de críticas artísticas propiamente dichas. Sin embargo, el atrevimiento editorial que se presupone en la reedición de críticas a obras de arte que a día de hoy pueden resultar desconocidas no es tal. ¿Por qué? se preguntará respetuosamente el respetable. Y bien, porque muchos de los casos presentados en esta antología le hacen la "pascua" (en el sentido etimológico ;-) a la obra en sí; son un "paso a través" de las pinceladas, los fotogramas y los versos hasta encontrar la esencia artística de todas las obras que Susan ha pasado por la lupa.
El primer bloque de ensayos lo constituyen "Contra la Interpretación" y "Sobre el estilo". Con ellos, Susan pone en su sitio a mucho pseudo teórico del arte precipitado y nos pone en su sitio a nosotros. Son dos ensayos brújula, que nos enseñarán a manejarnos por el resto del libro. Más allá del acuerdo que alcancemos con las posiciones de la autora, estos dos ensayos nos sirven casi como declaración de principios para adentrarnos en el resto del libro. Por otro lado, ambos son totalmente innovadores sin ser, por ello, ilógicos o demasiado rupturistas... Son fruto de una nueva lógica, que es a su vez fruto de un tiempo nuevo, que es a su vez fruto de un tiempo anterior. (Y no está dicho así para hacer bonito, que no lo hace, sino porque es la pura realidad: la autora utiliza una nueva lógica pero cimentada en la más amplia tradición teórica).
El segundo bloque está dedicado a la narrativa. Pavese encarna al artista sufridor, al novelista amargado y destinado al suicidio. Lévi Strauss y sus tristísimos trópicos sirven para hablar sobre la nueva concepción del novelista de éxito. Posteriormente, Simon Weil, Jean Paul Sartre, Luckaks y Genet sirven para hacer una reflexión sobre los textos críticos. Susan ilumina con su propia antorcha lo que ella considera que son fallas en las argumetaciones de estos autores, las completa y los pone a todos en danza, a decirse cosas, a "intertextualizar", a compartir sus ideas, en una suerte de diálogo perfectamente dirigido desde los bastidores por Susan Sontag.
El teatro también merece atención; aunque quizás esta es la parte que menos me ha impactado. Las representaciones de teatro son algo muchísimo más caduco que las obras en sí, con lo cual se me escapa en muchas ocasiones lo que Susan critica o alaba. Eso sí, la redención de Artaud o el tajo que le mete al pedestal de Ionesco merecen la pena...
Luego viene el cine, cuarto bloque. Apasionante el recorrido por las películas de Bresson, Resnais o Godard. En muchos casos, sin embargo, no consigue trascender las obras que comenta. Sí que se eleva, sin embargo, al hablar de la Ciencia Ficción. En este ensayo "La imaginación del desastre" consigue hacer una caracterización de la película típica de ciencia ficción. Se trata de una sistematización cómica pero no exenta de verdad. Y Susan no se acobarda a la hora de defender dos o tres películas del género. Y no lo hace mal.
Del último bloque, una suerte de "cajón de susan" en elque se analiza desde el tratamiento de la religión en la literatura americana, hasta la catarsis colectiva y efímera que puede suponer un "happening" (¡yuxtaposición radical los llama!), lo más destacable son las "Notas sobre lo camp". Por un lado, porque están escritas con gran frescura, con ejemplos magníficos que incitan a la sonrisa, y a la simpatización con todo lo "camp"; por otro lado, porque levantan el telón de un fenómeno muy extendido y muchas veces visto con desdén o condescendencia. Pero con este artículo, si hacemos un ejercicio de sinceridad para con nosotros; nos descubrimos dueños de un Parnaso de lo más simpático y de lo más "camp". Lo "camp" puede es algo que hay que saber identificar y proteger.
