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Del sexo y otros demonios
Del sexo y otros demonios. Diario de una obsesión
Acerca de
Soy un ser perdido que, para hallarse a sí misma, solo encuentra una única vía: el sexo
Sindicación
 
DONDE HABITE EL OLVIDO. CERNUDA.
DONDE HABITE EL OLVIDO
Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.
 
Pasan los días
ANsío sus besos...

Ansío esa piel deseosa de mi carne, de m i sudor, de mi sexo...

Pasan los días y yazco en esta dura cama... convenciéndome de salir al mundo, pero en espera de otra llamada, de un jadeo que me penetre en lo más profundo de mi ser, que derrame su aliento en mí y que me haga gritar con un grito ahogado en mi garganta, acompañado del entorno de mis ojos.

Y mientras, mis ojos de piedra siguen clavados en la pared. Fijos. Inmóviles... De vez en cuando un pestañear... pero sin vida.

Y cuando los segundos pasan, y mi mente deja ya de responderme... De nuevo llega esa lengua que me abrasa y que recorre mi cuerpo desde su principio hasta su final. Una lengua anónima, como mi vida...

Y así pasan los días, y así sobreviene el olvido...