¿Y ahora qué?
Hola
No sé aún si me queda algún nombre. Creo que carezco de él. Pero, por comodidad, podéis llamarme Lilith. La elección de este nombre no ha sido casualidad; Lilith, según me he informado, es una concubina de Belcebú... su puta.
Mi vida parece normal. Sin embargo, en mi fuero interno no lo es. Hay una obsesión que no me deja dormir por las noches, que acapara todos mis sentidos: el sexo.
No es un vicio que yo haya elegido, ni es algo que me satisfaga decir. Pero, mediante el anonimato de estas letras, tengo una vía de escape para desahogarme.
Mi sexo es mi obsesión. Mi obsesión es el sexo.
¿Y cuándo empieza?
No lo sé... Pero creo que la circunstancia de mi vida es la que me ha hecho ser así. Ser una obsesionada, una degenerada sexual. De siempre fui una persona estéticamente "no aceptable". Desde pequeña me vi imbuida en una sociedad donde un físico no ceñido a los cánones de belleza era una forma de exclusión, lo me ha llevado a aislarme y a desarrollar determinadas filias (o fobias) en las que me siento segura.
Y que conste que el vicio no ha venido dado por su uso... Ni mucho menos, más bien ha sido por su desuso.
Y lo peor de todo, es de la forma en que afecta a toda mi vida. Es una sensaciónlatente, palpitante.
No miro a nadie (sea hombre, sea mujer) de forma "sana" como muchos dirían. Cada persona que, en un momento concreto, pasa por mi vida (incluyamos aquéllas personas con las que simplemente me cruzo) automáticamente son desnudadas por mi mente y sumergidas en un océano de sexo por placer. Nada más que por placer.
Constantemente siento un ardor en el bajovientre. Un palpitar que se agudiza cuanto más conciente soy de él. Una ansiedad que me hace palpitar el corazón.
Es horroroso ser presa de este diablo que se cierne sobre mí. De esta lujuria (si a´si podemos llamarlo) desenfrenada...
No sé aún si me queda algún nombre. Creo que carezco de él. Pero, por comodidad, podéis llamarme Lilith. La elección de este nombre no ha sido casualidad; Lilith, según me he informado, es una concubina de Belcebú... su puta.
Mi vida parece normal. Sin embargo, en mi fuero interno no lo es. Hay una obsesión que no me deja dormir por las noches, que acapara todos mis sentidos: el sexo.
No es un vicio que yo haya elegido, ni es algo que me satisfaga decir. Pero, mediante el anonimato de estas letras, tengo una vía de escape para desahogarme.
Mi sexo es mi obsesión. Mi obsesión es el sexo.
¿Y cuándo empieza?
No lo sé... Pero creo que la circunstancia de mi vida es la que me ha hecho ser así. Ser una obsesionada, una degenerada sexual. De siempre fui una persona estéticamente "no aceptable". Desde pequeña me vi imbuida en una sociedad donde un físico no ceñido a los cánones de belleza era una forma de exclusión, lo me ha llevado a aislarme y a desarrollar determinadas filias (o fobias) en las que me siento segura.
Y que conste que el vicio no ha venido dado por su uso... Ni mucho menos, más bien ha sido por su desuso.
Y lo peor de todo, es de la forma en que afecta a toda mi vida. Es una sensaciónlatente, palpitante.
No miro a nadie (sea hombre, sea mujer) de forma "sana" como muchos dirían. Cada persona que, en un momento concreto, pasa por mi vida (incluyamos aquéllas personas con las que simplemente me cruzo) automáticamente son desnudadas por mi mente y sumergidas en un océano de sexo por placer. Nada más que por placer.
Constantemente siento un ardor en el bajovientre. Un palpitar que se agudiza cuanto más conciente soy de él. Una ansiedad que me hace palpitar el corazón.
Es horroroso ser presa de este diablo que se cierne sobre mí. De esta lujuria (si a´si podemos llamarlo) desenfrenada...