La gran definición de lo "camp" aparece, a mi modo de ver en la nota 31:
En este deleite viene incluida una cierta actitud risueña; de perdón o redención a través de la risa. Jejeje. (Me río porque me he visto en el espejo adelantando al fracaso por la derecha. Traía la barba al viento, tipo Séneca... yo mentiendo ;-))
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Pese a que estoy encerrada en mi humilde morada (mi zulo, mis cucarachas, mi calendario, mi...), los libros no me abandonan ni un momento. Me atrevería a afirmar que es porque estoy estudiando. Y aunque deteste la carrera que estoy haciendo y demás concreciones sobre los fangos, los polvos, los lodos y las deixis que conjugan mi existencia en este barrizal de la moral, hay una asignatura al año (el promedio) que me emociona, me subyuga; o como decía la poeta sobre Bach: “me iza y me conmueve”.
Parte de este elevarme como si fuese una bandera y conmoverme como si fuese una hija de los abriles, es gracias a los libros. El sábado tengo examen de “Crítica Artística”. ¡Por fin una asignatura con una bibliografía extensa! ¡Grandes nombres: Baudelaire, Champfleury, Félix, Valeriano Bozal, Giulio Carlo Argan! ¡Por fin una marea de páginas en la que sustraerse al estudio! Además, el profesor nos deja incrementar su sapiencia con nuestra sapiencia y conformar una bibliografía personalizada que haría las envidias de cualquier comunidad de simpáticos sapiens...
Pues bien, Susan Sontag, la inmarcesible Susan, que murió estas navidades y casi nadie lo dijo, me ha acompañado por el barrizal de febrero. Su Contra la Interpretación ha sido la mejor vela contra el viento, la marea y la arenilla con que la madre nutricia de los estudios se empeña en cegarme la ingenua mirada...
Reseña (im)propiamente dicha
Contra la Interpretación es un conjunto de ensayos de diferentes temas escritos allá por los años 60. La peculiaridad de estos ensayos viene de dos fuentes: por un lado, la época: prolija en manifestaciones artísticas de todo tipo; en innovaciones en forma de performance y de director de cine francés con jersey de cuello vuelto; por otro lado, la juventud de la autora y esa apertura de miras que nunca le hizo rechazar nada hasta haberlo analizado. Si algo me admira de Susan (aparte de haber conseguido esas magníficas becas universitarias "para pensar") es mantener la mirada limpia e ingenua del "primitivo", no dejarse llevar por idées reçues en ningún momento; saber ser dueña de una ignorancia neutral y no prejuiciosa, y por supuesto, vencerla siempre con el conocimiento y no con la tautología. ¿De dónde le saldría todo esto?
"Mi idea de un escritor: alguien que se interesa por todo. Estar interesada por todo siempre me había resultado algo natural, como era natural para mí concebir así la vocación de un escritor.
Luchar contra la hipocresía, la superficialidad y la indiferencia ética y estética han sido siempre los eslóganes ensayísticos de Susan. Y eso es lo que se plasma en Contra la Interpretación: una colección de reflexiones bien sencillas, magníficamente documentadas, exacerbadamente argumentadas... una fortaleza de la inteligencia contra las andanadas a ciegas de la ignorancia. Los ensayos se apoyan en temas concretos, en obras de arte concreto. Se trata, por lo tanto, de críticas artísticas propiamente dichas. Sin embargo, el atrevimiento editorial que se presupone en la reedición de críticas a obras de arte que a día de hoy pueden resultar desconocidas no es tal. ¿Por qué? se preguntará respetuosamente el respetable. Y bien, porque muchos de los casos presentados en esta antología le hacen la "pascua" (en el sentido etimológico ;-) a la obra en sí; son un "paso a través" de las pinceladas, los fotogramas y los versos hasta encontrar la esencia artística de todas las obras que Susan ha pasado por la lupa. El primer bloque de ensayos lo constituyen "Contra la Interpretación" y "Sobre el estilo". Con ellos, Susan pone en su sitio a mucho pseudo teórico del arte precipitado y nos pone en su sitio a nosotros. Son dos ensayos brújula, que nos enseñarán a manejarnos por el resto del libro. Más allá del acuerdo que alcancemos con las posiciones de la autora, estos dos ensayos nos sirven casi como declaración de principios para adentrarnos en el resto del libro. Por otro lado, ambos son totalmente innovadores sin ser, por ello, ilógicos o demasiado rupturistas... Son fruto de una nueva lógica, que es a su vez fruto de un tiempo nuevo, que es a su vez fruto de un tiempo anterior. (Y no está dicho así para hacer bonito, que no lo hace, sino porque es la pura realidad: la autora utiliza una nueva lógica pero cimentada en la más amplia tradición teórica).
