Rescatada de la inopia
Al entrar esta mañana en el correo he visto una luz, un mail tampoco muy significativo en sí, pero alentador. Un comentario en el blog!
¿El blog? ¿Qué blog? Ah!... Sí... aquél que empecé hace muchísimo tiempo cuando todavía vivía en Alemania.
Hay sueños que se esfuman en cuanto aparece un cambio en la vida.
¿ Dónde estoy ahora? Disfrutando de una vida sin responsabilidades más que las justas y propias de un estudiante. Una vida un tanto caótica, estresante, a la deriva, pero en defintiva, la vida que me define, la vida que me pertenece a mí por decisión propia. Resumiendo: No puedo estar más contenta y agusto.
Lo cierto es que me siento confortablemente bien justo en el preciso instante donde todos los caminos se bifurcan, cuando todavía no tienes ni idea de cuál tomarás. Tal vez sea más cómodo no hacer ningún movimiento no vaya a ser que la pifies para siempre.
Creo que me voy a sentar justo en el borde del camino, en esa gran piedra lisa que parece estar ahí puesta precisamente para que te sientes, apoyando la cara en las manos. Muchas veces sin querer pensar en nada, simplemente... mirando la inopia.
¿El blog? ¿Qué blog? Ah!... Sí... aquél que empecé hace muchísimo tiempo cuando todavía vivía en Alemania.
Hay sueños que se esfuman en cuanto aparece un cambio en la vida.
¿ Dónde estoy ahora? Disfrutando de una vida sin responsabilidades más que las justas y propias de un estudiante. Una vida un tanto caótica, estresante, a la deriva, pero en defintiva, la vida que me define, la vida que me pertenece a mí por decisión propia. Resumiendo: No puedo estar más contenta y agusto.
Lo cierto es que me siento confortablemente bien justo en el preciso instante donde todos los caminos se bifurcan, cuando todavía no tienes ni idea de cuál tomarás. Tal vez sea más cómodo no hacer ningún movimiento no vaya a ser que la pifies para siempre.
Creo que me voy a sentar justo en el borde del camino, en esa gran piedra lisa que parece estar ahí puesta precisamente para que te sientes, apoyando la cara en las manos. Muchas veces sin querer pensar en nada, simplemente... mirando la inopia.





