¡Otro viaje!
¡Aquél fin de semana por fin me libraba de los niños y de los padres y de todos los alemanes! Mi felicidad era extrema, casi rozaba la euforia. Iba a pasar unos alegres días en Austria, sólo tres días, pero algo es algo. Sin pensar demasiado metí la ropa que encontré limpia en la mochila, me la eché al hombro y comencé mi nuevo viaje.
No iba sola, y tampoco iba a estar sola al llegar allí. Menos mal… no me veía haciendo yo todos esos cambios de trenes sabiendo tan poco alemán. Ahora viene la gracia del fin de semana. El tren desde Munich a Simbach estaba vacío, nuestro vagón sólo estábamos mi amiga, yo y otro chico. El susodicho, estaría estudiando o algo. Era el típico creidillo que hace ver que estudia, que es inteligente, que se cree muy guapo, muy interesante y muy GUAY. Tenía ante el un montón de partituras y varios libros de distintas asignaturas. Al poco de llegar nosotras se puso a hablar por teléfono. Kristin ya no tenía demasiado sueño así que nos pusimos a hablar... todavía estaba en la fase de que si quería hablar de algún tema interesante mejor lo hiciera en inglés.. Y coge el creidillo del muchacho ese y se pone a hablar en inglés por teléfono. Luego, en francés, eso sin parar de darme miradas furtivas del tipo: mira-que-guay-soy-que-puedo-hablar-tantos-idiomas. Mi amiga y yo los quedamos estupetactas y sobre todo con unas ganas inmensas de echarnos a reir. Pero por respeto no lo hicimos, aunque hubieron momentos en los que no pude más y me reía en bajito. Cosa a la que Creidillo le parecía también muy gracioso. Ahora viene su verdadera gran hazaña: Al salir de Munich vi una catedral muy entrañabe, la verdad es que me sorprendió,. Tan juguetona como de habitual no dudé ni un instante de decirle ¡Adiós! a aquella bonita catedral. Explico la situación del tren. Estaba "waving goodbye" girada hacia mi ventana, justamente la opuesta del Creidillo, con lo cual sólo podía ver mi espalda y mi reflejo en el cristal del tren. Al hacer el gesto de despedida con la mano, Creidillo creyó que era a él y el muy listo comenzó a moverla agitadamente, muy entusiasmado por la atención que creía que le estaba prestando. Pobrecito, luego vio mi cara de asombro y se cohibió. Ya se le había terminado la euforía. Se dió cuenta de que no era a él a quien saludaba a través del cristal del tren. Kristin no pudo más y tuvo que reirse a sus anchas, la verdad es que yo también lo hice.
¿No es sorprendente como la gente a veces hace cosas realmente extrañas sólo para llamar la atención?
Soy alérgica y ese tren estaba lleno de polvo y demás cosas molestas que hacían todo lo posible por meterse en mi nariz y fastidiarme. Comencé a estornudar, aunque luego me dio la risa tonta. Pero el chico parecía muy pensativo, como comiendose la cabeza por algo. Luego una gran sonrisa se expandió en su carita y dijo lleno de regocijo: God Bless! Las próximas veces que estornudé ya me lo dijo en Alemán. Pero se sentía muy orgulloso de haberse acordado de como se decía en inglés. Le dediqué una sonrisa ambígua: había que felicitarle por el esfuerzo que estaba haciendo (para hacer el ridículo lo más posible).
El resto del fin de semana fue excepcional, los austríacos son más "outgoing" que los alemanes a pesar del acento tan gracioso que tienen.
No iba sola, y tampoco iba a estar sola al llegar allí. Menos mal… no me veía haciendo yo todos esos cambios de trenes sabiendo tan poco alemán. Ahora viene la gracia del fin de semana. El tren desde Munich a Simbach estaba vacío, nuestro vagón sólo estábamos mi amiga, yo y otro chico. El susodicho, estaría estudiando o algo. Era el típico creidillo que hace ver que estudia, que es inteligente, que se cree muy guapo, muy interesante y muy GUAY. Tenía ante el un montón de partituras y varios libros de distintas asignaturas. Al poco de llegar nosotras se puso a hablar por teléfono. Kristin ya no tenía demasiado sueño así que nos pusimos a hablar... todavía estaba en la fase de que si quería hablar de algún tema interesante mejor lo hiciera en inglés.. Y coge el creidillo del muchacho ese y se pone a hablar en inglés por teléfono. Luego, en francés, eso sin parar de darme miradas furtivas del tipo: mira-que-guay-soy-que-puedo-hablar-tantos-idiomas. Mi amiga y yo los quedamos estupetactas y sobre todo con unas ganas inmensas de echarnos a reir. Pero por respeto no lo hicimos, aunque hubieron momentos en los que no pude más y me reía en bajito. Cosa a la que Creidillo le parecía también muy gracioso. Ahora viene su verdadera gran hazaña: Al salir de Munich vi una catedral muy entrañabe, la verdad es que me sorprendió,. Tan juguetona como de habitual no dudé ni un instante de decirle ¡Adiós! a aquella bonita catedral. Explico la situación del tren. Estaba "waving goodbye" girada hacia mi ventana, justamente la opuesta del Creidillo, con lo cual sólo podía ver mi espalda y mi reflejo en el cristal del tren. Al hacer el gesto de despedida con la mano, Creidillo creyó que era a él y el muy listo comenzó a moverla agitadamente, muy entusiasmado por la atención que creía que le estaba prestando. Pobrecito, luego vio mi cara de asombro y se cohibió. Ya se le había terminado la euforía. Se dió cuenta de que no era a él a quien saludaba a través del cristal del tren. Kristin no pudo más y tuvo que reirse a sus anchas, la verdad es que yo también lo hice.
¿No es sorprendente como la gente a veces hace cosas realmente extrañas sólo para llamar la atención?
Soy alérgica y ese tren estaba lleno de polvo y demás cosas molestas que hacían todo lo posible por meterse en mi nariz y fastidiarme. Comencé a estornudar, aunque luego me dio la risa tonta. Pero el chico parecía muy pensativo, como comiendose la cabeza por algo. Luego una gran sonrisa se expandió en su carita y dijo lleno de regocijo: God Bless! Las próximas veces que estornudé ya me lo dijo en Alemán. Pero se sentía muy orgulloso de haberse acordado de como se decía en inglés. Le dediqué una sonrisa ambígua: había que felicitarle por el esfuerzo que estaba haciendo (para hacer el ridículo lo más posible).
El resto del fin de semana fue excepcional, los austríacos son más "outgoing" que los alemanes a pesar del acento tan gracioso que tienen.
Comentario:
Me encantan tus aventuras en la Deutschland, es de lo mas divertido, pero hay algo peor que ir con un creidillo, ir con unos ultras del Werder Bremen en el tren.
Un beso
Gudu
Un beso
Gudu
Comentario:
que bien me cae el chico de vuestro tren, jajajaja, me recuerda a mi en mis años mozos, muy divertido como siempre wapa, cuidate mucho y a gozar
por cierto, como era austria?
por cierto, como era austria?
Comentario:
hija te has tirado to el rato hablando del tontolava y al final no has contado nada de tu viaje, espero ke ya te cuentes algo ke parece ke austria sea un rollo :P
Comentario:
Sabes? tengo yo..., una sobrinita que es igual, y le pasan cosas aún mas sorprendentes.., ¿por que será?
Ademas yo tengo una maleta igualita, igualita, a la de la aventura. o ya no la tengo?
Ademas yo tengo una maleta igualita, igualita, a la de la aventura. o ya no la tengo?