El segundo bloque está dedicado a la narrativa. Pavese encarna al artista sufridor, al novelista amargado y destinado al suicidio. Lévi Strauss y sus tristísimos trópicos sirven para hablar sobre la nueva concepción del novelista de éxito. Posteriormente, Simon Weil, Jean Paul Sartre, Luckaks y Genet sirven para hacer una reflexión sobre los textos críticos. Susan ilumina con su propia antorcha lo que ella considera que son fallas en las argumetaciones de estos autores, las completa y los pone a todos en danza, a decirse cosas, a "intertextualizar", a compartir sus ideas, en una suerte de diálogo perfectamente dirigido desde los bastidores por Susan Sontag.
El teatro también merece atención; aunque quizás esta es la parte que menos me ha impactado. Las representaciones de teatro son algo muchísimo más caduco que las obras en sí, con lo cual se me escapa en muchas ocasiones lo que Susan critica o alaba. Eso sí, la redención de Artaud o el tajo que le mete al pedestal de Ionesco merecen la pena...
Luego viene el cine, cuarto bloque. Apasionante el recorrido por las películas de Bresson, Resnais o Godard. En muchos casos, sin embargo, no consigue trascender las obras que comenta. Sí que se eleva, sin embargo, al hablar de la Ciencia Ficción. En este ensayo "La imaginación del desastre" consigue hacer una caracterización de la película típica de ciencia ficción. Se trata de una sistematización cómica pero no exenta de verdad. Y Susan no se acobarda a la hora de defender dos o tres películas del género. Y no lo hace mal.
Del último bloque, una suerte de "cajón de susan" en elque se analiza desde el tratamiento de la religión en la literatura americana, hasta la catarsis colectiva y efímera que puede suponer un "happening" (¡yuxtaposición radical los llama!), lo más destacable son las "Notas sobre lo camp". Por un lado, porque están escritas con gran frescura, con ejemplos magníficos que incitan a la sonrisa, y a la simpatización con todo lo "camp"; por otro lado, porque levantan el telón de un fenómeno muy extendido y muchas veces visto con desdén o condescendencia. Pero con este artículo, si hacemos un ejercicio de sinceridad para con nosotros; nos descubrimos dueños de un Parnaso de lo más simpático y de lo más "camp". Lo "camp" puede es algo que hay que saber identificar y proteger.
"El gusto camp es una especie de amor, amor a la naturaleza humana".
La gran definición de lo "camp" aparece, a mi modo de ver en la nota 31:
"Así pues, las cosas son campy no cuando se hacen viejas, sino cuando nos liberamos hasta cierto punto de ellas y somos capaces de deleitarnos por el fracaso del intento, en vez de sentirnos frustrados".
En este deleite viene incluida una cierta actitud risueña; de perdón o redención a través de la risa. Jejeje. (Me río porque me he visto en el espejo adelantando al fracaso por la derecha. Traía la barba al viento, tipo Séneca... yo mentiendo ;-))
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Poesía: Fernando Pessoa (para que disfrutéis mientras estudio)
Os dejo un poema de Fernando Pessoa, o mejor dicho, de su heterónimo Álvaro de Campos. Algún día habrá tiempo para hablar de los callos a la portuguesa, los chevrolets, la estatua del Chiado y el ser como hierbas y que no te arranquen. Mientras tanto, aquí va este "Cruzou por mim", tan lindo. Os lo dejo también recitado por Jô Soares, un "mastodonte" de la cultura lusa.
Para saber más de Pessoa antes de que a mí se me escurra un post sobre el tema, puedes consultaresta página en portugués o bien, la página del Instituto Camões. Si no te apañas bien con el portugués, puedes echar un vistazo en español en esta otra página.
Cruzou por mim, veio ter comigo, numa rua da Baixa
Aquele homem mal vestido, pedinte por profissão que se lhe vê na cara,
Que simpatiza comigo e eu simpatizo com ele;
E reciprocamente, num gesto largo, transbordante, dei-lhe tudo quanto tinha
(Exceto, naturalmente, o que estava na algibeira onde trago mais dinheiro:
Não sou parvo nem romancista russo, aplicado,
E romantismo, sim, mas devagar...).
Sinto uma simpatia por essa gente toda,
Sobretudo quando não merece simpatia.
Sim, eu sou também vadio e pedinte,
E sou-o também por minha culpa.
Ser vadio e pedinte não é ser vadio e pedinte:
É estar ao lado da escala social,
É não ser adaptável às normas da vida,
Ás normas reais ou sentimentais da vida -
Não ser Juiz do Supremo, empregado certo, prostituta,
Não ser pobre a valer, operário explorado,
Não ser doente de uma doença incurável,
Não ser sedento da justiça, ou capitão de cavalaria,
Não ser, enfim, aquelas pessoas sociais dos novelistas
Que se fartam de letras porque tem razão para chorar lagrimas,
E se revoltam contra a vida social porque tem razão para isso supor.
Não: tudo menos ter razão!
Tudo menos importar-se com a humanidade!
Tudo menos ceder ao humanitarismo!
De que serve uma sensação se ha uma razão exterior a ela?
Sim, ser vadio e pedinte, como eu sou,
Não é ser vadio e pedinte, o que é corrente:
E' ser isolado na alma, e isso é que é ser vadio,
E' ter que pedir aos dias que passem, e nos deixem, e isso é que é ser pedinte.
Tudo o mais é estúpido como um Dostoiewski ou um Gorki.
Tudo o mais é ter fome ou não ter o que vestir.
E, mesmo que isso aconteça, isso acontece a tanta gente
Que nem vale a pena ter pena da gente a quem isso acontece.
Sou vadio e pedinte a valer, isto é, no sentido translato,
E estou-me rebolando numa grande caridade por mim.
Coitado do Álvaro de Campos!
Tão isolado na vida! Tão deprimido nas sensações!
Coitado dele, enfiado na poltrona da sua melancolia!
Coitado dele, que com lagrimas (autenticas) nos olhos,
Deu hoje, num gesto largo, liberal e moscovita,
Tudo quanto tinha, na algibeira em que tinha olhos tristes por profissão
Coitado do Álvaro de Campos, com quem ninguém se importa!
Coitado dele que tem tanta pena de si mesmo!
E, sim, coitado dele!
Mais coitado dele que de muitos que são vadios e vadiam,
Que são pedintes e pedem,
Porque a alma humana é um abismo.
Eu é que sei. Coitado dele!
Que bom poder-me revoltar num comício dentro de minha alma!
Mas até nem parvo sou!
Nem tenho a defesa de poder ter opiniões sociais.
Não tenho, mesmo, defesa nenhuma: sou lúcido.
Não me queiram converter a convicção: sou lúcido!
Já disse: sou lúcido.
Nada de estéticas com coração: sou lúcido.
Merda! Sou lúcido.
(No os quiero dejar la traducción porque no la he encontrado y yo no me siento quién para aventurar una: me parece que al ser una lengua bastante próxima a la nuestra, es fácil comprenderlo. Eso sí, si os falla alguna palabreja, podéis preguntármela ;-) En cualquier caso, hay que tener en cuenta eso que dicen que dijo el vermontañés Robert Frost (hay teorías que dicen que lo dijo Rilke...) de que "la poesía es lo que se pierde en la traducción". Lo que importa es la sonoridad, me parece a mí, y para ello, pues os lo dejo también recién salido del paladar de Jô Soares. Que lo disfrutéis. Fin del paréntesis).
Escucha "Cruzou por mim" por cortesía de Cultura Brasil.
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Para saber más de Pessoa antes de que a mí se me escurra un post sobre el tema, puedes consultaresta página en portugués o bien, la página del Instituto Camões. Si no te apañas bien con el portugués, puedes echar un vistazo en español en esta otra página.
Cruzou por mim, veio ter comigo, numa rua da Baixa
Aquele homem mal vestido, pedinte por profissão que se lhe vê na cara,
Que simpatiza comigo e eu simpatizo com ele;
E reciprocamente, num gesto largo, transbordante, dei-lhe tudo quanto tinha
(Exceto, naturalmente, o que estava na algibeira onde trago mais dinheiro:
Não sou parvo nem romancista russo, aplicado,
E romantismo, sim, mas devagar...).
Sinto uma simpatia por essa gente toda,
Sobretudo quando não merece simpatia.
Sim, eu sou também vadio e pedinte,
E sou-o também por minha culpa.
Ser vadio e pedinte não é ser vadio e pedinte:
É estar ao lado da escala social,
É não ser adaptável às normas da vida,
Ás normas reais ou sentimentais da vida -
Não ser Juiz do Supremo, empregado certo, prostituta,
Não ser pobre a valer, operário explorado,
Não ser doente de uma doença incurável,
Não ser sedento da justiça, ou capitão de cavalaria,
Não ser, enfim, aquelas pessoas sociais dos novelistas
Que se fartam de letras porque tem razão para chorar lagrimas,
E se revoltam contra a vida social porque tem razão para isso supor.
Não: tudo menos ter razão!
Tudo menos importar-se com a humanidade!
Tudo menos ceder ao humanitarismo!
De que serve uma sensação se ha uma razão exterior a ela?
Sim, ser vadio e pedinte, como eu sou,
Não é ser vadio e pedinte, o que é corrente:
E' ser isolado na alma, e isso é que é ser vadio,
E' ter que pedir aos dias que passem, e nos deixem, e isso é que é ser pedinte.
Tudo o mais é estúpido como um Dostoiewski ou um Gorki.
Tudo o mais é ter fome ou não ter o que vestir.
E, mesmo que isso aconteça, isso acontece a tanta gente
Que nem vale a pena ter pena da gente a quem isso acontece.
Sou vadio e pedinte a valer, isto é, no sentido translato,
E estou-me rebolando numa grande caridade por mim.
Coitado do Álvaro de Campos!
Tão isolado na vida! Tão deprimido nas sensações!
Coitado dele, enfiado na poltrona da sua melancolia!
Coitado dele, que com lagrimas (autenticas) nos olhos,
Deu hoje, num gesto largo, liberal e moscovita,
Tudo quanto tinha, na algibeira em que tinha olhos tristes por profissão
Coitado do Álvaro de Campos, com quem ninguém se importa!
Coitado dele que tem tanta pena de si mesmo!
E, sim, coitado dele!
Mais coitado dele que de muitos que são vadios e vadiam,
Que são pedintes e pedem,
Porque a alma humana é um abismo.
Eu é que sei. Coitado dele!
Que bom poder-me revoltar num comício dentro de minha alma!
Mas até nem parvo sou!
Nem tenho a defesa de poder ter opiniões sociais.
Não tenho, mesmo, defesa nenhuma: sou lúcido.
Não me queiram converter a convicção: sou lúcido!
Já disse: sou lúcido.
Nada de estéticas com coração: sou lúcido.
Merda! Sou lúcido.
(No os quiero dejar la traducción porque no la he encontrado y yo no me siento quién para aventurar una: me parece que al ser una lengua bastante próxima a la nuestra, es fácil comprenderlo. Eso sí, si os falla alguna palabreja, podéis preguntármela ;-) En cualquier caso, hay que tener en cuenta eso que dicen que dijo el vermontañés Robert Frost (hay teorías que dicen que lo dijo Rilke...) de que "la poesía es lo que se pierde en la traducción". Lo que importa es la sonoridad, me parece a mí, y para ello, pues os lo dejo también recién salido del paladar de Jô Soares. Que lo disfrutéis. Fin del paréntesis).
Escucha "Cruzou por mim" por cortesía de Cultura Brasil.
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